Disclaimer: Nop. No son mis personajes.
Gracias a: Jim, elapink100, EvaLP, cat, a Lau, Lily, Nessarose Black, nani y Huginn89.
Capítulo 7. No, no soy una de esas locas.
Llevaba unos minutos recargado sobre el automóvil de su madre. Había sido una victoria enorme el que Frigga accediera a prestarles su auto mientras el de ellos estaba en el taller mecánico. Una victoria completamente suya, por supuesto.
Era lunes de nuevo, segunda semana, Loki había tenido que caminar martes y miércoles a casa: gente, sol, los inútiles amigotes de Thor, sol, risas estúpidas, los disimulados insultos de Sif, y sol. Un par de dolorosos días en los que casi —casi— extrañó el autobús. Él supuso que si su madre accedió fue porque ya causaba lástima nada más verlo, y al fin de cuentas era Thor quien había estrellado el auto no él. Estúpido. Loki no terminaba de agradecerle a Thor su chistecito.
Suspiró mientras encontraba una posición más cómoda, procurando olvidar las ganas que tenía de buscarle un donador de cerebro a Thor. Compadecía un poco a su madre, comenzó a pensar, tener que ir al trabajo en el carro de su padre seguro era horrible, Odín entraba en una momentánea transformación a hombre lobo cuando de cuidar su vehículo se trataba. Loki pensó que de veras sentía pena por Frigga, aunque, bueno, era su marido. Los esposos soportan cosas como esas, ¿cierto? El dentífrico sin tapadera, los cajones de la ropa interior revueltos, las aburridas tardes de futbol, ver al otro caminar descalzo… la enervante obsesión por la limpieza de sus automóviles.
Pobre Frigga.
Y ya en el tema: pobre de él. Eran cinco minutos los que llevaba esperando a su estúpido hermano en el estacionamiento de la escuela y de él ni sus luces. Y no, no estaba exagerando. ¡Cinco minutos! Cinco valiosos minutos de su vida tirados a la basura. Chusma palurda sin mayor futuro podría darse el lujo de desperdiciar cinco minutos de su insulsa vida, pero él, él era un asunto aparte.
Separó su cuerpo del auto para tomar su teléfono celular del bolsillo trasero de su pantalón. Acababa de teclear un mensaje no muy largo pero preciso (¡Aparece, mono semianalfabeta, o de alguna misteriosa forma Sif se enterará de las porquerías que estuviste haciendo con Amora durante el verano!) cuando la estentórea voz de Thor se dejó oír. Loki elevó la vista y descubrió a su hermano bajando las escaleras de la entrada principal.
Una vez que hubo bajado y caminaban en dirección al estacionamiento, el rubio estalló en risas al tiempo que palmeaba con fuerza la espalda de Balder. Las miradas de Thor y compañía estaban fijas en él al mismo tiempo que reían. El menor de los Odinson estrujó su teléfono con fuerza. Se estaban riendo de él. Alguno había dicho alguna gracia sobre su persona, y ahora se reían. Se. estaban. Riendo ¡DE ÉL! To-dos. Incluso Thor, quien era demasiado imbécil para diferenciar un chistecito de buena fe, a una burla virulenta.
Trató de calmarse. Adentro, afuera, adentro, afuera. Respira, Loki. Debía serenarse, pelar con Thor no era ni de broma una de sus actividades favoritas pese a lo que cualquiera que lo viera desde afuera pudiera llegar a pensar. Su estrategia era, como siempre y como con todos, ignorarlos hasta que se evaporaran. Y la verdad es que aquello no era ninguna novedad, muchos hasta dirían que ya tendría que estar bien acostumbrado, "tienes a Thor de hermano, compañero, date por vencido"… Siendo sincero, el problema no era Thor, después de todo él era para Loki una especie de mal necesario, un fastidio a dos patas pero al fin de cuentas el que la mayor parte del tiempo mantenía a raya a los brabucones. No, el problema era esa cuadrilla de inservibles engendros, aquel quinteto que le causaba vergüenza a la madre naturaleza. Sería demasiado cortés decir que Loki los odiaba. Loki entendía, cada vez que se veía en la penosa obligación de convivir con ellos, porque hay personas en prisión acusados de asesinato.
Thor se despidió de su cuadrilla y caminó hasta donde Loki y el auto esperaban. Se abrió de brazos y luego dio un aplauso, dispuesto a emitir un efusivo saludo, pero Loki lo detuvo.
—Cállate —siseó, fulminándolo con la mirada.
Thor resopló y sacó las llaves para abrir el vehículo.
Una vez adentro, Loki hizo amago de ponerse el cinturón de seguridad, viendo distraídamente por la ventanilla, entretanto Thor encendía el auto.
