Gamzee. Desde aquel día no había vuelto a ser el mismo. Los demás también se habían visto afectados por aquellos acontecimientos, pero al cabo de estos cinco meses habían vuelto a la normalidad, si bien seguían echando de menos a sus amigos. Evidentemente, seguían sintiéndose mal por las pérdidas de sus amigos, Terezi se lamentaba por haber matado a Vriska, y Karkat seguía pensando que debía haber sido un mejor líder. Pero lo de Gamzee era distinto a lo de los demás.

A él no parecían haberle afectado las muertes de sus compañeros en concreto. Era más bien como si la locura asesina que le había gobernado hubiera tenido algún efecto secundario y le hubiera cambiado completamente el carácter. O quizás ese hubiera sido siempre su verdadero carácter, pero nadie lo sabía porque siempre estaba bajo el influjo del Faygo.

El moirail de Karkat estaba pues completamente cambiado. Karkat tenía miedo de que el cambio fuera irreversible y que su amigo ya no fuera su amigo. Una oscura alma había entrado a su cuerpo, y tras hacer jirones su antigua personalidad, se había apropiado de su cuerpo. Era como si Gamzee hubiera muerto, y uno mucho más siniestro hubiera aparecido.

El problema era si este nuevo Gamzee era lo suficientemente parecido cómo para seguir siendo su moirail. A Karkat le daba miedo averiguar si así era o no, y había estado evitando una confrontación directa con él desde que habían partido. Pero ahora que su salud mental estaba casi plenamente recuperada (Si bien había dejado ciertos efectos secundarios), pensaba que había llegado el momento de la verdad. Se armó de todo el valor que pudo y salió de su habitación decidido a hablar con él.

Sin embargo, eso no fue tan fácil cómo había pensado en un principio. Gamzee se pasaba la vida escondiéndose de Kanaya, que seguía persiguiéndole con su motosierra, decidida a efectuar con éxito su caza de payasos. Así que ya fuera a Karkat o a cualquier otra persona, le era muy complicado encontrar a Gamzee. De hecho, ahora que se paraba a pensarlo, no habría visto a Gamzee más de cuatro veces desde que el asteroide había sido disparado y había desaparecido llevándose el cuerpo de Vriska.

Así que por mucho que buscó a Gamzee ese día, le resultó imposible encontrarle. Fue, hasta dónde pudo pensar, el día que más tiempo estuvo fuera de su habitación continuadamente, con un total de cuatro horas. E incluso después de haber vuelto a su habitación, tras haber comido (Karkat se había procurado una gran reserva de alimentos para no tener que comer fuera de su habitación, y la rellenaba todas las semanas), llegó a salir otra hora más, también sin éxito.

Así continuó durante toda la semana, hasta que se le ocurrió preguntarle a Rose si ella sabía dónde podía estar Gamzee. Por supuesto, Rose le dijo al instante que lo más probable era que se hallara en los conductos de ventilación.

Karkat tuvo que emplear dos días más en indagar en qué parte de los conductos se encontraba Gamzee (para ventilar un meteorito se necesitan bastantes metros de ventilación). Al final logró encontrar una pequeña habitación llena de suciedad y polvo, levantando una chapa de las paredes de un conducto especialmente ancho. Entró y se encontró con Gamzee sentado en su postura de siempre, con los ojos cerrados, dando la impresión de que su mente no estaba allí e ese momento. A su alrededor no había absolutamente nada, y Karkat se preguntó para sus adentros cómo lo hacía para sobrevivir. Cuando trató de acercarse a él, Gamzee abrió un ojo y le dijo, sorprendiéndole:

- ¿Qué estás haciendo por aquí, grandísimo cabronazo? Hacía mucho que no te veía. Esto casi parece un jodido milagro. - las palabras eran familiares, pero el tono en el que se pronunciaban no. Antes, Gamzee tenía una voz cálida, pero las palabras de este Gamzee sonaban huecas y frías. Karkat no podía reconocer el timbre de la voz de Gamzee, ya que además hacía mucho que Gamzee no hablaba con nadie y su voz sonaba extraña.

- Deberíamos hablar, Gamzee. Sobre nosotros. Sobre nuestra relación.

- Que pasa con nuestra putísima relación, cabronazo. ¿No es suficientemente buena para ti?

Karkat se quedó helado. El anterior Gamzee habría dicho algo amigable, le habría llamado hermano y habría sonreído. Este le había dicho claramente lo que Karkat sospechaba sin siquiera mirarle. Este nuevo Gamzee no solo era más frío, sino que era más inteligente. Estaba claro lo que tenía que hacer, aunque le doliera.

- Tu... Tú no eres el Gamzee del que yo era moirail y los dos lo sabemos. Creo que nuestra relación no puede seguir así. Ya no sentimos lo mismo el uno por el otro. Me temo que... - se le hizo un nudo en la garganta - hemos terminado.

El silencio se apropió de la situación. Gamzee ni se movió del sitio.

- Está bien, cabronazo. No es nada que no me esperara. ¿Podrías dejarme a solas con los putísimos mesías para que pueda flipar la mierda con ellos?

Karkat simplemente abandonó la habitación. Salió y volvió a colocar la chapa de metal en el hueco de la ventilación. Se le enganchó el jersey en ella y se rompió un jirón de él. Salió, sabiendo que no podía soltar ni una mísera lagrimita o todos sabrían lo que había pasado. Cuando Kanaya le preguntó qué le pasaba, tuvo que responder que nada.

Volvió a su habitación y se durmió para centrarse en los problemas de Eridan en vez de en los suyos.