Bienvenidos sean todos después de un siglo sin actualizar. No puedo decir nada en mi defensa sólo que siento mucho la tardanza. De todas maneras espero les guste el capítulo.
Capítulo siete.
Miércoles: Hora de la verdad.
Hermione se despidió poco antes de que la hora del desayuno terminara. No quería irse pero era necesario enfrentar de una vez por todas a sus amigos. No le hacía muy feliz el hecho de tener que enfrentarse a Harry y Ron pero prefería que ambos se enojaran por varios días o incluso semanas, si eso le daba la oportunidad de ser libre frente a Fleur.
Caminó lentamente hasta el gran comedor y se sentó tranquilamente en la mesa Gryffindor sin prestar demasiada atención a la mirada curiosa de la menor de los Weasley. Sencillamente se sentó a su lado sin intención de tocar siquiera un bocado. Apenas escuchaba la plática de sus jóvenes amigos, sus pensamientos estaban muy lejos. Se posaron nuevamente sobre cierta rubia que precisamente en ese instante también entraba por la puerta del gran comedor seguida como siempre de las demás chicas de Beauxbatons. Ni siquiera eso fue suficiente para sacar a la trigueña de sus pensamientos. Sólo el movimiento de Harry levantándose fue lo que la sacó de sus cavilaciones.
-Necesito hablar contigo un instante, Harry. – Era mejor empezar por el que ella creía sería el más comprensivo.
-¿Sucede algo malo 'Mione? – Ella negó con la cabeza, respiró profundamente para darse valor a sí misma.
-No, no del todo. Hay algo importante que debo decirte. – Para fortuna de la ojimel Ginny comprendió de qué iba la plática y alejó a Ron sin que este tuviese oportunidad de preguntar acerca de nada.
-De acuerdo. ¿Qué sucede? – La joven bruja observó a su alrededor. Aún quedaban muchos estudiantes disfrutando del desayuno por lo que no era conveniente tratar un tema tan delicado en medio del gran comedor. Tomó al ojiverde del brazo y caminó con dirección a la salida. A mitad del camino un par de zafiros llamaron su atención.
Fleur asintió ligeramente con la cabeza dándole un poco de ánimo. El valor nadie podía dárselo. Hermione debía encontrarlo en su cuerpo, en su sangre. Debía sacar en ese instante todo lo que le había permitido unirse a Gryffindor. Sonrió un poco a la bruja francesa sin que nadie se percatara de ese hecho a excepción de otra rubia con sangre Veela.
Harry y Hermione, la parte más importante del trío dorado, amigos inseparables desde el primer año. Se encontraban en las inmediaciones del lago. El pelinegro cada vez más nervioso al no saber que le pasaba a su amiga. Ella caminando de un lado hacia otro con tanta vehemencia que pronto haría un hoyo en la tierra.
-'Mione. No temas decirme cualquier cosa, soy tu mejor amigo. – Finalmente la castaña se detuvo, soltó un bufido de exasperación contra sí misma y después observó al chico frente a ella.
-Ese es exactamente el punto. Eres mi mejor amigo. – El joven Potter puso una cara de completa confusión. – Esto no debería de haber sido así. – Harry sólo se confundía más a cada instante por lo que la mejor hechicera se dispuso a aclarar toda la situación. – Harry… yo soy el corazón en disputa. – Lo dijo sin más y sin atreverse a observar los verdes ojos de su mejor amigo. – Juro que no puse mi nombre en el cáliz, fue Ginny. – La castaña comenzaba a caminar una vez más mientras agitaba las manos con desesperación al borde de un ataque de histeria.
-Tranquilízate, Hermione. – El pelinegro la tomó por los hombros obligándola a detener sus pasos. – Lo sé. Me di cuenta en nuestra primera cita. – Ahora la chica parecía confundida. – Tienes razón en una cosa, quería que me conocieras como soy realmente pero narré nuestras aventuras. Supe que eras tú cuando te contenías por no agregar algo al relato. En un principio no lo noté pero pronto fue más que obvio. – Él le regaló una sonrisa sincera. – Eres la única persona que conozco que se muerde el labio inferior cuando está nerviosa. En ese instante tu voz se hizo más clara y no me quedó ninguna duda. – Hermione se sonrojó ligeramente ante sus palabras. – El punto es… ¿por qué me lo dices?
-… - La ojimel abrió la boca para responder pero todas las palabras que había aprendido a lo largo de los años parecieron desaparecer de su memoria. Por un instante incluso olvidó como respirar.
