Disclaimer: Los Pinguinos de Madagascar no me pertenecen, sino que a Tom McGrath y a Eric Darnell. Supongo que eso es bueno, porque si me pertenecieran... muajajajjajajaja XD
Advertencia: Por si no lo habían notado, este fic es YAOI (chicoXchico). Si esto no es de tu agrado, te pediré amablemente que no leas la historia. ¡Gracias!
Capitulo 7: Hipótesis
No habían hablado desde que habían abandonado el acuario. Sus aletas aún estaban unidas mientras cruzaban el desierto zoológico a pie. El silencio se le hacía insoportablemente pesado, por lo que decidió intervenir:
―¿Kowalski?
―Dime―pidió el científico, mirándolo de reojo. El niño le mostró sus aletas unidas, y Kowalski alzó una ceja―. ¿Acaso te molesta?
Private sólo se sonrojó ligeramente, sosteniendo su aleta con más fuerza. Kowalski sonrío al susurrar: "Tomaré eso como un no". Continuaron caminando en silencio un poco más, deliberadamente lento, sólo disfrutando de la compañía.
―¿Kowalski?
―Dime.
―Ya no la amas, ¿verdad?
Su tono de infinita inocencia por poco derrite al científico. Se detuvo y lo miró a los ojos, esos ojos que parecían pedacillo de cielo.
―No, ya no―respondió, con una pequeña sonrisa
―¿En serio?―el tono de angustia del niño era realmente conmovedor. Kowalski intentó no quebrarse, y comenzó una explicación de maestra de Primaria.
―Verás... tú me amas―Kowalski vio como los ojos de Private se abrían de forma desorbitada y rió por lo bajo, aclarando―. Hipotéticamente hablando. Bien, tú me amas, y yo a ti. Pero de repente, me entran unas ganas locas de irme al Sur a bailar la conga. Y nunca regreso. ¿Seguirías amándome?
―Por supuesto.
Esa respuesta lo dejó perplejo. Parpadeó varias veces, confundido, y Private soltó una risita nerviosa ante aquella reacción.
―Sé muy bien que tú ya no me amarías, si me fuera a bailar la conga―continuó el niño, sonriendo ante aquello―. Hipotéticamente hablando, claro.
―Tú nunca me abandonarías―aseguró Kowalski, volviendo a caminar con una sonrisa en el rostro―. Y eso, eso no es una hipótesis.
Los dos sonreían ahora, e iban tan ensimismados en su mundo, que ni se enteraron de que ya habían llegado a su hábitat. Allí afuera, Skipper y Rico los esperaban, y al ver sus aletas unidas, se dedicaron sendas miradas pícaras.
―¿Y?―preguntó Skipper, mientras Rico reía por lo bajo―. ¿Era ella o no?
―Sí, era ella―respondió Kowalski, encogiéndose de hombros
―¿Y qué pasó?
―Nada. ¿Qué iba a pasar?
Skipper se cruzó de aletas y arqueó las cejas, obviamente no iba a tragarse esa historia. Rico suspiró hondo, y supo que tenía que actuar.
―Con permiso―gruñó, y separó al niño de el científico―. Busquemos unos hielitos.
Private le dedicó una mirada interrogante, y el psicópata le guiñó un ojo. Los dos se retiraron rápidamente y Kowalski se volvió hacia Skipper, quien seguía esperando.
―Bien―suspiró el científico, negando con la cabeza―. Doris regresó porque quería disculparse conmigo. Eso es todo.
―¿Qué harás, Kowalski?―cuestionó Skipper, aún con tono severo―. ¿Volverás con ella, o... continuarás tu Operación?
Aquello lo había dicho con una media sonrisa y Kowalski supo que ahora podía relajarse y respirar aliviado.
―Seguiré mi Operación―afirmó con seguridad―. Hasta el final.
―Me alegra oír eso―Skipper sonrió aún más, asintiendo―. ¿Sabes, soldado? He notado que te involucras cada vez más con ésta Operación... lo cual me preocupa un poco.
Skipper pasó por su lado, y se dirigía fuera del habitat, pero a último momento se volteó.
