Y aquí esta. Por primera vez, no voy a decir que una me demore un siglo y dos que no estoy contenta con el resultado, porque ni me demoré tanto y estoy muy feliz con el resultado. Son libres de diferir… pero ya veremos dijo un ciego.
Gracias a todos por seguir este FF que hoy ha llegado a su fin, pensar que iba a ser un oneshot me da nostalgia. Para las personas que lo leyeron ojala y disfruten este capítulo. Para quienes además de leerlo, me dejaron un reviwe, que lo disfruten el triple. Muchas gracias a todos y todas.
Siendo el final no me voy a extender. Así que a lo que vinimos. ¡A leer (publicar en mi caso)!
Este capítulo final va con dedicatoria. Para mi marido por aguantarme. Para todos estos usuarios por sus reviews: SotaElderSoldier, .33633, Nara37, StEpHyGrOcK3107 , anny3460, DarkSoul21, ComandanteKami-sama, dalyvaquero, pascualina. Y para Nadeshiko HH por la presión psicológica que dio fruto y por invitarme a mangateca. Además, para NaYmCo porque después de leer Remembrances me sentó de maravilla y el 70% que faltaba fluyó como agua de manatial.
Ahora Disfruten.
Y si no os gusta, mala suerte. ¡Porque esta vez, a mi si me gusto!
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Perfecto
VII.
Durante los largos dos minutos que le tomó a la mujer abrir la puerta, estuvo segura que al final su labor había dado fruto. Sin embargo, cuando por fin logro verla, esos ojos carmesí de los que se enamoró desde el primer momento le miraban culpables. Supo entonces que lo que sea que fuere a decirle no le gustaría en lo más mínimo.
Fate no estaba allí para confesarle que lo mucho que la hubo extrañado, lo mal que la había pasado sin su compañía, la falta que le hicieron sus caricias, sus besos, su amor.
Fue una tonta al pensar que solo con el infinito sentimiento que ella albergaba era suficiente para que funcione, que eventualmente lograría que la amaré como ella. Siempre supo que el corazón de su novia nunca sería suyo, insistió y lucho por ganarse su amor, más solo consiguió su cariño.
Desconocía que alguien mucho tiempo atrás se lo había robado una vez y para siempre.
Sin embargo, haría un mes atrás optó cambiar un poco su estrategia. Decidió tentar su suerte fingiéndose desconsolada por la falta de acción de Fate, así que, siguiendo un consejo que le pareció bueno para el momento se separó por propia voluntad de la persona que amaba, uso una mala excusa aunque creíble y pidió tiempo para pensar, para decidir si quería seguir con lo que tenían. Fate no dijo nada, se mostró confundida y hasta triste, se limitó a aceptar su decisión sin en momento alguno objetar. Naturalmente fue un primer paso negativo para su plan, pero ya estaba comprometida con la idea y debía seguir adelante, así que con su cometido renovado por la ira de verle impasible se marchó de su lado, pensando que pronto ella iría en su busca.
Eso había sido tres semanas atrás. Y en todo ese tiempo ella solo la había visitados dos veces, la primera para llevarle su revista mensual por suscripción, la segunda en ese momento. La había llamado varias veces, hablaban de nada importante, solo conversaciones ligeras y sin profundidad alguna. Ella creía que era una buena señal, que pronto Fate se daría cuenta de que si la amaba y que entonces todo se solucionaría y finalmente su esfuerzo se vería recompensado.
Pero el amor es caprichoso.
Le dejo seguir y aunque esos ojos le advertían, aunque muy dentro de sí ya lo sabía lo que seguiría. Necesitaba escucharlo porque así tal vez lograría terminar por comprender que su amor no era correspondido, que jamás lo sería.
Con un saludo escueto Fate se adentró en el pequeño departamento. Estaba triste porque la chica no tenía la culpa, porque a pesar de no amarle si le quería y no le gustaba la idea de hacerle daño, pero no dejaría ir a Nanoha una segunda vez. La vida le brindaba una oportunidad de alcanzar la felicidad, la tomaría pero antes debía cortar definitivamente con Victoria.
Sabía que la mejor forma de hacerlo, no era la menos dolorosa. En la hora que le tomo llegar desde el departamento de Nanoha hasta allí estuvo pensando sin cesar en una forma de hacerlo sin herirla, pero era simplemente imposible. Así que lo mejor para todas era ser sincera, igualmente, las dos sabían muy bien que no la amaba.
Temiendo perder el valor y la decisión que con la que contaba, sin esperar siquiera le dijo que necesitaba hablar con ella. De algo que no le gustaría pero era lo mejor para ambas. Victoria no dijo nada, solo le devolvía la mirada con el aliento contenido. En sus ojos verdes pudo adivinar que sabía la razón por la que estaba allí, saberlo simplificaba la conversación pues ya no era necesario el discurso preparativo pero no por ello era menos difícil.
"-Solo dime lo que tengas que decir Fate."
"-Lo siento Victoria, yo no… "
A pesar del dolor en su voz Victoria se encontraba tranquila.
"-Solo dilo, por favor."
"-No puedo seguir contigo, con esto."
"-Ya…"
Victoria cerró los ojos, intentó en vano calmar su corazón. No desmoronarse aún. Pero le fue imposible: el dolor que llevaba aplazando en su pecho, mitigado por la noble esperanza de un amor correspondido fue más grande que todo su autocontrol. Gruesas lágrimas brotaron de sus orbes esmeraldas.
"-Te amo Fate, pero…"
"-Lo sé. No me arrepiento de haber estado contigo, porque… yo pensé que era posible… en verdad creí que podía llegar a enamorarme de ti."
