Furihata trató de ignorar las palabras de Kuroko mientras ahora se dirigía ver a Akashi pero en ese momento las palabras de su amigo resonaron en su cabeza.
"Tal vez sea una corazonada, pero creo que a él le atraes…románticamente"
Se puso a escuchar la música que traía consigo para distraerse un poco mientras iba en ese tren a Kyoto, aunque se quedara dormido tenia bien calculado donde despertar.
Fue un sueño extraño.
No sabía dónde estaba porque pero una mujer que no conocía se estaba cortando a quien miraba a través de una persona, jamás había visto a nadie cortarse los brazos, no así de esa manera tan profunda, la mayoría de los que había visto hacer eso eran simples rasguños que parecían de gato y los había regañado por hacer esa tontería. Los cortes que se hacia esa mujer le dolían hasta a él, eran profundos y sangrantes, pero algo le impedía ir.
"El dolor hará que no salga" Susurro ella "No debes volver a salir, toda la culpa la tiene esa mujer"
La mujer de pronto se levantó y corrió hasta él mostrándole una sonrisa demente que se le hacía conocida, unos ojos vacíos profundos que casi lo hicieron gritar al despertarse.
Sus gritos no quedaron más que en su mente.
Estaba justo a punto de llegar a donde tenía que bajar así que corrió un poco avergonzado fuera de la estación pues la mayoría lo había visto sobresaltarse de ese modo tan exagerado.
No recordaba mucho del sueño solo la última parte, esa sonrisa escalofriante que le hizo poner la piel de gallina.
Iba llegando después de ir caminando bastante a la casa de Akashi, habría llevado su bicicleta pero su hermano se la estropeo la última vez. Antes de llegar vio a unos chicos que se le hacían conocidos; Eran los del equipo de Rakuzan, se quiso acercar pero algo le hizo no ir donde estaban.
Furihata no es que fuera tan sociable, pero tampoco despreciaba a nadie en particular, no se aislaba o al menos eso lo hacía para parecer "normal" pero algo le hacía mantenerse a raya esta vez y permanecer oculto. Pronto entendió la razón: Vio a quien seguramente era Akashi Masaomi o quien creía que era, el hombre no se dejaba fotografiar muy seguido, quizás para que no lo vigilaran así como a las celebridades y cuidar su reputación, seguramente tenia comprada a la prensa y los medios.
Lo vio de lejos pero tenía el presentimiento que era él, además los chicos parecían entablar o querer entablar una conversación con este.
Luego de unas palabras se retiraron algo tristes a su parecer y luego al mismo hombre salir en un auto lujoso.
Kōki se mantuvo más o menos una hora sentado en una plaza cercana antes de atreverse a entrar a la casa, decidió llamar a Seijūrō algo inseguro.
Buenas tardes Kōki, quiero verte. Tal vez sea egoísta pero no te esconderé lo que siento.
—Buenas, yo…iba a verte ahora ¿Puedo cierto? ¿Estás bien?
Algo. Solo ven pronto.
Sonó como orden, pero Furi lo entendía; seguramente necesitaba comprensión y apoyo así que se dirigió a la casa estando seguro y un poco temeroso toco el intercomunicador haciéndose notar.
El señorito Akashi no está en casa. Contesto una voz, haciendo que Kōki se molestase un poco ¿Acaso ahora le han prohibido tener amigos?
Sin embargo al poco rato le abrieron la puerta.
—Puede pasar. —Dijo una sirvienta con voz algo nasal, delgadísima y parecía de mala actitud.
Furihata entro despacio, el ambiente de ese lugar siempre se le hacía muy tétrico, pero extrañamente se disipo cuando vio a Akashi, eso o quizás porque este parecía realmente contento de verle.
Lo condujo a donde la servidumbre no los escuchase, pues parecían todo el tiempo estar cerca con los ojos y oídos puestos en ellos dos.
— ¿Quieres salir a algún lado? —Pregunto con amabilidad—Después de que vinieron mis compañeros de clase mi padre se puso un poco incómodo con las ideas "revolucionarias" de mis amigos.
Después de salir de casa del pelirrojo estaban conversando en un local de Magi Burguer tranquilamente. Al menos allí estarían a salvo de la gente de su padre por un momento.
—Lamento si te presento un problema. Digo con venir aquí y todo eso.
Furihata lo que menos quería era que el fuera uno más de sus problemas pero Akashi negó.
—Si lo fueras no te hubiera pedido que vinieras ¿Estabas cerca de aquí? Llegaste más pronto de lo que creí que lo harías.
