N/A: Estaba muy inspirada asi que decidi actualizar enseguida ^^ esperemos que esa inspiracion siga :) El capitulo es bastante largo, pero espero que lo lean con atencion ya que pasan varias cosas.


-…Y las inscripciones para los talleres se acaban de abrir, así que…- Se detuvo a sí mismo, cuando vio a Naruto y a Kiba salir corriendo de la sala de clases.- ¡No les dije que podían salir ahora mismo!- bramó, tapándose la cabeza con las manos y sintiendo la fuerte necesidad de fumarse un cigarrillo.

-¡Me inscriben a mi igual!- le pidió Shikamaru a sus amigos, quedándose en su puesto, demasiado cansado como para seguir el ritmo de los otros dos.

-¡Esos dos me van a dar un infarto algún día!- exclamó Asuma, mirando a Shikamaru con complicidad. El chico le devolvió una sonrisa como disculpa.

Naruto y Kiba estaban solos en el mural donde se encontraban las planillas de llenado para inscribirse en los diferentes talleres. Todos los años ellos dos y Shikamaru habían querido inscribirse en el de música que, a pesar de ser dirigido por Orochimaru, era el más codiciado por todos los alumnos, ya que se sabía que los que participaban en éste, pasaban el verano de campamentos en campamentos y de bar en bar, tocando música y bebiendo alcohol, pero los chicos nunca habían logrado entrar, ya que siempre era el primer taller que se quedaba sin cupos o justo se les ocurría arrancarse de clases el día de las inscripciones.

El semestre anterior los chicos habían estado en el de deportes, al cual Shikamaru faltó prácticamente un cien por ciento de las clases y Naruto y Kiba no lo disfrutaron como pensaron porque ser constantemente opacados por "Sasuke-kun" y su increíble destreza para los deportes no les había hecho ninguna gracia.

Ese año sería diferente, porque no tendrían que soportar ni a él ni a sus dos engreídos amigos y eso ya era una ventaja y por eso Naruto se apresuró a escribir su nombre y el de Shikamaru. Sabía que ni Sai, ni Shino, ni Chouji estaban interesados en la música, así que no anotó a ninguno de ellos.

Kiba tomó el lápiz y con una sonrisa en la cara lo acercó al papel, pero antes de anotar su nombre, se detuvo y miró a Naruto, horrorizado.

-¡No me puedo inscribir acá!- le dijo de pronto.

- ¿Por qué no?- Naruto no podía creer que después de tanto tiempo queriendo ser parte del taller de música, Kiba estuviese dudando.

- Es que…- le daba vergüenza admitirlo- no quiero están en el mismo taller que Tayuya.

- ¿Y cómo sabes que ella se inscribirá en este taller?

- ¡Es la preferida de Orochimaru! y todos saben que toca la flauta o el…- puso su mano en su entrepiernas con una risa maliciosa, causando que Naruto soltara una carcajada- no estoy muy seguro cual será, pero dicen que es buena músico.

- ¡Ay, Kiba, a quien le importa eso! La ignoras y ya. No vas a dejar que Tayuya haga lo que quiera con tu vida.

-Tienes razón- sentenció, después de un momento de meditación que más bien fue mirar a la hoja con la cabeza en blanco, y anotó su nombre bajo el de su amigo.

Un carraspeo de garganta se escuchó tras ellos y los chicos se voltearon a ver para encontrarse con Kankuro, que miraba las inscripciones, ignorando olímpicamente a los otros dos.

-¡Hola, Kankuro!- lo saludó Naruto como si nada.

-Hola-le respondió éste- no te vi ahí.

-¿En qué taller te vas a anotar?- quiso saber el rubio, mientras Kiba miraba al piso con el ceño fruncido como si hubiera un difícil ejercicio de matemáticas en él que no podía resolver.

-Quería inscribirme en el de música pero…veo que ya hay mierda en él.

-¡No seas así, Kankuro!- saltó Naruto pero antes de que pudiera seguir replicando, Kiba dio un paso al frente y le dijo:

-Kakuro, si yo estuviera en tu lugar también estaría muy enojado, pero creo que estas exagerando. Yo ni estaba al tanto de que estaba con Ino, solo me di cuenta que estaba con una chica de pelo rubio. ¡Pudo haber sido Temari, por lo que yo sabía!