―Es un niño―le advirtió, y el científico supo que aquello era serio―. Cuidado con lo que haces, o puedo hacer que Rico... se ponga Rico contigo, no sé si entiendes...
―¿Tienes un tres?
―No-oh.
―¡Rayos!
Medianoche en Central Park, y nada nuevo acontecía. Ninguna emergencia, ningún pedido extravagante. Nada.
El aburrimiento comenzaba a corroerles, por lo que Rico y Kowalski habían comenzado una partida de cartas bastante escandalosa. Ya había pasado una semana del reencuentro con Doris, y Kowalski parecía volver a ser el mismo de antes.
Mientras ellos jugaban, Private se encargaba de barrer el suelo, con un delantal cubriéndole el pecho, haciéndolo lucir como toda un ama de casa. Skipper lo observaba desde la puerta del laboratorio, y se debatía entre darle "la charla", o no. Finalmente, se decidió.
―¿Private? ¿Puedes venir unos minutos?
El niño dejó a escoba y asintió, sonriente. Entre bamboleos entró en el laboratorio, y Skipper cerró la puerta tras él.
―¿Qué ocurre, Skipper?―preguntó, quitándose el delantal
―Private... yo...―Skipper parecía nervioso, miraba en todas direcciones en busca de ayuda, algo que desconcertó bastante a Private―. Verás, yo... he sido... bueno, ya sabes... como tu p-padre, ¿no?
―Así es―aseguró el niño, asintiendo otra vez―. Siempre lo has sido, y siempre lo serás.
―Bueno... pues es hora de que hablemos... sobre t-u... sexualidad―el capitán se puso realmente serio, y Private casi se cae de bruces al oírlo
―¿M-mi sex... eso?―cuestionó el cadete, sonrojado y con los ojos como platos―. ¿P-por qué?
Skipper respiró hondo y comenzó a dar vueltas alrededor, cavilando. Desde que había conocido a Private, cuando era un polluelo, supo que ese momento llegaría. Había pasado bastante tiempo desde aquel día... ¿por qué le parecía que su soldado aún llevaba plumón?
―Private, ¿alguna vez te conté lo de la abejita y la flor?―preguntó el líder, deteniéndose de repente
―¡NO!―se horrorizó el niño, negando frenéticamente con la cabeza―. Pero... he ojeado algunos libros de Biología que Kowalski guarda por aquí...
―Bien, eso lo hace más fácil―suspiró Skipper, bastante aliviado―. Una cosa más... ¿a ti te gustan... las niñas... o...?
―Skipper, soy homosexual.
Skipper no supo si reírse a carcajadas o llorar una catarata. Reírse, porque siempre lo supo, y porque además él mismo era bisexual. Y llorar, porque su muchacho era lo suficientemente maduro como para asumir una orientación sexual propia.
De repente, Private se vio envuelto en un abrazo paternal que su líder le otorgaba. No pudo más que sonreír y devolverle el abrazo, mientras Skipper lo felicitaba entre lagrimas.
―¡Cuánto has crecido! ¡Eres mi mayor orgullo!
Finalmente lo soltó, y se secó rápidamente las lagrimas que le recorrían las mejillas, para poner una expresión seria.
―Muy bien, soldado, esa fue "la charla"―le indicó, y Private asintió, aún sonriente―. Puedes retirarte.
El niño se dirigió a la puerta, y ya tenía una aleta en el pestillo, cuando su líder volvió a llamarle la atención:
―¡Private! ¡Ni una palabra de mi momento de debilidad, ¿entendido?!
El cadete se carcajeó, pero aún así asintió nuevamente.
―Sí, señor.
Salió del laboratorio, y lo primero que escuchó fue una queja exagerada por parte de Kowalski:
―¡NO! ¡NO PUEDO PERDER CONTIGO!
Rico solamente se desternillaba de risa, sacudiendo en su aleta sus cartas. Kowalski aventó las suyas al suelo y se cruzó de brazos, enfurruñado. Aquella sólo afirmó las carcajadas de psicópata, quien ya había soltado sus propias cartas y golpeaba la mesa con su aleta.
