Gracias a las preciosas betas: Bellatrix_2009 y Meliza
A Remus le gustaba cazar por la noche, lo mismo pasaba cuando no estaba convertido en lobo, coma tenía los sentidos más alertas y agudizados cuando todo se ponía más silencioso y oscuro. Los lobos a su alrededor gruñían, estaban hambrientos y tenía que llevarlos a cazar lejos de esa área. Tres días después de traerlos a Inglaterra y ya tenía lo que buscaba, acariciando la cabeza de la loba que dio con el rastro hasta allí, Remus se preguntó cuánto más de su vida iba a revelarse una mentira.
Lo único bueno de todo ese asunto era que podría sacar a Sirius de la prisión y aclarar algunos puntos, ¿por qué el muy idiota y testarudo no gritó su inocencia cuando fue capturado? Y claro, tenía que saber qué cosa hacía Peter en la casa de los Weasley. Bueno, por lo menos Harry iba a tener un día para jugar con amiguitos... el ojimiel sonrió imaginando la cara que pondría el rubio, a Lucius eso no le iba a gustar para nada, no le gustaban los Weasley.
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A Lucius le gustaba tener un tiempo a solas con su hijo y Potter, le gustaba ver de manera más cercana como su rubito era tierno y manipulador al mismo tiempo y le impresionó positivamente ver como Harry ya estaba mucho más comunicativo y juguetón. Como Lupin estuvo ocupado con la caza a la rata los últimos días, él había pasado más tiempo con los chicos, que ahora dormían profundamente, después de extenderse algunas horas de su horario normal.
- Y ahora, ¿quién está echando los críos a perder? - Abraxas preguntó apareciendo en la puerta del cuarto, muy elegante en una túnica de gala y con aire satisfecho.
- No estoy haciendo nada malo, ¿no ves que están dormidos? - Lucius dijo, muy digno.
- Sí, hijo, dormidos en tu regazo. - Respondió Abraxas, con una sonrisa burlona. - Los bebés duermen en cunas.
Lucius miró feo a su padre.
- Mi regazo es más confortable. ¿Y estas son horas de regresar? ¿No tienes vergüenza, viejo?
- Oh, pobre hijo abandonado, ¿estás de mala leche porque tu lobo te dejó sólo para cuidar a los cachorros? ¿Necesitas que papá te enseñe como seducir y follarse a un Hombre Lobo?
- Hay niños aquí, pervertido. - Lucius reclamó, pero con una sonrisa.
- Los tienes bajo un hechizo de silencio. - Abraxas contestó. - ¿Y por qué aún estás despierto?
- El lobo pulgoso salió a cazar y aún no vuelve.
- No hay necesidad de preocuparse, es un cachorro de Greyback, sabe cuidarse mejor de lo que te imaginas. Y aunque sea un Gryffindor es bastante responsable y listo... sólo no te enamores, ¿vale? Los lobos son excelentes para jugar, pero si no eres su pareja te dejará tarde o temprano.
- Yo no me enamoro. - Lucius dijo. - Y si lo hiciera, él iba a ser mío.
Abraxas sacudió sus hombros.
- Tú mismo entonces. Y pon los chicos en sus camas, así los vas a malcriar. - El patriarca se burló antes de salir del cuarto.
Lucius hizo una mueca, él era el único que no malcriaba a los chicos, dejarlos dormir en su regazo no era mimarlos, de ninguna manera.
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Cuando Remus llegó a la mansión, su primer instinto fue verificar a sus cachorros, siempre necesitaba de su olor y verlos bien después de pensar cosas tan sombrías acerca de su pasado y un antiguo amigo. El lobo vio la luz suave en el pasillo y cuando llegó a la puerta abierta, encontró a Lucius dormido en la confortable butaca con los dos niños en sus brazos. Sonriendo con ternura, Remus se acercó para coger a los niños y acostarlos en la cuna, pero jamás llegó a tocar a Draco, la varita de Lucius voló a su cuello así que no llegó lo suficientemente cerca del niño.
- Sin violencia, jefe. Juro que no hice nada malo esta noche, sin orgias o borracheras. - El lobo dijo, bromeando. - Estaba trabajando hasta ahora.
- Esa excusa es más vieja que esta mansión, lobo pulgoso. - Lucius dijo, con ojos brillando. - No es posible que hacer de niñera de dos o tres lobitos lleve tanto tiempo.
