Los pequeños ojos violáceos se abrieron con pesadumbre ante los insistentes rayos solares que se colaban por entre los pliegues de sus cortinas.
Bostezo un par de veces mientras se sentaba en la mullida cama y frotaba sus ojos.
Debía levantarse rápido si es que quería lograr sus metas el día de hoy y entre ellas se encontraban el arruinar el desfile que en pocas horas se llevaría a cabo.
Dibujo una sonrisa maléfica en sus pálidos labios al tiempo que se perdía entre el vapor del agua caliente y la generosa espuma de su baño de sales.
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Corrió de un lado a otro por el pequeño living mientras intentaba calzarse una sandalia y daba algunas instrucciones por el teléfono a la gente de seguridad que la esperaba en la joyería para realizar el traslado de las joyas hacia el punto donde se haría el desfile.
"No, nadie mas que yo toca alguna de esas joyas" – aseguro la chica mientras cerraba la pequeña hebilla de la sandalia – "Ya salgo para ahí y haremos el traslado" – termino la chica mientras colocaba la otra sandalia para luego terminar la llamada
La pelinegra camino hacia la pequeña cocina mientras intentaba prender la ultima hebilla de su sandalia llegando a tropiezos a una de las grandes butacas de la barra.
"Amor deberías hacer las cosas con mas tranquilidad" – dijo una voz masculina que untaba una tostada con mantequilla – "Mermelada?" – ofreció el chico con una pequeña cuchara en su mano
"Si por favor que sea la de frutillas" – contesto la chica con una sonrisa – "Me gustaría tomarme las cosas con mas calma pero es que esas joyas son muuy valiosas y la pieza que mande a hacer especialmente para el vestido que modelare es también algo costosa por la complejidad y la mano artesanal de Yue Tsukishiro quien es un joyero muy reconocido en su circulo" – finalizo la chica mientras tomaba la tostada con mermelada que le era ofrecida
"Y de dónde lo conoces?"- pregunto curioso mientras untaba una nueva tostada con mantequilla
"Somos amigos desde hace años amor" – contesto la chica con una pequeña sonrisa mientras tomaba la cafetera – "Café?" – ofreció la pelinegra a su novio mientras este untaba mermelada de duraznos en su tostada
"Si por favor" – respondió el joven mientras la chica servia un poco del liquido en la taza azul – "Desde hace cuántos años y en dónde se conocieron?" – pregunto aun más interesado en el tema mientras mordisqueaba su tostada
"Nos conocemos hace unos cuatro años mas o menos, creo que la misma cantidad de tiempo que conozco a su hermano" – contesto la chica mientras servia un poco de leche en su taza – "Leche o crema?" – pregunto la joven
"Leche" – dijo el chico mientras trituraba el crujiente pan tostado – "Y de dónde me dijiste que lo conocías?" - pregunto inquieto mientras servia un poco de azúcar en su café – "Azúcar o edulcorante?"
"No te lo dije" – contesto la chica con una sonrisa – "Lo conocí en una fiesta dada hace algunos años atrás por mis abuelos" – agrego la chica cambiando su sonrisa por una gran seriedad – "Prefiero azúcar. Tres cucharadas por favor" – termino la chica tomando un sorbo de su jugo de naranja
"Y por qué esa cara?" – pregunto curioso al colocar la ultima cucharada de azúcar en la taza blanca frente a él
"Malos recuerdos" – contesto la chica mientras revolvía el contenido disolviendo los pequeños granos azucarados – "Yue es hermano de Shuquito y a él también lo conoces, de echo hoy ira al desfile a hacerme un favor" – termino la chica con una sonrisa
"Un favor? De dónde lo conozco?" – pregunto el joven mientras tomaba otra tostada y la untaba con mantequilla
"Pues el chico que estaba aquí conmigo el día que llegaste es Shuquito y el favor es desfilar en traje de etiqueta junto con su hermano y conmigo" –contesto inmutable mientras le daba un sorbo a su café
"Ese chico pretende conquistarte" – fueron las únicas palabras del joven mientras untaba mermelada de frutilla en la tostada
"Ese chico es como familia para mí y creo que tiene muuy claro que no lo quiero como pareja" – contesto la joven seriamente al tiempo que recibía una nueva tostada por parte del pelinegro – "Desconfías de mí?"