El científico negó con la cabeza, indignado. Apartó la vista de Rico, y se encontró con el niño, que ahora volvía a colocarse el delantal, y tomaba la escoba otra vez para continuar su trabajo. Sonrió, y se acercó a él por la espalda.
―¿Sabías que luces como toda una Cenicienta?―le susurró al oído, haciéndolo saltar de la sorpresa y golpearlo con la escoba en la mejilla―. ¡¿Pero qué...?!
―Upss...―se lamentó Private, aunque en realidad sonreía―. Creo que Cenicienta tuvo entrenamiento militar, ¿eh?
Las carcajadas de Rico se volvieron más estridentes, y Skipper reía por lo bajo aún en la puerta del laboratorio. Kowalski se sobó la adolorida mejilla con la aleta, y formó una expresión de falso enfado.
―¿Sabías, soldado, qué golpear a tu Teniente en servicio es una insubordinación grave?―preguntó, arqueando las cejas y sonriendo victoriosamente
―Oh, no sé de que habla usted, señor-sonrió Private, volteándose para verlo-. Soy Cenicienta, ¿recuerda?
Aquella misma noche, luego de escuchar por largas horas a Rico riendo, Kowalski por fin se encontraba solo. Sus compañeros se hallaban en sus respectivas literas, dormidos. Y él, en su laboratorio, sin más iluminación que una pequeña fogata, donde ardían lentamente fotos, cartas. Recuerdos.
Pero no estaba solo. Él lo sabía, pero se mantuvo en silencio, impertérrito. Lo dejó observarlo, analizarlo, y finamente decidió que era suficiente.
―¿Me espías, Cenicienta?
Oyó claramente cómo se sobresaltaba. Apenas volteó su cabeza, y allí estaba. Private bajó la vista al suelo, pero se acercó a él. Observó el fuego, y las fotos que Kowalski aún no había destruido. Tomó la primera que vio, y se le detiene el corazón.
Allí aparecían un pinguino y una delfín, muy jóvenes, sonrientes. No tuvo que preguntar para saber quienes eran. Pero Kowalski le arrancó la fotografía de sus aletas, y la lanzó directamente al fuego, donde las llamas la abrazaron y destruyeron lentamente.
―¿La amabas?
―Sabes que sí.
El silencio volvió a acompañarlos, y Kowalski recordó una vieja canción, que él siempre recordaría. "You say it best... when you say nothing at all"*. Esa línea se le vino a la cabeza de inmediato y sonrió. Los humanos podían ser ilusos, ingenuos e incapacitados para varias actividades. Pero sin dudas, aquella canción era una de las mejores cosas que habían inventado.
―¿Sabes? Tu historia... me recuerda un poco a mí mismo.
El niño rompió el silencio, y el científico se sorprendió enormemente al escucharlo. Le dedicó una mirada interrogante, y Private rió por lo bajo, dejándose llevar por sus propios recuerdos.
―Yo era muy joven. Un polluelo, para ser exactos. Entonces, conocí a Andy. Era un pinguino muy amable, amistoso, pero también bromista. Era apenas un año mayor que yo, y me protegía de todos y de todo. Me hablaba de su familia, de su mandona madre, de su adorable padre, y de su hermano mayor cerebrito...
―Espera un momento―murmuró Kowalski, entrecerrando los ojos―. ¿Hermano mayor... cerebrito?
―Así es―asintió Private, encogiéndose de hombros―. Nunca me dijo su nombre, sólo que no paraba de "escupir palabras que no entendía". Con esas palabras, lo recuerdo muy bien.
Kowalski se mantuvo en silencio, recordando algunas imágenes de su niñez... ¿podría ser? ¿Sería el mundo tan pequeño? No, era imposible que fuera cierto...
―Continúa.
―No será una historia larga. El punto es que me enamoré de él. De su sonrisa, de sus ojos verdes... todo él. Podría jurar que él me amaba también. Pero luego... falleció mi padre, y mi vida perdió el sentido. Joven como era lo abandoné todo por entrar en la Escuela Militar. Y lo abandoné a él.