-¡¿Qué?

-Quiero decir…- continuó el moreno, pensando que solo él podía cagarlas mas- Olvídalo, tienes toda la razón de estar enojado- y era verdad.

Kankuro quedó mirando a Kiba con los ojos entrecerrados, como intentado decidir algo.

-Bueno, supongo que Ino no me importa tanto como para perder una amistad- dijo al fin, sonriendo y Kiba se sintió inmensamente aliviado.

-¡Bien dicho, Kankuro!-gritó Naruto, desde detrás.

-¿Entonces te inscribirás en el taller de música?- le preguntó Kiba, todavía un poco más formal que de costumbre.

-Sí, estoy aprendiendo a tocar el bajo, pero doy asco.

-¿De verdad?- inquirieron Kiba y Naruto al mismo tiempo, entusiasmados.- Nosotros queremos formar una banda pero nos falta un bajista.

-Les dije que doy asco…

-No te preocupes- rio el primero, mostrando sus exageradamente largos colmillos- nosotros también.

Después de que Kankuro se arregló con Kiba, también lo hizo Chouji, pero éste nunca había estado tan enojado como había estado triste. Según él se sentía decepcionado de sí mismo y ahora creía que nadie nunca se fijaría en él.

Las que todavía no parecían querer hacer las paces eran Ino y Sakura a pesar de que la segunda ya lo había intentado todo y por eso, en la siguiente clase, cuando Naruto vio que su novia estaba con la cabeza apoyada en la mano, mirando a Ino, que estaba en la puerta, hablando (o forzando a hablar) con Sasuke, con una expresión de pena en la cara, casi indescriptible, el chico le dijo que se sentara con él para que se distrajera un rato.

La pelirrosa, encantada, se fue a sentar con él, y aunque solo se había movido un puesto hacia atrás, ya se sentía más aliviada.

Los que no quedaron nada contentos con el cambio de asientos fueron Ino y Kiba, ya que cuando llegaron al salón de clases se encontraron con que tendrían que sentarse juntos y aquello hizo que Ino solo se enojara más con Sakura.

-¡No puedo creer que ahora tenga que sentarme contigo!- le dijo a Kiba, mirándolo de arriba a abajo, casi con asco.- Lo único que falta es que ahora Sasuke crea que estamos juntos ¡Oh no, ese sería mi fin!

-¡Ino cállate!- gruñó, Kiba, pero la chica no le hizo caso. Un par de curiosos lo quedaron mirando.

-Por favor no te acerques- le pidió ella, tapándose la nariz con los dedos- Esto no puede ponerse peor.

Pero la chica se equivocaba, porque justo en ese momento la puerta del salón se abrió y tras ella apareció nada más ni nada menos que Tayuya. Sin saber que más hacer, Ino se tapó la cara con un cuaderno, espantada porque no quería ni saber que le haría si la volvía a ver cerca de Kiba. Después de todo había sido bastante clara al pedirle que nunca más se le acercara.

Kiba, por su parte, también trató de esconderse como pudo y se agachó tanto en su asiento que la mesa le cubrió la cara hasta las narices. Tayuya, sin embargo, no pareció verlos en ningún momento.

-¿Si, Tayuya?- preguntó Kurenai, con una frialdad en su voz nada típica de ella.

-Asuma quiere que le devuelvas el libro que te prestó- respondió la pelirroja, sin reparos.

-Asuma-sensei y por favor no me tutes- la corrigió Kurenai, dándose la media vuelta para buscar el libro en su enorme bolso.

-Tayuya- se escuchó que decía la voz de Sasuke, acompañado de ciertos ¡uuuyyy! Por parte de los hombres y sollozos por parte de las chicas. Ino no pudo resistir ante la tentación y sacó su cabeza desde detrás del libro para ver que ocurría. Su corazón casi se detuvo cuando lo vio. Realmente odiaba a Tayuya.

Sasuke se encontraba en ese momento hablando con la chica muy de cerca, y con un brazo alrededor de su hombros. Tayuya miraba el brazo del chico como si se tratara de una babosa o algo peor, pero no se había ruborizado ni había mostrado ningún síntoma de que el contacto con el chico más popular de la escuela le causara agrado.

Con los ojos de todas las chicas pegados en ellos, Sasuke se acerco aun más a Tayuya para decirle algo en el oído. La chica lo miró entre risueña y espantada y dijo en voz muy alta:

-¡Ese hijo de mil putas!