"No desconfío de ti" – contesto el chico serio mientras untaba otra tostada con mantequilla – "Desconfío de todos los demás que sean del sexo masculino y posean sus cinco sentidos en perfectas condiciones de uso y goce" – concluyo el pelinegro mientras tomaba la pequeña cuchara con mermelada de durazno y la pasaba sobre la tostada
"Bienvenido a mi mundo amor" – respondió la pelinegra con ironía mientras le dirigía una pequeña sonrisa – "Solo que yo desconfío del sexo femenino" – concluyo la morena mientras mordisqueaba la tostada en su mano
"Jajaja! Vamos amor sabes que te amo y no te cambiara por nadie" – contesto el joven al tiempo que se inclinaba sobre los labios de su novia dejando un beso en ellos – "Sabes a frutillas" – sonrío el chico juguetonamente
"Y tú a duraznos" – contesto la chica devolviendo la sonrisa – "No me cambiaras ni por Sofía?" – pregunto la chica mientras decía el nombre de su rival con voz de tonta
"Ni por ella ni por un millones de Sofias" – contesto melosamente – "Ahora yo no quiero saber que tu me cambies a mi por Shuquitos, Yues o quizás por... Touyas" – finalizo como si se tratara de un juego
La pelinegra quedo pálida con tan solo oír aquel nombre y la pequeña sonrisa que había en su rostro se desdibujó como por arte de magia levantándose abruptamente de su silla al tiempo que sus manos temblaban incontrolablemente.
Eriol se levanto de su silla sin entender que es lo que le pasaba a la pobre chica ya que si bien era cierto que hacia poco aquel cerdo de Touya Kinomoto la había besado a la fuerza pero nada más había pasado, un simple beso robado y su blusa un poco mal tratada.
Abraso a la temblorosa y asustada chica durante unos cuantos minutos hasta que esta dejo de temblar regularizo su respiración a una mas calma y serena.
"Nos tenemos que ir" – articulo la chica a duras penas mientras caminaba hacia el living
"Esta bien" – fue lo único que dijo mientras dejaba las tazas en el fregadero y caminaba hacia uno de los sillones para tomar su abrigo – "Será mejor preguntarle después" - pensó el joven mientras veía a la chica colocarse su abrigo negro para luego seguirla fuera del departamento y minutos mas tarde rumbo a la elegante joyería.
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Observo las pequeñas cajas de terciopelo rojo que contenían los múltiples aretes, las azules contenían los conjuntos de gargantillas o collares al igual que los pendientes y las exquisitas pulseras para muñeca, brazo o tobillo.
Un poco mas lejos vio las cajas de terciopelo negro en cuyo interior se hallaban las tiaras que serian usadas con los vestidos de noche y el de novia.
"Dónde esta el maestro joyero?" – pregunto algo molesta al notar el faltante de una caja
"Estoy aquí adentro!" – grito el peligrisáceo desde su taller
"Necesitas ayuda?" – pregunto la pelinegra con una disimulada sonrisa en sus labios
"Por favor ayúdame con esto" – pidió el joven asomando su cabeza fuera de la habitación
"Esta bien" – contesto la chica con una pequeña sonrisa al tiempo que se quitaba su saco y bufanda – "Ya vengo amor" – agrego la chica dándole un pequeño beso en los labios del chico para luego encaminarse a la habitación.
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"Vamos chicas!" – grito una mujer de cuarenta años mientras golpeaba las manos
Las jóvenes corrían de un lado a otro por el gran salón destinado a ser el lugar de cambiarse el vestuario mientras las asistentes iban y venían con inmensos colgadores con varias perchas en ellas.