-Déjame adivinar. Tú, Hermione Jane Granger, mi querida amiga de las sabias palabras "es imposible encontrar el amor en un torneo tan tonto", en realidad si encontró el amor en un tonto torneo. – El chico se rió libremente cuando las mejillas de la castaña se tornaron del mismo color que el cabello de los Weasley.
-Yo… - Hermione se rindió al tratar de dar una excusa. Al final Harry tenía toda la razón.
-No estoy muy seguro de que Ron sea tu tipo. – La trigueña negó con la cabeza. – Entonces si no soy yo… debe ser Krum.
-En realidad…no. – Esto sorprendió al pelinegro. – Sí, Harry. Me enamoré de ese personaje misterioso que nadie además de mí, ha conocido. – Sin poder evitarlo un suspiro salió de sus labios. Era inevitable cuando el recuerdo de Fleur llegaba a su mente. – Es tan diferente a como todo el mundo la ve. Es tan distinta a como yo creía que era. – La sonrisa del niño que vivió simplemente se incrementó al escuchar esas palabras. Levantó una ceja mientras su casi hermana seguía hablando. – Me ha enseñado lo que hay bajo esa máscara. No sólo la que utiliza para el torneo sino la que utiliza frente a todos. Ahora conozco a la persona que existe bajo la capa de popularidad, de indiferencia y es…
-Detente ahí. – Hermione lo hizo casi inconscientemente. – Creo que lo próximo que voy a escuchar es una perfecta narración de cuan hermoso es su cabello rubio y cuán azules son los ojos de Fleur Delacour. Al igual que una serie de cosas que nunca hubiese imaginado escuchar de tus labios. – La castaña se quedó petrificada. – Ahora entiendo todo. Tus constantes deberes con el profesor Dumbledore. Tus desapariciones durante el torneo y por supuesto tus constantes miradas furtivas a la mesa de Ravenclaw. – De pronto el rostro alegre del pelinegro perdió todo atisbo de felicidad. Sus expresiones se volvieron duras y casi frías.
-¿Harry? – El cambio en la actitud del moreno la asustó un poco.
-Te enamoraste de Fleur. – La joven asintió aunque no era una pregunta sino una afirmación. - ¿Cómo pudiste? – Bien. Hermione estaba completamente asustada por la frialdad de esas palabras. En un momento el ojiverde parecía alegre de que eso hubiese sucedido y al siguiente cuestionaba sus acciones. - ¿Cómo pudiste conseguir una novia tan extraordinariamente bonita? Ron se va a morir cuando se entere. ¡Lleva todo este tiempo creyendo que eres Fleur y tú simplemente te haces novia de la bruja más popular de las tres escuelas! – La sonrisa regresó a los labios del chico mientras cargaba a su amiga en brazos haciéndola girar. Estaba realmente feliz por la misma felicidad de la castaña.
Ambos comenzaron a reír sin poder evitarlo. Ella más de alivio que de felicidad, al menos hasta que recordó algo sumamente importante. Si bien estaba enamorada de Fleur y al parecer la rubia de ella su relación aún no era formal.
-Ella aún no es mi novia. – Entonces el Harry serio regresó.
-¡Hermione! Si ella te quiere y tú a ella… ¿por qué no se lo has propuesto? – La trigueña se encogió de hombros.
-Disculpen. ¿Estoy interrumpiendo algo impogtante? – El tono frío con el que fueron dichas esas palabras, hizo que Harry se estremeciera de miedo. Era claro porque la joven Veela había malinterpretado la situación. Ambos amigos estaban realmente cerca el uno del otro. Los brazos de Harry en la cintura de la castaña y los de ella en su cuello. Así habían quedado cuando el ex elegido había dejado de darle vueltas en el aire a su mejor amiga.
-No, para nada. – Hermione se deslindó con facilidad del abrazo de su amigo para llegar frente a la francesa. Sin que la bruja mayor lo viera venir, Hermione unió sus labios en un suave beso que las hizo sonreír.
-Haz lo que te dije, 'Mione. – Harry literalmente huyó del lugar antes de que la Veela se decidiera a lincharlo. Hermione simplemente se rió un poco antes de enfocar nuevamente su atención en la joven de ojos azules.
-¿Qué fue eso? – Fleur observaba las puertas por dónde el pelinegro había entrado al castillo.
-Creo que lo asustaste. – La castaña sonrió ampliamente. La rubia levantó una fina ceja ante ese hecho.
-¿Por qué? – La Gryffindor se abrazó a la francesa aspirando un poco de su suave esencia.
-Creo que el tono de tus palabras hubiese asustado hasta a un Dementor. – Hermione se rió.
