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Warning: Soft Yaoi
Pairing: Tobi(Madara) x Zetsu / Hidan x Kakuzu / Sasori x Deidara / Kisame x Itachi
NA: Sólo quiero decir que YA SON VACACIONES. Al fin tendré tiempo para continuar todos mis fics y terminarlos de una vez por todas. Respecto a este capítulo, bueno, hoy me siento con ganas de escribir de manera diferente, algo un poquito más poético, no sé, veremos que resulta.
Ah sí, olvidé mencionarlo ya que no se me había ocurrido hasta ahora. Tobi/Madara tiene la misma edad que todos los demás, para no tener que explicar el por qué un viejo anda con jóvenes, ¿vale?
Y agradecimientos especiales a Nosight por sus reviews y el apoyo en general, ella también participa en el proyecto MadaZetsu. Este capítulo va por ella y por ustedes.
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Pedacitos de vidrio volaron alrededor de la zona del impacto. Un par de ellos rozaron el hombro y oreja de Hidan sin llegar a cortarle, tenía los ojos fuertemente cerrados, se preguntó si Kakuzu había fallado, no, eso no era posible. Con lentitud se quitó los brazos del rostro y ante él descubrió al moreno cabizbajo y con el brazo aún extendido hacia él, el puño del mayor estaba incrustado en el espejo detrás de él.
-Kakuzu…- Murmuró llevando una mano para sacar la del castaño del vidrio, hilos de sangre bajaban por su puño, provenientes de sus nudillos. Las pequeñas lágrimas dejaron su rastro por sus mejillas.
-Hidan, deja ya de jugar- Repitió lo mismo de hacía unos instantes, apenas sintió el roce en su mano la retiró, mirándose los cortes superficiales hechos por el espejo ahora resquebrajado.
-No estoy jugando- Volvió a responder de la misma manera, pero esta vez tenía un semblante más seguro-Te lo pondré más fácil, me gustas- No dio tiempo para que el otro respondiera- Pero tú sólo quieres a este montón de papel sin vida, joder Kakuzu, ¿por qué no puedo ser igual de importante?-
-No puedes- Cortó Kakuzu antes de que siguiera- Tan sólo mírate, eres arrogante, boca floja, demasiado ruidoso, y no hay momento en el que no discutas conmigo- Y así podía continuar enlistado defectos de Hidan- ¿Cómo pretendes que me gustes de la misma manera que el dinero, que es lo que me da prácticamente todo?-
Hidan se quedó perplejo, lo peor era que sus palabras contenían sólo la verdad- ¡Ya verás! Haré que te enamores de mí y que olvides todo ese estúpido papel inservible- Quiso sonreír de la manera tan orgullosa que lo hacía siempre y casi lo logró, pero aún tenía ese deje lastimoso en su expresión facial.
-Quiero ver que lo intentes- Sonrió de manera superior ante tal declaración, pero todavía no podía tragárselo de todo, simplemente no podía.
El menor imitó esa sonrisa, pero no planeaba quedarse de brazos cruzados y esperar, no era su estilo. Tomó a Kakuzu de la camisa para atraerlo hacia sí mismo, plantándole un fogoso beso.
## Tobi es un buen chico ##
Atónito sería decir poco. Una mano pálida había detenido a la de Tobi cuando la zona inferior de su rostro había quedado descubierta. El azabache se mostró sorprendido detrás de esa neutral máscara que ahora apenas le cubría más ahí de la nariz.
-¿Por qué me detienes?- Su voz era demasiado segura para ser de aquél chico hiperactivo que siempre mostraba ser.
-No lo entiendes- Dijo Zetsu de una manera tan suave que su voz se podía confundir con la brisa que los envolvía aquellas horas de la noche.
-Esto es lo que querías, ¿no? Ver mi rostro- Replicó el otro a manera de afirmación.
Zetsu negó con la cabeza sin retirar su mano de la máscara, que era lo único que detenía al otro de quitársela por completo- Al principio sí sentía intriga, quería descubrir el misterio detrás de esta pieza que siempre te acompaña… Pero apenas hace unos momentos lo comprendí, que si lo supiera ya no sería de Tobi de quien estuviera enamorado, sino de otra persona- Concluyó retirando su mano no sin rozar ligeramente los labios delgados de la figura delante suyo. No era simplemente la voz, las palabras que había usado cuando hablaba en ese tono no sonaban para nada como la persona que a él le gustaba.