"Por favor ya no griten mas!" – pidió una rubia mientras secaba su cabello con el secador
"Ya tienes todos tus vestidos?" – pregunto la mujer mayor mientras se colocaba detrás de ella para mover los dorados cabellos
"Si nana. Ya están todos en el colgador y la asistente espera para ayudarme con ellos" – contesto la chica con enorme sonrisa al tiempo que tomaba una maquina de hacer rulos
"Muy bien en quince minutos comienza a vestirte y recuerda usar un maquillaje sobrio para que haga juego tanto con la ropa casual como con los múltiples vestidos de cóctel que has de modelar" – comunico la mujer mientras se disponía a marcharse
"Y las joyas?" – pregunto curiosa mientras parpadeaba un par de veces
"Están en camino" – contesto la anciana amablemente mientras observaba a una castaña de ojos violáceos entrar seguida por un séquito – "Luego hablamos Lili" – termino la mujer mientras caminaba en dirección al grupo de personas que despejaba un amplio espejo desalojando a cuatro modelos que allí se maquillaban y peinaban
"Vamos mujercitas desaparezcan!" – grito Sofía empujando a una joven modelo
"Qué sucede aquí?!" – exigió saber la costurera principal y la supervisora temporal de aquel desfile – "Qué es todo esto?!" – pregunto aun molesta mientras señalaba al grupo de estilistas y maquilladores que acompañaban a la castaña
"Oh señora discúlpeme!" – pidió inocente – "Es solo mi personal privado que me acompaña en todos mis desfiles" – continuo la chica mientras tomaba asiento en una silla y el resto de gentío se cerraba a su alrededor
"Y con qué autorización esta toda esta gente aquí?" – pregunto perdiendo la paciencia mientras observaba como una chica le hacia la manicura, otro joven se encargaba de arreglarle el cabello y una chica comenzaba a preparar la piel de la castaña para el maquillaje
"No creí que necesitara autorización de alguien" – contesto incrédula – "Creí que con lo importante que es este desfile podía traer a mi equipo personal para que se encargara de mi" – finalizo la chica con triunfal sonrisa
"No se que tramas" – contesto la mujer con semblante serio – "Pero lo mejor que puedes hacer es no interferir" – culmino la mujer mayor mirándola a los ojos
"Señora no se a qué se refiere" – fue la contestación inocente que le dio mientras mostraba su radiante sonrisa para luego ver marcharse a la mujer mayor
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"Bien con eso quedara sujeto" – indico la pelinegra mientras se quitaba los guantes quirúrgicos y los depositaba sobre la mesada – "Algo mas que no pueda resolver el maestro joyero?" – pregunto con tono burlón mientras el peligrisáceo guardaba la pieza en un estuche de terciopelo blanco
"Que chistosa" – contesto algo molesto mientras cerraba el seguro del estuche
"Lo lamento pero es que se me hizo muy gracioso que no puedas realizar el engarce tu solo" – contesto la chica mientras acomodaba el palito que sostenía su larga cabellera
"Bueno es que no era taaan fácil" – se defendió el chico mientras colocaba el estuche sobre la mesa
"Es mejor que nos vayamos nos están esperando y el desfile esta por comenzar" – cometo la chica mientras salía de la habitación
"Señorita Daudoji nos ha llamado una señora que se llama Nana nos a dicho que todo esta listo y la esperan" – comento el jefe de los guardias dirigiéndose a la pelinegra
"Muy bien, da la orden de que comiencen el traslado" – ordeno la chica – "Pero este estuche se va conmigo" – finalizo la pelinegra mientras oprimía contra su cuerpo el estuche de terciopelo blanco
"Si señorita" – contesto el fornido hombre mientras levantaba sus manos y hacia algunos gestos a sus compañeros quienes se arremolinaron sobre los estuches para luego subirlos al auto
"Yue, nos vamos" – indico la chica – "Amor vamos" – agrego esta con una sonrisa mientras entrelazaba su pequeña mano con la masculina para luego caminar fuera de la elegante joyería y entrar en el auto perdiéndose en las calles.