No mentía. En verdad hubo un tiempo en que deseó con todo su corazón que Victoria fuere capaz de llenar el vacío en ella, que con su cariño pudiera enamorarla, con su sonrisa cautivarle y deseó que llegare en día en que sus besos la hicieran olvidar. Pero a pesar de intentarlo, de poner de su parte en dejarse querer y mirar, para que su corazón se dejare contagiar por el sentimiento de la mujer, no sucedió.
"-Vete por favor…"
Lloraba ya sin esforzarse en ocultar su estado. Fate sintió que una fuerza descomunal le oprimía el corazón, no deseaba hacerle daño, no quería que derrame más lágrimas por su culpa, porque ella no las valía. Sin embargo, no podía cumplir ese deseo. Durante mucho tiempo las dos fueron cobardes y huyeron de la verdad, ninguna se atrevía a hablar con sinceridad y era esa falta de valor que las tenía en tan desdichada situación.
"-No. tenemos que hablar, debimos hacerlo hace tiempo. Yo debí hacer eso antes, sé que es mi culpa por dejarte… seguir y no se honesta."
"-Solo vete Fate, por favor. No quiero que me digas que no es mi culpa, que voy a estar mejor sin ti y que es lo mejor porque no quieres hacerme daño."
Aunque no quisiera escucharlo era la verdad. Victoria era una mujer físicamente preciosa, alta, rubia, las facciones de su rostro eran delicadas y bellas, su cuerpo bien definido. Como persona era alegre, amable, ordenada y cariñosa, no tenía ni una queja pequeña de ella. Era perfecta a su manera, aunque había algunas cosas que la ponían de muy mal humor ella siempre intentaba sonreír, ver el lado positivo de cualquier situación, hasta las más difíciles.
Escuchar de la persona que amaba que no era culpa suya que sus sentimientos no fueren correspondidos no era consuelo alguno. Saber que ella estaba allí, para hablar sinceramente solo la hacía caer en la cuenta lo ingenua que había sido. Aceptaba que Fate tenía razón y era momento que dejaré de evitarlo y hablaran de una buena vez, sin mentiras, sin miedos. Era tiempo de ser sinceras. Ya no podía seguir engañándose.
Pero estaba dolida y furiosa.
"-Lo siento pero no me iré."
Ya había la decisión de cortar con ella incluso desde antes de su encuentro con Nanoha.
"-Tienes que saberlo, porque es la verdad Victoria. Siempre lo supimos, lo intentamos porque las querías que pasara, yo quería enamorarme de ti…"
"-Para olvidarla a ella…"
"-Si, era mi principal motivación. Pero también porque quería seguir adelante, no podía seguir cargando el pasado como un lastre atado al cuello. Pensé que si lo intentábamos tarde o temprano me terminaría por enamorar de ti."
Eso había esperado ella también, que el tiempo fuere su aliado en la cruzada por el corazón de su amada.
"-¿Así que básicamente me usaste todo este tiempo?"
Usar era una definición cruel pero verdadera.
"-No quisiera que lo tomes de esa forma, pero si, se puede decir que lo hice. También es tu culpa por ello."
"-Porque lo sabía y no me importó."
Su voz triste y apagada, pero había dejado de llorar.
Había ya llorado ya noches enteras temiendo que llegaré ese día. Tuvo pesadillas en las que Fate le decía de una buena vez que nunca iba a poder amarla, dónde reía y se burlaba porque por fin había encontrado una persona que si la hacía sentir. Y se mofaba diciéndole qye ya no la necesitaba.
Victoria quería enojarse con la rubia, odiarla incluso, pero la quería demasiado y el dolor que reflejaban sus facciones le daban la certeza que no era algo fácil de hacer para ella tampoco. No por lastimo, sino, porque a pesar de todo si la quería, le importaba su bienestar y no buscaba hacerle daño. Por el contrario, ella reconocía que en verdad cortar por lo sano era lo mejor para las dos.
"-Cuando amas a alguien hay muchas cosas que dejan de importarte Victoria, no te culpo por ello. En todo caso, he sido yo quien tiene la culpa por no tener el valor para decirte que no valía la pena que perdieras el tiempo conmigo, que ya no tenía remedio."
"-No, yo debí dejar de creer que podía lograr que me amaras. Tu solo, me dejaste ser feliz persiguiendo una ilusión."
"-Fui deshonesta, egoísta y egocéntrica."
Sentadas en el sofá se miraban con profundo arrepentimiento.
"-Si solo hubiera tenido la mínima de valor…"
"-Deja de culparte sola, Fate. Tu solo querías olvidar y yo me ofrecí a ayudarte a hacerlo. No lo logre. Ya sabía yo que esto pasaría… tarde o temprano… qué te enamorarías de alguien que no sería yo…"
Eso era lo que más rabia le daba.
Que otra haya logrado lo que ella intentó obtener con todo su ser y simplemente le fue imposible. Que Fate la dejara no era tan grave, tan doloroso, como tener la certeza que lo hacía por otra persona.
"-¿Desde cuándo?"
"-No es como lo…"
"-¿Desde cuándo?"
La primera vez casi había sonado como si en verdad no quisiera saberlo, una petición débil con la voz apagada, pero al repetir su tono era fuerte y autoritario. Fate pudo distinguir la ira en esas dos simples palabras, como se encontraba era mejor hablar con sinceridad, hacerle saber al menos que no había estado engañándola como se lo estaba imaginando, porque a pesar que había pasado la noche anterior con Nanoha entre las dos no había pasado nada más allá de lo que detuvo a tiempo en el sofá. Hablaron hasta el amanecer, le costó bastante controlarse y no olvidar su decisión de no ir más allá hasta que pudiera realmente dejarse llevar sin remordimiento alguno. No iba a convertir a la mujer que amaba en la persona con la que había engañado a su novia.
