Era alrededor de la media noche, todo el mundo dormía cómodamente en sus hogares, excepto el hada madrina, la familia real y los protectores de los niños; quienes estaban reunidos en la biblioteca privada de la reina Bella, acomodados en los sofás (las mujeres) y en unas sillas que fueron mandadas a traer (los hombres). Necesitaban discutir sobre la situación de los niños y, aún más importante para sus guardianes, de que iba a ser de ellos en cuanto regresaran a la normalidad. La verdad, ya se habían encariñado con ellos, y no querían separarse por nada del mundo; pero consientes que no era la edad que les correspondía.

"Muy bien, sé que es tarde pero es la única manera de que los niños no se den cuenta"; comenzó el hada madrina. Dio un sorbo a su taza de café y se comió una galleta de chispas de chocolate. "Ahora, las hadas que te ayudaron en su momento", volteando a ver a Aurora, quien asintió sin soltar la mano de su marido. "Siguen buscando una cura para el maleficio, aun no se explican cómo Maléfica se atrevió a maldecir a su propia hija pero, hacen lo que pueden." Tomando aire y acomodándose en su asiento añadió "Sé que se están encariñando con ellos", viendo de reojo a los presentes, quienes asintieron, unos con timidez, otros con orgullo. "Por eso quiero saber que piensan hacer cuando recuperen su edad correspondiente"

"Nosotros queremos adoptar a Carlitos", dijeron al mismo tiempo Rogers y Anita. Le dieron una carpeta con su acta de matrimonio junto a unos papeles para el proceso de adopción legal. "Es nuestro niño, merece amor y estamos dispuesto a dárselo."

"Le estoy haciendo un álbum", añadió Anita con gran alegría. De su bolso saco varias fotos del pequeñín, comiendo helado, armando sus juguetes y leyéndole cuentos. "Y ya…mandamos a hacerle su propio cuarto, claro, cuando recupere su edad"

"También queremos quedarnos con Jay, es un torbellino valioso para nosotros"; dijo Alddin mientras su esposa asentía.

"Es un buen niño, se preocupa por sus amigos y está dispuesto a hacer lo que sea por ellos." Añadió Jasmín mientras le daba una carpeta al hada, los mismos documentos para adoptar.

"No me imagino mi vida sin mi hermanita", empezó a decir Nieves con inmensa alegría. "Es una niña brillante, educada, tímida que necesita mucho amor y comprensión"

"La cual estamos más que dispuestos a dársela", dándole una carpeta con documentos para una adopción legal. "Ya mandamos a preparar su futuro cuarto, con todo lo necesario, bueno….excepto ropa, eso lo hará ella con Nieves."

"¿Aurora y Philip? ¿Algo que quieran decir?", les pregunto el hada viendo que se quedaron sumidos en su pensamiento, sin soltar una carpeta.

"La queremos en nuestras vidas", comenzó Philip. Le entrego la carpeta y dio un sorbo a su café. "Tiene un carácter fuerte, pero es por la vida que ha tenido. Estoy convencido que tiene un corazón de oro, solo debe aprender a sacarlo."

"Hemos tenido diferencias y conflictos", añadió su esposa. "No le gusta que la toquen, no se cuan extremo la han maltratado, pero apenas ayer me dejo cargarla"; dijo con una sonrisa y lágrimas en los ojos. "Le teme a su madre, una parte de ella quiere creer que si la quiere pero, otra parte…le dice que nunca la quiso. Solo quiero…quiero verla sonreír y jugar como una niña de su edad".

Su esposo tuvo que abrazarla, pues, empezó a llorar. Todos se acercaron a darle un cálido y reconfortante abrazo. Bella tenía razón, hicieron bien al pedirles el favor a ellos de cuidarlos. Cuando la tristeza dio paso a la alegría, y una vez que hubo silencio de nuevo, Bella les dijo que no había problema con la adopción de los chicos, que los papeles estarían listos dentro de dos días; lo único que si les pidió fue que cuando ellos recuperaran sus edades, que les digan y, si no están de acuerdo, pues, se debería cancelar los documentos si ellos, una vez recuperada la edad, se sentían incomodos. Aunque añadió, tras ver la tristeza y dolor en sus rostros, que eso sería improbable, pero debían estar dispuestos a renunciar a ellos si era necesario. Todos estuvieron de acuerdo, el amor que siente por ellos es tan grande que están dispuestos a dejarlos ir, si es que así serán felices.