—¿Sabes qué? —dijo Loki súbitamente, ganándose inmediatamente la entera atención de Thor por lo inusitado de sus palabras. Loki no solía iniciar conversaciones, mucho menos con preguntas, el pelinegro consideraba las preguntas una invitación a conversar, y uno no podría decir que 'conversar' fuera precisamente uno de los pasatiempos de Loki—. Me voy caminando, díselo a madre —indicó antes de abrir la puerta y salir.
Thor parpadeó asombrado, frunciendo el ceño. ¿Qué mosco le había picado ahora? ¿Loki? ¿Caminando a casa por decisión propia? Sacudió la cabeza, la giró y fue entonces que vio a la extraña pelirroja conversando con ese otro chico ¿cuál era su nombre? Bah, ni idea, lo que llamó la atención de Thor fue ver que Loki se dirigía hacia ellos.
Thor sonrió socarrón. La última semana había visto a su hermano convivir demasiado (más de lo que Loki se permitía usualmente) con aquella muchacha. No era el tipo de chica que él hubiera elegido para su hermano, pero bueno, de algo a nada… Éste ya era un avance.
Vio a Lorelei tumbarse sobre el césped, cruzando los brazos detrás de su cabeza para utilizarlos como almohada. Sigyn sonrió y se recostó de igual manera. Las clases habían acabado por el día y era hora del ritual de descanso que se llevaba a cabo en los jardines a la entrada de la escuela.
—Thor es un idiota —aseveró Darcy, luego de meditarlo un rato. A lo lejos, acababan de ver a Thor salir del edificio, seguramente rumbo al estacionamiento. Una acalorada discusión sobre lo estirado que era el rubio comenzó en cuanto le vieron—. Loki igual pero al menos él es sincero al respecto —agregó, encogiéndose de hombros.
—Thor no es un idiota—lo defendió Jane, buscando un posición más cómoda para estar con la libreta sobre su regazo—, es… impulsivo y distraído, un poco torpe y se le pasa la mano a veces… pero no es un idiota.
—Thor sí es un idiota, Jane —la contradijo Lorelei canturreando su frase.
—Loki lo es mucho más que Thor —Foster intentó de nuevo, colocándose un mechón estorboso detrás de la oreja para luego continuar subrayando la información más importante en sus apuntes.
Sigyn tensó uno de los lados de su boca, en completo desacuerdo con lo que escuchaba. Nadie sino Darcy lo advirtió, la castaña frunció los labios por un segundo, pensativa.
—Suéltalo Weasley —la alentó Lewis. Sigyn alzó la mirada, incorporándose lentamente para quedar sentada—. Estás entre amigas.
Sigyn se mordió los labios, dubitativa, sus nuevas compañeras no eran precisamente fans de Loki y no quería crear problemas ni nada de eso. Sin embargo el gesto alentador de Darcy le dijo que si realmente estaban empezando una amistad, debía ser sincera y dejar claro su punto de vista respecto al pelinegro.
—Loki no es un idiota en realidad.
La cara de Darcy, invadida por una sonrisa de satisfacción, le dejó tranquila, al igual que la neutralidad en el rostro de Natasha, pese a que Lorelei y Jane la miraron con una mezcla de sorpresa y disconformidad.
—Comprendo que has estado conviviendo con él esta última semana, y no quiero sonar grosera, pero Sigyn, no estás lista para asegurar algo como eso —señaló Foster demostrando cierta pena.
Lorelei continuó observándola. Nada en el rostro de Sigyn denotaba tristeza, ni un atisbo de que lo dicho por Jane le hubiese hecho cambiar de opinión. Sigyn simplemente asintió con educación. Entonces Lorelei abrió sus verdes ojos en sorpresa, luego sonrió.
—Te gusta —susurró Lorelei sin apartar sus ojos de ella, sentándose. Sigyn volteó a verla en el acto.
Por una milésima de segundo el aire se llenó de expectación. Darcy, Lorelei y Natasha únicamente esperaban confirmación. Jane tenía la esperanza de que lo negara, porque simplemente el hermano menor de Thor no le daba buena espina y juzgaba a Sigyn como una muchacha demasiado "inocente" para alguien como él.
Los ojos de Sigyn corrieron por los rostros de cada una de sus compañeras, luego colocó una sonrisa taimada en sus labios. Jane tuvo la fugaz idea de que tal vez Loki y ella no eran tan diferentes como creía.
—Si —aceptó con naturalidad, moviendo la cabeza de arriba abajo, entusiasmada.
— ¿Por qué? —Casi gritó Jane, poniendo a un lado sus libretas—. Es horrible.
