Después de 3 días como semi-vampiro, aún no me dejaban salir de esa habitación, aunque siempre estaban conmigo Alexander o André, había veces en las que mi única prioridad era la sangre (casi siempre) y otras en las que estaba tan enojado que golpeaba todo lo que tenía cerca de mí (ya habíamos cambiado 3 neveras y 6 celulares de Alexander y André) y en esos 3 días, solo dormí 3 horas, una cada día.
-Eso es normal- Me dijo Alexander cuando le dije mi duda sobre el sueño - Aún tienes necesidades humanas, como dormir y comer, los vampiros completos si queremos, podemos hacer ambas, aunque no las necesitemos, sólo como gusto personal.
Y era cierto que aun necesitaba comida humana, pero en menor cantidad, ahora comía como una tercera parte de lo que comía como humano.
También tenía diferentes momentos, a veces, estaba lleno de energía, quería correr, brincar, ¡de todo! Pero había otros que era todo lo contrario, no tenía fuerzas ni para levantarme ni hablar, pero Alexander dijo que solo era porque mis dos tipos de sangre (humana y vampírica) estaba acoplándose una a otra, y que, al parecer esos malestares desaparecerían en unas semanas.
Echaba de menos mi magia, me habían puesto dentro de la habitación mi maleta, y había puesto en una pared la foto que me lleve, aunque de nada sirvió la ropa que metí, pues casi un día después de mi transformación, Alexander y André llegaron con muchas bolsas repletas de ropa.
Me sentía más que raro usando ropa y zapatos caros y todo diferente, aunque a decir verdad, eso me encantaba.
Otra cosa que me encantaba, era la compañía de André, él era el príncipe ruso que Gio me contó, él controlaba los 4 elementos, un día lo demostró, y también me enseñó sus ojos de un morado intenso, y me explicó que los vampiros cambiaban el color de sus ojos a su gusto.
Unos días después, por fin me dejaron salir, de inmediato, yo parecía niño pequeño (de nuevo) olisqueaba todo, ¡mordía todo! (nota; no volver a morder madera y metal).
Cada animal, por pequeño que fuera lo veía a gran distancia, por la corriente de aire distinguía muchos olores, que quería investigar, pero como no estaba sólo y teníamos que ir a no sé qué parte, lo pospuse.
Subí a una camioneta donde me esperaban Alexander, Scor y André.
-¿Cómo estas Dimitri?-Me dijo André, aun no me acostumbraba a mi nuevo nombre- espero y tengas mucha energía, pues desde ahora debes entrenar y entrenar, aunque también debes ir a una fiesta en tu honor.
-¿En mi honor?
Alexander, que conducía contestó;
-Sí, llegaste en buen momento pues en pocos días se llevara a cabo un congreso de vampiros de diferentes países, y ahí te presentare como el más joven de mi línea.
Me llevaron a un campo desierto, y junto había un bosque, supuse que cerca habría un lago, pues me llegaba un olor y el sonido de agua.
Cuando salí, pude distinguir que el amanecer estaba cerca, otra ola de olores llego hacia mí, algunas eran de flores, otras hasta de animales, y un ligero olor a tabaco y cuero; Giovanny.
Unos segundos después, lo vi, él estaba junto a un árbol y habló, aunque estaba lejos, lo escuché perfectamente.
-Hola Dim, este es tu primer entrenamiento, aunque un poco duro, pues esta también es tu primera clase de batalla.
André y Gio, nos observaban, Alexander y yo estábamos en el centro, me había enseñado algunas técnicas de defensa con brazos y piernas.
-Lo haré lo más lento que pueda, tú intenta poner tu máxima velocidad y fuerza- Dijo mientras se ponía en posición ofensiva frente a mí.
Contó hasta tres, después se acerco algo rápido hacia mí, bloquee el primer golpe de él, pero por la efusividad, olvidé bloquear el segundo y salí desprendido hacia atrás.
Y así otras 10 veces (o más) yo estaba más que adolorido, pero había progresado mucho, bloquee casi todos los golpes de Alexander y hasta lo golpee una vez.
André y Gio me dijeron que progresaba muy rápido, pues me concentraba tanto que no noté que ya estaba el sol en lo alto pero ya no me lastimaba.
Después de entrenar en batalla, llegó la velocidad, André trajo una pelota del tamaño de las Bludgers, pero esta no se movía.
Me sentí perro, pues me arrojarían esa pelota, yo iría por ella y la traería de vuelta, la diferencia era que me medirían el tiempo y tendría que hacer el menor ruido posible.
Alexander la arrojo cerca 2 veces, sólo corrí un kilometro, la tercera la hizo con todas sus fuerzas, y esta vez si llego muy lejos. Aun así fui por ella. Llegué tan lejos que ya no escuchaba ni olía a ninguno de ellos.
Tuve que adentrarme en el bosque, siguiendo la trayectoria de la pelota, ahora era más difícil no hacer ruido, pues había muchas cosas tiradas en el suelo del bosque.
Cuando la encontré, percibí un olor extraño, no había solo uno, eran varios, todos olían parecido, debían ser 5 o más, eran personas, pero no humanos.
Tenían un olor que me hacia tener la necesidad de buscarlo, de pronto, esa fue mi prioridad; encontrarlo.
Sin darme cuenta, llegué a una zona, donde los árboles crecían tan juntos, que apenas lograba filtrarse algo de luz, aunque para mí, era más que suficiente.
Unos segundos me quedé estático, quieto donde estaba, pensando en lo que debía hacer, analizando mas el olor, si, era extraño pero un poco desagradable, así que decidí regresar.
Había dado 2 pasos hacia atrás, cuando fui empujado muy fuerte contra un árbol, como humano me hubiera matado, pero mi lado vampírico me ayudó. Aún así, tenía una herida en mi brazo izquierdo, pero se estaba curando a una velocidad muy rápida.
Me levante del suelo, y comencé a caminar de regreso, más rápido que antes.
Esta vez sentí como si me hubieran puesto el pie y me empujaban, caí de bruces en el suelo, después sentí que me golpearon en la espalda, lo suficientemente fuerte para hacerme gritar, me voltee para quedar boca arriba, una a una fueron apareciendo figuras encapuchadas, eran seis, parecidas a mortífagos, pero estos llevaban sus ojos al descubierto; eran de un rojo intenso.
-¡Eres nuestro! - Dijo el que estaba más cerca de mí, a mi izquierda, y se abalanzo contra mí.
Sentí como con su uña rasgaba mi mejilla izquierda, hasta dibujar una pequeña "X" del lado superior derecho.
Presentía que me matarían ¡que poco duró mi segunda vida! El mismo que hablo, cerró su puño y se dirigió hacia mi cara.
Pero de pronto escuche pasos, cada vez más fuertes, eran de 4 vampiros, cuando estuvieron lo suficientemente cerca para olerlos los distinguí; Alexander venia al frente, André, Scor y Gio, detrás.
No fui el único en detectarlos, pues todos los encapuchados se olvidaron de mí y se pusieron en actitud defensiva.
Poco a poco los vi, venían muy enfados, aunque eso es decir poco. André se puso al frente.
-No tienen derecho ni permiso de estar en mis tierras- Dijo con mucha seguridad.
-Vinimos a reclamar lo que es nuestro - me señaló- pero no se preocupen, esta no será la última vez que nos veamos.
Y se fueron a paso lento, Alexander se acerco rápidamente a mí, yo estaba en shock y revisó mi cara encontró la X.
-Lo han encontrado - dijo nervioso - hay que trasladarlo ahora mismo.
