Capítulo 7
La mosca en la sopa.
Para el momento en el que habían terminado de desempacar las reservas del año, Severus solo había tenido tiempo suficiente para darle un rápido tour por el salón de clases y su oficina, hasta que fuera hora de ir a cenar.
La cena fue un suceso melancólico. En apariencia, fue agradable, pero por dentro, dejó a Hermione lamentándose. Flitwick, McGonagall y Sprout le preguntaron por su vida, y ella tuvo que simular que no sabía nada sobre las de ellos. La peor parte fue con la Profesora Sinistra, que no demostró ningún interés en conocerla, prefiriendo pasar la cena con la nariz metida en un libro. Ese fue el mas doloroso recordatorio de lo mucho que había perdido.
Mientras tanto, el Director sonreía con esa expresión tan suya, durante todo el tiempo en el que se desarrolló ese campo minado conversacional.
Severus mantenía el ceño fruncido todo el tiempo. Parecía que la única expresión de la que era capaz mientras esta en plena actividad oclumante era esa. Honestamente, eso explicaba muchas cosas.
La mayor parte de la cena se basó en discutir el nuevo inicio de clases y con las apuestas que se iniciaban sobre cuál casa ganaría la copa de las casas. Severus se abstuvo de participar en la diversión, a pesar de los intentos de integrarlo. Hermione pensó que era inusual para el maestro mas nuevo, el participar de las comidas y que los otros estaban tratando de hacerlo sentir bienvenido, aunque sin éxito.
Cuando la cena hubo terminado, Severus la acompañó hasta su casa. Una vez alejados de los otros, el malestar de Hermione se disipó. Conversaron sobre cuáles eran las esperanzas y expectativas de Severus para el año que estaba a punto de iniciar, los cambios que había planeado, e incluso, sobre la propia experiencia de Hermione con él y con el profesor, Slughorn y con otros profesores.
"No los espantes, ¿quieres? Ni los ataques." Dijo ella al doblar la esquina de Gladrags. "Algunos profesores gustan de hacer eso. Necesitan sentirse superiores y lo hacen a fuerza de humillar a los alumnos."
"¿Es eso lo que hacía yo?"
"¿Tú? ¡Noooooooooooo! Tú los intimidabas porque eras naturalmente superior. No tenías que probarlo."
Él se rió y ella sintió que podría reventar de gozo.
Él la miró con una abierta y honesta sonrisa, cargada de placer, y dijo: "¿Te das cuenta que tus ojos se agrandan cuando mientes? ¿Lo sabías?"
"¿De verdad? Mierda. Voy a tener que trabajar en eso."
"Deberías. Y también deberías trabajar en el hecho de que es obvio que estás escondiendo algo. Sé que has estado tratando de bloquearme todo este tiempo."
Ella arrugó la nariz. "Dumbledore dijo que debía mantenerte fuera de la exposición a información que sea potencialmente dañina para ti. Lo siento, sé que no soy buena en esto. Sólo he aprendido de libros. Pero ya que estamos con esto de la crítica constructiva, tal vez quieras trabajar en una mayor variedad de expresiones faciales cuando tienes las barreras activas. Te ves como un maniquí enojado."
Severus torció el gesto. "Anotado."
"Así que, ¿has estado tratando de ver mis pensamientos?"
Él se detuvo cuando alcanzaron los escalones de la casa de Hermione. . Con un gesto de molestia, y mirándose los pies, replicó. "Esta tratando de ver si la pasaste bien conmigo."
"Podrías haber preguntado."
"Demasiado Hufflepuff."
Ella se rió. "En verdad tuve una tarde grandiosa, Severus. Muy buena tarde. Y me gustaría que se repitiera."
Él le sonrió a la castaña y los oscuros ojos se iluminaron apenas en las esquinas. "A mi también me gustaría. Sin embargo, no estoy seguro de cuándo podrá ser posible que nos veamos. El ciclo lectivo comienza en seis días. Después de eso, todo será un caos."
"Estaré por ahí. Seguro que podrás escaparte alguna que otra vez...durante los fines de semana de Hogsmeade, ¿no?"
El joven asintió. "Eso haré." La saludó con la mano. "Adiós. Ya vete a dormir."
Ella volteó y se detuvo cuando lo oyó preguntar.
"¿Qué tanto carácter?" Preguntó Severus cuando la chica ya estaba a mitad e la escalera.
