Capítulo 11. Locomotor Mortis.

La Navidad estaba cada vez más cerca y pronto el castillo está sepultado por una gruesa capa de nieve, la sala común era un congelador aunque uno muy hermoso, por las ventanas podrías ver como el lago se congelaba. Por suerte las chimeneas estaban siempre encendidas. Esta época siempre había sido mi favorita el frio evita que mi sangre se salga de su lugar, lo cual me hace pasar al menos un mes o dos sin ningún inconveniente. Así que con un renovado estado de ánimo decidí que no me dejaría intimidar por mis compañeros de casa, además había investigado lo suficiente sobre mis sueños y después de haber anticipado una broma de pansy y su pandilla que involucraba una armadura y varias bolas de nieve confiaba en ellos ciegamente aun no le había dicho a mis hermanos pero tenía planeado decírselos en navidad. Había encontrado una perfecta compañera de biblioteca, Hermione me acompañaba todas las tardes y mientras yo buscaba encantamientos para defenderme de mis compañeros ella buscaba algo sobre Nicolás Flamel Ron y Harry también nos acompañaban, incluso yo los ayude a buscar un poco pero nunca encontramos nada.

Lo peor de todo eran las clases del profesor Snape, en donde la respiración subía como niebla y los hacía mantenernos lo más cerca posible de los calderos calientes.

—Me da mucha lástima —dijo Draco Malfoy, en una de las clases de Pociones— toda esa gente que tendrá que quedarse a pasar la Navidad en Hogwarts, porque no los quieren en sus casas.

Mientras hablaba, miraba en dirección a Harry. Crabbe y Goyle lanzaron risitas burlonas (tontos nunca les funciono bien el cerebro) Harry, que estaba pesando polvo de espinas de pez león, no les hizo caso, debo decir que el chico tenía mucha paciencia en ese entonces no sé qué haría en la actualidad, tal vez lanzarse sobre Malfoy y darle un buen puñetazo, pero bueno regresando al pasado

Después del partido de quidditch, Malfoy se había vuelto más desagradable que nunca.

Disgustado por la derrota de Slytherin, había tratado de hacer que todos se rieran diciendo que un sapo con una gran boca podía reemplazar a Harry como buscador. Pero entonces se dio cuenta de que nadie lo encontraba gracioso, porque estaban muy impresionados por la forma en que Harry se había mantenido en su escoba. Así que Malfoy; celoso y enfadado, había vuelto a fastidiar a Harry por no tener una familia apropiada.

Según había oído ni Harry ni ron irían a su casa en el verano por diferentes razones que no voy a contarles Cuando salimos de los calabozos, al finalizar la clase de Pociones, me quede un poco rezagada metiendo mis pertenecías a la mochila. Malfoy se acercó a mi despacio ya que el profesor seguía ahí y aunque yo no era de su agrado tampoco permitía que mis compañeros me trataran mal supongo que ser una Slytherin me ayudaba.

-tu tampoco vas a casa en navidad cara pálida- ese estúpido apodo que pansy me había puesto después de uno de mis episodios lo odiaba tanto.

-metete en tus asuntos Malfoy- respondí entre dientes para no decir lo que en verdad pensaba el pasado de sus padres no me era desconocido entonces, pero como la dama que era no diría nada, le di un empujón que seguro ni sintió pero aun así me dejo pasar visiblemente decepcionado por mi reacción, Me gustaría ver su cara o escuchar sus huesos si lo empujara en la actualidad **descansa las manos sobre el teclado y una sonrisa se dibuja en su cara mientras se imagina la cara de dolor de Malfoy** pero eso no puedo hacerlo claro, bueno ya me desvié de nuevo en que iba…. A así, llegue al vestíbulo donde Hagrid les enseñaba a Harry, Ron y Hermione un abeto que llevaba hacia el gran comedor.

Me pare junto a ellos ¿Necesitas ayuda? —escuche a Ron preguntar, mientras metía la cabeza entre las ramas.

—No, va todo bien. Gracias, Ron.

Hagrid tomo aire para seguir hablando, pero lamentablemente Malfoy me había seguido.

— ¿Te importaría quitarte de en medio? —su voz fría y gangosa floto hacia nosotros desde atrás—. ¿Estás tratando de ganar algún dinero extra, Weasley? Supongo que quieres ser guardabosques cuando salgas de Hogwarts... Esa choza de Hagrid debe de parecerte un palacio, comparada con la casa de tu familia.