"Bueno, ya aclarado esos asuntos", comenzó a decir con su melodiosa voz la reina Bella. "¿Qué les parece si preparamos una fiesta para los niños? Sé que a ninguno de ellos se la ha celebrado su cumpleaños, ni hablar de las festividades a las que estamos acostumbrados." Tomando un sorbo de agua y tras mirar de reojo a los presentes continúo. "Haremos un gran pastel, todo tipo de comidas y bocadillos y…"

"¡Juegos, divertidos e inolvidables!", interrumpió con entusiasmo Anita.

"¡Y les daremos presentes que les fascinarán!", añadieron Jazmín y Nieves.

"¡Conocerán el lado bueno de la vida que se perdieron todos estos años!", comento Aurora con fervor.

Empezaron a decidir lo que habría en la fiesta, la hora, el lugar, los juegos, la comida, en fin, todo. Una vez que lo tuvieron todo preparado, se despidieron con abrazos y un largo "buenas noches" para encaminarse a sus respectivos hogares. Donde cada uno fue a ver dormir a sus futuros niños, suspirando con ternura, los taparon con sumo cuidado de no levantarlos, recogieron los juguetes tirados y cerraron la puerta, dejando una lamparita de noche (para Carlitos y Evie) y un vaso con agua (para los mayores).

Mientras con la familia real, quienes acababan de recoger los platos y tazas que usaron para la reunión, estaban entusiasmados con la idea de la fiesta. Lo único que preocupaba al joven heredero, era que su novia jamás regresara a su edad real. Y, ahora que lo pensaba, sus edades eran distintas a las que tenían registradas. Eso quiere decir que Jay era mayor que él, y su novia y Carlos eran más chicos que él. Pues, el acababa de cumplir los 17.

"No te preocupes hijo", le dijo su madre cuando termino de explicarle sus temores. "Recuperarán sus edades, y no es malo que le lleves un año. Míranos"

"Tu madre tiene razón", añadió su esposo. "Yo le llevó cinco años, y somos muy felices." Una vez aclarado las dudas y temores de su único hijo, se dieron un gran abrazo, apagaron las luces y se fueron a acostar. Mañana iniciarían los preparativos para que el viernes los niños disfrutaran de la mejor fiesta de sus vidas, debían ser rápidos, pues, solo contaban con dos días.

Ben, ya acostado en su cama, miraba las estrellas. Como amaba verlas alumbrar la noche, le daban esperanza de volver estar con su chica. Sus padres tenían razón, no fue malo que sucediera ese imprevisto, sino todo lo contrario. Ahora ellos tendrían la oportunidad de tener una verdadera familia, recibirían amor y tendrían una niñez. El pasado lo olvidarían, con tiempo, para remplazar los malos ratos en momentos inolvidables.

"Te amo Mal", susurro a la nada. Se tapó con la sabana y se acomodó de lado, viendo al cielo estrellado. "Te hare muy feliz, lo prometo"; añadió quedándose dormido, soñando con su novia, viéndola sonreír y disfrutar de la vida.

Bueno, espero el capítulo haya sido de su agrado y el próximo lo subiré hasta el viernes 9, si puedo antes. En fin, gracias por su enorme paciencia, ahora dedicare un poco de tiempo en mis otras historias que, por cuestiones de tiempo y un par de problemas por allí, están en paro. Ah, casi se me olvida, acá los estudiantes de auradon (Ben, Audrey, Chad, Lonnie, las chicas que no sabemos su nombre, Y Doug tienen 17; mientras que Jane tiene 16).

Pasen un excelente fin de semana y disfruten de la vida. Comentarios, quejas y sugerencias son bienvenidas; pero con respeto.