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"Pásame el rubor rosado!" – grito la rubia a una de sus compañeras
"Hay va el rosado!" – grito una pelirroja mientras tomaba el rubor en sus manos para lanzárselo a la rubia
"Gracias!" – contesto la rubia mientras tomaba el pequeño polvo compacto entre sus manos
Un grupo de hombres abrió paso a otros tantos que entraban con estuches aterciopelados en varios tonos mientras detrás de todos ellos entraba una pelinegra con otro estuche acompañada por un pelinegro de anteojos redondos.
"Por favor Mirían lleva a Eriol a su lugar" – pidió la chica a una morena de veinticinco años
"Claro Tomoyo"
"Bueno amor nos vemos en un rato" – dijo la chica para luego besar los labios de su novio
"Nos vemos" – contesto el joven mientras salía del lugar para seguir a Mirían
"Bien nana, da la orden" – indico la pelinegra mientras se perdía dentro de una habitación con las joyas
"A vestirse!" – grito la mujer haciendo uso de sus excelentes pulmones – "Y luego a pasar por sus joyas" – finalizo esta mientras observaba con cierto resguardo a la castaña
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"Bien ya esta todo listo" – informo la pelinegra – "Por favor recuerden que ninguna modelo puede salir de esta área" – ordeno la chica al jefe de seguridad quien asintió levemente con un gesto de su cabeza – "Esas joyas son muuy valiosas y no puedo correr el riesgo de que se extravíen o sean robadas" – termino esta mientras veía entrar a la costurera al salón
"Bien esta todo saliendo según lo planeado y los fotógrafos están ansiosos por ver tu vestido" – indico la anciana con emoción
"Bueno en ese caso me iré a arreglar para la ocasión solo fíjate que Yue y Shuquito se cambien" – contesto la muchacha mientras se levantaba de su asiento y se dirigía al vestidor
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"Solamente haz lo que te pido" – pidió con voz melosa y seductora la castaña a uno de los guardias
"Señorita las modelos no pueden salir hasta que se termine el desfile" – contesto secamente el guardia mientras trataba de mantener "fría" la cabeza
"Vamos precioso" – pidió esta mientras enroscaba sus finos brazos alrededor del cuello de su presa – "Yo ya termine con mi parte y solo quiero saludar a mi novio que esta allí sentado" – continuo con su ronroneo seductor
"Señorita si alguien se enterara yo podría ... "
"Descuida lindo, nadie se va a enterar" – contesto la pelicastaña apresuradamente mientras salía de los vestidores dirigiéndose hacia los asientos del publico.
Hacia un pelinegro de lentes redondos completamente desprevenido.
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Las luces bajaron tenuemente dando un ambiente de ensueño a la pasarela mientras humo blanco emergía de los lados de la misma.
Un par de chicos altos y de complexión delgada salieron a la pasarela para colocarse luego en los extremos de la misma dejando la pasarela central despejada.
Estaba ansioso por ver aquel vestido que su pequeña novia había creado cuando pudo sentir un extraño roce en su hombro.
"Sofía?" – pregunto incrédulo al creer que sus ojos lo engañaban
"Hola mi vida!" – contesto esta con una sonrisa amplia y seductora – "Me extrañaste?" – pregunto juguetonamente ignorando el lugar donde se encontraba
La pelinegra de ojos color cual mar hizo su aparición en la enorme pasarela mientras Yue hacia su retirada y Shuquito oficiaba de "novio" temporal aguardando por la chica en la pasarela central extendiendo su mano hacia ella.
Camino radiante por la pasarela con su pequeña tiara sobre sus cabellos rizados los que caían libremente sobre sus hombros y parte de su rostro, el pequeño velo cubriéndolo y dejando así ver los exquisitos bordados y la mano artesanal de dicha pieza.
Dio pasos suaves y serenos mientras sus manos reposaban elegantemente en el centro de su cuerpo sosteniendo un ramo de flores exquisitamente echas con piedras preciosas.
Ese era su diseño especial para su vestido soñado y al igual que su nana había abierto sus ojos y boca en devoción y sorpresa, ahora cada integrante de aquel público lo hacia.