Amaba a Nanoha, quería estar con ella. Pero también quería Victoria y le debía respeto.
"-Victoria nunca en todo el tiempo que estuve contigo te engañe, por más que no pudiera corresponderte como te gustaría."
"-Claro. ¿Entonces me vas a decir no hay nadie más? Que no me esas dejando por otra persona sino que después de dos años, ¡Dos años, Fate! Solo te levantaste esta mañana con la idea."
"-No."
Había tomado la decisión la tarde anterior, en la oficina mientras hacía hora para ir a recoger a sus sobrinos.
"-Si hay alguien, pero no es una persona que conocí recién, tampoco he estado saliendo con nadie a tu espalda. Sé que estas molesta, pero déjame explicarte, porque lo que menos deseo es que pienses que solo me burlé de ti."
Los ojos esmeraldas de Victoria se mantenían fijos en ella. Sin decir palabra alguna le transmitía toda la ira y frustración de la que era presa, Fate lo sabía y podía ser una apuesta demasiado arriesgada contarle nada más que la verdad, sin rodeos ni embellecimiento. Pero había que hacerse, en el camino buscaría como apaciguar la ira de la mujer.
"-Ayer en la oficina, estaba pensando en ti, en mí. En que no podíamos seguir así. Tu mereces una persona que te amé, que sea capaz de darte el amor que yo no…"
Alguien que pudiera verle como la mujer que era.
"-…Así que, pensé en llamarte. Quería hablar contigo… hoy. Era una decisión que ya había tomado. Pero mi hermano llamo después de mediodía, la tutora de mis sobrinos lo había citado y necesitaba hablar con él…"
"-¿Te pidió que fueras en su lugar?"
"-Ya sabes cómo es Chrono, solo trabajo. En todo caso, pensé en llamarte después… pero…"
Al ver a la mujer que amaba, después de ese beso, de sentirla entre sus brazos e intoxicarse con el aroma de su ser, nada que no fuere ella ocupo su mente.
"-Cuando estaba esperando en la salita, la verdad es que me distraje mucho, porque buscaba una manera de hacer lo que tenía que hacer sin lastimarte. Pero por más que di vueltas al asunto solo termine dándome cuenta de que no la hay Victoria, te iba a lastimar lo quisiera o no, así que decidí que lo único que podía hacer era hablar con la verdad."
¿Qué sentido había para ellas seguir con esa mal llamada relación? Dónde una solo se dejaba llevar a la deriva, mientras la otra remaba con toda su energía. No era como una pareja se supone que funcionaba, las dos debía por momentos remar, algunas veces juntas hacía la misma dirección, detenerse y descansar, o cambiar el rumbo. Guiarse mutuamente con amor y respeto, no permitirse desfallecer la una a la otra y sobre todo jamás rendirse, no permitir que la tormenta les hiciera naufragar.
"-Luego no sé cómo pero… ella, la persona por la que estaba esperando…"
Fijo su mirada en la rubia, su expresión era calma pero tensa, irritada pero contenida. Solo estaba allí aguantando lo mejor que podía una explicación que no había querido, que no quería pero que infortunadamente era necesaria para que pudieran, las dos, pasar la página.
"-…Yo siempre estuve enamorada de una persona…"
Por diez largos años.
"-…Fate…no me…"
Toda la ira que había estado aguantando se esfumo al instante. Centro su atención en las palabras de ella, sus ojos fijos en los suyos; Fate cayó en la cuenta de que no había marcha atrás, había llegado al punto sin retorno.
"-Si. Era ella. Estaba frente a mí, no había levantado la vista y no podía estar cien por ciento segura de que lo era, pero sin embargo yo sabía que no estaba equivocada… y cuando por fin me dejo ver su rostro… perdón si es muy desconsiderado de mi parte, por decirte, lo feliz que fui en ese instante solo con verla."
Quería gritar que además era cruel e inasible por torturarle de aquella manera. Por obligarle a escuchar su justificación, porque ella no la había pedido… no directamente. Había preguntado durante cuánto tiempo, como quien lanza una moneda a un pozo y espera pacientemente escuchar el eco cuando choque con el agua, porque sabe bien que le sonido jamás alcanzará su sentido. En cambio Fate le estaba contando el cómo después de todo ese tiempo, la tarde anterior por pura coincidencia se había topado con la persona que era dueña de su corazón. Pero dejándole en claro que incluso sin ese capricho del destino había ya decidido no seguir con su relación. Se sentía pesada, una mano invisible le estrujaba dolorosamente el corazón mientras este latía con fuerza pero sin sentido más allá de la existencia propia.
Para Fate en cambio, estaba resultando más complicado de lo que había creído. No espero jamás que al verla tan afectada ella misma se sintiera sobrecogida, que su cuerpo le pidiera a gritos tomar a la mujer entre sus brazos y aferrarse a ella hasta que el dolor en su mirada desapareciera. Tampoco pensó que cortar con ella haría que se sintiere miserable y ruin por ser la única causa de sus lágrimas de su tristeza, pero por encima de ello, lo que más la sorprendió fue darse cuenta de que tal vez, aunque su objetivo principal era inalcanzable, si le quería y mucho. Más de lo que se había detenido a considerar.
Y por ese mismo cariño recién descubierto, debía seguir adelante, tenía que liberarla de ella.
"-Esto es ridículo."
"-Es la verdad."
La mujer le miró ya sin rastro de ira, solo cansada y derrotada.
