Draco y Patrick salieron del salón y vieron a Hermione sentada en la mesa tomando una taza de café. Aparentemente estaba normal pero Draco sabia que algo le pasaba, lo sabia por su mirada, pero aparentó no darse cuenta.
- bueno Hermione – dijo Patrick – yo me voy ya, ha sido un placer conocerte.
- Igualmente – dijo Hermione con una sonrisa.
- Bueno Draco – Patrick se volvió al Slytherin y estrechó su mano – piensa en lo que hemos hablado, ¿de acuerdo?
- Lo haré.
Cuando Patrick salió por la puerta Hermione volvió a sentarse y tomó un sorbo de café. Draco se sentó a su lado y dijo:
- de acuerdo, ¿qué te pasa?
- ¿que?
- Se que te pasa algo, estas preocupada, ¿sabias que eres muy transparente?
- Lo se –dijo Hermione agachando la mirada, cuando la volvió a levantar sus ojos estaban humedecidos por las lagrimas – no lo hagas.
Draco estaba sorprendido, y preocupado, ¿qué le pasaba?
- ¿qué no haga el que?
- Os he oído, en el salón, no vayas a por ellos Draco
- ¿por qué los defiendes? Deben pagar por lo que te hicieron – dijo Draco, la ira se dejaba entrever en su voz.
- No los defiendo Draco, te defiendo a ti, has sido maravilloso conmigo y no quiero que por mi culpa te metas en problemas
Aquellas palabras enternecieron a Draco como nunca nada lo había hecho antes. Aquella mujer, esa mujer a la que había odiado por tanto tiempo, su enemiga, una mujer con carácter, preciosa, lloraba de preocupación por él.
- eres increíble – susurró Draco mientras se levantó y la abrazó.
- No lo hagas Draco....por favor
- Alguien tiene que hacerlo
Hermione apretó más el abrazo
- ¿pero porque tienes que ser tu? – murmuró más para ella misma que para él.
Hermione alzó su rostro, deteniéndolo a escasos centímetros de la cara del rubio y miró sus ojos. Unos ojos grises que ella jamás creyó poder amar, pero lo hacia, ¡maldita sea!, le quería.
- Draco...
La voz de Hermione contenía una voz ronca y falta de aliento que Draco sintió como una caricia. Y sus ojos....si, ahora brillaban en ellos la conciencia de la situación, ardor, un ardor que el anhelaba.
Alargó su mano para tomarle la muñeca y sonrió complacido al comprobar que el pulso de ella había acelerado.
Posó la mirada en su boca y en ese momento sintió el zarpazo del deseo.
Lo embargó aquel dulce aroma a miel que anegó sus sentidos. Simplemente tenia que comprobar si sabia tan dulce como olía. Tenia que comprobarlo. Solo una vez.
Sus labios comenzaron a acercarse, sintiendo el aliento del otro. Sus corazones latían con fuerza esperando el ansiado momento.
Antes de que pudiera olvidar todas las razones por las que no debería hacerlo, Draco bajó la cabeza y rozó los labios de Hermione con los suyos. La atrajo a sus brazos y la besó nuevamente, probando sus labios, envolviéndolos, jugando con ellos. Eran cálidos, dulces. Dios, sabia maravillosamente, hasta el punto de que se sintió abrumado por un fuerte impulso de simplemente devorarla. Apretó más el abrazo.
Hermione estaba simplemente en el paraíso. Había besado a muchos hombres, pero ninguno había llenado de calor su corazón como lo hacia Draco en ese momento. Le quería....y le deseaba....aquí, ahora.
El beso fue haciéndose más profundo, las caricias antes dulces ahora eran apasionadas. La camisa de Hermione cayó al suelo y las manos de Draco recorrían su espalda, su pecho, Dios, esa mujer parecía ser de pura seda.
Draco apartó sus labios de los de ella y comenzó a besar su cuello. Miel. Dios, ¿todo su cuerpo olería a miel?.
Poco a poco fueron retrocediendo hasta que la apoyó en la pared, se acercó a ella y descendió sus manos hasta sus firmes glúteos. Segundos después subió sus manos hasta su pecho. Santo cielo, era una mujer increíble.