-No era mi intención. Es sólo que… no pude evitarlo. – La joven Delacour desvió la mirada.
-Jamás creí que tú, entre todas las personas del mundo, fueras celosa.
-¡No lo soy! – La ojiazul intentó sonar indignada pero falló miserablemente. La menor simplemente se rió con todas sus fuerzas ante las mejillas sonrosadas de la otra joven. Ese hecho no era fácil de apreciar por lo que la estudiante de Hogwarts no pudo resistir besar una de las zonas con exceso de sangre. Eso sólo aumentó el sonrojo. Cuando las blancas mejillas regresaron a su color habitual ambas jóvenes comenzaron a caminar hacia el castillo.
-Espera. – Hermione se detuvo y con eso también detuvo a la rubia. Estaban a escasos metros de llegar a la puerta pero al parecer la leona no pudo soportar más tiempo. Rodeó el cuello de marfil con sus brazos para luego besar dulce y prolongadamente a la persona que había robado su corazón. – Te amo, Isabelle.
-Je t'aime, mon ange. – Ambas se sonrieron una vez más antes de unir sus labios otra vez.
-¿Qué significa esto? – Las jóvenes se separaron abruptamente para encontrarse de frente con la mirada enfurecida de un Ronald Weasley claramente disgustado mientras su hermana llegaba a penas segundos después.
Definitivamente esa no era la mejor manera de empezar una conversación civilizada con Ronald Weasley.
-Es mejor que entres. Las clases van a empezar dentro de poco. – Los ojos azules se llenaron de preocupación pero asintió lentamente con la cabeza. Se mordió el labio inferior por un segundo antes de hablar nuevamente.
-¿No deberías entrar también? – Hermione negó lentamente.
-Tengo cuidado de creaturas mágicas por lo que debo estar afuera de todos modos. – Fleur le regaló un último beso en la frente antes de caminar hacia el castillo. En el camino le dedicó una gélida mirada al joven Weasley.
-Quiero una explicación ahora mismo. – Hermione rodó los ojos mientras se acercaba al pelirrojo.
-¿Por qué debo dártela? – Se arrepintió inmediatamente de sus palabras puesto que Ron era parte del torneo.
-Ella es el corazón en disputa. Tú lo sabes, te lo he dicho cientos de veces. – Harry no tardó demasiado en unirse a ellos y entendió la situación en escasos segundos. - ¿Cómo te atreves a robármela? – La castaña sólo levantó una ceja sin saber muy bien cómo reaccionar. Una parte de ella quería reírse y la otra quería golpear al ojiazul hasta que cerrara la boca.
-¿Disculpa? Fleur no es un objeto que pueda pertenecerte. Tiene voluntad propia y puede decidir con quién quiere estar. Además ella no es el corazón en disputa, ¿cuántas veces debo decírtelo? – La leona se desesperaba cada vez más.
-¡Claro que es ella! ¿Quién más podría ser? – Harry se colocó a un lado de su amiga al igual que Ginny.
-Ron. El corazón en disputa no es quién tú crees. – Los ojos del chico Weasley se posaron en su hermana. – Es cierto que Fleur sí está en el torneo pero ella no es el centro. Ella es el personaje misterioso que ha sido seleccionado en cuarto lugar y el corazón que está tratando de conquistar es el de Hermione.
Todos esperaban una reacción violenta. Sin embargo Ron tardó más de un minuto en comprender la información que se la había dado. Los colores comenzaron a subir a su rostro en clara muestra de su furia. Cerró las manos en puños para después acercarse peligrosamente a la castaña quién se mantuvo firme sin dudar un solo segundo.
-¡Eres una hipócrita! Dijiste que no te interesaba el torneo. Dijiste que era estúpido y fuiste a introducir tu nombre en él. ¿Qué fue lo que le diste a Fleur? Seguramente una poción de amor porque ella jamás se fijaría en alguien como tú. – Lo que sucedió después sorprendió a absolutamente todos. Hermione Jane Granger perdió toda la paciencia y por primera vez a lo largo de siete años perdió completamente los estribos dejando que una sonora cachetada se impactara en el rostro del ojiazul. Al menos así había cerrado la boca. - ¿Cómo te atreves?
