Jotaro y Jolyne llevaban apenas un par de semanas de relación. Como habían acordado, solamente Ermes y Jean Pierre saben que están juntos. Además, continuaban colaborando para el ramo de "cine alternativo". Jolyne recién se estaba haciendo la idea que, luego de muchas experiencias cercanas con mujeres, por primera vez estaba con un hombre. Jotaro le pasaba una experiencia similar, con la diferencia que solamente había tenido un novio durante toda su vida, y después de mucho tiempo, tiene una relación cercana con una chica.

Era un día jueves. Jolyne estaba en medio de una clase que terminaba a las 4:30 de la tarde. Mientras tomaba atención a la clase, recibe un mensaje. Mira el teléfono y nota que el mensaje es de Jotaro invitándola a salir después de clases. Él cuenta que suspendieron la clase que tenía para la tarde, y que ahora mismo estaba haciendo hora, estudiando en la biblioteca de su facultad. Le propone juntarse en una de las salidas de la Universidad Santa Apollonia. Ella responde el mensaje aceptando la propuesta. Es así como ambos se juntan en la hora acordada, después de que terminara la clase donde estaba Jolyne.

— ¿Y a dónde vamos ahora? —pregunta la chica de los rodetes.

—No sé si te gusta la idea. Pero se me ocurre ir a pasear al centro de Alexandrita. Podríamos ir a algún centro comercial si quieres.

—Me gusta la idea. Además, necesitaba salir urgentemente, que hace poco tuve una clase muy densa.

Es así como ambos toman el bus para llegar al centro de Alexandrita. En ese lugar hay un pequeño parque con muchos árboles y hojas cayéndose por el otoño. Primero dieron una caminata por ese parque, aprovechando que el tiempo estaba fresco y no se sentía tan helado como otros días. Lo que sí, Jolyne tenía muchas ganas de tomar algo frío. Y ambos jóvenes estaban a una esquina de acercarse a un Starbucks.

—Por favor Jotaro. Quiero comprar un Frappucino ¿Podemos entrar un rato a ese Starbucks?

Notando las enormes ganas de su pareja, Jotaro acepta la idea:

—No hay problema. Además, hace tiempo que no visitaba este lugar.

Y es así como ambos entran al local del Starbucks. Luego que los jóvenes pagan por el café y el frappucino, se quedaron esperando en una esquina para recibir sus pedidos. Hasta ahora todo iba normal, hasta que aparece un hombre mayor, sobre los sesenta años, coqueteando con la chica que estaba en la caja. La empleadora del Starbucks pregunta a esa persona:

— ¿Usted desea que le agreguen crema?

—Ponga toda la crema que desee corazón—Dice el viejo de manera muy coqueta. La pobre chica que lo atendía estaba un poco incómoda con el humor del cliente.

Jolyne y Jotaro miraban lo que estaban pasando entre el viejo y la empleadora del local. La chica de los rodetes reconoce al viejo:

—Jotaro ¿son mis ideas mías o ese anciano es Joseph Joestar, tu abuelo?

El chico alto estaba indignado, mirando con vergüenza ajena las locuras que hacía su abuelo. Sin necesidad que él hablara algo, Jolyne nota la actitud de su acompañante y corrobora que ese anciano es el abuelo de Jotaro.

En eso el viejo Joseph ve a su nieto y se acerca a los jóvenes. Los saluda y hace tremendo escándalo en el local.

—Hace tiempo que no te veía Jotaro. Has crecido un montón.

El anciano abrazaba a su nieto, mientras este último aún seguía indignado. De ahí Joseph se queda observando a Jolyne.

—Jotaro, tú nunca me has presentado a esta muchacha tan linda. ¿Por qué escondes esta hermosura?

Jolyne se sentía muy incómoda con los dichos del viejo, por lo cual Jotaro interviene.

—Ella es Jolyne Cunningham, una compañera de Universidad y estamos juntos en un ramo electivo. —Mientras decía eso, Jotaro miraba con mucha seriedad a su abuelo, dando un indicio para que el viejo Joseph dejara de decir estupideces.

Notando que estaba metiendo la pata, Joseph cambia de actitud.

—Bueno chiquillos… ¿Y cómo están los estudios? ¿Ha estado muy difícil la carrera?