Notó como su "virilidad"(n/a: ya me entendéis ^_^) pujaba por salir.
Su frente se perló de sudor. Tenia que poner fin a aquella locura. Ahora mientras aun podía hacerlo.
Aspiró aire, tembloroso y se obligó a finalizar el beso.
Hermione notó como se alejaba, respiró hondo, ya no sentía su cuerpo contra el suyo, gracias a Dios aun le sujetaba por la cintura, pues de lo contrario se habría derrumbado en el suelo.
- ¿por qué no sigues? – preguntó ella en un susurro
- porque no habría podido parar – soltó un risita carente de humor – créeme, este esfuerzo ha estado a punto de matarme. ¿Tienes idea de lo cerca que he estado de hacerte el amor?
- ¿tienes idea de lo mucho que yo quería que me lo hicieras?
- no puedo...
- ¿como? – dijo Hermione sorprendida
- Hermione no puedo hacerte esto....es peligroso estar conmigo..tengo enemigos y muchos, que lo único que buscan es mi debilidad, y no permitiré que te hagan daño.
"¿su debilidad soy...yo?" pensó Hermione. Por un momento su corazón se llenó de amor hacia aquel chico rubio insoportable y odioso que antes conociera, pero entonces la daga de la realidad se clavó en su alma. Draco no quería nada con ella, era por su bien si, pero pensar que una vez tocado el cielo no volvería a tocarlo, no volver a besar sus labios le aterrorizaba.
- lo...lo entiendo – dijo con voz entrecortada.
Draco pegó su frente contra la de ella, cerró los ojos.
- lo siento – murmuró el chico y acto seguido se encerró en su habitación.
Hermione fue al sofá, y se derrumbó. Una sensación de ansiedad se instaló en su pecho, su corazón le gritaba que fuera con él pero su mente le decía que no, que Draco no permitiría tener una relación con ella, aunque fuera por su propia seguridad y el la anhelara como ella a él.
Asi pasó toda la tarde, cada uno en un lugar, separados, pero con el corazón saltando salvajemente para ir en busca del otro.
Draco en su habitación reprimía sus lagrimas. Era un estúpido, encontraba a la mujer de sus sueños y la dejaba escapar. Pero debía hacerlo, por su bien. No era seguro mantener una relación con él, siendo Slytherin, haber renegado su destino, y convertirse en auror le había creado más enemigos de los que podía contar. Sabia que había hecho lo correcto pero entonces ¿por qué dolía tanto?.
Lo sabia, ella era una mujer increíble, hermosa, sincera, buena, con carácter....la quería...y por eso su corazón se negaba a dejarla ir.
Pasaron las horas y pronto fue el momento de cenar. Draco recompuso su rostro y salió de la habitación.
La vio allí, sentada en el sofá, con su ropa puesta y la cabeza agachada, con sus brazos rodeando sus piernas y no creyó ver jamás una imagen más tierna y triste a la vez. Quería ir con ella, abrazarle y decirle que le amaba, pero sabia que si lo hacia, ya no habría marcha atrás.
La tensión se palpaba en el aire, aspiró fuertemente y le dijo:
- Hermione, ¿quieres cenar?
- Claro – murmuró ella sin entusiasmo mientras se sentaba en la mesa.
Draco puso la cena en la mesa y se sentó. Un incomodo silencio se hizo notar, y asi pasaron unos minutos, hasta que Draco dijo:
- escucha Hermione, eres una mujer maravillosa, cualquier hombre desearía estar contigo...
- pero tu no – dijo ella con tristeza.
- Te equivocas – tomó una de sus manos y le obligó a mirarla – tenerte aquí es lo mejor que me ha pasado, y no hay un solo momento que no te desee, que no....Hermione, te quiero, me cuesta mucho decirte esto, pero te quiero...y aunque se me parta el alma no puedo permitir que estés conmigo....seria un suicidio.
- Pero Draco yo...
- No – le cortó – vamos a dejar las cosas como están.