"-¿Y ella… te… ama?"
Si. La amaba aun después de 3650 días desde aquella tarde en la sala de su hogar.
"-Si."
La puñalada final al fin había sido dada. Y aunque le provocaba un infinito dolor, muy dentro de ella estaba orgullosa, porque al final no se había equivocado, le había dado su amor una persona que aún con todos sus defectos – como su falta de decisión – era todo lo que ella soñó. Honesta, gentil y amorosa, aunque solo tuviera las dos primeras para ella. Sonrió, no era un gesto irónico ni mucho menos, estaba profundamente lastimada e infinitamente triste, pero complacida de saber que al final, aunque estuviera siendo hecha a un lado y sus sentimientos no correspondidos, tenía un lugar en el corazón de Fate. Sus sentimientos lo suficientemente fuertes para que por su bien –el de ambas- antes de embarcarse en búsqueda de su felicidad, hubiera superpuesto el respeto que le debía como su pareja.
"-Entonces, supongo que no puedo hacer absolutamente nada."
Había muchas cosas que podía hacer pero ninguna iba a cambiar el hecho de que su tiempo junto a Fate se había terminado.
"-¿Me odias?"
La risa de Victoria lleno la instancia cristalina y de buena gana.
¿Odiarla?. No. Podía estar muy enojada con ella, solo un poco menos que consigo misma por haber sido tan ingenua. Sin embargo, Fate no tenía culpa alguna de no amarla y ella tampoco, así funcionaba el amor después de todo, a veces puedes amar a alguien con toda tu alma pero esa persona no corresponde tu sentimiento. No es una razón para odiar. Además, para poder odiarla se necesitaba primero dejar de amar, algo que en ese momento a ella le parecía imposible.
"-No. Solo estoy… triste…"
"-Lo siento. Es mejor así, no quiero seguir haciéndote daño. A mí lado no vas a ser feliz, Victoria. Yo no puedo hacerte feliz."
"-Hubo un tiempo en que así lo creí. Fui una boba lo sé, pensar que con mi amor era suficiente para las dos. Solo estoy cosechando lo que sembré."
Posiblemente llevaba la razón.
No importaba. Siempre había supuesto que con el tiempo sus sentimientos se acoplarían, se enamorarían sin poder evitarlo y una mañana cuando despertare una en brazos de la otra, simplemente tendría la certeza de que se amaban. Ambas habían ignorado su instinto, jugado a manipular un sentimiento tan complejo e inmanejable como es el amor, ahora, las dos estaban pagando por sus errores.
Más Fate no se arrepentía de haber estado con ella, cierto que ahora su partida dejaba un vació además de lastimarle, pero estaba segura que cuando Victoria lo pensaré con cabeza fría descubriría que era lo mejor. ¿Para qué continuar juntas cuando la felicidad de ambas no estaba entrelazada?.
Sonrieron en perfecta sincronía. Sus ojos fijos una en la otra.
"-Es extraño, por mucho tiempo había temido que este día llegara y ahora que es el momento… me siento… rara."
"-Creo que entiendo, es complicado de explicar."
"-Me duele. Pero a la vez, pienso que por fin vas a ser feliz. Al fin vas a poder sonreír sinceramente. Solo que…"
"-Tu también Victoria. No hoy, no mañana, pero cuando llegue a tu vida esa persona… te aseguro que vas a ser la mujer más sonriente de este planeta. Y hermosa también."
Las cejas rubias de Fate se contrajeron en una mueca extraña. ¿Acababa de hacerle un cumplido?. El peor momento para darse cuenta al fin que no era guapa, sino precisamente hermosa. Su cabello era más platinado que el suyo y las ondas que se formaban enmarcaban su rostro dándole una apariencia angelical. Sus ojos verdes eran vivaces e intensos, hacían juego con sus labios sonrosados y provocativos. Su cuerpo bien formado y tonificado a base de pura genética pues Victoria no era el tipo de persona que le dedicare tiempo a las actividades físicas. Sus pechos del tamaña justo, no demasiado grandes para desentonar con un cuerpo delgado como el suyo, pero tampoco muy pequeños para hacerle ver carente en el rubro. Sus piernas largas, bien formadas y un excelente posterior completaban la figura de la persona que hasta hace unos minutos fue suya. Y a Fate le pareció que era el peor momento para caer en la cuenta, que nunca, en dos años, ni siquiera cuando estaba desnuda sobre ella, se dignó a verla realmente como era. Que estúpida fue, que ciega, tan consumida en si misma había estado.
"-¿Fate?"
"-Lo siento. Estaba pensando…"
"-¿En ella?"
Negó suavemente.
"-En que, en verdad eres hermosa. Creo que es lo que menos quieres escuchar de mí en este momento, pero creo que nunca te lo dije antes… ¿Mejor tarde que nunca no?"
"-A menos que quieras darme falsas esperanzas…"
"-Yo…"
La sonrisa en su rostro se enanchó.
"-Era una broma… yo sé que no lo has dicho con mala intención. Solo se te ha ocurrido. Eso me encanta de ti que haces las cosas más dulces y ni te enteras. Solo es tu forma de ser."
Pero también las más crueles e insensibles.