Un silencio de expectación inundó el salón.

-¿Qué dijiste, Tayuya?- preguntó Kurenai, escandalizada.

-¡Mierda!- soltó la chica y se llevó las manos a la boca, aparentemente por que esa era la única manera de que no dijera insolencias.

-¡Te vas ya mismo a la dirección para contarle a la directora lo que acabas de hacer! ¡Chouji!- el chico miró a su profesora con terror- por favor despierta al bello durmiente y dile que le lleve este libro a Asuma.- Chouji hizo como le ordenaron.

Mientras Shikamaru se despertaba e iba hacia Kurenai, Tayuya fulminaba a la mujer con la mirada y caminaba hacia la puerta, murmurando cosas sin parar.

-Vieja de mierda, por la puta madre, la puta que la pario…

-Tayuya, después de la dirección quiero que vuelvas para que discutamos tu castigo ¿Me escuchaste?- Tayuya no replicó nada, simplemente se limitó a hacer un gesto con la mano y a dar un portazo tras ella. Afuera se escuchó que la chica seguía maldiciendo, solo que esta vez a viva voz.

-¡Kurenai, amargada de mierda, te hace falta que te cojan, bien cogida!

Las mejillas de Kurenai se encendieron profundamente.

-Shikamaru- su voz temblaba ligeramente- cuando le hayas entregado el libro a Asume ve a buscar a Tayuya a la dirección para asegurarnos de que vuelva.- Shikamaru asintió con la cabeza y se fue de la sala.

Kurenai estaba hecha una furia y todos podían notarlo.

-¡Esa chica realmente me enerva! ¡No la soporto!- exclamaba, acercándose al puesto de Kiba. Cuando llegó junto a él se detuvo y lo quedó mirando- lo siento tanto, te juro que yo no quería que ella fuera tu tutora, pero ya sabes, Orochimaru la protege como si fuera su hija. No me imagino lo que debe ser para ti tener que soportarla todos los viernes, con nadie más cerca.

-No se preocupe, yo puedo manejarla- esa era la mentira mas grande que Kiba había dicho en su vida, pero como desde que las clases con Tayuya habían empezado, él todavía no tenía ninguna, no podía decir que tenía que soportarla tanto.

-Lo único que Tsunade quiere es echarla de la escuela- agregó bajando la voz para que no todos la escucharan- pero nunca ha podido ya que Orochimaru, siempre que Tayuya se manda alguna macana, busca alguna manera de que ella lo compense. Por eso Tayuya trabaja tanto acá en la escuela, ayudando profesores y demás- rio- y la chica no es ninguna tonta, sus notas son las más altas de su clase, pero aun así…-dio un suspiro- a veces creo que Tsunade le tiene más respeto a Orochimaru del que debería.- concluyó yendo hacia su escritorio.

-Viste que Kurenai-sensei me tiene ganas- le dijo Kiba a Naruto, girándose y mirándolo con una sonrisa de superioridad.

-Kurenai-sensei tiene razón: Tsunade-sama debió haber echado a Tayuya hace mucho tiempo- opinó Sakura, seriamente.

-¡Sakura! – Exclamó su novio, mirándola muy de cera- ¡Dinos que sabes!- Sakura dio un resoplido y luego dijo:

-¡Esta bien! Bueno, ustedes saben que yo trabajo ayudando a Shizune en la enfermería ¿no?- Naruto, Kiba e Ino asintieron- Cuando Tsunade-sama cree que alguna chica puede estar ya…-se ruborizó un poco- teniendo relaciones sexuales, le pide a Shizune que les haga un chequeo para ver si se están cuidando y si lo están haciendo que estén usando las pastillas correctas o si no…

-¡No te alargues tanto, Sakura!- gruñó Kiba.

