Habían pasado varias horas, Nanami había intentado de despertarlos más de 3 veces, sin obtener resultados positivos.

Ya eran las 10:30 AM. Sora lentamente se fue despertando y recordando todo, observo tiernamente a Sunao quien dormía como un Ángel.

Acarició los cabellos de Nao, delicadamente, haciendo que un leve cosquilleo llenase al pequeño.

Lentamente, Nao, fue abriendo sus ojos, parpadeo un par de veces, noto que se encontraba aferrado a alguien, un pánico lo lleno, observó a su alrededor y noto quien lo tenia abrazado era mas ni menos que Sora.

Sonrió levemente, se sentía protegido en sus brazos, beso la mano que lo tenia abrazado, serrando los ojos.

-Ya despertaste??- pregunto Sora intrigado.

-hai…-fue apenas un susurro, pero el peliazul lo puedo escuchar perfectamente.

Unos segundos pasaron, todo estaban tranquilo, asta que Nao dijo:

-Hashiba ya puedes soltarme…-dijo, un totalmente sonrojada, y feliz Nao.

Y Sora lo soltó, se levantó de la cama, mientras observo que Nao se sentaba en ella, lo acompaño sentándose junto, pero al intentar hablar recibo un fuerte golpe en la mejilla.

-Porque estabas en mi cama??- pregunta con furia pero a la ves felicidad Nao.

-No lo se, desperté junto a ti, se menos o igual que tú, así que no me pegues- dijo acariciándose la mejilla Sora.

Sunao cierra los ojos y aspira hondo, se sienta en la cama, mientras que Sora hace lo mismo. Ambos quedan juntos sentados en la cama, sin decir nada. Hasta que el pelirosa comienza a llorar sin razón aparente para Sora, se recuesta sobre el hombro de el para desahogar sus penas, Sora quien se sorprende ante tal acto solo decide intentar de consolarlo.

-No llores todo estará bien, ya veras pronto todo sera como antas-

Intentó de tranquilizarlo pero no funciono, Sunao se separo de el y se intento de limpiarlos ojos con las mangas del pijama, pero no funciono ya que las lagrimas aun brotaban de ellos.

-Mentira! No me mientas! Odio que lo hagas!-

Grito y le dio débiles golpecitos en el pecho, eso sorprendió al peliazul quien jamás había recibido golpes suaves de Nao.

-Yo no te miento, te digo la verdad… todo estará bien-

Sonríe tranquilamente, intentando de trasmitirle esa tranquilidad a Fujimori, y lo logra.

Lentamente se fue calmando, sus golpes se fueron disminuyendo hasta caer vencido en el pecho de Sora.

Lloro un poco más, mientras que Sora acariciaba su cabello en forma protectora. Pero cuando creyó que todo se estaba calmando, Nao habla y lo que dice le destroza el corazón.

-Mentira, nada estará bien, tu te iras con aquel chico y me dejaras solo, perderé mi ojos y quedare visco, y, Nanami y Shinichirou, me odiaran, me dejaran solo, para que nada me quede y así morirme…-

Al decir lo ultimo, Hashiba deja de acariciarle el cabello, se levanta bruscamente haciendo que el caiga, y se dirige cerca de una parad.

-Te escuchas lo que dice! Nada de eso es cierto! Maldición, de donde sacas esas ideas! Yo te amo y nunca te dejaría, Nanami y nii-san tampoco te dejarían eres un hijo para ellos! Maldición! Eres estupido o que!!-

Diciendo lo último le dio un golpe a la pared, suerte que los mayores se habían ido a comprar comida, si no gran escándalo se armaba.

El pelirosa comenzó a llorar más fuerte ahora, haciendo que el ojiazul dejara su furia y se acercará nuevamente a abrazarlo.

-Gomen… gomen…-

Dijo una y otra ves, nuevamente el había provocado el llanto de SU Nao.

-Te prometo que nunca me alejare de ti, que haremos todo lo posible para que tu ojo cure… pero deja de llorar-

Pidió, ya casi largándose el a llorar.

-Prometido-

Dijo Nao, e intento de dejar de llorar, se limpio los ojos con sus mangas empapadas y luego le sonrió tiernamente.

-Entonces hoy me acompañaras al medico, verdad?-

Dijo con su sonrisa aun presente, y recibiendo una de parte de Sora.

-Claro! A que hora debemos estar?-

Pregunto mirando el reloj.

-A la 1 p.m.-

Contesto, sin prestarle mucha intención al reloj, se levanto y busco su ropa.

Cuando Sora se sobresalto, y comenzó a buscar también su ropa para cambiarse.

--Falta una hora! Una Hora!-

dijo corriendo de un lado a otro.