Ron se lanzó contra Malfoy justo cuando aparecía Snape en lo alto de las escaleras.

— ¡WEASLEY!

Ron soltó el cuello de la túnica de Malfoy.

—Lo han provocado, profesor Snape —dijo Hagrid, sacando su gran cabeza peluda por encima del árbol—. Malfoy estaba insultando a su familia.

—Lo que sea, pero pelear está contra las reglas de Hogwarts, Hagrid —dijo Snape con voz amable—. Cinco puntos menos para Gryffindor; Weasley, y agradece que no sean más. Y ahora marchaos todos.

Malfoy, Crabbe y Goyle pasaron bruscamente, sonriendo con presunción.

—Voy a atraparlo —dijo Ron, sacando los dientes ante la espalda de Malfoy—.

Uno de estos días lo atraparé...

—Los detesto a los dos —añadió Harry—. A Malfoy y a Snape.

—Vamos, arriba el ánimo, ya es casi Navidad —dijo Hagrid—. Os voy a decir qué haremos: venid conmigo al Gran Comedor; está precioso.

Yo podía decir nada me daba vergüenza no poder ayudar a mis amigos en contra de personas que a mí también no me caían bien. Seguimos a Hagrid, el gran comedor era magnifico todo parecía sacado de un cuento de hadas

— ¿Cuántos días os quedan para las vacaciones? —preguntó Hagrid.

—Sólo uno —respondió Hermione—. Y eso me recuerda... Harry, Ron, nos queda media hora para el almuerzo, deberíamos ir a la biblioteca.

-puedo acompañarlos necesito revisar algo. – acavaba de recordar un hechizo que me vendría útil para vengarme de Malfoy.

-por supuesto.

— ¿La biblioteca? —Preguntó Hagrid, acompañándolos hasta la puerta—. ¿Justo antes de las fiestas? Un poco triste, ¿no creéis?

—Oh, no es un trabajo —explicó alegremente Harry—. Desde que mencionaste a

Nicolás Flamel, estamos tratando de averiguar quién es.

— ¿Qué? —Hagrid parecía impresionado—. Escuchadme... Ya os lo dije... No os metáis. No tiene nada que ver con vosotros lo que custodia ese perro.

—Nosotros queremos saber quién es Nicolás Flamel, eso es todo —dijo Hermione.

—Salvo que quieras ahorrarnos el trabajo —añadió Harry—. Ya hemos buscado en miles de libros y no hemos podido encontrar nada... Si nos das una pista... Yo sé que leí su nombre en algún lado.

—No voy a deciros nada —dijo Hagrid con firmeza.

—Entonces tendremos que descubrirlo nosotros —dijo Ron. Dejaron a Hagrid malhumorado y fueron rápidamente a la biblioteca. Llegamos y ellos reanudaron su búsqueda de Nicolás Flamel, yo encontré lo que buscaba rápidamente el Maleficio de las Piernas Unidas.

Lo copie en una hoja y decidí no usarlo hasta después de navidad así nadie sospecharía que fue una venganza. Las vacaciones pasaron rápido yo practique mi hechizo con el perro de Dylan hasta que funciono, mis padres estaban asombrados con mi mejoría ya que incluso me miraba más sana entre entrenar el hechizo, las cenas, los regalos y las visitas familiares olvide por completo contarle a mis hermanos lo de las visiones así pues La noche que regresamos decidí usar el encantamiento en la sala común él estaba presumiendo no sé qué en la sala yo me escondí en las escaleras de los dormitorios y pronuncie el hechizo la cara que puso al sentir las piernas atadas no tuvo precio aunque el ruido seco que hizo al caer fue realmente perfecto, tuve que correr rapidísimo hacia mi dormitorio pero nadie sospecho de mí, esto me dio mucha fuerza y decidí que dejaría de esconderme y disfrutaría del próximo partido como una bruja normal no escondida.

Snape era el encargado de pitar el encuentro lo cual causaba gran miedo entre los leones, la mañana del partido baje a desayunar con la cabeza en alto. Camine hacia el estadio con mis hermanos entre risas y bromas, llegamos a las gradas donde Hermione y Ron murmuraban entre ellos.

—No te olvides, es locomotor mortis —murmuró Hermione, mientras Ron deslizaba su varita en la manga de la túnica.

-¿Qué hacen?- pregunto Julián mientras tomábamos nuestro lugar detrás de ellos.