Sonrío satisfecha a sabiendas que el desfile había sido un éxito hasta que diviso a una castaña sentada en las piernas de un pelinegro que lo besaba intensamente como si el mundo fuera a acabar en ese preciso instante.
Giro mientras trataba de no inmutar su rostro después de todo estaba en la pasarela y no podía arruinar el trabajo de tantos. Salió por la misma puerta que había entrado mientras nuevamente Yue hacia acto de presencia del brazo de Lilian quien enseñaba un vestido para la madrina.
"Estas loca!" – casi grita el joven de lentes mientras se soltaba de la castaña
"Vamos amor no te pongas así" – jugueteó la chica aferrándose al cuello masculino
"Tomoyo es mi novia no tu!" – recalco el pelinegro tratando de safarse de la mortal trampa que representaban los femeninos brazos
"Eso esta por verse" – contesto la chica mientras hundía su rostro en el cuello del chico besándolo y mordisqueándolo
"No seas ofrecida!" – pidió el chico
Nuevamente Yue y Lilian salieron de la pasarela y la ultima realmente sé había tentado con la idea de lanzar una sandalia a cierta "parejita" pero sobre todo a un pelinegro de lentes aunque abandono la idea al darse cuenta que su amiga no sonreía de forma sincera.
Nuevamente camino por la pasarela esta ves con el velo levantado mostrando así los bordados de la suerte de corsé al tiempo que Yue intercambia lugares con Shuquito siendo el primero esta ves quien oficiara de "novio" temporal.
Camino con radiante sonrisa por la pasarela central de brazo de Yue viendo esta ves como el pelinegro era "deleitado" con unos besos en el cuello por la castaña.
Continuo inmutable, agradeció a dios el echo de que se había quitado los zapatos blancos de taco y estaba descalza en ese momento porque una ves mas había tropezado pero una ves más evito la caída, de haber usado los tacones ahora estaría desparramada en aquella pasarela mientras millones de falsees fotografiaban la bochornosa escena.
El ramo de flores artesanales echo en la joyería había sido reemplazado por un ramo de rosas multicolores atadas con una cinta blanca de raso.
Llego a la punta de la amplia pasarela donde su visión de la "adorable" pareja fue aun más clara viendo ahora como la joven mujer exploraba la boca del pelinegro con su lengua mientras sus manos vagaban por el masculino cuerpo.
Tomo la cinta por el lugar preparado y fingió que lanzaba el ramo entero al público como toda novia lo hace al final de su fiesta con la ilusión de saber que pasara el resto de sus días con el ser amado mientras una gran pero sintética sonrisa aparecía en sus labios color caramelo pero justo al instante de soltarlo dejo la cinta en su mano creando una lluvia de varias docenas de rosas de múltiples colores que cayeron sobre el público dando por finalizado el desfile.
Camino de regreso hacia la salida de la pasarela aun con su sonrisa impávida e inamovible aunque tropezó una ves en forma torpe y su caída fue inevitable pero frenada por Yue quien fingió un abrazo de felicitación por el excelente desfile.
"Estas bien?" – pregunto el peligrisáceo preocupado al oído de su amiga mientras sonreia tratando de aparentar
"No" – fue la desabrida respuesta de la joven mientras se ponía de pie – "Pero ya no importa" – termino la chica en tono sereno mientras se iba hacia los vestidores
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Ya llevaba una hora con aquel vestido puesto y que se contemplara en el espejo de cuerpo entero.
Hacia unos minutos atrás varias personas le habían comunicado el interés de los diferentes reporteros por entrevistarle y de algunos fotógrafos por tomarle fotografías con el vestido aun puesto pero alego que se sentía cansada y agotada por el trajín de todos estos días y que no daría entrevistas hasta el próximo Lunes y en cuanto a las fotografías... bueno el Lunes resolvería todo eso.
Lentamente comenzó a quitarse el vestido de novia que con tanto ensoñación había creado alguna ves.
