Capitulo 7: El mismo lugar

Katerina despertó en un lugar oscuro, el olor al pasto mojado la había despertado. Con la vista nublada levantó la mirada y no podía distinguir mucho quien estaba a espaldas de ella.

-¿Quién eres?; preguntó ella asustada en el suelo.

-Yo mi querida; respondió Klaus acercándose a ella.

Katerina se alejó del rostro de Klaus, y trató de moverse, pero estaba amarrada a un árbol. . .y no tenía la fuerza para soltarse.

-Déjame ir!; gritó ella.

-Calla niña, ya basta!, me has hecho perder el tiempo. . .

-Elijah! Elijah!; gritó Katerina.

-No digas el nombre de mi hermano en mi presencia maldita seas!; dijo pegándole en el rostro y desmayándola.

Rebekah la despertó limpiándole la sangre de la herida en su rostro. Katerina la miró y cuando enfocó su rostro notó que sus ojos eran casi negros, y su rostro estaba diferente, como si se convirtiera en un monstruo. . .

-¿Rebekah?; dijo llorosa Katerina.

-Lo siento Katerina, pero Klaus es mi amo, debo obedecerle.

-No...Ayúdame!; exclamó ella.

-Te aflojaré las cuerdas, si logras desatarte corre, pero no puedo hacer más, sino me matará.

-Llama a Elijah!; le dijo Katerina implorándole.

-Él no…no podrá venir. . .

Rebekah aflojó las cuerdas y se fue, Katerina trataba de soltarse, pero cada vez que tiraba sus muñecas se lastimaban con el roce de la cuerda. Sus muñecas comenzaron a sangrar, dejándola débil, pudo desatarse, se levantó y comenzó a correr tal como le dijo Rebekah.

Llegó a un puente, está oscureciendo, era la bajada del sol, un grito estremecedor la dejó sin aliento a Katerina. Era Rebekah.

-NOOOO!, lo siento, no me hagas esto NOOOOOO!; y los gritos de Rebekah asustaron a Katerina, ella no sabía si volver a ayudarla o escapar.

Pensó dos veces pero decidió volver a ayudarla, ella había arriesgado su vida para ayudarla y no podía dejarla atras.

Cuando Katerina llegó, vio a Rebekah en el suelo, quemándose, desintegrándose al sol, gritando el nombre de Klaus. . .

Ella se asustó y comenzó a correr asustada, sin entender lo que sucedía. Corría y corría sin rumbo, hasta que llegó a la mansión. Se frenó, no sabía si correr, o entrar, ¿podría estar Elijah allí y ayudarla, o sería arriesgado meterse y encontrarse a Klaus?

Katerina entró y vio que la casa estaba desolada, despacio subió las escaleras y se dirigió a la habitación de Elijah.

Tomó la perilla, y la giró, al abrir la puerta su corazón latía más fuerte que nunca del miedo que sentía.

-Elijah?; dijo ella suavemente.

Terminó de abrir la puerta y Elijah no estaba allí, estaba todo vacío, no había ropa, no había nada, quizás él había escapado para encontrarla, pero ahora ella estaba lejos y era perseguida por Klaus.