Disclaimer: El Copyright y la Marca Registrada de todo lo referente a Harry Potter, es propiedad de la escritora J.K. Rowling.


Lujuria.

Los gritos, llantos y hechizos resonaban en las paredes del castillo y parecían amplificarse con cada paso que daban. Caminaron unos cuantos minutos más -alejándose de todo el desastre de la batalla- y por fin entraron a la habitación que habían estado buscando. Se acercaron lentamente a los lavamanos y se detuvieron a dos metros de estos.

-Vamos Ron, sé que puedes hacerlo.-murmuró Hermione girando su cabeza hacia el chico-Ésta ha sido una brillante idea y estoy segura de que podrás lograrlo.

El aludido asintió y dio un paso más hacia el lavabo que tenía enfrente. Carraspeó un par de veces concentrándose en lo que estaba a punto de hacer y por fin, habló.

-Abrata…-susurró no muy seguro de lo que estaba diciendo.

Esperaron por algunos segundos pero nada ocurrió. Intentaron otra vez pero siguieron sin obtener resultados. Y lo intentaron otra y otra, sin éxito, hasta que el joven decidió que era suficiente.

-Creí que lo sabía decir pero no puedo, Hermione.-dijo el pelirrojo dándose la vuelta para encontrarse con la chica.

-Vamos, inténtalo una vez más. Ésta es nuestra última oportunidad-aseguró-Ya no tenemos la espada con nosotros, así que, por favor, inténtalo de nuevo.

-Está bien, una más.-accedió con un suspiro casi de resignación.

Se concentró en el silbido que le había escuchado a Harry cuando había abierto el guardapelo y antes de pensarlo demasiado, intentó imitarlo lo mejor posible. Apretó los ojos con fuerza, como si así fuera a retener el sonido exacto del silbido, y soltó un estrangulado susurro que definitivamente había sonado diferente a los anteriores.

Esperó unos segundos -aun sin abrir los ojos- y de pronto escuchó un crujido cerca de él.

-¡Lo lograste, Ron, lo lograste!-exclamó Hermione acercándose precipitadamente hacia el hoyo oscuro del suelo que llevaba hacia la Cámara de los Secretos.

-Lo hice…-dijo él sorprendido de igual manera.

Pero no tenían demasiado tiempo para quedarse fascinados por el logro de Ron, así que el pelirrojo se montó en la escoba que había tomado de uno de los armarios, dispuesto a bajar lo más pronto posible.

Esperó a que Hermione se acercara para subir con él, pero al no notar movimiento alguno, la miró y le pareció que lucía un poco más pálida de lo normal. Y fue en ese instante cuando recordó el miedo que la chica le tenía a las escobas.

-No quiero sonar grosero ni insensible ni nada por el estilo.-le dijo girando los ojos-Pero verdaderamente pienso que este no es el mejor momento para dudar sobre subirte a una escoba o no.

Hermione lo miró unos segundos y aun un poco dudosa, subió a la escoba detrás de él y se aferró a su espalda como si se le fuera la vida en ello. Y claro que a Ron no le pasó desapercibido ese detalle, provocándole una sonrisa a pesar del momento.

Dejó de pensar en eso y se internó en la oscuridad del túnel bajando a gran velocidad por él mientras imágenes de su segundo curso se colaban en su mente. Agitó la cabeza tratando de alejar esos pensamientos y sintió cierto alivio cuando aterrizó en el suelo, pues así se mantendría ocupado en otras cosas.

-El basilisco está un poco más allá.-afirmó Ron adentrándose un poco más en el lugar.

La chica lo siguió de prisa sin pronunciar palabra alguna: ella no había estado nunca en ese lugar y realmente le provocaba escalofríos. En unos cuantos minutos llegaron a donde se encontraba la criatura y se acercaron con sigilo, como si temieran que pudiera despertarse, aun cuando sabían que era imposible.

-Hay que tomar los colmillos y salir rápido.-dijo Hermione agachándose a la altura de la gigante serpiente para comenzar con lo dicho.

El pelirrojo siguió su ejemplo y, con una mueca de asco en su cara, comenzó a quitar los enormes colmillos ensangrentados del basilisco. Ambos permanecieron en silencio varios minutos concentrados en su tarea y el único sonido que se escuchaba en la Cámara era el de sus respiraciones y los dientes al ser arrancados.

-Ron…-murmuró la chica y su voz hizo eco entre las paredes.

-Dime.

-¿Qué crees que habrá pasado con Harry?

-Él está bien, Hermione, no te preocupes. De seguro debe de estar con lo de la diadema.-dijo el joven aparentando una tranquilidad que no tenía.

La castaña asintió sin estar demasiado convencida y se puso de pie.

-Ya terminé.

Ron siguió su ejemplo.

-Yo igual.

Ambos se miraron a los ojos y se regalaron mutuamente una pequeña sonrisa. Juntaron todos los colmillos y se encaminaron hacia la entrada en silencio. El pelirrojo subió a la escoba con un poco dificultad -los colmillos no eran tan livianos como parecían- y se dispuso a ayudar a su amiga.

La tomó de la mano para colocarla detrás de él con cuidado pero a Hermione se le resbalaron unos cuantos dientes de los brazos, así que se agacharon para levantarlos.

Pero lo que ninguno de los dos esperaba era que al levantarse, sus caras se encontrarían a tan escasa distancia y que la tensión guardada por años explotaría justo en ese momento.

