Author's note: Ya sé que he tardado demasiado esta vez y que algunos de ustedes piensan que ya no quería escribir esto. Pero una vez que empiezo algo, lo acabo, así que esta historia continuará hasta el último capítulo. Tengo una buena razón para no haber podido escribir esto hasta ahora, y la verán en mi profile, que he tenido que cambiarlo. Pero bueno, aquí hay otro capítulo más, y les estaré eternamente agradecida a los que aún sigan confiando en mí y lo lean. Hasta el próximo capítulo!
ATENCIÓN: Para los que no lo sepan, 0 Kelvin es el cero absoluto, y equivale a -273,15º Centígrados. 273,15K equivale a 0ºC, el punto de congelación del agua.
Disclaimer: Saint Seiya no me pertenece, o habría hecho que Ikki le ganase a Seiya. Pero que se volviese bueno de todos modos. Lo que sea. Sakura le pertenece a ShadowNoirWing. Diantres, a mi no me pertenece nada…
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Camus se tocó la mejilla. Un segundo más tarde, se arrepintió de haberlo hecho, ya que la herida era más seria de lo que pensaba. Miró a Sky, quien le estaba devolviendo la mirada con un aire de superioridad. Entonces, se puso de pie.
-No me importa que esto sea igual que enfrentarme a toda la orden. Soy un caballero de oro, y siempre lo seré, de modo que terminaré ganando esta batalla. ¡Prepárate, Sky! –Camus concentró todo el cosmos que le quedaba, hasta el punto de ser cubierto por una ligera capa de escarcha, ya que el aire a su alrededor se estaba congelando -¡EJECUCIÓN DE LA AURORA!
Camus liberó su ataque más poderoso. La temperatura a su alrededor bajó hasta casi los 0 Kelvin, y la corriente de aire helada fue directa contra Sky. Sky simplemente sonrió.
El ataque impactó contra el suelo. Todo a su alrededor se congeló, y quedaron unas cuantas estalagmitas de hielo. Camus se cayó de rodillas, agotado, y miró a su alrededor. Los árboles y las plantas del parque parecían estatuas de hielo, y el agua se había congelado en todas las fuentes. Fuera de su campo de visión, el ataque había afectado a las verjas, y se empezaba a extender hacia las casas y calles. Camus volvió a mirar delante, hacia el gran bloque de hielo que estaba creciendo rápidamente. Pero, para su sorpresa, el cuerpo de Sky no estaba dentro.
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Milo tenía el mal hábito de correr con los ojos cerrados, de modo que no se daba cuenta de que se chocaba contra algo hasta que terminaba de rodar por el suelo. Esta vez tampoco fue una excepción, y el caballero de Escorpio terminó lleno de polvo en el suelo.
-¡No otra vez¡¡Ya me he tropezado con alguien tres veces en el mismo día!
-MILO… -dijo una voz tenebrosa y claramente enfadada a sus espaldas.
Lentamente, Milo se giró y vio a Shaina tan enfadada que ni siquiera había levantado la vista.
-Err… hola, Shaina… um… siento haberme… eh… chocado contra ti otra vez… esto… bonito día¿no? Jejeje…
-¡TE MATARÉ!
-¡AHHHHHHHHHHHHH!
Milo corrió por su vida, con Shaina persiguiéndole de cerca. Después de un rato en ese plan, Milo giró la cabeza a ver si Shaina seguía detrás. Al ver que había puesto mucha distancia entre los dos, se tranquilizó y volvió a mirar delante. De repente, algo salió de entre los árboles justo delante suyo, y, al esquivarlo, terminó él mismo contra un árbol.
-……… Deberían talar todo el bosque, esto es más peligroso que Shaka enfadado………
Frotándose la cara, volteó y vio a Sakura.
-Hey¿no que estabas con…?
-¡No hay tiempo! –gritó Sakura. Entonces, Milo notó que parecía asustada, y como si hubiese estado huyendo de algo.
-¡Tenemos que ir al parque de inmediato! –dijo Sakura -¡Camus está en peligro!
-¿Qué Camus está en qué¿Estás segura?
-¡Sí¡Tenemos que ir rápido a…!
-¡TE ALCANZÉ, INSECTO REPUGNANTE!
Interrumpiendo a Sakura, Shaina se lanzó contra Milo, pegándole y arañándole en todos los sitios que podía alcanzar.
-¡Shaina? –exclamó Sakura, sorprendida de verla justo en ese momento y lugar.
-¡Ahora no¡¡A éste me lo cargo!
-¡Shaina¡Ahora no es momento de estas cosas¡Camus está luchando contra otro caballero, y va a perder como la cosa siga así!
-¿Qué va a qué? –dijo Shaina, volteando hacia ella mientras ahorcaba a Milo.
-¡Que va a perder¡Sky es demasiado poderoso para un solo caballero de oro!
-Haberlo dicho antes –terminó Shaina, soltando a Milo, quien se llevó las manos al cuello, jadeando.
-¡Tenemos que ir ya!
-Un… mo… men… to… -consiguió decir Milo entre jadeo y jadeo. -¿No… lo… sien… ten…?
-¿El qué? –preguntaron las dos.
-El… vien… to…
Entonces, Sakura y Shaina lo sintieron. Una corriente de aire frío, como si ya estuviesen en pleno invierno.
-¿Ese fue Camus? –preguntó Shaina. Milo asintió. -¡Pues tenemos que ir ya¡Sakura! –volteó hacia ella. -¡Es muy peligroso para ti, así que vuelve al Santuario y avísale a los demás!