Remus sonrió y se acercó más a Lucius, sus respiraciones mezclándose.
- ¿Estás celoso, jefe?
- En tus sueños. - Lucius gruñó. - Y deja de acosarme en el cuarto de los niños, pervertido.
- No es mi culpa que siempre estés aquí con esos pijamas de seda. - Remus contestó, alegre. - Y por Circe y Morgana, pon los niños en la cuna, si se despiertan en tus brazos van hacer la pataleta del siglo para volver a dormirse de esa manera todas las noches.
Lucius iba a discutir, pero Remus tenía razón, así que le ofreció a Draco, y de esa manera pudo levantarse con Harry, que tenía el sueño más pesado. Remus puso a Draco en su cuna y casi se relamió cuando vio a Lucius inclinarse para poner a Harry al lado de su hijo, la tela fina del pijama se adhirió perfectamente a las curvas de su trasero.
- Deja de mirar mis piernas, Lupin. - Lucius dijo, bostezando.
- ¿Quieres que te acueste también? - Preguntó con descaro.
Lucius lo miró feo.
- Aún no creo en esa cosa del trabajo hasta estas horas. - Dijo, de mala leche. - Quiero saber qué cosas te mantuvieron tan ocupado hasta la madrugada, ni que estuvieras luchando contra una manada de trol.
Remus sonrió y abrazó al rubio, sus manos se plantaron firmemente en el trasero firme del rubio, tirando de él hasta tenerlo pegado a su cuerpo.
- Buscar un rastro sin un punto de partida es lo mismo que buscar una aguja en un pajar, tuve que aparecerme con los lobos en diferentes puntos de Londres y poblados mágicos, eso esperando tener suerte... y hoy para mi sorpresa la tuvimos.
- Bueno. - Lucius dijo, el rubio cogió su varita nuevamente. - Voy a sacar el hechizo de silencio en los niños, vamos hablar en mi cuarto... esa manía tuya de toquetearme en el cuarto de los niños es muy mala.
- Eres tú el que siempre me acorrala aquí. - Remus dijo, un poco sonrojado.
Lucius rodó los ojos y salió hacia el pasillo.
- No puedes decir que te acorralo si eres tú el que me empuja contra paredes y agarra mi trasero sin ninguna vergüenza.
- Es que es un trasero muy bonito. - Remus dijo con descaro entrando en el cuarto del rubio.
Lucius sonrió, y vio como el Hombre Lobo respiraba profundo y tenía una cara satisfecha, imaginó que se debía a su olor tan presente en la habitación. Se sentó en su cama y miró al ojimiel frente suyo.
- ¿Y bien? ¿Por qué tuviste suerte? ¿Ya tenemos a la rata?
Remus tuvo un momento de vacilación, sabía que a Lucius no le gustaban los Weasley y no quería que el rubio tuviera más motivos para dudar de una relación con los pelirrojos, pero no podía mentirle al hombre que lo estaba ayudando tan enormemente y que había devuelto su cachorro a sus brazos. Moony gruñó en su cabeza también, la idea de capturar la rata sin decir donde molestaba al lobo.
- Bien, el rastro me llevó a la casa de los Weasley. Peter está allí.
- ¡Malditos traidores! - Lucius dijo, con asco en su voz.
- Vamos, Malfoy, aún tenemos que descubrir qué pasó. La forma de Peter es una rata, puede estar viviendo allí sin que la familia sepa.
- ¡Es un Anímago, por las pelotas de Merlín! ¿Qué tipo de magos no sabrían que hay un...? - Lucius dejó de hablar, entendiendo que los Weasley no eran serpientes desconfiadas que tenían miles de protecciones en su casa. - Bueno, si no saben, son unos ineptos e irresponsables, hay niños allí.
- Muchos, creo que a Harry le va a gustar conocerlos cuando lo lleve este fin de semana.
- ¿Quieres llevar mi... digo tu niño hasta allí? ¿Estás loco? Son muchos mocosos pelirrojos, ellos pueden tener toda clase de gérmenes y...
Lucius continuó enumerando los defectos de los Weasley, pero Remus lo ignoró. El rubio estaba muy cerca de Harry y no le gustaba la idea de compartirlo, por más que Malfoy negase el hecho.