-¿Quieren que les cuente o no?- respondió ella de mal humor- bueno, la cosa es que Shizune llamó a Tayuya para hacerle esa revisión médica, pero Tayuya, cada vez que le decían que tenía que ir, faltaba a clases o inventaba algo para irse y un día la llamaron sin aviso a la primera hora y no le quedó otra que ir. Shizune le hizo la revisión y cuando tuvo los resultados se enteró de que Tayuya tenía en su cuerpo todo tipo de drogas que te puedas imaginar ¡Y eso que la reviso a las ocho de la mañana! La verdad es que no si significa que se drogó esa misma mañana o qué, pero Shizune habló con ella y le dijo que se lo contaría a Tsunade para que pudiera ayudarla…- Los tres miraban a Sakura con los ojos como platos- Tayuya amenazó a Shizune y le dijo que si le decía a alguien que ella había consumido drogas le "rompería el culo a patadas" textualmente, yo estaba ahí cuando se lo dijo. Shizune habló con Tsunade de todas maneras y Tsunade le dijo a Tayuya que tenía que ir a una reunión de Drogadictos Anónimos…yo no sé si alguna vez fue o no pero la cosa es que esa tarde, cuando Shizune volvió a su casa, todas sus cosas estaban destruidas: su ropa, muebles, todo. No había pruebas de que Tayuya hubiera sido pero todos creen que es bastante obvio. Después de eso que Tsunade empezó a buscar cualquier excusa para sacar a Tayuya de la escuela pero Orochimaru hizo que ella hiciera cosas por la escuela como ayudar a los profes o ayudarte a ti, Kiba, y de ahí que nadie la puede echar porque no hay suficientes motivos- suspiró.

Naruto, Kiba e Ino estaban anonadados.

-¡Y encima a Sasuke le gusta! ¡Como la odio!- exclamó Ino con amargura en la voz.

-No, no le gusta- la corrigió Naruto- a Sasuke le gusta Hinata. Desde lo que había pasado en la fiesta de Sasuke que Naruto no se había permitido pensar en la chica, no solo por que se sentía horriblemente culpable por sentirse celoso por una chica que no era nada suyo, si no porque también le dolía mucho sentir esos celos al recordarla tan cerca del idiota de Sasuke.

Justo en ese momento, Tayuya vuelve a entrar a la sala, acompañada de Shikamaru y Orochimaru.

-¿A sí que quieres castigar a Tayuya, Kurenai?

-Así es, la señorita…- remarcó la palabra "señorita" con un dejo de ironía- uso un vocabulario no propio de una sala de clases.

-Lo siento mucho, Kurenai, pero Tayuya no puede quedarse después de clases porque tiene trabajos que hacer acá en el colegio, y después de eso tiene que ensayar flauta conmigo, para el concurso de fin de año.

-No te preocupes, Orochimaru, ya sé que Tayuya está siempre muy ocupada, sin embargo, pensaba castigarla dentro de las horas de clases. Pensaba dejarla sin recreo por un cierto periodo de tiempo.

-Me temo que eso tampoco será posible, veras, si Tayuya no descansa lo debido, luego no puede concentrarse un cien por ciento durante sus prácticas.

Kurenai tragó saliva, furiosa.

-¿Qué sugieres? ¿Qué le deje sin castigo?- Tayuya miraba a Kurenai con una sonrisa de triunfo en los labios y odio en la mirada.

-Así es, no veo otra opción.

Sin saber que mas decir, Kurenai les pidió que se marcharan y ambos lo hicieron, encantados.

-Gracias, Shikamaru ya puedes volver a…-cuando miró a Shikamaru, éste ya estaba en su puesto, durmiendo de nuevo.

La semana aquella estuvo llena de tareas de pruebas y por lo tanto, pasó demasiado rápido para el gusto de los chicos. El viernes de esa semana, llegó sin aviso mucho antes de lo que solía hacerlo otras veces.

Para Naruto y Shikamaru que llegara el viernes era generalmente algo bueno, pero esta vez no lo era tanto, por lo menos para el primero. Desde lo que había ocurrido en la fiesta que había estado evitado a Hinata a toda costa. Tenía muchas confusiones dentro desu cabeza y cada vez se acentuaban más. El chico sabía que algo le estaba pasando con la pelinegra, algo que ella, por ser tan "perfecta" según él, nunca sentiría por éste. Pero lo peor de todas las cosas era que aunque Hinata pudiera llegar a sentir algo hacia él, él jamás se atrevería a llevarlo más lejos porque después de todas las cosas, le debía respeto a Sakura, su actual novia, e incluso si terminaba su relación con la chica, cosa que tampoco quería hacer, sabía que no podía comenzar otra enseguida.