Sin embargo, ella no era santa alguna tampoco. Y aprovechando el resquicio de debilidad que atisbó en aquel momento se giró para quedar frente a ella. Tenían casi la misma estatura, solo era cinco a lo sumo ocho centímetros más baja que Fate, así que bastaba con mantener una postura recta para quedar al alcance justo de su rostro. Dejo que sus manos acariciare la piel de sus mejillas, ojos rubí le miraban atentos, desprevenidos, empezó a acercarse despacio. Si ella lo deseaba, si quería rechazarla bastaba el más leve movimiento para cancelar su tempestiva acción. Pero no lo hizo, a medida que el poco espacio que las separaba se acortaba, ella misma iba entregándose a lo que sucedería. Decidida a acabar con la espera, tomo aire despacio, temiendo que un cualquier acción errada rompiera la mágica conexión que tenían y se aventuró al encuentro de sus labios. Sin embargo, fue Fate quién dio el último impulso besándola con ternura desde el primer momento, sin prisa, con cariño y delicadeza.
Solo un beso, pensaron. En realidad ese era su primer y último verdadero beso.
Se separaron. Y sin dejar de mirarse directamente a los ojos rieron.
"-Anda Fate. Vete. Sé feliz."
No hubo más despedida.
Fate se encamino a la puerta satisfecha con el desenlace, orgullosa de si misma ante el descubrimiento de la valentía hallada, con el pecho hinchado de felicidad porque estaba hecho y ahora iba a poder por fin dejarse guiar por su corazón sin remordimiento alguno.; Victoria confundida por la dicho y tristeza que albergaba en su pecho se prometió a sí misma no derramar una sola lágrima más. Si Fate tenía razón, y había una persona para ella, entonces esperaría, guardaría su llanto para cuando fuera necesario de nuevo, aunque prefería creer que no las necesitaría nunca más.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Necesito una llave de ¾. No, no la tengo aquí…
"-¿Nanoha?"
"-Un momento. Quédate quieta hija…"
Tal vez no esté tan apretada total, si me doy un poco de maña puedo sacarla con la pinza. Solo debo tener cuidado con lo pasarme de fuerza, detestaría dañar la tuerca. Muevete… eso es, despacio. Despacio…
"-¡Mamá!"
"-Perdón... Vivio quédate quieta…"
Eso es. Bueno ahora veamos. Según recuerdo tengo que terminar de quitar todas las piezas, luego asegurarme que no es una obstrucción mayor, igual tendré que limpiar cuando por fin consiga desmontar la tubería.
"-Ya casi… solo…"
"-¿Puedo comer helado?"
"-No demasiado. Promete que le harás caso a tu abuela…"
"-Pero ¿Puedo comer helado?... Mamá…."
Primero el codo… no, está sujeto por le tubillo interno, entonces… por supuesto hay que sacarlo primero. Así, que hay que utilizar… fuerza… oh vamos… sal tubo.
"-¿Ya va a llegar?"
"-Si. Espera quieta."
Tubo del demonio. Me he dado en la cara sacándolo, espero que no deje marca o Nanoha se preocupará. A ver, ahora miremos que es lo que está causando la obstrucción. Dios que sucio esta esto… ahn... oh, tengo algo… ¿Qué es esto? Una masa amorfa mojada y grasosa…
"-¿Me necesitabas Fate-chan?"
Así que esta es la cusa. No se me hubiera pasado por la cabeza que algo como este enorme trozo de plastilina era lo que obstruía el desagüe.
"-¡Mamá, ya viene!"
"-Vivio no te acerques tanto a la venta, me angustio cuando te cuelgas así."
"-Pero ya viene."
Aun desde mi nada cómoda posición bajo el fregadero puedo distinguir la pequeña figurita de Vivio, con las piernas colgando por encima del suelo. Se ha subido desde la barriga en la ventana para quién llega al edificio tres pisos más abajo. Nanoha se escucha exasperada, aunque no logro distinguir más que sus piernas la veo caminar hasta dónde su hija prueba su paciencia. Seguramente esta con el ceño fruncido y las cejas juntas, incluso hasta este haciendo un puchero, la he visto hacerlo antes. Cuando la niña hace alguna travesura pone la misma cara. Da un poco de risa, porque es un gesto infantil. Imagina corregir a un niño luciendo como una.
Me rio.
"-¡Ya viene, ya viene!"
"-¡Vivio no corras, ten cuidado con el florero!"
La niña se baja mucho antes de que Nanoha pudiera alcanzarla, esquiva ágilmente a su madre que fracasa en atraparla en su carrera, pasa como un ciclón por la sala y por muy poco esquiva el preciado jarrón de cristal.
Debo tener una sonrisa muy tonta en ese momento, pero no puedo evitarlo. Imaginarme la cara de angustia de Nanoha detrás de la nena, me hace muchísima gracia. ¿Será siempre así?. Digo, Vivio se porta bastante bien cuando yo estoy en casa, además, sé que no nos conocemos suficiente por lo que no tenemos tanta confianza la una con la otra, a veces me parece que se siente bastante cohibida conmigo alrededor. Como los primeros días que no paraba de mirarme con recelo mientras se aferraba con todas sus fuerzas a Nanoha, cualquier movimiento de mi parte desencadenaba una reacción en ella, agarrándose de su madre con mayor fuerza. Ni hablar cuando intentaba acercarme a Nanoha, su mirada era como si me retaré a que la toque. Decidí no hacerlo, para la niña debe ser tanto o más complejo que para mí.
"-Recuerda que prometiste portarte bien. Nada de hacer travesuras, recuerda que tu abuelito está enfermo y necesita paz, descanso y sobre todo mucha tranquilidad."
Al fin salgo, no me incorporó las observó desde el suelo. Con una toalla cercana seco mi mano derecha y en la otra la plastilina.
Nanoha le habla con una expresión muy seria en el rostro. Vivio la observa con los labios muy juntos y estirados, sus cejas fruncidas y ojos ansiosos. Se deja acomodar por quién sabe cuánta ocasión el cuello de la chaqueta y observa anhelante la puerta. Luego su expresión cambia al tiempo que habla.