"¿Cómo dices?"
Él alzó una mano y se frotó el entrecejo, en donde estaba el surco.. "Dijiste que me añadía carácter. Me estaba preguntando cuánto."
Ella le sonrió. "Bastante. Mucho, si mi opinión cuenta."
Él le sonrió también. "Cuenta." Replicó. "Ciertamente, tu opinión cuenta."
Ella se rió como colegiala y subió el resto de los escalones a los saltitos. "Buenas noches Severus."
"Duerme bien Hermione." Respondió él, antes de desaparecer a la vuelta de la esquina.
Una vez dentro de su departamento, Hermione cerró la puerta y se recostó contra la lámina de madera, sonriendo sola, como una loca. Se había estado yendo a la cama por las últimas tres semanas, temiendo que él la odiara. Esta noche, ella se iría a la cama preguntándose que tanto le gustaba a Severus.
Con una felicidad burbujeante formándose en su pecho, como la que no había sentido en mucho tiempo, volvió a colocar los hechizos de protección.
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Hermione recién había terminado con la atención de un cliente, cuándo sonó la campanilla de la puerta volvió a sonar. Ella alzó la vista y puso esa sonrisa automática que usaba, pero que se transformó en una auténtica sonisa cuando vio a Severus del otro lado del mostrador.
"¡Profesor Snape! Me estaba preguntando cuándo tendría la oportunidad de volver a verlo. ¿Cómo han sido las primeras dos semanas de clases?"
"Una tortura." Se descargó él. "He traído el apoyo visual de mi amargura." Sacó del bolsillo un frasco gordo que agrandó sin siquiera usar su varita. Era un envase de dos galeones, pero estaba casi totalmente vacío, sólo se veía una pequeñísima porción en el fondo, como del tamaño de un pedacito de uña, de lo que parecía ser piel seca. Ella se quedó mirando el contenido del envase, luego lo miró a él y ladeó la cabeza hacia un lado.
"Eso, " casi escupió las palabras. "Es todo lo que queda de la provisión de todo un año de piel de serpiente arbórea."
Los ojos de Hermione se abrieron como platos. "No es cierto."
"Oh, si. Si, así es." Se lamentó Severus entre blasfemias suaves y maldiciones, salidas sólo de su creciente frustración. "¡Un total de ciento veinte galeones en ingredientes que han desaparecido en apenas dos semanas! No tengo el dinero para comprar mas. ¡La mitad de mi plan de estudios está en ruinas porque esos mocosos no tienen idea de lo que hacen! ¡Y eso es lo que ocurre en mi clase de EXTASIS! Esto es una completa pérdida de mi tiempo. Paso todo el día tratando de mantener alejados a esas bolsas de hormonas para que no se estén frotando contra cualquier superficie o entre ellos, o se reten a duelo en medio de la clase o los pasillos. Estoy comenzando a sospechar que lo hacen a propósito, tratando de envenenarse hasta la muerte en mi clase, solo para que me pongan frente al Winzegamot. La porquería que han desparramado por el piso, ha comido las suelas de tres pares de zapatos. Tuve que pedir unas botas hechas de piel de dragón a Noruega...¡me costaron una jodida fortuna! ¡Ya he gastado mas dinero como maestro de lo que realmente he ganado!"
Cuando hizo una pausa para respirar, se recargó sobre el mostrador, cayendo sobre el como un masa sin huesos. "Odio esto." Comenzó a decir, murmurando desde atrás de la cortina de cabello, sonando pequeño y derrotado. "No quiero ser un jodido maestro. ¿Puedo venir a trabajar aquí? ¿Contigo?"
Ella estiró la mano y le dio unos suaves golpecitos en la cabeza. "Por supuesto que puedes.
Él levantó la cabeza, lo suficiente como para poder verla a través del cabello. "¿De verdad?"
"Absolutamente. Al Sr. Applethorn le agradas."
Severus volvió a dejar caer la cabeza con un ruido seco. "Mentirosa."
"Carajo. ¿Cómo te diste cuenta? He estado trabajando en eso de cuidar que mis ojos no se agranden..."
"Parpadeas mucho." Murmuró él. "¿Ya almorzaste?"
"No. Estaba a punto de tomarme un descanso."