Por suerte ya todos habían vuelto a ser amigos, hasta Chouji volvía a ser el mismo, lo único malo, por lo menos para Shikamaru, era que Temari de nuevo pasaba mucho tiempo con los Akatsuki.

Solo faltaba una hora de clases cuando la chica se le acercó. Era el último recreo y ya todos estaban cansados en especial Shikamaru, cuyos ojos se le cerraban. Todos quedaron mirando a Temari de arriba a abajo cando ésta se les acercó. Ni si quiera les importó que su hermano los estuviera observando.

-Shikamaru- le dijo ella. Cuando el chico escucho su voz, pronunciando su nombre, el estomago se le revolvió.

-¿Qué?

-Yo me tengo que ir ahora, así que anda a mi casa después de clases…-se acercó para decirle algo en el oído y Shikamaru sentía que su cabeza iba a explotar por el contacto con la chica- no te preocupes por mis hermanos- susurró- no estarán en casa, los invitaron a jugar n partido a los dos.- Shikamaru asintió la cabeza y con una gran sonrisa en los labios, Temari lo dejó con sus amigos.

Y esa última hora, fue para Shikamaru un suplicio. El chico lo único que quería era ir a casa de Temari donde estarían solos los dos. No creía que fuera a pasar algo entre ellos ni nada por el estilo, Shikamaru creía que eso sería demasiado problemático, pero estar con la chica siempre era agradable.

Salieron de su sala de clases y se encontraron con Hinata y Tayuya que, para sorpresa de los chicos, hablaban entre ellas muy animosamente (mejor dicho Tayuya hablaba animosamente, Hinata estaba un poco asustada a decir verdad) hasta que los vieron llegar y se fueron con ellos.

-Bueno, perro pulgoso, vamos- Kiba se quedó en su lugar, con la boca ligeramente abierta, mientras Tayuay comenzaba a avanzar. Pero cuando la chica notó que Kiba no la seguía se dio vuelta hacia donde él y le preguntó:- ¿Qué mierda te pasa ahora?

-¿A dónde vamos?- era un locura (y una vergüenza) pero Kiba tenía un poco de miedo.

Tayuya entornó los ojos, impaciente.

-A mi casa. Decidí que de ahora en adelante si te voy a enseñar- Kiba trató con todas sus fuerzas no poner cara de desagrado.

Caminaron por cuadras en completo silencio. Los dos eran muy arrogantes como para querer empezar una conversación con el otro.

Llegaron a una casa enorme, de tres pisos y muchas ventabas pequeñas, se notaba que era una casa vieja y con poca manutención. Tayuya abrió las enormes puertas de la entrada y pasaron a un pasillo oscuro y de madera crujiente. Al lado derecho había una especia de living, pero solo tenía algunos sillones chicos, que no conjugaban y al otro lado una cocina, bastante grande y sucia.

Subieron las escaleras y llegaron a un piso lleno de puertas. Tayuyá giró a la derecha y abrió una de las puertas, que estaba cerrada con llave. Adentro todo era un desorden, para empezar la cama no estaba hecha, pero aparte de eso tenía una mesa, con platos sucios algunos muebles y toda su ropa en distintos lugares. El espacio en si era muy chico pero además, gran parte de él, estaba ocupado por dos guitarras, un eléctrica y una acústica, una batería, un contrabajo, un teclado y un violín. Su famosa flauta y el saxofón estaban sobre su cama. Lo más raro era que había un plato con cereales y un vaso de leche, sobre la caja de la batería.

-¿Dónde están tus papas?-quiso saber Kiba. La chica soltó una risotada cargada de amargura.

-¡Buena pregunta!-le contestó ella, pero como vio que Kiba la seguía mirando con curiosidad agregó:- soy huérfana, pedazo de mierda. Estuve hasta los catorce en un orfanato pero me escape porque…-lo quedó mirando- ¿Qué quieres que te enseñe?

-¿Tus papas…murieron?- continuó el chico, ignorando la pregunta de Tayuya.

-No, esos hijos de puta me abandonaron- le respondió ella resoplando. A Kiba le sorprendía la simpleza con que respondía. Definitivamente no le importaba.

-¿Tocas la batería?- de repente Kiba creyó que era mejor cambiar el tema.

-Si- le dijo ella- mi instrumento preferido es la flauta y me gusta tocar música clásica, pero estos pendejos de mis amigos me dijeron que formemos una banda y dentro de los instrumentos que hay en una banda prefiero la batería.