Se observaron durante algunos segundos -que más bien parecieron días- y se fueron acercando poco a poco como dos imanes. Podían sentir la respiración del otro cortándoles los sentidos, podían casi escuchar ambos corazones latiendo a mil por ahora y aunque ambos sabían que ese no era el mejor momento para eso, no pudieron hacer nada para evitarlo. Sus labios se juntaron lentamente, sus alientos se mezclaron…y todo el mundo pareció desaparecer.

Las manos de Ron parecieron reaccionar ante ese contacto y encontraron su lugar en la cintura de Hermione, mientras que ésta colocaba sus propias manos en los brazos del chico y subía con lentitud por ellos provocando que el vello de él se erizara. Sus bocas parecieron cobrar vida propia y comenzaron a explorarse mutuamente a la vez que un apenas perceptible sonrojo subía por la cara de ambos.

Los segundos siguieron pasando y ellos no desaprovecharon ninguno. Sus manos vagaron por el cuerpo del otro arrancándose suspiros y exhalaciones y antes de que se dieran cuenta, el beso había dejado de ser inocente para convertirse en el resultado de una necesidad que había sido ignorada durante mucho tiempo por el orgullo y las negaciones de ambos.

Sus respiraciones se volvieron más agitadas y la rapidez con la que sus dedos se movían no parecía ser suficiente para satisfacer el deseo que sentían. El beso se volvió más rápido tratando de cubrir dicho deseo, sus corazones comenzaron a latir a mayor velocidad y de repente en ese lugar tan oscuro, frío y lúgubre empezó a hacer demasiado calor.

A pesar de llevar algunos minutos con los labios tan juntos, ninguno tenía la menor intención de detenerse, al contrario, la necesidad de estar juntos y de permitirse lo que tanto se habían negado, los hizo explorarse con mayor rapidez.

Y como si se hubieran puesto de acuerdo, decidieron que la ropa comenzaba a ser un obstáculo, así que llevaron sus manos a la camisa del otro, pero al hacerlo, se quedaron quietos al mismo tiempo. Levantaron la vista y sus ojos, llenos de demasiadas emociones juntas, se encontraron.

Hermione fue la primera en reaccionar. Se levantó con lentitud del suelo, se sacudió un poco la ropa y se dispuso a reunir los colmillos que habían quedado esparcidos en todas direcciones. Ron tardó dos segundos más que ella en levantarse, pero cuando lo hizo, siguió su ejemplo de levantar los dientes.

Cuando los tuvieron todos en sus brazos, el pelirrojo subió a la escoba y con más cuidado que la vez anterior, ayudó a la chica a subir tras él. Todo eso sin pronunciar palabra alguna. Hermione se agarró fuertemente de su cintura y justo cuando estaban a punto de despegar, habló.

-Ron, yo…-comenzó no muy segura de lo que iba a decir.

-Lo sé, Hermione-dijo él cortándola-Sé que este no ha sido el mejor momento para hacer lo que hicimos, pero lo cierto es…que no me arrepiento.

-Tampoco yo.

Guardaron silencio por unos instantes, para después sonreírse.

-Será mejor que subamos y acabemos con la copa de Hufflepuff.-murmuró la chica.

Ron asintió y comenzó a subir por el oscuro túnel. Hermione cerró los ojos y recargó su cabeza en la espalda del chico -aferrando los colmillos fuertemente contra sí- y el pelirrojo no pudo evitar sonreír ante ese gesto.

Llegaron al baño en un abrir y cerrar de ojos y bajaron de la escoba. Ahora sólo quedaba deshacerse de la copa, para luego ir a buscar a Harry. El joven decidió que ahora era el turno de Hermione de destruir un horcrux, así que se lo dijo. Ella le sonrió un poco insegura, pero con tomó con decisión uno de los colmillos dispuesta a hacerlo.

Y él se sintió satisfecho. Porque tal vez no habían podido terminar lo que empezaron y ni siquiera habían tenido la oportunidad de hablarlo, pero no importaba, ya que después tendrían tiempo para la lujuria.

Porque Ron se iba a asegurar de que salieran vivos de esa jodida guerra. No sabía cómo pero estaba decidido a lograrlo.


N/A: ¡Hola gente! Quería poner este capítulo el 29 de Enero -cumple de Sirenita- pero entre una cosa y otra no pude. Anyway, no me creo que me haya tardado trece meses en acabar estas simples siete viñetas pero así es. El fic ya cumplió un año y tengo que pedirle disculpas a todos, especialmente a Gabby por haberme tardado tanto pero saben la enorme crisis de inspiración que sufrí, pero en fin.

Solamente quiero darles las gracias a todos los que leyeron este fic, ya sea desde el principio o que ahora comenzaron. Gracias por haber soportado que no actualizara, por haberse tomado el tiempo de leerme y comentar, por haber puesto el fic en Favoritos. Y a todos aquellos que me han agregado a Favoritos y/o Alertas y que no dejan reviews… ¡vamos, gente! Comenten, que yo no muerdo.

Hablando de este capítulo, disculpen si esta viñeta no era lo que esperaban con la palabra "Lujuria" pero no me siento capaz de escribir una escena de sexo y lo intenté, pero me salió horrible, así que mejor decidí escribirla como un momento perdido del séptimo libro.

Aun así, espero que les haya gustado porque se merecen un gran final por el apoyo que me han dado. Y quiero darle las gracias a mi sis, sara fénix black por haber oficiado de beta :)

Perdón por la larga nota de autor, mejor ya me voy. Nos vemos en otros fics.

Saludines

Atte. Bianca