Su amiga Lilian había entendido que este era un momento que no debería pasar sola y aunque le insistió varias veces por quedarse con ella la pelinegra fingió alegría y hasta le jugo malas bromas hasta que logro que todos la dejaran sola.
Nadie mas que Lilian había visto la dichosa escena y Tomoyo le hizo jurar que no haría ni diría absolutamente nada y que además le diría a Eriol que se fuera solo al departamento puesto que debía tomarse fotografías con el vestido y tenia horas de entrevistas por delante dándole las llaves para que le fueran entregadas al joven.
Coloco el enorme vestido sobre una silla observando incrédula el trozo de tela que con tantas ilusiones fue unido con hilos en diferentes formas creando ahora un extraño vacío en su pecho.
Se coloco su pantalón de jean azul con margaritas blancas y su camisa de gasa blanca para luego ponerse sus zapatos cerrados.
Tomo su abrigo, su bufanda y su cartera dirigiéndose hacia la puerta saliendo de la habitación viendo a la nana a los ojos.
"No falta nada?" – pregunto la chica inmutable mientras se colocaba su saco negro
"No, no falta ninguna joya ni nada de la ropa" – contesto la anciana mientras la veía preocupada – "Solo falta tu sonrisa y tu alegría" – agrego la mujer
"Lo importante es que no falta nada de valor económico" – comento la chica ignorando la preocupación de la mujer mientras enroscaba la bufanda en su cuello – "El vestido esta sobre la silla que lo limpien es posible que el lunes me toque usarlo otra ves" – finalizo la chica mientras echaba a andar
Camino por el largo pasillo mientras oía las múltiples felicitaciones por el maravilloso desfile además de recibir un par de invitaciones a celebrar por parte de algunas modelos y asistentes las cuales declino alegando cansancio.
Continuo andando mientras escuchaba la tonada de su celular sonando dentro de su bolso.
Busco el aparato para ver que el numero del captor que marcaba el nombre de Eriol
"No voy a atender" – murmuro la chica mientras el aparto seguía sonando irritándola un poco mas cada ves que oía comenzar la melodía de "Rosas" (canción de la Oreja de Vang Gogh)
Lanzo el pobre aparato contra un muro de ladrillos el cual al instante se deshizo en varios pedazos.
Continuo su marcha casi fúnebre por la inmensa calle.
No tenia un rumbo fijo, solamente caminaba inmutable hacia un destino incierto.
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Salió casi huyendo de aquel desfile luego que Lili le dijera en tono frío y extraño que Tomoyo le enviaba las llaves para que se retirara al departamento junto con el recado de que no la esperara despierto.
Se iba a oponer a la extraña idea de marcharse sin su novia pero cambio rápidamente de idea cuando observo a una castaña que pretendía abalanzare sobre él.
Se despidió de Lilian tan rápido como pudo y salió en busca de un medio de transporte que lo alejara de aquella sexo pata loca.
Encontró un taxi libre al cual se subió de inmediato pero malos fueron sus reflejos ya que la castaña se subió por el otro lado dándole la dirección de su hotel para luego abalanzarse sobre el pelinegro besándolo apasionadamente.
El taxista apretó el acelerador con la única intención de evitar continuar con tan deplorable espectáculo en la parte trasera de su taxi ya que al parecer ninguno de los jóvenes conocía la decencia o el decoro.
Llegaron al hotel en menos de quince minutos donde la castaña le entrego al chofer la paga además de uno poco mas de dinero por la rapidez y la eficiencia.
Saco a su presa del taxi para luego llevarlo de la mano cual niño de jardín dentro del hotel, del ascensor y finalmente dentro de la habitación donde una guerra de besos y caricias fue desatada saliendo victoriosa la castaña al sentir como su ropa le era arrebatada.
De pronto sintió como los besos se detenían abruptamente y las caricias salvajes dejaban de recorrer su figura.
Como el calor del cuerpo masculino que la abrasaba se detenía y era reemplazado por un helado viento proveniente de la puerta principal abierta por la cual el joven Hiragizawa se retiraba velozmente.