-¡Nosotros queremos formar una banda!- exclamó Kiba con entusiasmo- y yo soy el baterista- rió.

-Apuesto que tocas como la mierda- se sentó en su cama y lo quedó mirando. Kiba frunció el ceño. Justo cuando empezaba a no caerle tan mal, ella sale con eso.

-Esta semana tengo prueba de ingles…

Shikamaru fue a casa de Temari por sí solo, y aunque hubo varios momentos en los que se dio la vuelta y comenzó a caminar en la dirección opuesta, llegó después de un rato.

-¡Hola, Shikamaru!- el chico no supo que responder cuando Temari le abrió la puerta después de que él diera un par de perezosos golpecitos, simplemente se quedó mirándola de pies a cabeza. La chica llevaba zapatillas de casa y medias que le llagaban hasta un poco mas debajo de la rodilla, una diminuta pollera, que además le quedaba apegadísima a su cuerpo, húmedo, y nada a parte de su corpiño (rosado, con encajes) en su torso y el pelo mojado y despeinado, que ella no paraba de secar con una toalla de manos.- pasa- le dijo al fin cuando vio que el chico no respondería. Shikamaru hizo como le ordenaron, con sus ojos pegados en los senos casi desnudos de Temari.

De todas, aquella clase fue un total desperdicio. Temari no se puso nada para cubrir su ropa interior y la mente de Shikamaru estaba más perdida de lo que nunca había estado.

Ella le explicaba miles de cosas pero Shikamaru ni si quiera sabia cual era la materia que estaban viendo.

-¡Shikamaru!- le dijo ella de repente, chasqueando los dedos frente a sus ojos- ¿Me estas escuchando?

-Si- mintió él. Probablemente si decía la verdad Temari se pondría una camiseta o algo y él no quería dejar de apreciar a una mujer tan hermosa como ella.

-Bueno, sigamos… ¡Mira lo que hay acá!- exclamó la chica de repente, y se arrodilló sobre su silla para inclinarse hacia adelante y levantar algo del piso. Lo que Shikamaru vio en ese momento (el trasero de Temari, detalladamente) sería algo que no olvidaría jamás.

-¡Temari que estas haciendo!- una mano agarró a Temari por la tirita del corpiño y la dejó sentada en la silla de un tirón. La chica lo miró enojada.

-¡Kankuro! ¿Qué haces acá? Pensé que iban a jugar…

-Temari, papa está viniendo a la ciudad, en quince minutos está acá.

Temari ahogó un grito y subió corriendo a su dormitorio. Cuando bajó, cinco minutos más tarde, parecía otra: llevaba unos horribles zapatos negros, y medias que le tapaban hasta las rodillas, una pollera larga, azul oscura y recta que también le tapaba hasta las rodillas y una camisa abrochada hasta el último botón. Su pelo volvía a estar atado en cuatro colas de caballo. Kankuro y Gaara tenían aspectos similares al de Temari.

Un hombre, alto y corpulento, y muy parecido a Kankuro, entró por la puerta. Miró a sus hijos que lo esperaban en fila, con los brazos tras la espalda como niños buenos, y les dio un beso a cada uno.

-¿Cómo están mis caballeros? ¿Y mi angelito?- Shikamaru casi rio cuando el papa de Temari dijo aquello. El hombre le dirigió una mirada al de pelo negro y con una ceja levantada preguntó:- ¿Éste quién es?

-Mi estudiante, papi- saltó Temari- me pidieron que le hiciera clases particulares para que no repita este año.

-Valla, ya es como el tercero que te asignan- Temari sonrió- Chicos, yo solo venia a ver como estaban pero debo volver a viajar-suspiró- puede que este afuera por lo menos un mes- los tres chicos asintieron- los voy a extrañar- agregó el hombre, fríamente, casi como si no lo creyera, y subió las escaleras hacia su dormitorio.

Gaara, Kankuro y Temari si miraron entre sí.

-¿Así que soy el tercero que te asignan?- inquirió Shikamaru, con curiosidad. Temari rio.

-No, eres el primero. Papa me encontró con mis ex novios un par de veces y como él que cree no debería estar cerca de un chico hasta por lo menos que me case, le inventé que eran mis estudiantes. -Shikamaru entornó los ojos y se dijo a sí mismo "Que mujer más problemática" ya no le sorprendía tanto que Gaara y Kankuto fueran tan sobre protectores.

