Toda la semana se la pasaron haciendo los arreglos, pero sin magia. Además de estar fastidiosos, estaban cansados, y con las manos entumecidas. ¿Cómo era posible que Granger los hubiera puesto hacer eso? ¿Y que ninguno se quejara al respecto? ah claro. Blaise.
Ese pelinegro la hizo estallar e hizo que todos pagaran los platos rotos. Ahora estaban decorando las esferas con brillantina y pegamento.
—No sería más fácil si usáramos un poco de ayuda —musitó el ojo verde al sentir su mano entumecida de tanto repetir el mismo patrón.
Hermione le regaló una mirada amenazante y el siguió. Creo que la persona en ser más amenazante después de Bellatrix, estaría su amiga.
— ¡no puedo más! —estalló Blaise, sacando su varita y conjuró un hechizo que hizo que las tres cajas de esferas quedaran decoradas. Hermione bufó y le apunto.
— ¿Qué crees que haces? —siseó.
—lo que alguno no se atreven —declaró viendo a Harry en especial.
Hermione terminó por petrificarlo, usando magia sin varita, o el encantamiento sin hablarlo. Se acercó como una leona que estaba a punto de engullir a su presa.
—ya que fuiste muy valiente en desobedecerme, aparte de que fue tu culpa el que estemos haciendo esto de manera muggle. Te encargaras de toda la decoración del castillo. Toda. —Siseó alzando la voz al final— y nosotros nos encaremos de la iluminación y los efectos especiales al igual que la música.
Salió del salón no sin antes de mirarlo con molestia y antes de irse declaró:
—procura ponerle el mismo entusiasmo que hace rato… ya que las 100 cajas que hacen falta llegara en una hora —salió.
Los tres que aún estaban sobándose las manos, vieron a Zabini y le dieron una pequeña sonrisa. No se burlaban, bueno, si se burlaban, pero le agradecían por el auto sacrificio. Ellos querían hacer eso hace días pero no sabían cómo iba a reaccionar. Y al ver esta reacción de hoy; dio entender que era imposible no salir sin castigo.
—Mis respetos Zabini —declinó su cabeza el oji verde en señal de respeto, pero con una sonrisa burlona. Harry fue el primero en salir y pasar por encima de Zabini.
Los demás también hicieron lo mismo.
—Sabía que no, nos defraudarías —dijo Nott, mientras se levantaba de su silla y se sacudía la brillantina que tenía pegada en su túnica—. Gracias —salió del lugar al igual que Potter.
—se te está pegando lo Gryffindor, pero nos salvaste, aunque fue tu culpa desde el principio —se levantó Malfoy y pasó por encima de él.
Y así quedó Blaise, tirado en el piso sin que nadie lo haya des-petrificado, con la decoración restante, y para el colmo hacerlo en modo muggle. ¡Que buenos amigos tenia! ¡Malditos traidores! Se lo esperaba de sus compañeros Slytherin, pero no de Potter.
Algún día tendría su venganza.