Jolyne respira profundamente, como una forma de tranquilizarse y olvidar un poco el mal rato que estaba pasando. De ahí responde la pregunta de Joseph:

—Por lo menos en mi caso, he tenido algunas semanas con muchas tareas y trabajos. Pero nada muy complicado por ahora.

—Y yo he estado con bastantes trabajos. Esta semana, por lo menos, ha estado distinto, más tranquilo y con pocas tareas—eso decía Jotaro.

Para seguir conversando tranquilamente, los tres se trasladaron a una de las mesas del local. Jotaro encontraba sospechoso que de la nada y sin avisar, su abuelo viaje a Alexandrita para verlo. A pesar de esa extrañeza, Jotaro no quiere hacer algún drama delante de su compañera, por lo cual mejor opta por conversar cosas más livianas.

— ¿Cómo está la abuela?

—Ella está muy bien. Solamente su salud ha estado muy delicada, pero nada grave. Le ha dado un resfrío que le ha durado muchos días. Pero por lo menos está controlada — comenta el viejo sobre su esposa Suzy Q.

Jolyne no hablaba mucho y no quería interrumpir la conversación familiar entre Jotaro y Joseph. Se sentía como un pajarito nuevo en este instante. Es así como decide irse antes:

—Me van a disculpar. Pero necesito llegar temprano a mi casa para hacer algunas cosas. Perdóname Jotaro que te deje antes. Después hablamos.

El chico alto le da mucha pena que su pareja se vaya. Pero entiende la situación. Ella no conversaba mucho y parecía que se sentía fuera de lugar.

—Bueno Jolyne. Ahí nos comunicamos y nos ponemos de acuerdo para la próxima tarea de cine alternativo.

La chica de los rodetes se va, dejando a Joseph y Jotaro solos. El chico de la gorra se pone más serio, y se atreve a preguntarle directamente a su abuelo:

—me parece extraño que sin aviso llegues acá. ¿Pasa algo malo?

El abuelo se pone más serio y comenta:

—Jotaro ¿tú conoces algún lugar cómodo para hablar en privado?

—Hay un lugar en mi Universidad que es bastante tranquilo en las horas de las mañanas, cuando la mayoría tiene clases.

Jotaro sugiere a Joseph reunirse al día siguiente, en la laguna artificial, la más cercana a la estatua de Santa Apollonia. Considerando que su abuelo necesitaba hablar algo muy serio con él, decide faltar a la clase de la mañana.

—Por cierto viejo, puedo ofrecer alojamiento en el departamento donde vivo. Eso sí, tendrías que usar el sillón cama.

—No te preocupes Jotaro, ya tengo reservado un hotel y no quiero molestarlos mucho.

Después de ese encuentro casual en el local del Starbuck, Jolyne logra llegar a su hogar. Ermes la estaba esperando para poder cenar juntas. Ya servida la mesa, Jolyne comenta a su amiga:

—No me vas a creer lo que me pasó hoy día…conocí al abuelo de Jotaro.

—Espera… ¿me estás diciendo que hoy te encontraste con el famoso Joseph Joestar?

—Exactamente, el mismo.

—Mira como son las casualidades de la vida ¿Y cómo es él como persona?

—Bueno…al principio estaba molestando a la chica de la caja, haciéndose el coqueto. Y luego decía unas cosas muy incomodas, pero por suerte Jotaro lo detuvo. No lo vi como mala persona. Solamente se le ocurre decir estupideces sin pensar.

—Y me imagino que te presentaste como la novia de Jotaro—decía eso Ermes, y luego se le escapa unas risas.

— ¡Hey! ¿Cómo se te ocurre? —Jolyne también empieza a reír.

Las chicas seguían bromeando, mientras comían. Terminó la cena y por ende, llegó el momento para irse a dormir. Después de ponerse el pijama y acostarse en su cama, Jolyne se quedó mirando su Smartphone. Aprovechó de enviarle unos mensajes a Jotaro, preguntando qué pasó después que se fuera ella.

—Mi abuelo quiere conversar conmigo seriamente—eso decía el mensaje que envió Jotaro.

— ¿Y tú sabes por qué tu abuelo necesita esa conversación?

—La verdad no estoy muy seguro. Pero este tema me tiene preocupado.

Jolyne apoya a su pareja e intenta tranquilizarlo:

—No creo que sea algo tan terrible. Por lo menos sería raro que estuviera de buenas a la primera y que después te regañara por algo.