Hermione se calló y al terminar de cenar dijo:
- hoy dormiré yo en el sofá, debes tener la espalda destrozada.
Draco no se lo impidió, la verdad es que ella tenia razón.
Asi que se levantó y fue a su habitación. Se quitó la ropa, quedándose en boxers y se deslizó entre las frescas sabanas de seda.
Suspiró.
Esto iba a ser difícil, quería que se quedara con él, no quería que estuviera sola en su casa, pero...tenerla allí, con él, y no poder besarla, no poder tocarla...nada más imaginarlo un fuego abrasó su interior.
No pudo evitar recordar lo que hacia poco había ocurrido, cuando la besó sintió dulzura, ternura, pero también sintió deseo, pasión, y notó que sus venas eran fuego liquido.
Tendría que quitárselo de la cabeza.
Hermione, tumbad en el sofá, pensaba exactamente lo mismo que el rubio. Debería irse, no podría resistir tenerle cerca sabiendo que no podría tocarle, besarle...seria un infierno. Pero tampoco quería irse, pues sabia que si se iba, probablemente no lo volvería a ver, y eso si que no lo aguantaría.
Pasaron un par de horas, ya era de madrugada, pero los dos inquilinos daban vueltas intentando dormir, pensando, recordando los últimos días.
Fue Hermione la que se levantó del sofá y sigilosa se dirigió a la habitación de Draco. Iba a decírselo., se iría de aquí, pensó en decírselo por la mañana, pero no se podría dormir.
Tocó a la puerta, esperando inconscientemente que el joven estuviera durmiendo y retrasar la despedida.
- adelante – dijo Draco, con el corazón latiéndole a mil por hora.
Hermione no entró, sino que se apoyó en el marco de la puerta. Lo vio, tumbado en la cama, ambos brazos colocados tras la nuca, admiró su tórax y sus abdominales bien definidos. Sus ojos grises....
Respiró hondo y se dispuso a decirle lo que había decidido, pero esas palabras jamás saldrían de su boca.
- que me maten – dijo ella sorprendiéndolo – me da igual, pero me moriré antes si no estoy contigo.
El se levantó corriendo, fue hasta ella y la abrazó.
- Hermione, no...no puedo
- Tu no, pero yo si. ¿no lo entiendes verdad? – susurró ella mientras las lagrimas caían de su rostro - ¿no entiendes que te quiero?¿qué no puedo estar sin ti?
Draco apretó más el abrazó y ese olor a miel inundó sus sentidos, ahogó su razón. Inclinó la cabeza y la besó despacio, con ternura, con amor. Disfrutando de cada segundo que pasaba junto a ella.
Poco a poco, fueron acercándose a la cama y la tumbó suavemente en ella.
- esto es una locura – dijo Draco entre besos.
- Lo se.
Entonces Draco cogió una de sus manos y la colocó en su pecho.
Ella sintió como el corazón de él latía apresuradamente.
- ¿lo sientes? – ella asintió – pues es todo tuyo.
Hermione lo agarró más fuerte y lo acercó a ella fundiéndose en un profundo y apasionado beso.
Cada vez las caricias subían más de tono, entonces Draco oyó un susurro salir de los labios de Hermione.
- Draco...
Draco sintió que un calor aterciopelado envolvía su cuerpo, jamás habían pronunciado su nombre de ese modo, con tanto amor, con tanta pasión, y entonces descubrió que Hermione seria la única mujer que pronunciaría su nombre para siempre.
Pues un hombre no es hombre, hasta que oye su nombre de los labios de una mujer
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hola!!!!!
Bueno, ¿que?¿os ha gustado?, a mi me ha encantado este capi, espero que me haya salido bien.
Se que Draco esta un poco...bueno, muy romántico, pero es que me ha parecido tan mooonoooo.....
Otra cosilla, la ultima escena la dejo a vuestra imaginación, aunque si queréis lo contrario me lo decís, ok.
Se que prometí un capi más largo, pero me ha salido asi, aunque es cierto que es más largo que los demás.
Bueno people
Besukis a todos
Alykea