Hermione volteo un poco sobre saltada, pero al ver que se trataba de nosotros sonrió.

-es el maleficio de las piernas unidas- yo sonreí recordando la cara de Malfoy- Se nos ocurrió la idea cuando Malfoy lo utilizó con Neville, y estamos listos para utilizarlo con Snape, si daba alguna señal de querer hacer daño a Harry.

-Malfoy utilizo eso con Neville? – pregunte como era posible que ese niño tomara todas mis ideas y las volviera en mi contra.

-sí, lo encontró hace unos días mientras salía de la biblioteca y le dijo que quería ensayarlo con alguien- respondió Ron irritado.

-siguen con lo de Snape?- pregunto Maya quien se había sentado junto a Neville un par de silla a la izquierda este último con la cara roja de la vergüenza.

Ron iba a replicar pero Hermione apunto hacia el campo. —Nunca vi a Snape con esa cara de malo —dijo—. Miren, ya salen.

-¡Eh! -Alguien había golpeado a Julián en la parte de atrás de la cabeza. Era Malfoy.

—Oh, perdón, Mounthbatten, no te había visto.

Malfoy sonrió burlonamente a Crabbe y Goyle.

—Me pregunto cuánto tiempo durará Potter en su escoba esta vez. ¿Alguien quiere apostar? ¿Qué me dices, Weasley?

Ron no le respondió: Snape acababa de pitar un penalti a favor de Hufflepuff, porque George Weasley le había tirado una bludger. Hermione, que tenía los dedos cruzados sobre la falda, observaba sin cesar a Harry, que circulaba sobre el juego como un halcón, buscando la snitch.

— ¿Sabéis por qué creo que eligen a la gente para la casa de Gryffindor? —dijo

Malfoy en voz alta unos minutos más tarde, mientras Snape daba otro penalti a

Hufflepuff, sin ningún motivo—. Es gente a la que le tienen lástima. Por ejemplo, está

Potter; que no tiene padres, luego los Weasley, que no tienen dinero... Y tú,

Longbottom, que no tienes cerebro.

Neville se puso rojo de nuevo y se volvió en su asiento para encararse con Malfoy

—Yo valgo por doce como tú, Malfoy —tartamudeó.

Malfoy, Crabbe y Goyle estallaron en carcajadas, pero Maya, que estaba visiblemente enojada intervino.

—Así se habla, Neville.

—Longbottom, si tu cerebro fuera de oro serías más pobre que Weasley, y con eso te digo todo.

La preocupación por Harry estaba a punto de acabar con los nervios de Ron.

—Te prevengo, Malfoy... Una palabra más...

— ¡Ron! —Dijo de pronto Hermione—. ¡Harry...!

— ¿Qué? ¿Dónde?

Harry había salido en un espectacular vuelo, que arrancó gritos de asombro y vivas entre los espectadores. Hermione, Julieth y yo nos pusimos de pie, con los dedos cruzados en la boca, mientras Harry se lanzaba velozmente hacia el campo, como una bala.

—Tenéis suerte, Weasley, es evidente que Potter ha visto alguna moneda en el campo —dijo Malfoy.

Ron estalló. Antes de que Malfoy supiera lo que estaba pasando, Ron estaba encima de él, tirándolo al suelo. Neville vaciló, pero luego se encaramó al respaldo de su silla para ayudar Incluso Julián quería desquitarse por el golpe.

Estábamos muy emocionadas ni siquiera nos dimos cuenta de que Malfoy y Ron rodaban bajo los asiento y sin oír los gritos y golpes de Neville, Julián, Crabbe y Goyle.

En el aire, Snape puso en marcha su escoba justo a tiempo para ver algo escarlata que pasaba a su lado, y que no chocó con él por sólo unos centímetros. Al momento siguiente Harry subía con el brazo levantado en gesto de triunfo y la mano apretando la snitch.

Las tribunas bullían. Aquello era un récord, nadie recordaba que se hubiera atrapado tan rápido la snitch.

— ¡chicos! ¡Chicos! ¿Dónde están? ¡El partido ha terminado! ¡Hemos ganado!

¡Gryffindor es el primero! —Hermione bailaba en su asiento y se abrazaba con Julieth.

Harry saltó de su escoba, a centímetros del suelo. El partido había terminado y apenas había durado cinco minutos. Mientras los de Gryffindor se acercaban al terreno de juego

Snape escupió con amargura en el suelo.