Con la conversación que tuvo con Jolyne vía mensajes de texto, Jotaro por lo menos puede dormir tranquilo. No debería ser un mal día mañana.

Hace varios años, Joseph Joestar le toca viajar a Japón para un asunto familiar importante. Su hija Holly necesitaba el apoyo incondicional de su padre, ya que estaba pasando por un momento de incertidumbre. El mejor amigo y primer amor de Jotaro falleció y le tocaba lidiar con un hijo bastante deprimido. Holly se sentía como una mala madre, porque no lograba que Jotaro fuese honesto con ella y que él se dejara ayudar.

Era inolvidable esa conversación que tiene Joseph con su hija, hablando de la situación de Jotaro.

—Querido padre, yo no sé qué hacer. He tratado de darle lo mejor a mi hijo y Jotaro sigue sufriendo. La muerte de su novio le afectó tanto, que casi ni le interesa estudiar o hacer otras actividades.

Era primera vez que el viejo Joseph veía a su hija tan insegura y triste. Sabía que estaba en medio de un problema bastante peliagudo. En eso Joseph le dice a Holly:

—No deberías sentirte una mala madre. Todo lo contrario. Has hecho lo mejor posible para este momento tan terrible. No tienes la culpa de este problema. Simplemente fue la mala suerte que Jotaro tuviera que lidiar con el fallecimiento de un ser querido tan pronto. —con los dichos de Joseph,la madre de Jotaro comienza a llorar; hace mucho tiempo que ella se estaba aguantando las lágrimas y era evidente su sensibilidad.

Joseph decide enfrentar a su nieto. Sabía que era necesario conversar con él. Tiene la suerte de encontrarlo sentado, cerca del jardín y fumando. Joseph se sienta al lado de Jotaro y le empieza a hablar:

—Sé que no me tienes mucha confianza, ya que solo vengo acá cada cierto tiempo. Y me gustaría decirte que a pesar de todo este dolor, tienes todo mi apoyo y puedes confiar en mí. Si tienes algo privado que necesites hablar, puedes contar conmigo para eso.

Jotaro no hablaba y solo seguía fumando. En eso Joseph sigue hablando:

—Lo único que te pido Jotaro es que no sigas preocupando a tu madre. Ella se siente tan mal como tú. Por favor, sé honesta con ella y no te tragues ese sufrimiento solo.

Jotaro escuchó atentamente las palabras de su abuelo. Decide apaga el cigarrillo. Se acerca a su abuelo, lo abraza y se pone a llorar. Para el viejo Joseph, era primera vez que le tocaba lidiar con el lado sensible de su nieto. Antes de eso, Jotaro era un rebelde sin causa, que mostraba bastante agresividad en la escuela, salvo cuando estaba cerca de Kakyoin, quien lo ayudaba a tranquilizarse.

Luego de la visita de Joseph Joestar a Japón, Jotaro Kujo trata de relacionarse mejor con su madre Holly, siendo más honesto con ella y consigo mismo. Eso le ayudó volver a la rutina escolar de a poco. Parecía un milagro, pero hubo un momento en que Jotaro se volvió un estudiante con excelentes calificaciones, luego de su periodo depresivo donde las evaluaciones no estaban tan nuevas.

Y para la sorpresa de la familia Kujo-Joestar, Jotaro gana una beca – de la Fundación Speedwagon – para viajar a Estados Unidos y estudiar la carrera que tanto quería, Biología Marina.

Para la mamá de Jotaro, esta noticia tiene un sabor medio amargo. Por un lado, por fin su hijo logra cumplir sus sueños de estudiar la carrera que le gusta. Pero por otro lado, le toca lidiar la partida de Jotaro a un país lejano. Y eso implicaba pasar ciertos meses sola, soportando la ausencia de su esposo, Sadao Kujo. Él es músico de jazz y su trabajo le demanda mucho tiempo estar fuera de casa.

Joseph Joestar nunca le gustó que su hija se casara con Sadao Kujo, más aún que es un padre muy ausente, que ni siquiera ha apoyado el proceso de duelo de su hijo. Considerandos antecedentes, Joseph decidió investigar en secreto a Sadao y confirmar ciertas sospechas que ha tenido durante muchos años…