—Estaba cerca pero tenía un poco de temor de entrar, además tus sirvientes te hicieron pasar como que no estabas en casa. —Furi le entrego unos pastelillos que hizo en casa. — Quizás debí entregártelos al llegar, pero ahora me pareció prudente dártelos, aunque no creo que te los comas ahora después de comer esa hamburguesa
Akashi tenía una hamburguesa bien mordida ya en ese momento así que Furi se sintió fuera de lugar.
— ¿Me los puedo comer después no? ¿O se echaran a perder? No te preocupes por eso. —Su sonrisa fue natural guardando con cuidado los pastelillos, pero luego cambio el gesto. —Kōki, te voy a pedir que vengas más seguido. —Dijo en tono bajo mirando si alguna persona los miraba demasiado. —Tengo la impresión de que me puedes llegar a cambiar en un buen sentido y eso es raro porque en la mañana estaba pensando en el suicidio. —Miro fijo a los ojos castaños. —Pero pensé en ti y fue extraño porque creo que tu amistad hace que quiera pensar en otra oportunidad.
— ¿Mi amistad? —"¿Ves que te equivocabas Kuroko-kun?" Pensó Furihata que sonrió un poco, era algo bueno, muy bueno. Akashi siempre parecía ser muy educado y amable con todos pero era solo una careta, la cara que tenía en estos momentos era verdadera y revelaba que tenía una vida dura, una que le costaba afrentar. —Puedo venir si quiere Akashi-san pero yo no tengo dinero así para venir tan seguido.
—Yo te pasaré dinero.
—Eso sería aprovecharse, no me gusta la idea.
Akashi le da una mirada que no admite contradicciones de parte de Kōki. No es que se quiera negar, pero no quiere que el otro le de dinero, sentirá que lo está mimando o algo parecido.
Haciendo un gesto casi como una mueca Akashi le entrega por debajo de la mano una tarjeta. La recibe y la guarda sin mirarla siquiera pero teniéndola bien sujeta en uno de sus bolsillos, no se atreve a rechazarla.
—Vas a venir, quiero que vengas.
No lo decía directamente pero en sus ojos se notaba la necesidad de que le volviese a ver casi como un grito desesperado interno que solo Furihata podía atender.
Kōki no sabía que decir, solo se limitó a asentir mientras miraba el resto de papas fritas que tenía, aquella mirada que le causaba temor ahora también le causaba otro sentimiento que no entendía bien, pero no quería ver eso en el capitán de Rakuzan.
Ahora ¿Por qué el? ¿No se sentiría más cómodo hablando con su hermano Kuroko? Tal vez porque no era precisamente un amigo, sino su medio hermano, a él lo consideraba directamente un amigo.
—Quería preguntar esto antes pero ¿Qué paso con sus amigos de Rakuzan? ¿Lograron convencer a su padre de volver al equipo?
Akashi resoplo tratando de no hacer otro sonido de frustración seguido de ese aunque realmente costaba.
—Según mi padre tengo una fractura que aunque sea operada no podría volver a jugar básquet de la misma forma que antes, que si me dejan jugar, solo harán que mi "lesión" empeore cada vez más en cada práctica y termine quedando imposibilitado para jugar. —Su voz era baja pero Kōki la escuchaba bien. Akashi miro a la persona que le escuchaba — Me dijo antes de irse que intentaba desmentir algo y él lo descubría me haría en verdad esa fractura.
Hirvió de rabia e indignación absoluta al escuchar eso, le dieron ganas de ir y darle unas buenas patadas a ese señor o golpearlo hasta que entrara en razón. No era partidario de la violencia pero es que en serio ese señor se lo merecía. ¿Cómo podía querer tan poco a su hijo? ¿Cómo podía ser tan frio y cruel con este? ¡Era su hijo! ¡Su propio hijo! ¿Qué tenía solo ambición y mierda en la cabeza esa persona? Apretó los nudillos con fuerza, estaba tan enojado de que un padre fuera así.
Seijūrō se levantó de pronto sin previo aviso y tomo de la mano a Kōki arrastrándolo fuera de allí dejándolo sorprendido de tal acción, menos el de tomar un taxi indicando que fuera rápido e ir a un lugar indeterminado que este último no conocía, aun siendo tomado de la mano de Akashi hasta ser llevado a un lado donde casi no había gente.
— ¿A dónde vamos?
—Ya verás.