"Bien." Severus se enderezó y se puso a hacer girar el frasco sobre el mostrador. "¿Quieres ir a almorzar conmigo?" Preguntó el joven mirando al frasco.
"Sería un honor. Y todavía me debes un trago." Contestó Hermione con una sonrisa. "¡Sr. Applethorn! ¡Me voy a almorzar!"
"¡Muy bien, querida!"
La castaña se quitó el delantal y lo colgó en un clavito para luego tomar su bolso y apresurarse para salir de allí.
"Él siempre te llama 'querida'..." Siseó Severus en el oído de Hermione, mientras la seguía hasta la puerta. "Eso es un poco familiar, ¿no es así?"
"¡Olvídalo! ¡Tiene 81 años!"
"Igual..."
Ella se rió y él abrió la puerta para dejarla pasar.
Una vez en la calle, Severus se transformó dramáticamente en otra persona. Su rostro se puso serio y sus ojos comenzaron a observar rostro por rostro. Él no caminaba por la calle. Él acechaba. Trotando para seguirle el paso, Hermione observó como la gente se apartaba de un salto y de manera inconsciente, de su camino. La castaña se sintió embargada de placer. Ese era él. Este era el hombre que había acechado en los pasillos de Hogwarts, aterrorizando a todo el mundo. Este era el Profesor Severus Snape.
Ella danzó hasta ponerse frente a él y comenzó a caminar hacia atrás, sonriéndole todo el tiempo. "¡Severus! ¡Ya tienes dignidad!"
Él la miró con una expresión confundida, pero luego, los ojos oscuros se abrieron de par en par y se estiró con increíble rapidez para atraparla. "Cuidado con la farola."
Ella se quedó junto a él y echó una carcajada. "Lo siento. Es solo que me sentí tan excitada al verte después de todo este tiempo."
"¿De verdad? Así que los pantalones ya me quedan, ¿eh?"
"Si, pero tú sonríes mucho mas a menudo. ¿Sabes que? Te prefiero así, como eres ahora."
"¿En serio?" Severus la miró por el rabillo del ojo. "¿Cuánto mas?"
"Mucho mas, de hecho."
"Bien." Dijo al final. "Porque uno se cansa de tener que competir con uno mismo."
"Oh, nunca hubo competencia. A tu otro yo le hubiera importado un comino mi persona. De hecho, creo que un comino hubiera tenido mas valor para él como ingrediente de pociones."
"Me parece difícil de creer."
"Recuerda que para cuando nos conocimos, tú ya habías estado enseñando por veinte años y yo resulté ser una terriblemente molesta estudiante."
"¿Lo eras?"
"Así es."
"¿Qué tanto?"
"Bueno...nunca escribía un ensayo de menos de tres pies..."
"Oh, dios..."
"Me robé tus ingredientes para poder preparar Poción Multijugos en el baño de Myrtle, la llorona, cuando estaba en segundo. "
Severus se detuvo de repente.
"Pero antes, en primero, prendí fuego a tu abrigo." Dijo ella riendo. Ella se dio la vuelta expectante, para ver su reacción, pero encontró a Severus prestando atención a otra cosa, no a ella. Siguió la mirada de él y sintió que su sonrisa se congelaba.
Sabía quién era ella. Había visto fotografías. De cualquier modo, sabía muy bien que, incluso sin haber visto las imágenes, reconocería a Lily Potter sin problemas. Ese abundante y sedoso cabello rojo, los verdes ojos, llenos de vivacidad, esa jodidamente perfecta figura, poco vista en una mujer que había dado luz recientemente, tan solo un mes atrás…
…y la forma en la que cada fibra del cuerpo de Severus comenzaba a vibrar.
Oh.
Hermione sintió el afilado cuchillo de los celos enterrarse sin piedad en su vientre. Había pasado las últimas dos semanas viviendo en una burbuja de felicidad, solo por la idea de poder llegar a ser algo mas que la amiga de Severus. El hombre que ella había conocido había sido terrorífico. El hombre del que había aprendido después de la guerra, después que él muriera, había sido un hombre trágico y terriblemente incomprendido. El hombre que Hermione había conocido, antes de caer en la madriguera del conejo, era totalmente distinto de la imagen que tenía en la cabeza. Era diferente pero el mismo, al mismo tiempo. Y a ella le gustaba. Le gustaba mucho. Sin embargo, el alfiler que podía estallar su burbuja estaba, ahora mismo, saludando alegremente y apresurándose en dirección a ellos.