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En qué diablos estaba pensando al continuar con el juego y apoyar las ilusiones fantasiosas de aquella loca?!
Cómo diablos se le ocurrió besarla?!
Y mucho peor aun, en qué pensaba cuándo le arrancaba la ropa y la besaba?!
Tomoyo no se merecía algo así de su parte y al observar la hora en su reloj de pulsera decidió llamarla por si es que la joven había vuelto al departamento.
Marco el numero celular de la pelinegra y espero que entrara la llamada.
Lo oyó llamar varias veces para que luego su llamada le fuera transferida al contestador automático del servicio telefónico de celulares que la chica utilizaba.
Corto la llamada sin dejar un mensaje.
Seguramente el aparato estaba apagado porque estaría en entrevistas con los diferentes periodistas.
Comenzó a caminar por las calles, alejándose del hotel a toda prisa mientras en su cabeza una nueva interrogante se formaba: debería contarle o no a Tomoyo lo que había pasado esa noche con Sofía y sobre todo lo que casi sucedía con ella esa noche?
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No tenia planeado pasar la noche sola y abandonada pero por lo menos había conseguido apartar al pelinegro de la joven diseñadora quien seguramente hubiera presenciado el espectáculo de besos y caricias.
Sonrío triunfante al saber que como mínimo la adorable pareja terminaría su relación y ella recuperaría al chico.
Después de todo el plan era ese: recuperar a Eriol y separarlo de esa tal Tomoyo para luego volver con él a su país natal donde seguramente la Señora Hiragizawa le premiaría con algún contrato jugoso.
Debía aceptar que el joven Hiragizawa no era para nada despreciable y de echo se podría decir que estaba muuuy apetecible pero dentro de sus planes a largo o corto plazo no estaba el tener una relación seria. Mientras pudiera aprovechar su belleza y juventud habría de "jugar" con cuanto joven apuesto se le presentara en el camino.
Lleno la tina con agua caliente para luego volcar algunas sales aromáticas y relajantes.
"Un buen baño caliente y luego a la cama" – murmuro la chica con una sonrisa triunfal mientras hundía su cuerpo en la perfumada y espumosa agua caliente
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Llevaba ya tres horas caminando sin rumbo fijo observando el cielo nocturno que poco a poco fue aclarándose marcando así el comienzo de un nuevo día.
Se detuvo en una parada de taxis donde el encargado le consiguió uno libre al instante al observar el estado lamentable de la joven.
Subió lentamente luego de que la puerta trasera le fuera abierta gentilmente por el mismo encargado para hacer una reverencia con su cabeza en forma de agradecimiento.
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Abrió sus ojos luego de que algunos rayos solares interrumpieran su cómodo sueño en el sofá del living.
Restregó sus ojos para luego acomodarse los lentes redondos sobre su nariz mientras se levantaba lentamente para dirigirse hacia la puerta de la habitación de la pelinegra la cual golpeo varias veces antes de entrar en la habitación para despertarla dulcemente.
Cual fue su sorpresa al encontrar la cama vacía e intacta sin rastro de la chica.
Su preocupación comenzó a aflorar y decidido averiguar donde estaba Tomoyo.
Tomo el teléfono marcando el numero de Lilian.
"Lili, Tomoyo esta contigo?" – pregunto preocupado y en tono serio
"No" – contesto secamente la rubia
"Entonces sino esta contigo en dónde esta?" – volvió a preguntar esta ves mas asustado
"Pues a de estar bieeen lejos de ti!" – indico la chica sin poder contener su rabia – "Cómo pudiste hacerle algo así a Tomoyo!" – grito enojada en el auricular
"De qué me hablas?" – pregunto sin entender – "Qué es lo que le hice?"
"Tu... grandísimo idiota!" – grito escupiendo las palabras con mayor enojo – "Tu te estabas bazuqueando con una modelucho en pleno desfile!" – grito con furia
El pelinegro abrió los ojos ante la revelación de saberse descubierto no solo ante la rubia sino también ante la pelinegra que actualmente se encontraba desaparecida.