- ... y son muy ruidosos, van a asustar al pequeño.
- Harry va a visitar a)los Weasley y comenzar a conocer más gente, es bueno para él que se acostumbre a nuevas personas. No puede vivir para siempre encerrado en Malfoy Manor.
Lucius siempre detestó perder una discusión, pero aún tenía algo con que molestar al lobo.
- Bien, puedes llevar a Harry para conocer al bando pelirrojo, pero no te olvides que tienes que explicarle a Draco por qué te llevas a su amiguito lejos de él.
- ¡Ay, Merlin! - Remus dijo, no muy entusiasmado con la idea. - Tal vez si yo llevara...
- Ni lo pienses. - Lucius contestó dulcemente, acercándose al lobo. - Y como fuiste muy malo conmigo no tendrás ni besos, ni te dejaré hacerme las cosas pervertidas que imaginaste esos días.
- No sabes qué imaginé. - Remus dijo, tocando al pelo del rubio y oliendo un mechón.
- Me miras como si quisieras devorarme. - Lucius dijo, dando unos empujoncitos en el pecho del lobo, llevándolo hacia la puerta. - Deseas tenerme desnudo y gimiendo tu nombre... te gusta mirar, ¿verdad?
Remus tragó duramente, tener al rubio en frente suyo diciendo esas cosas era tan provocador, Lucius era el tipo de hombre que podría dejarlo con una erección de campeonato sin llegar a tocarlo.
- Eres tan pervertido, Lupin, seguro te gustaría si te dejo mirar mientras me deshago de mis ropas y luego voy a mi cama con una botella de oleo, ¿verdad? ¿Te excitaría verme jugando un poco? ¿Quieres descubrir cuánto tiempo tardo)acariciándome para ponerme duro? Ya sé que te gusta manosearme, pero también deseas ordenarme que me abra de piernas para mirarme, ¿o prefieres ser tú el que separe mis nalgas? - Lucius provocó por última vez antes de dar un último empujón al lobo, que estaba tan atento a las provocaciones del rubio, que sólo pudo gruñir cuando la puerta fue cerrada en sus narices.
- ¡Maldito rubio del demonio! Eres un provocador de lo peor, Malfoy.
Su audición aún logró identificar que el rubio reía.
- Ya no te reirás cuando finalmente te folle hasta el cansancio. Muy pronto, Lucius, muy pronto.
El lobo dentro del ojimiel aulló su necesidad, Moony estaba babeando por su presa hace mucho tiempo, Remus tenía que seducir al rubio antes que el hambre del lobo lo hiciera dañar a Lucius.
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Remus se apareció delante de la puerta de La Madriguera con Harry en sus brazos y una sonrisa en la cara, el pobre nene odiaba los medios mágicos de viajar, por eso el Hombre Lobo demoró un tiempo esperando que le pasara el mareo antes de tocar en la puerta, que fue abierta por un sonriente Arthur.
- Hola, Remus, que bueno que viniste. - Dijo el pelirrojo, alegre. - Y aquí está nuestro Harry, ¿cómo estás pequeño?
El niño escondió su cara en el cuello de Remus, muy avergonzado. Harry estaba bien con la familia Malfoy, pero aún era tímido y reacio con otras personas, todo por culpa del abuso que sufrió con los muggles, siempre que lo veía así Remus deseaba matar a Petunia y a su marido.
- Es tímido. - El ojimiel explicó.
- Ya se pondrá a gusto con los chicos, los niños son así. - Arthur dijo con el conocimiento que te da tener siete hijos. - Pero pasa, hombre, Molly nos hace una tarta de calabaza.
- Vamos Harry, tienes amiguitos para conocer y dulces para comer.
- ¿Daco? ¿Y duce? - Harry dijo, luciendo interesado.
- No, Draco está de paseo con el abuelo, pero tendrás más amiguitos.
Harry asintió y miró con curiosidad los muchos niños que habían en la casa. Fue presentado primeramente a Ronald, que tenia su misma edad. El niño era alto, y le invitó a jugar, cosa que agradó al pequeño Potter, que rió cuando los dos niños mayores e iguales le dieron coscorrones a Ronald cuando éste dijo que protegería a Harry de sus hermanos malvados. Percy intervino cuando Ron se puso a lloriquear, y luego tenía a todos los menores riendo y jugando. Remus se sentó a hablar con Arthur mientras mantenía un ojo atento en los chicos, todo parecía bien, hasta que Molly salió de la cocina y dio un gritito emocionado antes de coger a Harry en sus brazos y abrazarlo fuertemente, cosa que hizo que el niño llorara con pánico.