Lo condujo hasta un lugar donde no había nadie excepto bastante bosque y vegetación con unas flores silvestres preciosas, había un lago no muy grande pero se veía bastante cristalino a pesar de que era un día nublado. Todo ese hermoso espacio estaba oculto en unas enredaderas en las que prácticamente Seijūrō paso como magia sin rasguñarse en absoluto, a diferencia de él.
— ¡Es un lugar muy bonito! ¡Waaaa! ¿Desde cuándo sabia de este lugar? —Iba a mirar a Akashi pero este ya estaba bastante cerca de él así que lo tomo por sorpresa un poco.
Akashi miro al lago no así a Furihata, teniendo un leve recuerdo que empezó a murmurar casi sin pensarlo mucho.
—Mi hermano me trajo aquí una vez cuando tenía 10 años…—Cerro los labios casi como obligándose a callar por una razón que la persona que le acompañaba le hizo un poco preocuparse, esos recuerdos debían doler. Sin embargo la expresión de Seijūrō cambio de pronto para sonreír. —Creo que aquí no habrá quien nos espié. Te saque de ese lugar por ese motivo Kōki.
—Comprendo…Akashi-san ¿A planeado como podría convencer a su padre de que no sea tan estricto contigo?
—Hablar se le hizo pesado, había una idea que tenía al respecto para ayudar pero si lo meditaba era algo doloroso de platicar seguramente. Akashi lo miraba diciéndole en silencio que se explicase mejor. Dudó un poco, pero término convenciéndose que tenía que decirlo. —Podría apelar a que la historia con tu hermano….podría repetirse contigo.
Sin embargo la reacción de su acompañante fue una sonrisa algo anormal, una de esas que le asustaban como una mueca.
—Imposible. Es una palabra que no pensé que saldría de mi boca, pero mi padre se autosugestiono con que mi hermano no existió, se convenció a si mismo que la existencia de este no es nada más que un sueño que tuvo que me conto a mí. Una vez traté de apelar a eso Kōki, pero prácticamente se rio preguntando quien era ese supuesto "hermano" Y es porque no puedo recordar su nombre…
Ambos se quedaron en silencio, tratando de pensar en lo mismo de algún modo. Akashi pensaba que era Furihata la razón de que aun pensara que había un buen modo, aunque ya los hubiera practicado fallando miserablemente. Furihata tenía miedo que Akashi solo pensara que tal vez que volviera "Boku" arreglaría sus problemas y en realidad era eso justamente lo que pensaba el joven.
Kōki se distrajo viendo unas flores color rosa, le parecieron cerezos pero al parecer no eran los típicos.
— ¿Estos no son cerezos verdad Akashi-san?
Seijūrō vio las flores un poco aliviado mentalmente de que el castaño le hubiese sacado de sus pensamientos y luego a él.
—No, esos son ciruelos, mira los pétalos y su color, son de una forma diferente, aunque a simple vista parecen lo mismo no lo son.
— Pues ambos son bastante bonitos—Mira a su acompañante. — Hay cosas bastante bonitas en el mundo que la gente no nota, cosas sencillas y hermosas. En la novela Frankenstein hablan mucho sobre eso y yo creo que usted necesita distraerse de esas cosas que le impiden ver lo hermoso en lo sencillo.
—Ahora lo hice, no recordaba este lugar hasta que me he topado contigo, tal vez porque tú me recuerdas lo hermoso de lo sencillo de las cosas diarias.
Furi parpadeo. Ese halago incluso le había sonado similar a un coqueteo por parte del pelirrojo. No era la primera vez que se sentía así por parte de este de cualquier forma. Cada vez parecía que la teoría de Kuroko no era una teoría tan tonta después de todo.
No, estaba diciendo disparates, eso era todo.
—Aunque ahora que lo mencionas ese libro me hace pensar en que en cierto modo los monstruos son incomprendidos, que la mayoría piensan que solo hay maldad en ellos. —Seijūrō habló más para sí mismo— Muchos piensan que Boku es frío y solo piensa en lo que es ganar sin pensar en nadie, pero el ayudaba a sostenerme mientras yo permanecía en mis sombras.
Le cayeron pétalos de flores en su nariz y en su cabello, Kōki intentando animarlo levanto un poco de los muchos pétalos y flores que prácticamente tenían una gruesa alfombra rosa con sus manos tratando de escoger los más limpios y los dejo caer en la cabeza de Akashi.
—Aún no te conozco tanto y la verdad hace muy poco te tenía mucho miedo por tu fuerte mirada y presencia, pero puedo decir que yo no creo que alguna parte de ti sea un monstruo.