-¿Cómo te atreves tú a decig tanta idiotez? – La molesta voz de Fleur llegó desde las puertas del castillo. - ¿Cómo te atreves a insultag a tan bella pegsona? – Al parecer el enojo hacía que el acento francés se marcara de forma clara. – Si te atreves a compagarte con ella, ¿Qué hay en ti que me pueda atraer? – El pelirrojo no podía contestar. – Ella es la bruja más inteligente que jamás haya conocido. Tiene una gran sensibilidad y siempre busca la manega de ayudar a los demás. Si no fuera pog ella seguramente ahoga estarías muerto. Es mucho más madura que la mayoría. Es valiente y leal por no decig hermosa. – Esas últimas palabras produjeron un ligero sonrojo en la castaña. – Dime ¿qué tienes tú de eso? – Ron no pudo articular palabra. La rubia era realmente hermosa sin embargo observarla en ese estado sólo podía provocar una emoción; terror. – Voy a respondeg por ti. Nada. Eres inmaduro, prepotente, ni siquiera puedes apoyag a tus amigos paga que sean felices. Tus notas no son nada buenas y puedo asegurarte que no me fijaría en ti ni con una poción de amog. – La rubia se acercó aún más hasta quedar a un lado de la joven Granger.
-Fleur, ¿qué haces aquí? – La bruja mayor dejó que su mirada se posase en la joven de cabello rebelde.
-Al parecer nos toca compartir clases. Beauxbatons y Gryffindor. – Después de que esas palabras fueron dichas el resto de las jóvenes de la escuela francesa llegaron llenando los terrenos con sus ya habituales risitas. – Déjame decirte una última cosa Ronald, si te atreves a decirle algo más a Hermione, si te atreves incluso a levantagle la voz de nuevo, me encargaré de que la marca de la bofetada sea lo último que te importe. Juro que si la haces llorar conocerás lo que es realmente una Veela. – Fleur se alejó tomando la mano de Hermione para sacarla de ahí.
-Isabelle, detente. – La rubia lo hizo sin poder evitarlo. Le dedicó una mirada semi arrepentida a la castaña esperando un reclamo que nunca llegó. – Gracias. – La chica de Beauxbatons parecía sorprendida. – Por todo. – Hermione sólo sonrió antes de seguir caminando hasta donde estaba Hagrid. La clase transcurrió rápidamente aunque Fleur y Hermione tuvieron que separarse para no levantar sospecha alguna entre los demás estudiantes. Ya se habían arriesgado demasiado. Al final de la clase la rubia sólo pudo murmurar un: "te veo en la sala multiusos", antes de alejarse con dirección al castillo. Hermione respiró profundamente antes de hacer el mismo recorrido.
-¡Hermione! – Harry y Ginny corrieron hasta ella. Ron los siguió y aún enfurecido volvió a hablarle a la castaña.
-Ginny me lo explicó todo. – Seguía hablando entre dientes en un intento de calmarse a sí mismo. – Lamento lo que dije antes. – Sus palabras no fueron del todo sinceras. Seguramente su hermana menor le había obligado a decirlas. – Aún así no logro entender por qué no nos lo dijiste antes. – La ojimel se encogió ligeramente de hombros.
-No estoy muy segura. No sabía cómo reaccionar a lo que estaba sucediendo y créeme Ron que nunca imaginé sentirme atraída por alguien en este torneo. Mucho menos por una chica y menos por Fleur. – La leona desvió la mirada por un instante. – Me he dado cuenta de que este torneo no es tan tonto. No amas a alguien en tan corto tiempo pero sí puedes conocer a la persona adecuada. No sé si me explico. – La pelirroja le sonrió asintiendo con la cabeza. – Fleur no es el tipo de persona que yo creía. Tiene los suficientes motivos para esconder a la persona que es realmente.
-¿Qué va a suceder ahora? – Hermione no entendió completamente la pregunta de Harry por lo que lo observó esperando que diese una explicación más comprensible. – Tenemos que terminar con el torneo, al menos Ron y yo. Ahora que sabemos quién eres y que no tenemos oportunidad alguna contigo, entonces tenemos que arreglar la situación para que nadie más sospeche. – La castaña lo meditó por un instante.
-Además supongo que hablarás con Krum. – Las palabras de Ron le cayeron como un balde de agua fría a la prefecta.
-Eso va a ser todavía más difícil. ¿Cómo voy a acercarme a él sin levantar sospechas? – Los cuatro amigos se quedaron en silencio por algunos minutos. Cada uno pensando en diferentes soluciones. Incluso Ronald estaba dispuesto a colaborar. Si bien estaba aún un poco molesto esto se debía a que nunca había tenido una oportunidad con la rubia.