- ¿Qué pasa, cielo? - Preguntó la mujer al niño, sin entender por qué lloraba.
Remus cogió a Harry rápidamente.
- Es tímido, no le gusta ser cargado si no conoce (a) la persona. - Explicó. - Es reservado.
- Lo siento, no quise asustarlo. - La matriarca dijo, para ella todos los niños querían abrazos y cariño. - También es algo comprensible, el pobrecito vive con aquellas serpientes, debe tener miedo a todo y todos, con los estirados que son los Malfoy no deben ni cargarlo, ¿verdad?
Remus frunció las cejas.
- Los Malfoy son muy buenos con Harry. - El ojimiel dijo, con firmeza.
- Claro, a ellos les conviene poder regodear para medio mundo que tienen el Niño-que-Vivió bajo su techo... ¡Nuestro héroe viviendo con Mortífagos! Es una vergüenza.
Arthur se dio cuenta de la mala cara que Remus ponía, por eso, intervino antes que ella hablara más tonterías.
- Ya basta, Molly, seguro que Remus jamás pondría a Harry en peligro, fue quien lo salvó, después de todo.
La mujer se puso roja al darse cuente de que había metido la pata.
- ¿Y quién quiere comer? Ya está lista la tarta. - Dijo la matriarca, cambiando el tema. - Harry necesita comer bien, sólo tiene piel y huesos.
Con eso, Remus concordaba, el niño aún era delgado, pese a las pociones de Severus y la comida de los elfos de Malfoy Manor, Harry aún pasaría mucho tiempo recuperando la salud que perdió en manos de sus tíos.
El Hombre Lobo volvió a sonreír cuando vio a su niño comer con ganas, la tarta estaba realmente exquisita, Molly era una excelente cocinera y tenía hijos muy alegres y que hacían chistes y peleaban alegremente, haciendo a Harry reír como loquillo, casi se atragantaba con su leche. Los dos hijos mayores de los Weasley bajaron cuando su madre los llamó por tercera vez, Ginny aún dormía, era un bebé muy lindo y vestida de rosado. Todos pasaron al salón después de comer, los niños jugando juntos y los adultos con una taza de té.
Mientras daba sorbos en su té, Remus analizaba a los Weasley, el que más que le pareció interesante fue Percy, que destacaba por su discreción y quietud en medio a un mar de hermanos ruidosos y alegres. El Hombre Lobo se acercó al chico cuando lo vio sacar un libro para leer, fue cuando vio el bulto dentro de su túnica y el olor de su antiguo amigo casi lo hizo gruñir.
- Entonces, ¿te gusta leer? Puedo traerte muchos libros interesantes, a mí la lectura siempre me cayó bien. - Remus dijo.
Los ojos de Percy brillaron.
- ¡Me gustaría, señor Lupin! Muchísimo, de verdad. - Dijo rápidamente, con emoción, no era siempre que le ofrecían libros.
- Es un chico muy listo. - Molly dijo, orgullosa, pero mucho menos animada que cuando habló de las habilidades de sus dos hijos más grandes.
- ¡Auch! - Percy dijo, haciendo una mueca. - Mi rata me rasguña.
Willian, el más viejo de los hermanos rió.
- No lo aprietes, Percy. - Charlie aconsejó.
- Pero no lo hago, me está haciendo daño. – Percy dijo, con una mueca.
Remus contuvo la respiración cuando vio al niño sacar la rata de su túnica, casi gruñó, pero prefirió mirar como la rata se movía desesperada.
- Percy, déjalo ir. - Bill dijo, ya sin sonreír, no le hacía pizca de gracia que su hermanito se dañara con un familiar que él le diera.
Percy obedeció y la rata corrió. Remus sacó su varita con prontitud y lanzó un hechizo con precisión, conjurando una jaula alrededor del animal, que empezó a debatirse y gruñir locamente.