"No me voy a excusar porque lo que hice no tiene excusa" – articulo el chico arrepentido – "Pero aun así y aunque no me creas tengo una buena explicación" – acoto el joven en tono seguro – "Además lo importante es que Tomoyo esta desaparecida y ni tu ni yo sabemos donde esta" – finalizo con tono serio
"Llámala al celular" – pidió seria
"No atiende" – fue la respuesta del chico – "La llame anoche y su celular me enviaba a su contestador"
"Entonces eso ya es grave" – dijo pensativa la voz femenina – "Busca su agenda telefónica en la mesa de su escritorio y llama a la casa de sus padres" – agrego la rubia – "Yo la buscare en el lugar donde se hizo el desfile, estaremos en contacto" – termino la chica dando por finalizada la llamada.
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El taxi continuaba el avance rápido por las congestionadas calles con destino a los lujos departamentos donde la chica pelinegra vivía.
No quería verlo y definitivamente no quería hablarle mas ella vivía allí y no había nada que pudiera hacer para evitar el embarazoso momento.
Echarlo no era lo mas caritativo que pudiera hacer si tomaba en cuenta que el pelinegro se encontraba en un país extranjero sin el mas mínimo conocimiento de cómo moverse o manejarse en aquel lugar y que no tenia mas lugar para vivir que aquella habitación que ella le había prestado durante su indefinida estadía.
Observo el cambiar del paisaje de frondosos árboles a algunos más pequeños, de casas pequeñas o grandes a inmensos edificios de apartamentos, a calles solitarias con niños jugando en ellas.
Cerro sus ojos por el extenuante cansancio y la gran tristeza que invadía su cuerpo y alma para abrirlos sorpresivamente cuando sintió el gran golpe en su cabeza.
Sintió un liquido caliente correr por su cara y por uno de sus brazos para luego caer inconsciente en el asiento trasero del destrozado taxi.
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Su celular repico constantemente y la rubia lo tomo entre sus manos para contestar la llamada.
"Qué sabes de ella?" – pregunto impaciente la rubia
"Nada" – contesto la voz masculina del otro lado – "Y por tu preocupación deduzco que tu tampoco averiguaste mucho" – infirió el joven
"No, nada" – agrego la joven mientras detenía un taxi – "Voy a ver a unos amigos mutuos a ver que consigo" – finalizo la chica cortando la llamada
"Al Banco Tsukishiro" – pidió la joven mientras guardaba el celular en su bolsa – "Que sea rápido" – agrego la chica mientras su teléfono sonaba nuevamente pero su captor no reconocía el número.
"Aló?" – pregunto algo esperanzada – "Tomy eres tu?"
"Hablo con el celular de la Señorita Lilian Gómez?" – pregunto una voz fina y femenina del otro lado del auricular
"Si, ella habla" – contesto abandonando la esperanza de que fuera su amiga
"Señorita Gómez es usted el contacto de emergencias de la Señorita Tomoyo Daudoji?" – pregunto en tono lúgubre la mujer
"Si" – contesto temblorosa – "A qué se debe la pregunta?" – temió la chica
"La Señorita Daudoji a sufrido un accidente y lamentamos informarle que su estado es critico y se encuentra en coma" – comunico la enfermera de la mejor forma
"En dónde esta?" – pregunto asustada y con voz temblorosa
"Por favor venga al Hospital Dominic y pregunte en recepción por ella" – indico la señorita – "Le repito que su estado es critico, apresúrese" – agrego la enfermera para luego finalizar la llamada
La chica cerro el celular para comunicarle pronto al chofer el nuevo destino.
Tomo el aparato nuevamente y dudo unos momentos antes de llamar al departamento de Tomoyo.
Pronto se oyeron los tonos que indicaban el llamar del otro lado y segundos después una voz masculina que pedía a gritos mas información sobre la pelinegra para solo obtener como respuesta un débil sollozo que murmuraba: "Hospital Dominic su estado es critico, esta coma"