-Bien, en este instante será mejor que vayas a la sala multiusos. Alguien debe estar esperándote ahí. – Hermione se sonrojó ligeramente. – Mientras tú disfrutas de un par de horas en su compañía bajo la excusa de que estás haciendo un trabajo para Dumbledore, nosotros pensaremos en una solución. – Ginny le sonrió alentándola a ir tras la Veela.
-Los veré a la hora del almuerzo. – Sin más la joven Granger entró corriendo al castillo para subir las escaleras de dos en dos hasta llegar frente a la puerta entreabierta de la sala multipropósito.
Al entrar no pudo ver a nadie. Escuchó como la puerta se cerraba tras ella pero antes de poder voltear unos firmes brazos rodearon su cintura delicadamente. No se sobresaltó puesto que la dulce esencia la envolvió dándole una sensación de paz. La trigueña sonrió sin poder evitarlo.
-¿Cómo estás? – Podía escucharse la preocupación en la voz de la francesa.
-Bien. No debes preocuparte por eso. Ron sólo necesita tiempo. Asimilar nuestra relación. – Hermione se giró para quedar frente a la joven de Beauxbatons que le había robado el corazón. – Harry incluso se emocionó, es feliz por nosotras incluso si quisiste matarlo por un instante. – La joven de Hogwarts se rió un poco.
-Sí. Lamento eso pero si lo ves desde mi punto de vista, Harry tiene todas las cualidades para ganar tu corazón. No puedo olvidar que por algo entró en este torneo. – Las palabras desaparecen poco después cuando ambas se pierden en la mirada de la otra. –Quiero que seas mi novia formalmente. No puedo soportar más así. – Hermione sonríe y asiente un poco con la cabeza sin embargo no responde con palabras sino que deposita un suave beso sobre los labios de la otra.
-Acepto ser tu novia pero debes soportar un poco más. Aún debo hablar con Víctor. – La rubia hace un puchero que resulta infantil y a la vez adorable a los ojos de la castaña. – Además quiero que todos se enteren de nuestra relación en el baile de navidad. Quiero que reveles mi rostro, quiero quitarte la máscara y besarte siendo nosotras.
-De acuerdo.
Ambas jóvenes compartieron el resto de la mañana. A pesar del poco tiempo compartido, sentían como si se hubiesen conocido durante toda una vida. SI, quizá esa frase había sido utilizada demasiadas veces en demasiadas circunstancias hasta perder la mayor parte del sentido. Para Hermione Granger se habían convertido en una realidad.
hamichi:Espero que no creyeras que mi boda era de verdad. Sólo tengo diecisiete años así que esa parte sólo fue producto de mi imaginación. Bien pues sobre las reacciones sólo queda Krum y por supuesto el resto del colegio. Ya veremos que sucede. Gracias por leer y espero ye haya gustado el capítulo.
kotamae: Al parecer me gusta desaparecer por siglos enteros. Espero que este capítulo también te haya gustado. Muchas gracias por leer.
mey uchiha: Siento haber tardado tanto. Mi inspiración realmente se fue por la coladera y sólo pude recuperarla luego de leer varias historias de esta hermosa pareja. En verdad lo siento. De todas maneras espero que este regreso haya sido de tu agrado y gracias por leer.
LauraFlowi: Creo que la gente sólo sirve para poner barreras entre ellos y su propia felicidad. No importa el nombre de dichas paredes aunque la mayoría son prejuicios banales y sin fundamentos pero lo único que podemos hacer es buscar nuestra felicidad olvidando los prejuicios que los demás quieran ponerse. No es fácil pero tampoco imposible.
Espero este capítulo te haya gustado. Creo que recuperé mi inspiración y podré terminar esta historia más fácilmente. Al menos que el capítulo haya valido la pena.
Shaliahlam: Muchas gracias por el cumplido. Espero no perder el hilo de la historia aunque realmente le dí un giro que no estaba planeado y me resultó difícil retomar la historia. En parte a eso se debe que haya tardado en actualizar. Tuve que reorganizar gran parte de mis ideas para que la trama siguiera siendo coherente. Gracias por leer.
eri: Aquí ando y puedo prometer que no será mi última historia de esta pareja. Actualmente tengo en mente dos proyectos más aunque con una temática más oscura sin embargo en este momento estoy trabajando junto con Asher Henry traduciendo una de sus historias llamada: La Veela y la Bestia. Gracias por leer.
Si les ha gustado este capítulo dejádmelo saber en un RR. Cualquier duda o sugerencia también por RR. Si quieren asesinarme tendrán que enfrentarse al poder de una Veela osea no les combiene.
Nos leeremos pronto.
"Cabellos de oro, ojos de mar azul. Dime ángel ¿por qué has venido tú?"