Private sollozó por un instante, y se cubrió el rostro con las aletas, avergonzado. Kowalski tragó en seco. Eso era lo que él llamaba exceso de información. No pudo más que abrazarlo contra su pecho, sintiendo que el niño enterraba el rostro entre sus blancas plumas.
―Lo lamento mucho―susurró, mientras las lagrimas lo mojaban tibiamente―. No te sientas culpable.
Lo tomó por los hombros y lo separó, sólo para verlo a los ojos, que ahora brillaban lagrimosos. Le sonrío al asegurarle:
―Si no te hubieras ido, no te hubiera conocido. Nada sería lo mismo sin ti.
Private pudo verlo inclinarse hacia él, y sintió su corazón acelerarse más de la cuenta. Cerró los ojos, nerviosamente. Pero el científico se limitó a besarle la frente con dulzura. Volvieron a abrazarse, sólo para sentir el contacto, para sentirse cerca.
El sonido de la voz del niño sonó amortiguada cuando suplicó:
―Nunca me dejes.
El científico sonrió, apretándolo más contra si mismo de forma un tanto posesiva.
―Nunca.
¡Hola! 2 DE ABRIL. ¡Wiiiiiiii, viva yo! (?)
En fin, capitulo 7. ¿Les gustó? ¿Muy pervertido? ¿O qué? ¡Díganme! Necesito saber. *u*
Responderé sus reviews, si no es mucha molestia.
Thedoregirl: Doris tiene un as bajo la manga... espera, ¿los delfines usan blusas? xDD Drama is love (?) Y la hater, dejemosla ahí, que se arregle ;) ¡Gracias por tu review!
Angelofdeath241107: ¡Muchísimas gracias! nwn Y sobre la señorita analfabeta homofobica, pues me di cuenta de que ya no debo darle importancia. Ni la merece. Gracias por tu apoyo, es muy importante para mí. No te preocupes por extenderte, ¡me encantan los reviews largos! ¡Gracias por tu review!
Ringo-Tensai: Me enorgullece enorgullecerte (?) No, ya en serio, gracias por tu apoyo. Amo a Germán :3 ¡Gracias por tu review!
Fortuneladystar: ¡Odio a los homofobicos! ¬_¬ ¡Me alegra que te guste mi fic, y espero que este cap sea de tu agrado! *O* ¡Gracias por tu review!
PentypusKoop: ¡Te extrañaba! nwn ¡Qué bueno que regresaste! ¿Cómo voy a matarte, si me hiciste el día con tu regalo? Por millonésima vez, ¡GRACIAS! ¡Y gracias por tu review!
Laharl099: Siempre aclaro las cosas para evitar inconvenientes. Creo que hay gente que no sabe leer. En fin, ¡gracias por leer, y gracias por tu review!
KatnipLovato: Cabo siempre estará ahí para él :33 ¡Gracias por tu review!
Skipper7098: ¡Todo lo que dijiste, ES CIERTO! Sobre los pinguinos, es verdad, lo leí en un libro de biología. Y sobre la homosexualidad, los únicos anormales son los que creen que ser homosexual está mal. En fin, gracias por el apoyo. ¡Gracias por tu review!
Y listo.
*"Lo dices mejor... cuando no dices nada en absoluto". Línea de la canción "When You Say Nothing At All", de Ronan Keating.
Una cosita más. PentypusKoop, o bien Darknoyi, me ha regalado un precioso dibujo, inspirado en una escena del capítulo anterior. Aquí se los dejó, y ustedes me dirán. Es hermoso, no tengo palabras, en serio. fav. me / d5zamcw
Y ahora, me voy. Sí, me tengo que ir porque tengo sueño. Y debo dormir. Y tengo Secundaria. Y LO ODIOOOOOOO x_x
Próxima fecha de publicación: Viernes, 12 de Abril. ¡Los espero, a la misma hora, en el mismo fic! xDD
¡Un abrazo psicológico para todos, y nos vemos en el próximo capitulo!
Nos leemos.
_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_