—Ya sabes lo que dicen: para gustos colores —intervino Darcy—. Y no estás en condiciones, Foster —le recordó, alzando una ceja.
El silencio se mantuvo durante casi un minuto. ¿Cómo reaccionar cuando alguien te dice que Loki le gusta? Probablemente le pones una camisa de fuerza. O, en el caso de Lorelei y Darcy, se miran entre ellas con cierta astucia. Pero lo que es Jane, si le pondría la camisa de fuerza, si tuviera una.
—Es como Data de Stark Trek —dijo Sigyn por fin, sonriendo con aire ausente. Al alzar la vista, sus cuatro compañeras, incluida Natasha, la observaban sorprendidas.
Darcy volvió a girar su cabeza en dirección a Jane. — ¿Eso responde tu pregunta?
Sigyn frunció el ceño. — ¿Qué? No es como si no supiera que las posibilidades que tengo de que él me vea como… una chica —dijo significativamente— sean mínimas. No soy una de esas locas que pierden la cabeza por el tipo que les gusta y van por la vida como zombies.
—Aun así, deberías cuidar que no se sepa —le aconsejó Natasha, alzando los hombros.
—Loki no jugaría conmigo —soltó Sigyn, sacudiendo la cabeza.
—Eso no lo sé —contestó Natasha—. Yo lo digo por Angerboda.
Sigyn vio como Darcy hacia una mueca y asentía.
— ¿Angerboda?
—Está en último grado, amiga de mi hermana, Amora —indicó Lorelei, mirándola con pena.
—Al parecer a las abejas reinas de último grado tienen una debilidad por los Odinson —dijo Darcy—. Angerboda por Loki y Amora por Thor. Al menos Loki no ha caído, aún.
Lorelei bufó, rompiendo el repentino silencio. —Por favor —su atención se concentró en Jane y Sigyn—, ¿qué tienen ellas que no tengan ustedes dos?
Las cinco se miraron entre ellas en completo silencio unos segundos.
—Por dónde empezar…— comentó Jane, irónica. Un instante más de silencio y luego las risas estallaron en el grupo.
Ya no podía seguir huyendo. No era lo correcto. Tenía algo que no era suyo y debía devolverlo. Es decir, él le había devuelto sus lentes, era correcto devolverle su gabardina. Tampoco es que quisiera quedársela, no era uno de esos raros que guardan celosamente algún recuerdo del objeto de su obsesión. Y no, no era que él estuviera obsesionado. ¡Qué asco! Todavía le quedaba mucha dignidad, aun cuando actualmente no se le notara.
El problema era que no se acordaba de cómo respirar cada vez que ya lo tenía a la vista. Eso seguro podía resultar en un problema.
Víctor comenzó a bajar por los escalones de la entrada principal, decidiendo mejor entregarle la gabardina cualquier otro día, algún día. Tal vez.
Alzó la vista y a lo lejos una conocida melena casi anaranjada llamó su atención. Esa, se dijo, esa era su oportunidad.
Encaminó sus pasos hasta el grupo de chicas que reían estruendosamente.
—Ah. —¡Cómo se llamaba la chiflada con cabello de payaso! Siry, Sibby, Sophie… ¡Sigyn!—. Sigyn.
Su voz interrumpió las risas de esa pequeña congregación de raras. Sigyn volteó hacia el lugar de donde provino el llamado y sus facciones se iluminaron.
—¡Víctor! —Exclamó emocionada.
—Ey —respondió él, sacudiendo una vez la mano con los dedos extendidos, tratando de sonar entusiasta, pero claramente estaba sufriendo.
Darcy se cruzó de brazos. — ¿Cómo tienes cara para venir aquí? Si no mal recuerdo, Sigyn trató de entablar una conversación contigo en Arte y le gritaste que te dejara en paz.
—Yo no grito, Lewis —replicó Víctor displicentemente, sin dirigirle una sola mirada.
Lorelei, tirada bocabajo sobre el césped, finalmente se recuperó de su ataque de risa y se incorporó. —Un grito habría sido más amable.
Víctor reconoció su voz antes que nada. Se quedó congelado, con un nudo en la garganta por los nervios tremendos que le provocaba la presencia de Lorelei. ¿Es que en serio no tenía ni un asomo de autocontrol?
—No te grité, Sigyn. Lo sabes.
El chico procuró algo de serenidad. La persona que más le gustaba… No, no. La única que le gustaba (porque desde luego esa otra persona no significaba nada, ¡con esa otra persona no pasaba nada!), estaba allí y era la primera vez que le dirigía la palabra, compartían casi todas las clases desde primer grado y era la maldita primera vez que le hablaba. Aunque tal vez eso no era lo importante. Lo importante era el hecho de que le había prestado atención antes, sino cómo sabría que había sido algo rudo con Sigyn durante la clase de Arte el jueves.
