Seguramente por culpa del miedo y el agotamiento, Neal se había quedado dormido, aunque el médico había dicho inconsciente. Cuando Peter llegó a la habitación, dos de las enfermeras salieron a su encuentro y le contaron lo que había ocurrido. El agente hizo todo lo posible para deshacerse cuanto antes de ellas y entrar en la habitación.

Había un médico con Neal, que ahora dormía y parecía realmente tranquilo, aunque su rostro pálido, demostraba que algo terrible le había ocurrido.

"¿Cómo está?" Preguntó Peter al médico.

"Cuando llegamos aquí estaba muy alterado, no dejaba de repetir su nombre y decía que le había encontrado. No sabíamos de que se trataba, pero al final llegamos al a conclusión que se trataba de su investigación."

Peter tragó saliva y se quedó cayado un momento, sin apartar la vista de Neal. Quería llegar hasta él, sentarse a su lado y coger su mano, hacerle comprender que no iba a permitir que le ocurriera nada malo.

"Le hemos administrado unos tranquilizantes, en su estado, teníamos que conseguir que se mantuviera quieto, podría haberse lastimado la pierna y eso ralentizaría su siguiente operación."

Peter casi lo había olvidado, después de su primera intervención para soldarle los huesos rotos, Neal necesitaría pasar otra vez por el quirófano y eso conllevaría unas largas semanas de recuperación, tal vez meses. Si ese psicópata había conseguido dar con él, no tardaría en volver para hacerle daño.

"Se que no es algo reglamentario, pero…" No estaba del todo seguro de lo que iba a decir, pero tenía que hacer algo, cualquier cosa para proteger a Neal a toda costa y si eso significaba sacarlo del hospital y llevarlo a otro sitio, lo haría. "¿Sería posible moverlo?"

"Si fuera otra persona la que me estuviera pidiendo esto, le diría rotundamente que no." El médico miró a Peter con severidad a través de las gafas. "Pero imagino que dispondrá de los recursos necesarios para ocuparse de él siendo del FBI."

Peter asintió, ni siquiera sabía de lo que estaba hablando o que era lo que el médico esperaba escuchar, pero no era momento de hablar de eso, la seguridad de Neal estaba en juego.

"En ese caso, le recomiendo esperar hasta mañana, para que podamos comprobar que su estado es el aceptable para moverse y si todo está bien, no veo porque no."

Peter aguantó expresar cualquier tipo de alegría, no era el momento, no hasta que Neal estuviera a salvo y esperó a que el médico saliera de la habitación, después de agradecerle el trabajo que había hecho y cuando el doctor cerró la puerta, cogió el sillón que estaba junto a la ventana y la acercó a la cama.

Se sentó y se apoyó en la cama y sin darse cuenta, cogió la mano de Neal; la apretó con cierta fuerza y suspiró.

"Lo siento mucho." Dijo por fin. "Tenía que haberte hecho caso en un primer momento, sabías que el caso iba a salir mal. No se como lo supiste, pero tenías razón y mira lo que ha pasado. Podía haber sido yo, tenía que haber sido yo en realidad, soy el agente del FBI y debería protegerte."

Volvió a quedar en silencio, ni siquiera estaba seguro que le estuviera escuchando. Frotó el dorso de su mano.

"He hablando con El. Es una mujer increíble y me odiaría si le hiciera daño, pero creo que ya sabía lo que le iba a decir, estoy casi seguro de eso. Se lo ha tomado bastante bien en realidad." Sonrió otra vez, había pesando en todas las horribles situaciones en las que podía haberse puesto con su mujer y casi había sido ella la que se lo había dicho. "Todavía no hemos hablado de cómo van a cambiar las cosas, ya habrá tiempo para eso cuando te hayas recuperado."

Neal se removió en la cama y lentamente abrió los ojos. Miró a su alrededor, hacía ya un rato que escuchaba la voz de Peter hablándole. Lo miró por fin y tras unos segundos de desconcierto, sonrió.

"Hola." Dijo Peter y se acercó a él para acariciarle las mejillas. "¿Cómo estas?"

"Vino a por mi."

"Lo se, lo se, me lo ha dicho el médico. ¿Te hizo algo? Dime si ese desgraciado te hizo algo porque…"

Neal apretó su mano en respuesta y negó con la cabeza.

"Estoy bien. Supongo que me asuste, no sabía que hacer." Se estremeció sin pretenderlo y apartó la mirada de Peter durante un segundo, hasta que sintió que su amigo se sentaba en la cama, lo más cercano que podía. "Todo esto es demasiado complicado." Dijo al fin.

"Resolveremos el caso."

"Bueno… no me refería exactamente a eso, eres el mejor agente del FBI que he conocido nunca, si no jamás me hubieras atrapado. Hablaba de nosotros, aunque no estoy muy seguro lo que es ese "nosotros.""

"Neal, estás agotado, porque no dejamos eso para más tarde, tendremos tiempo, te lo prometo." Neal sonrió, como le gustaba a Peter esa sonrisa, parecía iluminar la habitación, aunque no fuera la sonrisa tan abierta y cálida a la que Peter estaba acostumbrado. "Tenemos mucho de que hablar, por cierto."