"Enamorado". Esa palabra resonó en la cabeza de la persona detrás de la máscara, llenándola por completo como si de una gran habitación vacía se tratara. Abrió su boca pero nada salió, las palabras desaparecieron de su garganta y todo se nubló de manera imaginaria en su mente.
-¿Lo entiendes ahora?- Inquirió el peli-verde con una triste sonrisa en el rostro- No tendría ningún sentido mostrarme tu rostro, porque no es de esta parte tuya a la que me siento atraído- Continuó mientras la mente de "Tobi" seguía en blanco.
El otro seguía con media máscara al aire, pero su seguridad en sí mismo era mucho más fuerte que la sorpresa del momento- Entonces, haré que también te guste esta parte mía- Sentenció mientras se retiraba por completo la máscara. Unos hermosos ojos carmesí aparecieron, quizás los más hermosos que Zetsu hubiera visto jamás. Estos dos orbes lo miraban fijamente, y sin embargo, con una tranquilidad inmensa. De la misma manera que un depredador observa a una presa segura teniéndola frente suyo.
El de ojos amarillos estaba helado, no sabía cómo reaccionar, seamos sinceros, ¿ustedes sabrían?
-¿Y bien?- El nuevo rostro para Zetsu dio un paso hacia adelante, haciendo que el bicolor retrocediera uno, esa mirada clavada en él le decía algo, pero no sabía exactamente qué.
-Y bien ¿qué?- respondió intentando no sonar sorprendido o sin saber qué hacer, ya que era exactamente así como se encontraba en esos instantes.
-¿No vas a decir nada?- Una sonrisa ladina irrumpió en el rostro de "Tobi" suavemente. Dio otro paso y pronto se encontró acorralando a Zetsu contra el tronco de un árbol.
-¿Se supone que tenga que decir algo?- Volvió a usar una preguntar para responder, igualando esa sonrisa, no pensaba dejar que el otro tomara el control de la situación.
-Deberías, Zu-zu- Se aproximó de manera bastante lenta al rostro contrario mientras decía ese sobrenombre como un niño pequeño. Su sonrisa se mantuvo igual, así como su acercamiento hasta que casi podían sentir la respiración del otro sobre ellos mismos.
-Tu verdadero nombre- Soltó Zetsu cortándole el rollo romántico a la persona delante de él.
-¿Hum?- Se detuvo centímetros antes de llegar a sus labios.
-Me oíste, tu verdadero nombre, quiero saberlo- Volvió a exigir con un tono más firme.
"Tobi" sintió ganas de echarse a reír, sin embargo, eso no haría mucha gracia al bicolor frente suyo- Uchiha, Uchiha Madara- Susurró como si se tratase de un secreto, lo cual no estaba muy alejado de la realidad.
-Uchiha, entonces, Itachi…- Se quedó callado gracias al repentino beso. Los labios de Tob… Madara aprisionaban los suyos de manera posesiva, queriendo comérselos ahí mismo.
El sorprendido Zetsu pronto necesitó aire y viró el rostro para zafarse del beso, esa sensación no era para nada como él se imaginaba que sería, era violenta en vez de suave como él había pensando que "Tobi" sería.
-¿Tienes algo así como una doble cara?- Se defendió Zetsu en un tono que reflejaba un poco de burla, su sonrisa también denotaba aquello.
Madara no pudo evitar soltar una risa entre un suspiro- Es posible, puedes verlo de esa manera- Su mirada se convirtió distante mientras sus delgados dedos jugaban con el corto cabello de Zetsu- ¿Ya te estás enamorando de mí?- Interrogó con una voz sensual y juguetona en el oído contrario.
Zetsu se estremeció, cayendo en cuenta de lo peligrosa que se había vuelto la situación- Dejémoslo en que ya no eres un desconocido para mí- Respondió complacido por sus asertivas palabras.
El peli-negro también sonrió- Es suficiente para mí- Dicho esto volvió a besarlo con aún más deseo. No podía ocultarlo, también se había sentido atraído por el peli-verde desde hacía un tiempo y, al igual que Zetsu, había escogido la ocasión para dar a conocer sus sentimientos.
## La casa de los sustos… ¿O la casa de los besos? ##
Había sido inevitable, o casi. Aunque no sucedió de la manera en la que Kisame se la había imaginado, ya que había sido Itachi quien había dado el último paso. El Uchiha se apoyaba con una mano sobre su pecho y la otra buscaba la mano de Kisame tendida en algún lugar del suelo. El beso era dulce, demasiado para venir del amargo azabache, quizás era por los dangos que habían comido, pero no era el sabor, sino cómo se sentía.
-Itachi…- Murmuró Kisame separando sus labios.