- Gracias, señor, pero no era necesario, es una rata muy buenita, no sé qué le pasa, pero seguro que volvería cuando tuviera hambre. - Percy dijo, con ojos grandes mientras rascaba los rasguños del animal en su panza.
- Lo sé, pero es bueno tener cuidado con esos animales, ¿te hizo mucho daño?
El chico negó.
- ¿Y de dónde lo sacaste? ¿Es limpio? - Remus preguntó.
Molly hizo una mueca y se acercó a su hijo para mirar los rasguños.
- Fue Bill. - Ella informó a Remus.
El mayor sonrió.
- Lo encontré en Hogwarts, primero pensé que era de alguien, pero cuando el dueño no apareció se lo di a Percy... porque mi hermanito es un ratón de los libros. - Dijo, desordenando el pelo del menor.
Percy hizo un puchero.
- Madre, Bill me molesta.
- Es un chiste, niño. - Molly dijo, con cara de cansancio.
- Claro, siempre es chiste cuando es conmigo. - Percy reclamó.
Remus decidió que ya tenía suficiente información y que debía llevar a Peter antes que cediera a la tentación y lo matara descuartizándolo, que era lo que el muy maldito merecía.
- No sé si saben, pero soy especialista en Defensa contra las Artes Oscuras.
- Claro que sí, somos de la Orden. - Arthur dijo, sorprendido,
- Y bien... percibí que la rata de su hijo es un Anímago. - Remus soltó sin rodeos. - Peor aún, creo que es Peter Pettigrew, mi antiguo amigo y alguien que se supone muerto.
Cuando Arthur cayó en el suelo, el salón se quedó en silencio y hasta los pequeños, que estaban jugando sin darse por enterados de lo que ocurría con los mayores miraron hacía el hombre. Harry fue quien habló primero.
- ¿Moony demayó papá do Ron igual Luciu demayó Dobby?
- No Harry, el pobre tuvo una gran sorpresa, sólo eso. - Remus explicó.
- Saca a esa rata de mi casa, voy a despertar a mi marido... Qué gran ayuda sería él en un ataque... todo tengo que hacerlo yo...
La mujer continuó reclamando y Remus dejó a Harry despedirse de sus nuevos amigos antes de desaparecer hasta la mansión con el niño en un brazo y la jaula colgada de otro. Lucius iba a ponerse orgulloso.
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A Remus no le gustó mucho la mirada de Draco cuando él y Harry entraron en el salón donde el niño estaba con su abuelo. El pequeño heredero de los Malfoy tenía los brazos en sus caderas y la misma mirada enfadada que Lucius hacía tantas veces.
- Hola Draco, ¿qué tal el paseo con tu abuelo? - Remus preguntó.
- Llevaste a mi Harry. - El rubito acusó, señalando a Remus con su dedito.
- Sí, pero ya lo he traído de vuelta. - Remus dijo, poniendo al moreno en el suelo. - Vamos Harry, cuéntale a Draco qué hiciste hoy.
Harry sonrió y fue a abrazar su amiguito, estaba muy animado, a él le gustó su paseo y sus nuevos amigos.
- Conicí a un montónnnnnn de niños pelirollos. - Dijo, rápidamente. - Me hice muy amigo de Lon, y Moony robó la rata de Pecy.
Draco miró feo al ojimiel e hizo un puchero.
- Le diste más amigos.
- Bien, no le di, es que...
- Vamos Daco, te digo que Lon me enseñó un juego nuevo, vamos...
El rubio no se resistió al ser llevado de la mano al salón de juegos, pero no sin antes lanzar una mirada fatal a su niñera.
- ¿Cuánto me va a costar el perdón de tu nieto? - Preguntó hacía Abraxas.
- Mucho tiempo y un montón de mimos. - El patriarca dijo, con una sonrisa. - Entonces tienes la rata.
- Sí, mandé a Dobby a dejarlo en las mazmorras.
- ¿Para jugar un poco? - El patriarca preguntó.
- No, sólo para que dejara de chillar en mis oídos sensibles, maldito cobarde.
- Buen trabajo, Lupin. ¿Ya avisaste a Lucius? Hoy está con los abogados de la familia.
- Aún no, quería traer a Harry a casa primero.
- Voy a enviar un elfo por él, después déjalo divertirse en el Ministerio. - Abraxas dijo, sabía que esa era una gran jugada para Lucius, el status de los Malfoy iba a subir enormemente al apuntar ese error del Ministerio y del bando de Dumbledore.