Eso le hizo sacar una sonrisa nuevamente, siempre el chico que tenía frente a él parecía tan puro y su modo tan sencillo de ver las cosas que él veía tan complejas o mejor dicho, Furihata solo veía la superficie del iceberg, aunque la verdad era correcto que así lo viera, con ese positivismo que a él también lo contagiaba haciéndole creer en las esperanzas.
—Tienes que conocerme aún más, pero espero que nunca me veas de esa manera Kōki.
Furihata negó enérgicamente.
—Sé que no eres uno. Así que no te preocupes.
Akashi aprovecho y e hizo lo mismo que Furi poniéndole pétalos en la cabeza.
—La revancha.
Kōki sonrió nerviosamente más que nada por una cosa en especial; estaba demasiado cerca de Seijūrō, podía escuchar su respiración y oler parte de su perfume. No sabía por qué pero no podía dejar de mirarlo fijamente en ese momento como si estuviese atrapado en aquella intensa mirada color rojo, mientras el pecho hacia un sonido que realmente pensaba que se escuchaba demasiado fuerte y temía realmente que se confundiese con otra cosa ¿Confundirse con que exactamente?
Akashi tampoco hacia más que mirarlo de algún modo como si buscara algo en su rostro algo que solo estaba en él y en nadie más.
¿Qué era lo que había en la mirada del otro que los atrapaba?
Furi quería algo más que solo mirarlo en ese instante, sin embargo al mismo tiempo su miedo no le dejaba acercarse, su propia convicción interna detuvo las acciones que sus sentimientos le empujaban a hacer.
Al parecer en Akashi había pasado lo mismo, quien se separó levemente pasados unos segundos aún sin decir nada. Lo cual le hizo irritarse pues hasta hubiese querido que el actuara.
Pero ¿Qué se supone que iban a hacer?
¿Por qué dolía?
Negó, simplemente estaba confundido. Estaba mezclando sentimientos.
Un sonido de celular les saco del extraño trance que habían estado al verse tan de cerca como habían estado tratando de aclarar porque habían sentido eso al verse a los ojos.
—Tengo que volver a casa Akashi-san…—Menciono luego de contestar la llamada de su madre que parecía preocupada por no haber avisado que iría a otra parte después de salir de la escuela.
—No te vayas…—Tomo su mano de manera firme.
Furihata tragó saliva es que él tampoco quería irse pero si se quedaba temía que ciertos pensamientos y sentimientos le invadieran, cosas que en ese momento ni siquiera el mismo sabia como interpretar.
—Quédate hoy conmigo, si tienes que presentar alguna excusa yo me haré responsable. —Seijūrō hablo con ese tono tan convincente y al cual era tan difícil de rechazar.
No podía negarse.
Furihata le había dicho a su madre que estaba en Kyoto donde un amigo le enseñaría algunas materias que eran difíciles de la escuela. En realidad podría pedirle a Akashi que le ayudara, pero no quería aprovecharse de su amistad y la verdad que no le molestaba quedarse con él.
Lo que le molestaba era esa casa.
Siempre era una casa fría a pesar de que estuviera bien calefaccionada, había algo en ese recinto que le ponía los pelos de punta y ni siquiera eran los sirvientes de la casa.
—Voy a tocar algo de violín para ti por ser tan buen amigo, espero que te guste Kōki
—No necesitas hacerlo, de verdad Akashi-san.
—Que me llames Seijūrō, yo te llamo Kōki. —Hizo un gesto de que su acompañante guardara silencio, este obediente no replicó nada y se acomodó en donde le habían indicado antes que se sentará.
Akashi empezó a tocar una hermosa melodía de violín, tan hábil y tan preciosa que le hizo sentir mucha calidez, era una manera en que este tocaba que realmente hacia que entrara en tu alma, que deleitara tus oídos, incluso si una persona no gustaba de la música de violín al escuchar aquella melodía su corazón quedaría conmovido en ese instante o al menos eso era lo que pensaba Furihata.
Le hizo espantar en ese momento sus miedos y preocupaciones, hasta el momento en que vio el espejo tamaño cuerpo completo de ese lugar, dando un semi grito haciendo que Akashi se detuviera un poco preocupado.
Se veía la figura del reflejo de Seijūrō y la suya.
Sin embargo había algo más.
Estuvo seguro que por unos instantes vio otra figura además de ellos dos.
La mujer pelirroja con la que había soñado cortándose las muñecas le había sonreído.