"-Pero el abuelito dice que está perfectamente."
La expresión incrédula de Nanoha contrasta con la infantil mueca de victoria de su hija. Yo me rió más alto de lo que debí y ella me fulmina con la mirada. Vivio también me mira, pero con una amplia sonrisa. La he declarado ganadora y lo sabe.
"-Nada de travesuras jovencita."
Repite muy seria. Se asegura que las tiras de la mochila que no lleva sino tres galletas y un enorme termo con bebida nutritiva multivitamínica que compro exclusivamente para ella, lo sé porque no me ha dejado probar ni un vasito de la dichosa sustancia. "Es para pequeñas mentes en desarrollo" me dice cada vez que yo insisto en probar un poco. Supongo que no hay remedio. Debe saber bien, porque a Vivio le encanta la preparación.
"-Bien ya estas lista."
En ese momento el timbre suena. La pequeña se envara ansiosa. Nanoha se levanta sacude los rastro de polvo de su falta y se acomoda la camisilla. Yo termino por levantarme, aún con la toalla y la plastilina en mis manos me acerco hasta quedar a una distancia prudente pero suficiente cerca.
Nanoha abre la puerta.
"-¡Abuelita!"
Como el mejor jugador profesional de futbol americano se abalanza contra la recién llegada. Nanoha le reprocha con tono firme pero sin querer que se oiga mucho como un regaño, solo un llamado de atención. La madre de Nanoha a quién no he visto desde hace muchos años trastabilla y lucha para mantener el equilibrio, sonríe y se agacha para besar la frente de la niña aferrada a su cintura.
"-¿Cómo está la niña más guapa?"
"-¡Bien!"
Su voz emocionada provoca que la mujer sonría al tiempo que se coloca de pie, entonces se percata de mi presencia. Al principio, como es natural no me reconoce, supone que por mi pinta soy el fontanero que ha venido a reparar por fin el grifo de la cocina, pero entonces, sus ojos violáceos idénticos a los de Nanoha – más bien ella a los de Momoko - se clavan en mí. La sonrisa muere en su rostro y Nanoha intercambia miradas nerviosas entre nosotras. No he cambiado demasiado, no es muy difícil reconocerme supongo.
"-Buena tarde."
Me saluda insegura.
"-Buen tarde Takamachi-san"
Respondo tranquila y segura. Aunque estoy hecha un manojo de nervios. Creo que a Nanoha se le ha olvidado el pequeño discurso que tenía preparada, por si su madre tenía buena memoria y me reconocía. Parece que no fue una buena idea que me vea aquí. Hubiera sido mejor si la preparábamos primero, sé que dijiste que no había nada que ocultar, pero no quisiera que a tu madre le dé algo por verme aquí.
"-Ejem… Vivio, cielo. ¿Quieres ir con tu abuelito?"
"-Si"
Que la niña no supiera lo que ocurría con certeza no impedía que incluso ella notara la tensión del momento.
"-¿Puede adelantarte un poco? Bajaré en un momento."
"-Uhm."
Nanoha se agacha para que la niña pueda abrazarla, le da un beso en la mejilla y le recuerda por enésima vez como debe comportarse y que no debe hacer. Luego se para frente a mí, me agache hasta estar a su nivel, sus ojos casi idénticos a los míos, me observan con una clara advertencia. Sonrió asintiendo, ella hace lo mismo una única vez. Y luego se dirige diligentemente por el corredor hasta el asesor, o eso puedo suponer.
"-Mamá…"
"-No ha cambiado mucho. Físicamente me refiero."
Nanoha muerde su labio inferior despacio, gesto que según descubrí solo hace cuando está nerviosa. Su madre me observa impasible, y luego, para sorpresa de las dos sonríe.
"-Confió que tendrán algo de tiempo para mí un día de estos. Así que me voy ya."
"-Mamá por favor no le digas nada a papá aún. Quiero ser yo quien lo haga."
Aún con esa sonrisa sincera niega levemente. Se despide sin mayor ceremonia.
Nanoha suspira aliviada al tiempo que cierra la puerta. Apoya su frente contra la madera un momento y se relaja, me acerco un poco, me preocupa pero al ver que también ella sonríe solo la imito y regreso hasta el fregadero. Pasa un momento más y escucho los pasos de ella tras de mí.
"-¿Ha resultado bastante bien no?"
"-Si. Tu madre sigue igual que como la recuerdo. No le pasado un año"
"-Lo mismo pienso yo, es como si no envejeciera."
Nanoha se acerca a mí y echa un vistazo bajo el fregadero.
"-¿Y que tenía?"
Levanto muy orgullosa mi mano, ella pone cara de horror y luego analiza mejor la sustancia que sostengo. La mira e intenta frunciendo el ceño. No tiene ni la más remota idea que es. Pero no importa porque tengo una sonrisa estúpida en la cara, de solo verla poniendo esas caritas tan tiernas.
"-Es plastilina"
Le digo. Terminando por fin su inspección.
"-Vivio… Dios, esa niña. ¿Qué en el mundo se le ocurrió al botarla allí?. Le he dicho…"
Resignada me agacho para terminar de hacerla de fontanera. Nanoha sigue con su diatriba, no está enojada en serio. Solo un poquito molesta pero estoy segura que al rato se le pasa.
Termino de limpiar la tubería con el trozo de madera, pongo todo el contenido en una bolsa negra pequeña y procedo a colocar el acople. Primero necesito un poco de teflón, tengo que cubrir toda la rosca para que cuando acople el tubo interno y el codo quede bien sellado, no sea que después haya una fuga de agua. Además, no quiero que mis habilidades de fontanería sean cuestionadas. Hace unos minutos que Nanoha me observa recubrir la sección de tubo.