-Iré a bañarme-

Le dijo Sunao y salio por la puerta, pero el peliazul lo siguió y antes de que entrará al baño lo acorralo y le dijo.

-Bañémonos juntos-

Le susurro al oído, provocando que el menor se sonrojara, asintió con la cabeza y ambos se bañaron juntos.

Al salir del baño, los mayores ya habían regresado y al verlos salir juntos del baño a Shinichirou, le hirvió la sangre, estuvo apunto de decir algo pero Nanami le metió un pedazo de pan en la boca.

Unos minutos más tarde se despiden de ellos, y se marchan al doctor peor antes irían a comer.

Caminaron un rato, Abrazados, supuestamente pro el frío que hacia, igual nadie diría nada ya que Sunao era igual a una chica.

Durante la caminata, solo se escuchaban cuchicheos como "Que linda chica" "Que bella pareja hacen" "Será natural el color de su cabello" "Hermosa", que hacían que Nao se sonrojara.

Llegaron a un restauran de comida rápida, se sentaron en una mesa, pero Sora tuvo que ir a hacer el pedido, en esos momentos unos babosos se le acercaron Sunao.

-Que haces sola pequeña?-

Pregunto uno de los hombre, pero Nao no le presto atención, mientras que otro se sentaba en la misma mesa que el.

-Te pregunte algo, contéstame, es de mala educación no contestar-

Dice tomándolo del mentón y levantando su vista para que chocaran sus ojos.

-No tengo pro que contestarte-

Dijo Nao y se suelta de el agarre, miro a los hombres, en total eran 3, le seria algo difícil deshacerse de ellos, as que esperaría a Sora, si no le pasaba algo antes.

-valla valla, nos hemos encontrado con una rebelde, será más divertido jajaja-

Dicho lo último el hombre comenzó a reírse, hasta que alguien lo golpea en la cabeza.

-Sucede algo con mi novia?-

Pregunta Sora, quien recién llegaba con la comida.

Los hombres se alejaron un poco de la mesa.

-Claro que nada, solo le vinimos a hacer compañía, así no se sentía sola-

Mintio uno para que luego salgan corriendo del lugar (literalmente). Al peliazul se le cae una gotita estilo anime pro la nuca.

-Estas bien Nao?-

Pregunta el, mientras se sentaba en la mesa y dejaba la comide sobre ella.

Pero cuando subió la vista, un cachetazo se le hace presenté.

-Pero…-

No termino de reclamar que Nao lo mira con ojos llorosos.

-Si no llegabas a tiempo, quien sabe lo que me pudo pasar!-

Le reclamo el pelirosa.

-Pero llegue y nada paso, así que no te preocupes-

Diciendo eso, comenzó a desenvolver su hamburguesa.

-Tienes razón me preocupo por estupideces, después si me secuestran y me violan, será tu culpa-

Dijo con una sonrisa victoriosa y también comenzó a comer su hamburguesa.

-Hey! No es mi culpa que seas tan hermoso y te confundan con una chica-

Dicho esto, ambos se sonrojaron, Sora pro haberlo dicho y Nao pro haberlo escuchado.

Comieron lo que restaba en silencio, al terminar recogieron sus cosas y se dirigieron al medico.

Al entrar al Hospital fueron rápidamente atendidos ya que llegaron media hora tarde.

-Buenas tarde Fujimori-

Dijo el medico y luego hizo una seña de que se sentaran.

-Buenas tarde Doctor-

Contestaron ambos a la vez y se sentaron.

-Has estado tomando la medicina que te indique-

Dijo el medico mientras le sacaba el vendaje al ojo, lentamente, cuando termino de sacarlo, despego los parpados para obsérvale el ojo.

Sora miro cada movimiento, pero se preocupo cuando el doctor hizo un gesto e preocupación.

-Veo que no lo has tomado todas las veces que te indique, tu ojo aun no a tenido ninguna mejora, pero esperemos un mes mas, toma tu medicina y estará curado-

Dijo me medico, Sora, lo miro mejor a Nao y cuando noto que su ojo ya no tenia ese color rosa que tanto le encantaba y ahora esa de un tono gris, casi blanco, le izo mal se levantó de su asiento y salio de la oficina, asustando a Nao.

-Sora!- dice peor el medico lo detiene antes de que lo siguiera, le niega con la cabeza y nao se vuelve a sentar.

Nuevamente le venda el ojo y lo deja que se valla no sin antes volverse a decir que tome su medicina.

Cuando salio de la oficina nota que Sora ya no esta ni en el pasillo, ni en el hospital.

Decide regresar a la casa, totalmente triste pro la reacción del peliazul, camina sin rumbo alguno, sin ganas de nada.