-Eeemm no…Na…Naruto-kun el adjetivo va… antes que… el sustantivo.

-Espera, ¿Qué es el adjetivo?-Hinata rio, y Naruto le devolvió una sonrisa. Era muy difícil enseñarle pero a ella le encantaba, y Naruto agradecía enormemente su paciencia.

-El adjetivo es lo que describe al sustantivo- explicó ella. Sus ojos pegados en el cuaderno, porque si lo miraba a sus ojos, no podría volver a concentrarse.

-¡Ah!- exclamó Naruto- ¡Como éste!- señaló una de las palabras escritas en la hoja. Hinata negó con la cabeza.

-No, ese es un adverbio.- lo corrigió con mucha suavidad.

-¡Pero si esta describiendo!- ahora Naruto se agarraba el pelo con las manos, desesperado.

-Los adverbios describen acciones…-comenzó ella pero Naruto la interrumpió.

-¡Ahhh, Hinata, no entiendo!- tomándola por los hombros, Naruto comenzó a sacudirla violentamente. Las mejillas de la chica se encendieron hasta quedar rojo fuego y su mirada estaba fija en los labios del chico. Cuando éste dejó de sacudirla ambos estaban a escasos centímetros del otro. Las mejillas de Hinata se encendieron aun más.

-¿No…no…en…entiendes?- la voz apenas le salía. La chica se sentía incapaz de dejar de mirarle su boca y aquello la ponía muy nerviosa.

Naruto notó que ambos estaban muy cerca pero no hizo nada para remediarlo. Con sus ojos repasó todo el rostro de la chica, desde su brillante cabello negro, hacia sus hermosos ojos claros, a su fina y delicada nariz, y hasta sus rojos labios, donde se detuvo y se quedó hipnotizado.

-No- dijo, en respuesta a la pregunta de la chica, pero ya no se acordaba que le había preguntado, lo único que sabía en ese momento era que la respiración de Hinata le hacía cosquillas en los labios.

-Naruto…tú…tú no te acuerdas de mí ¿Verdad?

-¿Qué? ¡Claro que me acuerdo de ti! ¡Estoy acá contigo!- rio. Ella negó con la cabeza.

-No te acuerdas donde nos conocimos- explicó. Naruto frunció el ceño.

-En…la oficina de Tsunade ¿no?

Hinata sonrió.

-Nos conocimos el año pasado, en la fiesta de fin de año.

-¿A si?

-Si.- ninguno despegaba la vista de los labios del otro- Yo estaba muy triste porque había peleado con mi padre esa noche para poder ir y tu lo notaste y aunque no me conocías pasaste toda la noche haciéndome reír y olvidarme sobre la pelea con mi padre.- Naruto soltó una risita y Hinata volvió a sonreír- Naruto esa noche…nosotros…bueno…nos besamos.

Naruto abrió sus ojos como platos. Él se acordaba bien de aquella noche, y de que había estado con una chica pero como siempre pensó que nunca más volvería a verla, jamás volvió a pensar en ella ni se pregunto quién era.

-¿Ella eras…tu?-Hinata asintió con la cabeza.

-Naruto…-la chica se había ruborizado un poco mas- yo… he pensado… mucho…en ti…después de eso. Naruto…tú me gustas desde ese tiempo.- concluyó y sin pensar bien lo que hacía, Hinata presionó sus labios contra los de Naruto, dándole un suave y gentil beso.

Naruto no podía creer lo que estaba ocurriendo, casi se sentía como en un sueño, pero aquello tenía que ser verdad porque el contacto de sus labios con los de Hinata se sentía demasiado real. Él le devolvió el beso, poniendo ambas manos en las mejillas de la chica e introduciendo su lengua, ásperamente, dentro de su boca. Algo dentro de él le decía que se detuviera, que lo que estaba haciendo estaba mal, pero aquello era imposible. Nada que estuviera mal podría sentirse tan bien.


N/A: Maldito Shikamaru, su nombre es tan largo que siempre lo escribo mal jejeje ojala que en este capi no se me halla pasado :S

Espero que lo hayan disfrutado! besos y gracias a todos los que comentan y siguen mi fic :D