"-¿Qué haces Fate-chan?"
"-Utilizo teflón para que el sellado sea hermético."
"-Ah… ¿Qué es teflón?"
Eres tan linda en serio.
"-Esta cinta blanca."
"-Que preguntas tan tonta. Perdón. ¿No estas molesta no?"
"-Por supuesto que no. Además, no son preguntas tontas. Es normal preguntar por algo si no sabes lo que es."
Te sonrojas un poco pero te ves alegre.
Continuo colocando la cinta blanca alrededor del tubo, me aseguro de dar dos a tres pasadas en el total de la superficie. Tú me observas en silencio. Después, cuando ya está listo el sellado agarró el tubo de acople y lo empujo, costo mucho sacarlo y tampoco es tan fácil meterlo. Requiere bastante fuerza, pero yo finjo que no me está costando tanto hacerlo y te ríes. Tienes razón amor, soy una pésima mentirosa.
"-¿Te ayudo?"
Ofreces divertida.
"-No, yo puedo… hay que asegurarse que quede…bien… listo"
Observó cómo ha quedado ensamblado a la perfección. Ahora me ocupo del codo, a pesar de tener rosca solo la tuerca que asegura toda la estructura no va a presión, es de todo este aparato lo único que requiere de una llave inglesa. Pero fue mucho más fácil que el anterior. Solo falta el segundo tubo que conecta con el desagüe de la pared. Listo. Eso fue muy fácil. Sigues mirando como trabajo en silencio, pero cuando me observas mirar a los costados en busca de algo lo intentas nuevamente.
"-¿Ahora?"
"-Pásame una llave de 3/4"
Te pido animada. Asientes enérgica pero antes de girarte hacía la caja de herramientas, me miras apenada, tus mejillas sonrojadas te delatan.
"-¿3/4?"
Preguntas con voz tímida.
"-¿Ves esas como varillas que terminan en media luna?. Busca una que justo abajo se lea ¾. Es la medida de la abertura. Así se cual llave sirve para atornillar que tamaño de tuerca."
"-Perdón. No sé nada de esto."
Está bien. Te enseñare algo un día de estos. Si quieres aprender claro esta.
"-¿Es esta?"
"-Si. Gracias."
Tomo la llave y aseguro la rosca, con una buena herramienta no es necesaria tanta fuerza física así que esta vez, no necesito fingir que el esfuerzo no es grande.
"-Su fregadero está listo señorita."
Digo a la vez que salgo de debajo, me incorporo con una sonrisa mientras te escucho bufar.
"-Más vale que haya quedado bien arreglado ¿Eh?"
Bromeas.
"-Le aseguro que estará usted cien por ciento satisfecha con mis servicios…"
"-¿Si?"
Te acercas a mí, esperas que me incorpore y me besas.
"-Creo que, le pediré a Vivio que atasque el desagüe más a menudo."
Te separas de mí riendo. Caminas hasta la llave de paso y la giras.
"-Ni se te ocurra."
Me agacho para recoger la toalla que quedo sucia y olvidad en el piso. Me limpio algo las manos y espero que llegues a mi lado. Pero no me levanto, te acercas hasta la llave del fregadero y la giras. El agua fluye libre y evacua correctamente, ni una gota de agua escapa por la conexión recién reparada.
"-Te dije que podía hacerlo."
"-Que otros talentos tendrás ocultos. Ne, ¿Quieres té?"
"-Si. Pero no lo dejes demasiado caliente, me quemo la lengua."
Ahora si me incorporo cuan alta soy, no tan alta tampoco. Te veo ir por la tetera, colocar la cantidad de agua suficiente y enciendes la llama, colocas la tetera con delicadeza sobre el fuego la tapas. Después, te estiras hasta la alacena y agarras un recipiente con varias hierbas secas.
Te abrazo por la espalda, sé que estoy un poquito sucia así que te obligo a moverte despacio. Como si te hubiere dicho lo que quiero, dejas el recipiente para abrir la llave para que pueda lavarme las manos, alcanzas un poco de jabón de cocina líquido y lo dejas caer entre mis dedos. Hago espuma dejando que el jabón se lleve toda la suciedad. Beso tu cabello, ríes y te das la vuelta para besarme. Sin apartarme colobo mis manos bajo el agua que cae a presión y las enjuago hasta que están limpias. Aunque estoy mojada, acaricio tu cadera, cierras la llave con prisa y en un movimiento sorprendente ágil giras para quedar frente a mí.
Mi sonrisa se ensancha aún prendada de tus labios. Te beso despacio y dejo que mis manos sea aferren a tu espalda, tu cadera. Acaricio los costados de tu cintura. No sé si eres tú o yo, pero nuestro inocente beso se ha tornado más apasionado. Me aferro a tu cuerpo, y me acoplo a t, siento tus manos en mi espalda y sin pensarlo dos veces bajo hasta tus piernas, tomo impulso y aferro tus muslos en un movimiento ascendente hasta que quedas sentada sobre el mesón de la cocina.
Tus manos dejado de jugar con mi cabello, la temperatura de mi cuerpo aumenta y puedo sentir el mismo calor emanado del tuyo, con movimientos torpes, sin romper nuestro agitado beso, colocas tus manos a cada costado de mi cadera. Levantas la tela de mi camisa y empiezas a levantarla a prisa, tus manos son cálidas. Te aferras a mi espalda sin terminar de levantar mi camiseta. Me separo solo un poco y apenas se interrumpe el contacto te quejas, pero yo sonrió y con rapidez paso la camisa por encía de mis brazos, la lanzo no sé a dónde y poco me importa. Lo único que tiene mi atención en este momento eres tú.