La vista de ambos se había acostumbrado ya a la poca luz que había dentro del juego- ¿Qué?- El tono de su voz era el de siempre.
Kisame sonrió discretamente al notar aquello- Nada- Susurró por lo bajo antes de tomarle por el rostro y besarle de nuevo; fue un beso corto pero cargado de sentimientos.
-Creo que será mejor salir de aquí- Inquirió Itachi después del segundo beso.
El más alto asintió sentándose, de esa manera terminando con el azabache con las piernas separadas, y sentado sobre su regazo. Tentador.
-Ni lo pienses- Espetó adivinando los pensamientos de Kisame.
-¿Qué es lo que estaba pensando?- Canturreó el tiburón con una sonrisa adornándole el rostro.
-Sabes que lo estabas pensando- Miró acusadoramente a su compañero mientras se levantaba para continuar y salir del juego.
Kisame se levantó de igual manera, sacudiéndose el polvo- Si lo sabes quiere decir que también pasó por tu men…- Su frase quedó incompleta cuando sintió de nuevo una mano sobre su hombro. Un frío le recorrió la espina dorsal mientras volteaba la cabeza con todo el nerviosismo de nuevo. ¡El puto cuerpo sin cabeza de nuevo!
-¡I-I-Itachiiii!- Gritó antes de tomarlo de nuevo y correr doblando por otro pasillo que llevaba a unas escaleras. El azabache no le vio sentido a resistirse, en vez de eso, optó por no cansarse y se colgó del tiburón como caballito para no tener que correr.
## Eres algo especial ##
-Entonces, así es como son las cosas, unh- Comentó Deidara mientras sorbía de una bebida caliente que habían comprado después de bajar de la rueda de la fortuna.
Sasori sólo asintió, su actitud volvía a ser la misma de siempre. Imitó la acción del menor y sorbió un poco de la bebida también, aunque había cierto brillo en sus ojos que no se podía ocultar con sólo una actitud seria.
-¿Tienes algo más que decir, unh?- El rubio jugaba por debajo de la mesa con sus pies, no lo suficiente como para llamar la atención de la persona sentada frente a él. Después de bajar de la rueda de la fortuna habían decidido ir por algo de beber, escogieron un té caliente y se sentaron en una de las mesas más alejadas del puesto, fuera del camino invisible por donde más personas pasaban.
El pelirrojo miró furtivamente a su alrededor, de una manera discreta claro- Todo depende de ti- Respondió una vez estuvo seguro de que podía hablar abiertamente.
-¿A qué te refieres?- Volvió a cuestionar Deidara apoyando sus brazos en la mesa, acercándose un poco más de esa forma.
-Exactamente lo que dije- Sasori alzó la vista hasta tener los orbes azules enfrentando su mirada castaña- Depende de ti, ya sabes lo que siento, yo tengo una…- pensó en decir una "vaga" idea, pero se contuvo, porque ya no lo era, ahora era bastante clara- una idea de lo que sientes- compuso rápidamente- ¿Qué es lo que quieres hacer entonces?-
Deidara hizo un puchero- Eso es tan poco romántico, Danna- reclamó el menor aunque no pudo ocultar una pequeña sonrisa mientras miraba el contenido de su vaso.
-Oh, tienes razón, sería mucho más adecuado a la hora de los fuegos artificiales mientras las luces adornan el cielo y todos hablan de lo hermoso que son, o mejor, todos callan asombrados por el espectáculo- Claramente bromeaba, pero su imperturbable semblante no reflejaba eso.
Los ojos de Deidara se iluminaron de repente mientras asentía más de un par de veces- Eso sería perfecto Danna- Su sonrisa demasiado amplia decían que en serio se lo había tragado.
Sasori no soportaría que se desanimara ahora que le había mostrado tal rostro. El mayor sonrió muy levemente mientras se levantaba de su asiento y se incorporaba entre la multitud. Deidara miró extrañado y no perdió ni un momento para comenzar a seguirlo, un poco confundido por su repentina acción.
-¿Danna? ¿A dónde vas? ¿Fue algo que dije?- Su mirada un poco preocupara hizo que el interior de Sasori temblara, en el buen sentido. El nombrado negó con la cabeza.
-Dijiste que era una buena idea, ¿no es así?- Su mirada se clavó en la del menor, antes de que este pudiera responder Sasori señaló al frente- En ese prado será el espectáculo- Indicó mientras seguía caminando.
Deidara no pudo evitar sonreír de nuevo y caminaba lo más pegado posible a Sasori.
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