De todas las mujeres con las que tenía que lidiar...¿Cómo podía esperar competir con esta?
"¡Severus! ¡Sabía que eras tú!" Dijo la mujer, en un tono suave y placentero. "Te vi desde el otro lado de la calle, pero no estaba del todo segura. ¡Pero es que te ves tan diferente!" Le sonrió de manera devastadora. "Y aún así, eres el mismo de siempre. ¿Cómo has estado?"
"He estado bien. " Replicó él gentilmente. Hermione nunca lo había oído hablar así.
"Supe que acabas de tener un hijo. Apenas se nota."
Lily se rió y se pasó la mano sobre el llano abdomen. "Es bastante obvio si te pones a mirar con cuidado. Harry ya tiene seis semanas y crece como una semillita. Es igual a su padre, con todo y el cabello negro y desordenado."
'Claro, ' maldijo Hermione en su cerebro. 'Háblale de tu esposo. Dinos también lo que le gusta comer de cena. ¿Por qué mierda no desapareces? ¡Tengo una cita!'
"Así que...escuché que ahora eres profesor. Acabo de ir a visitar a Albus y me dijo cosas maravillosas sobre ti." La pelirroja le echó una mirada cargada de significado, tan quitada de sutileza.
No era una sorpresa esa mala fama de los Gryffindors.
"¿Eso dijo?" Replicó Snape. "Así es...la enseñanza es...es..."
'Oh, dios...¡está temblando!'
"Siempre supe que serías profesor." Dijo Lily. "Una vez que te enderezaras un poco, claro." Lo miró con una expresión cargada de mensajes privados. "Estoy segura que lo disfrutas."
"Oh, si...si, claro. Si. Mucho."
"Estoy muy orgullosa de ti."
Severus se puso rojo hasta la raíz de los cabellos. "¿Lo estás? Si, bueno..."
"¿Quién es tu amiga?"
Hermione sintió el peso de la mirada de la otra mujer mientras era examinada y despedida con una cálida sonrisa. Eso requería habilidad.
"Ella es Hermione. Trabaja en la botica de la otra esquina."
"¿En serio? ¿Qué tal? Soy Lily Potter, una vieja amiga."
"Un gusto." Contestó la castaña, con la mejor de las intenciones. "Yo soy la amiga nueva."
"¿Ah, si? ¡Qué agradable!" Se volvió a Snape. "Así que te encontraste una chica que juega con ingredientes para pociones. Qué maravilla. Apuesto a que te consigue descuento para todo. ¡Muy frugal!"
"¿Qué? ¡No!" Farfulló el joven. "No es nada de eso. Para nada."
"¿No? Bueno, ya veo...entonces, dime, ¿cómo está tu padre? Leí sobre la muerte de tu madre. Lo siento tanto. ¿Recibiste mi carta?" Preguntó poniendo la mano sobre el bíceps de él. "Espero que tu padre esté bien..."
Severus alzó los hombros. "La verdad, no sé. Se fue a vivir con mi tía Peg. Ahora, yo vivo allí."
"¿En serio? ¿Te lo vas a quedar? Yo no lo haría, pero tal vez, el viejo vecindario ha cambiado. Admito que jamás regresé allí desde que mis padres se mudaron."
"Está igual..."
"Deberías ir a visitarme a Godric's Hollow un día de estos. Para ponernos al corriente, ¿sabes? James está metido en unos asuntos con Sirius y Remus, y yo debo quedarme sola en casa, dando vueltas, con la única compañía del bebé. Marlene lo está cuidando ahora. Es mi primera oportunidad para salir, desde que nació. ¿Te acuerdas de Marlene? ¿De la escuela?"
"¿McKinnon?"
"Esa misma..."
Dándose cuenta lentamente que era una causa perdida, Hermione aguardó pacientemente por otros cinco minutos mientras los otros dos se ponían al corriente y recordaban viejos tiempo, antes de dar vuelta atrás y regresar a la botica. No lloró. Estaba demasiado furiosa. Cuanto mas recordaba el episodio, mas se acercaba a perder por completo el control de la racionalidad. Todo se unió en un solo punto. Todo sus resentimientos sobre su papel en la vida había sido controlado por las últimas semanas, gracias a su torpe y sonriente Severus Snape. No pudo evitar reaccionar al ver su pequeña esperanza, destrozarse completamente.