Sakura asintió, y se fue corriendo.
Shaina volteó hacia Milo. –Ya te mataré más tarde. Si puedes correr, sígueme. Si no, escóndete en algún agujero como los demás bichejos repugnantes.
Dicho esto, Shaina se fue, y Milo, pensando que tenía la peor suerte del mundo, fue tras ella.
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Camus oyó algo acercándose, así que, utilizando sus últimas fuerzas, se echó hacia un lado. Sintió un dolor agudo en el hombro izquierdo y, aguantándose el grito de dolor, pudo ver una ráfaga de aire pasando justo por donde él había estado hace dos segundos.
-Excálibur… -murmuró débilmente.
-Precisamente-. Camus miró detrás y vio a Sky completamente ileso, con el brazo derecho levantado, como Shura-. ¿Olvidaste que tengo los poderes de todos los caballeros? Puedo teletransportarme fácilmente, de modo que has desperdiciado tu cosmos. Ahora, prepárate a morir, caballero de Acuario.
Sky iba a lanzar otra Excálibur para matar a Camus cuando, de pronto, saltó hacia atrás, esquivando una gran bola de fuego que iba dirigida hacia él. El fuego derritió parte del hielo con el que entró en contacto, liberando vapor de agua, que se disipó rápidamente. Sky miró delante, y vio a alguien saliendo de entre los árboles congelados.
-Hmpf. Ya sé quién eres tú. Eres el caballero del fénix¿no?
Para el asombro de Camus, Ikki salió de entre los árboles, cruzado de brazos.
-Yo que tú me largaría de aquí. Creo que hay más caballeros dirigiéndose a este lugar.
Sky se concentró y, en efecto, notó los cosmos de Milo y de Shaina, y de unos cuantos más a los que Sakura había avisado.
-Bah. Podría contra todos ustedes a la vez, pero no quiero estropear mi armadura. Ya nos veremos las caras otro día, Fénix.
Y con esas palabras, Sky desapareció.
Ikki fue donde Camus. -¿Te puedes levantar o qué?
-Je… Esto me sorprende¿qué haces aquí? Creía que no querías estar con Aioria.
-No es asunto tuyo.
En ese momento, Milo y Shaina llegaron, y los dos se frenaron en seco al ver a Ikki.
-¡Tú qué haces aquí? –exclamó Milo.
-Salvando a tu mejor amigo¿algún problema?
-¡No me refería a eso¡Qué haces AQUÍ!
-No tengo porqué contestarte.
-Lo que sea.
Milo se rindió y fue donde Camus. Al ver la herida de su hombro, se le abrieron los ojos como platos.
-¡Esto es del ataque de Shura¡Camus¿qué ha pasado!
-Te lo cuento luego –dijo Camus-, de momento tenemos que regresar al Santuario.
-¡Te jorobas¡Ahora mismo me estás contando qué porras ha pasado!
¡CLOCK!
-¡Auch!
Shaina había ido donde Milo y le había dado un buen golpe en la cabeza. Cuando Milo la miró como diciendo "¿en qué demonios estás pensando?", contestó –Deja de atosigar a Camus de ese modo. Además, estoy buscando cualquier excusa para atizarte.
-Pero…
¡CLOCK!
-¡Auch!
-Que te calles.
En ese momento, Mu, Aldebarán, Shura y Afrodita llegaron.
-¡Chicos! –dijo Afrodita. –Estábamos por ahí cuando llegó una chica gritando no se qué de Camus y… Milo¿te has peleado con algún gato callejero? –añadió al fijarse en los arañazos que tenía por todo el cuerpo.
-No, yo le di una paliza –dijo Shaina.
-¡Qué está haciendo Ikki aquí? –exclamó Shura.
-La próxima vez que alguien pregunte eso, me lo cargo –dijo Ikki, enfadado.
-Vale, vale, lo siento, perdona… ¡Cómo se ha hecho Camus eso en el hombro?
Camus se llevó la mano a la frente.
-Creo que es bastante obvio que Camus luchó contra alguien –dijo Aldebarán.
-¡Pero eso es de mi ataque!
-¡Vale ya! –dijo Shaina. –Ahora no es momento para eso. Por cierto¿ustedes son los únicos que han venido?
-Nah –dijo Afrodita-, Saga y Kanon están deshaciéndose del hielo ahora mismo.
Justo entonces, oyeron -¡Explosión de Galaxias! –y una gran explosión a sus espaldas, seguido inmediatamente de un -¡IDIOTA¡¡HAY QUE ECHARLE SAL, NO HACERLO VOLAR EN PEDAZOS!- y un -¡PUES YA ME DIRÁS TÚ DE DÓNDE SACAMOS TANTA SAL, PSICÓPATA BIPOLAR!
-Ya empezaron… -suspiró Mu.
-Si –respondió Afrodita-, será mejor que nos llevemos al congelador y al insecto a casa de Aries para que descansen un poco, y de paso nos largamos antes de que esos dos se empiecen a pelear en plena calle.
-No se preocupen, si hacen mucho problema, yo les detengo –dijo Aldebarán.
-De acuerdo, pero asegúrate de que Saga no mate a Kanon antes de detenerles –bromeó Shura.
-Vámonos de una maldita vez¿quieren? –dijo Shaina, empezando a perder la paciencia.
Todos asintieron, medio asustados, y se pusieron en marcha, Mu ayudando a Camus a caminar.
"Qué problema." Pensó Ikki. "Bueno, será mejor que de momento les siga al Santuario. Hay algunas cosas que quiero que Shion me responda…"