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Lucrecia y Lucius entraron en la corte del Wizengamot con expresiones igualmente en blanco, ninguna emoción reflejada en sus caras, el rubio dejó la jaula en el suelo, cubierta con una tela negra. La mayor parte de los miembros por el contrario, tenían caras de disgusto, no les gustaba una convocación después de las diez de la noche.
- Buenas noches, señoras y señoras del Wizengamot. - Lucrecia empezó. - Como ya está es tarde y todos deseamos volver a nuestras casas, seré rápida y directa.
- Como si un Slytherin pudiera hacerlo, ser rápido y directo, digo yo. - Diggory dijo, de mala manera.
- Claro que podemos. - La mujer contestó, con su habitual desprecio hacía el hombre. - Pero no puedo culpar a un Hufflepuff por no apreciar la belleza de una conversación compleja, es demasiado para su cerebro inútil, ¿verdad?
Lucius mantuvo su cara en blanco porque tenia muchos años de entrenamiento, pero algunos miembros no pudieron contener unas risitas, cosa que hizo a la mujer mirar con altanería hacía Diggory y continuar:
- Como muchos de ustedes saben, cuando Sirius Black fue capturado y enviado sin juicio a prisión dije en este mismo salón que era una abominación contra nuestro sistema de leyes, podría volver y dejarnos mal.
Las voces expresando disgusto y reprobación por el asunto luego se hicieron oír, hasta que una se hizo más fuerte y clara que las demás.
- Por el amor de Merlín, Lucrecia. No me digas que nos hiciste volver aquí para que te escuchemos reclamar nuevamente sobre la ineptidud del Wizengamot y de cómo perjudicamos la ejecución de la Ley Mágica. Black es un racista pura sangre, una escoria traidora y tuvo exactamente lo que se merecía. - Amelia Bones dijo, recibiendo luego la aprobación de sus compañeros y sonrió dulcemente hacia Lucrecia, que sabía que la bruja deseaba su puesto como cabeza del Departamento de Ejecución de la Ley Mágica.
- Racista pura sangre y escoria traidora, ¿verdad? - Lucrecia preguntó sin perder la calma, pero con una voz que destilaba sarcasmo. - Te ruego para que me digas cómo llamaremos a este de aquí entonces.
Y delante del Wizengamot sacó la tela que cubría la jaula, desapareciéndola en seguida, cosa que hizo que la rata corriese, pero Lucius acertó al Anímago con un hechizo y lo volvió a su forma humana. Lucrecia, tan rápida como él le lanzó un incarcerus y le dejó atado en el suelo.
- Señoras y señores del Wizengamot, les presento a Peter Pettigrew. Si miran su mano, verán que le falta un dedo, pero el resto del cuerpo está muy bien... Ahora, querida Amelia, ¿Sirius Black tuvo lo que se merecía?
Mientras el caos se instalaba entre los miembros, con gritos y acusaciones volando por el salón, Dumbledore cerró los dientes con fuerza. Aquello no iba por buen camino, claro que siempre supo que Sirius no había asesinado a los muggles, pero imaginó que había matado a Peter por la traición, ahora el heredero Black no iba a quedarse en la prisión y eso le dejaba quítalo un problema más en relación a su control de Harry Potter y con un lío en sus conexiones políticas.
- Creo que cometimos un terrible error, como Lucrecia, estuve en contra del envío de Sirius a la prisión sin un juicio, ahora tenemos que liberarlo prontamente.
Lucius se manifestó, aprovechando el silencio que las palabras de Dumbledore instalaron en el salón.
- Con permiso, señores. La sociedad no puede permitirse prisiones sin juicio, pero también no podemos hacer liberaciones sin investigaciones. Sirius Black fue arrestado como sospechoso y se dijo culpable, hay que interrogarlo debidamente. Los hechos que llevaron a la muerte de los Potter aún no fueron clarificados y... por Merlín, Pettigrew deja de chillar como una rata y moverte, no vas a escapar, idiota. - Lucius dijo ya sin paciencia.
- ¡Eres un traidor, Lucius! Cuando el Lord vuelva vas a...
El hombrecillo fue silenciado por Lucius.