Ya habían pasado unos buenos veinte minutos cuando vio a Severus mirando a través de la ventana, encolerizado. De inmediato desapareció de su vista. Quince minutos después, entró como un tornado, con una bolsa de comida de las Tres Escobas.
Caminó pesadamente hasta el mostrador y dejó caer la bolsa sobre éste. "¿Por qué te fuiste?" Preguntó con enfado.
"Siempre oí que tres son multitud." Retrucó ella con igual enojo..
"¡No fue así!"
"¡Y una mierda que no fue así! ¡Le dijiste que te gustaba enseñar!" Alzó los brazos al aire enfáticamente. "¡Lo odias! ¡Y eso era mas obvio que la nariz de tu rostro ya cuando tenía yo once años! ¡¿Y qué cuernos significa eso de 'ven a visitarme, mi marido no está y me siento sola?! ¡Es la invitación mas clara que obtendrás en medio de una agitada calle, a plena luz del día! Al menos en esta parte de la ciudad. Fue humillante forzarme a quedarme allí y ver."
"¡Eso no es lo que ella quiso decir!"
"¡No seas tan jodidamente estúpido, Severus! ¡No se trata de lo que ella realmente quiera, si no de lo que quiere que tú pienses que quiere!"
"¡Lily es una vieja amiga!"
"¡Lily es una desgraciada prejuiciosa! ¡¿Acaso no viste la manera en la que me echó?!"
"¡No entiendes nada!"
"¡Entiendo todo!" Gritó Hermione. Tomó la bolsa de comida que Severus le había llevado y se la arrojó de regreso. "Entiendo que cuando invitas a una chica a salir, no te olvidas de ella ni bien ves a otra que te gusta mas. ¡Es muy descortés!"
"Hermione..."
"¡No! Quiero que me mires a los ojos y me digas de qué estábamos hablando unos momentos antes que ella apareciera. ¡Quiero que me digas que no te encendiste como un candelabro cuando te sonrió!"
Él la miró con mucho enfado y frustración, y un obvio y doloroso remordimiento. No podía hacerlo. Ella lo sabía y él lo sabía. Dejó caer la bolsa sobre el mostrador otra vez y se dio la vuelta, para después retirarse del lugar, con la capa chasqueando a su alrededor, como una extensión de su furia.
Entonces, Hermione lloró.
Alzó la vista al escuchar pasos y se encontró con el Sr. Applethorn, mirándola con solidaridad. "Puedes ir a almorzar atrás, querida. Un buen llanto y algo para comer te hará sentir mucho mejor."
La chica tomó su almuerzo, esperando que él le pusiera un hechizo para mantenerlo caliente a lo que fuera que le había comprado, y presionó la bolsa contra el pecho, mientras se dirigía a su estación de trabajo con el corazón hecho pedazos.
N/T: Creo que las que no odiaban a Lily, lo harán desde ahora...entiendo que los sentimientos de Severus hacia Lily todavía están frescos, pero ¿es posible que un hombre se enceguezca tanto frente a una mujer? Porque ¡es innegable lo evidente que esa putarraca fue! ¡La muy pu** le restregó en la cara el hijo que tuvo con el maravilloso Potter y después le dice que la vaya a ver, que está sola y necesita compañía! ¡Un asco! Y la pobre Hermione...pobrecita ella, que lo quiere de verdad, y a pesar de saber todo lo que sabe de él, mucho mas de lo que alguna vez supo la putievans...y sin embargo lo quiere y se ilusiona con él...en fin...veremos que ocurre en el próximo capítulo...por supuesto, y como dije en innumerables ocasiones anteriores, me niego a traducir una historia que no tenga final feliz, así que se darán cuenta que esto no va a quedar así...ya verán los reales motivos que esa pelirroja de mierda tenía para decir lo que dijo...
Como siempre, agradezco enormemente los comentarios, los favoritos y su apoyo. Me llenan de ánimo leerlas, así que, ¡no dejen de comunicarse! Aunque no dejen reviews, pueden mandarme un PM y me cuentan que clase de historias les gustan o si tienen sugerencias para futuras traducciones.
Sin mas, el equipo traductor, TequilaNervous & Ivanhoe, se despiden hasta el próximo capítulo.
¡Que sigan bien!