Tu mirada siempre tierna esta ahora cargada de deseo. Tus labios separados, tur espiración agitada y la forma como recorres mi piel desnuda con tus dedos enciente aún más la llama de la pasión en mí.
Te deseo tanto.
Te beso nuevamente, exploras mi cuerpo expuesto y yo no pierdo más tiempo con rodeos, bajo por tu cuello y dejo que mis dedos deshagan los botones que faltan de tu camisilla. Cuando lo logro, te obligo a colocar tus brazos estirados tras tu espalda y bajo en perfecta sincronía la prenda hasta que finalmente me deshago de ella. Y va a parar no sé dónde. Me besas con pasión, tus manos suben hasta mis omoplatos y te aventuras a deshacer el broche de mi sujetador. El contacto de tu piel con la mía provoca que una nueva oleada de calor me sobrecoja.
Abandono tus labios, dejo un camino de besos pasando por ti mandíbula, bajando por tu cuello y llego hasta tu pecho. El fuego me consume, sé que debería quitarlo pero en lugar de ello, y después de mirarte una última vez directo a los ojos - dónde solo encuentro pasión - levanto la prenda liberando tus pechos. Gimes a la expectativa, pero no pasan ni cuatro segundos antes de que me permita saborearlos, lamo despacio, sin prisa aunque me cuenta mucho porque el deseo me consume. Te escucho gemir y decir mi nombre entre quejidos ahogados.
Eres tan dulce, tan suave.
Finalmente mientras me distraigo succionando con delicadeza y me dejo llevar por la maravillosa sinfonía de tus gemidos, mis manos han tomado un rumbo más aventurero. Exploran tus piernas bien formadas bajo tu falta, suben por tus muslos y sin pensármelo dos veces toco tu parte más sensible. Gimes. Ya no controlada y quedamente, un gemido que no has podido acallar escapa de tu boca. Me separo. Te miro con el rostro sonrosado. Te beso.
Eres hermosa.
Te apoyas en mi para levantar tu cuerpo solo un poco, lo justo para que la tela de tu ropa no estorbe, esturas las piernas y yo allá va a dar, te juro que después lo busco.
"-Nanoha…"
Mi voz ronca, suave como siempre pero llena de lujuria.
"-Fate-chan..."
Sabes. La tuya se oye exactamente igual.
Inicio una nueva ronda de besos, entre caricias y gemidos. Vuelvo allí donde sin detenerme a pesarlo siquiera una vez, antes de que me entregue por completo a la locura, observo tus ojos una última vez. Parece que estuvieran más oscuros… pero han de ser figuraciones mías. Ahora eres tu quien busca mis labios, acercas mi cuerpo a ti que no quede un solo centímetro entre nosotras.
Te amo, Nanoha.
Y luego ya no sé ni qué hora es, ni que día, ni como me llamo, y tampoco me importa. Lo único que deseo es que este momento dure para siempre.
Con cuidado hago el camino hasta tu entre pierna de nuevo, sigo besándote pero despacio, quiero transmitirte en cada uno todo lo que mi corazón ha guardado solo para ti. Gimes cuando al fin hago contacto, te entrences con cada toque, pero me esas volviendo loca… no tienes idea.
Embriagada con tu aroma me dejo ir, no muy gentil pero me estoy consumiendo. Gimes algo adolorida, pero en seguida tu voz cambia es profunda y entre cortada, beso tu cuello, muerdo un poco, no demasiado para dejar marca pero lo suficiente para distraerte un poco. Te aferras a mí con fuerza a medida que el ritmo de mis movimientos se acelera, tu voz es más fuerte y profunda. Tus quejidos en mi oído provocan que me controle cada vez menos, sé que debería hacerlo más despacio pero es imposible. Con cada segundo que pasa, me acercas a ti con mayor fuerza, continuo hasta que siento que no voy a poder más… y entonces arqueas la espalda y te dejas ir con un largo y profundo gemido. Casi un grito.
Te abrazo con mi mano libre y te dejo descansar con el rostro apoyado en mi hombro, respiras agotada y yo también. Espero pacientemente que te recuperes, beso con cariño tu mejilla y poco a poco tu respiración errática se acompasa.
Pero no es suficiente amor. Sin embargo antes de seguir, y aunque dije que esperaríamos un poco.
"-Nanoha…"
Levantas el rostro y te mueve lo necesario para darme un tierno beso.
"-¿Qué te parece si me mudo mañana?"
Sonríes. Provocando que te juro, si mi corazón pudiera rompería mi pecho.
Te tomar tu tiempo para responder juegas a apartar mechones de cabello de mi rostro.
Me torturas al demorar tu respuesta, pero yo tengo la sonrisa más amplia del planeta. Porque al fin, me siento feliz. Aquí, junto a ti.
"-Perfecto"
FIN
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Así concluye este viaje, aprendí muchas cosas con este FF. También nuevos proyectos nacieron de este y que algún día espero vean la luz.
En que loca aventura me embarcaré ahora que he terminado, no tengo idea. O bueno sí, tengo 3 increíbles ideas (a mí me parecen muy buenas) pero Ragnarok esta primero. De verdad quiero terminarlo. Así que Valky (por ahora al menos) intentará centrar todos sus esfuerzos por allá.
Sin embargo, ¿Qué tal me quedo la parte de ya saben qué?. Yo como barro y nadie me saca de la cabeza que está bastante bien.
Gracias.