Había estado tan preocupado por manipular a Sigyn para entregarle la gabardina a Loki que ni siquiera había reparado en que Romanoff estaba también allí y por consiguiente Lorelei.
—Supongo que no estabas de humor —dijo la de ojos miel, encogiéndose de hombros y trayendo a Víctor desde sus pensamientos—. Me alegra ver que estás mejor —señaló la pequeña cicatriz en su frente.
Víctor sacudió un poco la cabeza. —Si —coincidió distraído y después compuso una mueca—, ¿podríamos hablar en privado?
A varios metros de donde Darcy y el resto de las chicas seguían sentadas, Sigyn y Víctor conversaban de pie.
—¿Y por qué no se la entregas tú? —cuestionó. Víctor negó efusivamente.
—No lo he visto. — ¡Mentira!—. Pero he oído que te has vuelto cercana a él.
A Víctor aquello no le costó trabajo decirlo. Que Sigyn en poco tiempo consiguiera acercarse a Loki, y que éste lo permitiera, era una proeza que si bien le impresionaba no le causaba ni envidia y mucho menos celos. En parte porque sentir celos hubiese sido aceptar algo que no era, pero también porque, por dios, en serio, mírenla. Si Víctor debía sentir envidia de alguien ese alguien era Angerboda, inclusive el fantasma de Leah representaba más peligro que esta muchachita con ojos de loca, cabello de loca, ropa de loca, y andar de loca.
A decir verdad le causaba algo de lástima. Parecía una buena persona (le había ayudado la semana pasada, cuando lo golpearon, y había intentado acercarse a él en los días posteriores).
—De acuerdo —aceptó la pelirroja.
Víctor sonrió aliviado y se arrodilló para extraer de su mochila la prenda. Se puso en pie de nuevo y le tendió la gabardina a Sigyn. La muchacha observaba hacia otro sitio y el castaño pensó con exasperación en lo rápido que se distraía esta chica, seguro tenía TDAH.
—Eh, Sigyn —la llamó picando su brazo con el dedo índice. Ella no respondió sino que, ayudada con un par de dedos, silbó. Víctor la observó aturdido y molesto, entretanto ella hacía gestos con la mano, como si estuviera llamando a alguien. El aturdimiento de Doom se transformó en horror al reparar en Loki saliendo de un automóvil a unos doce metros de ellos.
Hasta aquí por ahora. Esta es la primera parte de un capítulo que iba a ser demasiado largo por eso tal vez se sienta raro e incompleto.
Si bien Sigyn aceptó que le gusta, sólo eso, no hay de que alarmarse xD.
Gracias a todas por leer, por sus comentarios, favs y follows.
Cat: ¡Hola, hola! Primero que nada, gracias por el comentario… Y bueno, por supuesto que no es una molestia, pondré a trabajar a esos dos, no desesperes ;)… Son varias parejas, pero la principal es Loki/Sigyn. Antes tengo que asentar las bases de ésa para luego poder desarrollar las demás. Espérame tantito, habrá más Tony y Pepper muy pronto. ¡Bye!
PartyLikeRockstars: (1) Digamos que Víctor tiene una mente muy abierta… (2) Yo también creo que Jamie Alexander es preciosa :), pero Sif me causa dolor de cabeza cada vez que la veo (más que nada en la primera película)… (3) Un grupo bastante peculiar el de esas cinco, es difícil llevarlo, pero que el esfuerzo se vea recompensado con comentarios como el tuyo me da ánimos… (4) ¡Ah, que si se lo he visto! No en persona, desde luego, pero no me rindo, tú tampoco deberías xD… (5) Sí, eso le traerá bastantes problemas; como si no tuviera suficientes, pobre tipo… Supongo que sí, pero profeso el "para eso son pero se piden", probablemente primero le pediría permiso amablemente, quién sabe, igual y me dice que sí… Gracias por el comment tan divertido!
Lily: Quería hacer una escena al respecto: Clint de asqueroso y Natasha de histérica, pero ya tengo demasiado por escribir. Aunque tampoco descarto la idea por completo; habrá más Clint/Natasha, te lo aseguro… Gracias por seguir acá, ¡abrazos!
Nani: ¡Hey! Bienvenida al fic. Me alegra que mi visión de estos personajes coincidiera con la tuya, eso quiere decir que no es taaan absurda o descabellada. Gracias por las felicitaciones. Y espero seguir haciéndote aunque sea sonreír. ¡Abrazos!