Neal intentó incorporarse, pero el cuerpo le dolía demasiado para moverse. Además la mano de Peter sobre su hombro le hizo caer de nuevo sobre la cama. Estaba nervioso, hacía tanto tiempo que deseaba hablar de eso, que no podía dejar pasar ni un momento más sin decirlo.

"Peter…"

"¿Qué tal si lo dejamos para otro momento?"

"No, no puedo dejarlo para otro momento, porque en menos de un mes he creído que iba a morir más veces que en toda mi vida y no quiero que eso vuelva a pasar sin decírtelo." Peter guardó silencio y lo miró a los ojos. "Te quiero, Peter, en todo este tiempo he terminado por enamorarme de ti y ya no puedo aguantarlo por más tiempo."

Se movió lentamente y aunque peter sabía lo que estaba a punto de ocurrir, dejó que siguiera adelante, dejó que Neal llevara una de sus manos sobre su nuca y tirara de él para que se acercara. Se miraron un segundo, estaban a punto de dar el mayor salto de su vida, cuando eso ocurriera ya no habría marcha atrás; pero si de algo estaban los dos seguros era de eso.

"Peter…"

"Shhh, calla."

Fue Peter el que lo hizo, el que junto sus labios con los de Neal, el que rozó su piel con su boca, el que lamió los labios de su compañero hasta que Neal los abrió y le permitió el espacio suficiente para que pudiera besarle más profundamente. Lo escuchó suspirar, sabía que tenía los ojos cerrados y que sus dedos se habían entrelazado entre su pelo.

Estuvieron así unos momentos, en silencio, besándose, como si estuvieran recuperando el tiempo perdido en todos aquellos meses, diciendo sin palabras lo que nunca se habían conseguido decir.

O –

"No es una buena idea." Dijo Neal desde la silla de ruedas, volviéndose a Peter que le empujaba dentro del apartamento. "Sabe donde vivo, si quiere matarme, el primer sitio donde buscarme."

"Lo se y espero que no hayas pensado que no he pensado en ello."

Al atardecer del día siguiente al ataque en su habitación, el médico había decidido darle el alta, bajo estricta supervisión de Peter y después de asegurarle que habría un médico siempre pendiente de él.

"¿No pretenderás tener un agente las veinticuatro horas del día aquí en el apartamento conmigo?"

La sonrisa de Peter escondía algo y por algún extraño motivo, algo en su cabeza le dijo que la idea le iba a gustar.

"Me quedaré yo." Lo dejó junto a la cama y se colocó delante de él.

"¿Es por Elizabeth? ¿No me digas que te ha echado de casa? Dijiste que se lo había tomado bien. Bueno, ya se que no es fácil aceptar, pero de ahí a echarte. Habla con ella, seguro que estaba enfadada cuando te lo dijo y…"

La mano de Peter sobre su mejilla le hizo dejar de hablar y su cálida sonrisa le hizo sonreír también.

"No me ha echado de casa, he sido yo el que me he presentado voluntario. No quería que te cuidara alguien de quien no estuviera totalmente seguro que te cuidaría bien."

"¿Y que pasa con Jones y Diana?" Neal sabía la repuesta, pero poder hacer rabiar a su amigo conseguir que le dijera lo que quería escuchar, era más de lo que podía pedir. "Seguro que ellos podrían ocuparse de mi. Creo que por fin le caigo bien a Diana."

Un rápido beso en los labios lo dejó descolocado y feliz al mismo tiempo.

"¿Y permitir que intentes ligarte a alguno de los dos? Lo siento Neal, pero no tengo la mente muy abierta para esas cosas y no quiero pensar que alguien más se intenta meter en tu cama, aunque sean Diana o Jones."

Sin decir nada, Peter alargó las manos, sujetó a Neal con fuerza y lo dejó en la cama.

"¿Estas celoso?"

"¿Celoso yo? Creo recordar que llevas unos cuantos meses detrás de mi." Neal abrió la boca para contestar, pero el agente no le dejó. "No lo niegues, te estuve persiguiendo durante el suficiente tiempo para saber como reaccionas en todo momento. No soy tonto Neal, se que te quedas mirándome cuando crees que no me doy cuenta y que pones esa sonrisa, como describirla… ya sabes cual digo."

Y Neal la puso en ese momento, esa misma sonrisa bobalicona y que solo demostraba una cosa, Neal estaba loco por Peter.

"Pero no quieres que nadie intente ligar conmigo."

Peter se sentó junto a él y lentamente le quitó la chaqueta. Los dos guardaron silencio, mientras Peter le quitaba la camiseta, como si en lugar de la pierna rota, tuviera los brazos heridos. Rozó su piel con la yema de sus dedos.

"Peter."

"No." El federal le dio un pequeño beso en los labios y le ayudó a recostarse. "Necesitas descansar." Neal se mordió el labio al verle sobre él, mientras empezaba a arroparle." Ya tendremos tiempo de… ya tendremos tiempo cuando estés recuperado."

Le dio un nuevo beso en los labios y lo dejó allí tumbado, con la promesa de estar en el salón y despertarle para la cena. Neal no tardó en quedarse dormido, estaba agotado, pero al mismo tiempo estaba feliz.