- ¿Por qué no le deja hablar, Malfoy? - Alastor Moody preguntó. - Tu idea es saber qué pasó, ¿verdad? ¿Quién mejor que ese Mortífago? O tú mismo, ya que todos sabemos que siempre lamiste el suelo por tu maestro.
- Debo recordar que mi asistente sí tuvo un juicio y no fue considerado culpable. - Lucrecia intervino, lista para dar un golpe en sus enemigos políticos. - Y que sin su investigación no sabríamos que un Mortífago estaba en nuestra sociedad... viviendo entre los muros de Hogwarts y además cerca de niños pequeños, sólo Merlín sabe qué planeaba.
Para gran placer de Lucius, el director se vio victima de los gritos y acusaciones del Wizengamot, luego fueron él y Lucrecia quienes presentaron la solución para el caso de Sirius Black.
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Frío. Frío y oscuridad son las únicas cosas que puedes encontrar en Azkabán, no hay gritos, sólo lamentos horribles o nada... Las víctimas de los dementores no gritan, sólo sienten frío y ganas de morir. Arrinconado en el suelo de piedra en su forma Anímaga, Sirius Black temblaba por el frío y tenía hambre. La segunda peor cosa de la prisión eran los guardias, esos lo odiaban aún más que los Mortífagos, algunos tenían placer en hacerle suplicar por su comida para enseñarle algo de humildad y respeto, decían, y cuando el hambre lo hacía dejar su orgullo a un lado, el Anímago podía recibir su comida llena de orina o con bichos, ese fue el caso esa noche. Claro que él eso, y todo lo que quisieran hacerle, porque al no ser el guardián secreto de Lily y James ellos murieron, era su culpa, deseaba todos los días volver en el tiempo para impedir sus muertes, para realmente matar a Peter... no sabía quién lo había hecho, pero le agradecía todos los días. Su excelente audición en forma de perro captó los pasos y así trató de volver a su forma humana, se preguntó si era un guardia para una "visita amigable", sabía que esas cosas existían en la prisión, pero jamás lo habían tocado así, sólo para darle golpes a lo muggle.
La puerta se abrió y había luz, cosa que dañó sus ojos, escondió su cabeza entre los brazos, acurrucándose en un rincón para proteger mejor las partes sensibles de su cuerpo, pero no recibió golpes, sino una caricia en su pelo. Por años Sirius no sintió a alguien haciéndole cariño en la cabeza e imaginó que era una alucinación o un sueño, ciertamente se había desmayado.
- ¿Sirius? Por favor, mírame. - Pidió una voz tan conocida y que le hizo llorar.
Claro, era la visita de un dementor, a veces no sólo robaban sus recuerdos, podían dejar a uno loco del dolor de las perdidas. ¿Por qué? ¿Por qué tenía que imaginarlo justo a él? Era una tortura.
- ¡Ya déjate de lloriqueos, Black! ¡No entrené a un maldito mariquita de mierda! - Alastor Moody gritó desde el pasillo.
- ¡Por las pelotas de Merlín, Moody! El pobre pasó por un infierno, ¿no ves que necesita de un tiempo? - Remus contestó, aún arrodillado al lado de su amigo.
Sirius abrió los ojos y levantó la cabeza, había lágrimas en su cara. El Hombre Lobo cogió su rostro en las manos, incapaz de dejar de mirar a su amigo, sintiendo un peso enorme al verlo tan débil.
- ¿Moony? - Sirius dijo, con voz rasposa por no usarla. - ¿Eres tú, de verdad?
- Sí, soy yo. Vine para llevarte a casa.
Moody se alejó cuando Sirius empezó a sollozar, negando que mereciera salir de allí, le dolía inmensamente que su alumno favorito estuviera en la cárcel sin culpa y que fuera necesario un Mortífago para sacarlo de allí. Decidió que dejaría a Remus la tarea de ayudar a Sirius en ese momento, cuando el Anímago estuviera bien lo iba a poner en cintura, se prometió a si mismo que Sirius volvería a tener una insignia de los Aurores en el pecho... y que lo ayudaría a sacar a Harry Potter de las manos de los Mortífagos Malfoy. El viejo auror pagaría para ver la cara que su alumno pondría cuando supiera donde su amigo tenía a su precioso ahijado.
Gracias por leer y aprecié de verdad los lindos comentarios que dejaron!
