Los personajes que aquí aparecen y el mundo en el que se desarrolla la historia son propiedad de Hajime Isayama.
Moblit se había levantado más temprano de lo habitual esa mañana, los rumores ya confirmados de que el soldado más fuerte de la humanidad había regresado de la tumba y el sin fin de especulaciones ridículas se esparcían como pólvora; ese día por la tarde Hanji y Levi volverían de la misión que casi le cuesta la vida al sargento. como siempre cuando la capitana se ausentaba él tomaba el mando del escuadrón de investigación, no habían avanzado mucho con los pendientes, y el día anterior lo habían dedicado a asear el laboratorio pues se encontraba en un estado poco higiénico.
Tenía libre ese día, era sábado, así que decidió ir al pueblo, estaba entusiasmado, después de tantos días al fin volvería a ver a Zoe, sonrió al pensar en la chica, aunque nunca lo dijese había estado enamorado de ella desde el día que la conoció…..
Su mente viajo años atrás a su primer día como reclutas, él en ese entonces no era muy alto y cuando fueron reunidos en el patio de entrenamiento le tocó junto a un hombre bastante afeminado que portaba unas gafas ovaladas, cuando el instructor se acercó hacía ellos se dirigió primero a su compañero.
-¡su nombre y su procedencia soldado¡- le gritó el instructor en la cara.
-Hanji Zoe de la capital señor- gritó una voz de mujer, lo que a Moblit le sorprendió mucho.
-¿para que se unió al ejercito si usted ya está acostumbrada a vivir entre los ricos? – se mofo el instructor.
-Para honrar a mi padre –respondió la chica orgullosa.
-¿Quién es su padre? –la cuestiono.
-El capitán Alger Smith Señor –el hombre la miro.
-¡Si espera recibir un trato especial, puede volver ahora mismo llorando con su padre!
La chica trago saliva sin decir nada.
-Como regalo de bienvenida para la hija de Smith cuando rompamos la formación va a correr hasta que se desmaye, que les quede claro, aquí todos son comida para titanes.
Moblit escuchaba sintiendo pena por la chica, y cuando vio que el instructor se dirigía a él, se le aceleró la respiración.
-¡su nombre y procedencia soldado! –le grito el instructor.
-Moblit Berner Distrito Utopía señor –le contesto, pero su nerviosismo era tal, que vomitó llenando la chaqueta del enfurecido instructor.
-Parece que usted quiere hacerle compañía a la hija de Smith, ¡comience a correr Berner! –le grito de manera amenazante –¿Smith que espera? Cambié de opinión, muévase, a correr –le gritó a la chica que comenzó a correr asustada.
Moblit se sentía patético, había vomitado al instructor y sido castigado en su primer día, el estómago le dolía, probablemente seguiría vomitando mientras corría, que ''asco'' pensó el muchacho, la joven lo alcanzó pronto, se le notaba agitada, volteo a verla, quiso saludarla pero temió vomitarla al hablar. Mientras hacía a un lado sus pensamientos la chica volteo a verlo a los ojos y le dirigió una sonrisa.
-¿Moblit verdad? Me llamo Hanji Zoe, si no quieres responder está bien – dijo apuntando a la mancha de vomito que el chico tenía en su camisa, él la miro mientras corrían lejos de la vista del instructor, adoró sus grandes y chispeantes ojos castaños, sus pequeñas y casi imperceptibles curvas y su cabello alborotado, se veía bastante frágil, desde su altura se percató de por que la había confundido con un hombre, bajo la blusa logró percibir un vendaje que lucía bastante apretado, se sonrojó y miró al frente mientras seguía corriendo.
Habían pasado varias horas, él se sentía mareado y los pasos de la chica a su lado se volvían cada vez más lentos, de pronto todo se volvió negro… cuando despertó vio a la chica sentada en una silla junto a la camilla en la que él se encontraba, parecía estar en la enfermería.
-Soy algo torpe –dijo disculpándose con la muchacha –te he causado problemas y apenas es el primer día.
-Claro que no – le dijo con un tono alegre –hoy he hecho un nuevo amigo, ¿podemos ser amigos verdad? –el estrecho la mano que la chica la ofreció y se miraron a los ojos por unos segundos, desde ese momento se sintió atraído por esa chica delgada, de ojos expresivos y cabello alborotado.
Recordó también algunos años después de eso, cuando se graduaron y decidieron entrar en la legión de reconocimiento, para ese entonces ya eran muy buenos amigos y él disfrutaba cuidar de ella, la conocía muy bien y podía llegar a ser muy imprudente y hacerse daño, esa fue una de las razones por la que decidió seguirla a La legión de reconocimiento, él no se sentía realmente seguro de ingresar pero si era para estar a su lado poco importaba.
Ella se destacó rápidamente entre los nuevos por su inteligencia y habilidades, fue ascendida no mucho tiempo después de su llegada e incluyo en su equipo a Moblit lo cual lo hizo muy feliz, pasado el tiempo cuando la segunda epidemia azotó a la humanidad y los padres de Hanji murieron la chica se deprimió y él se encargó de consolarla y ofrecerle su hombro para llorar.
Con el paso de los días pronto notó como aquella chica pequeña que había conocido en sus años de entrenamiento se había vuelto toda una mujer, había crecido algunos centímetros, sus caderas se habían vuelto un poco más prominentes, pero aún conservaba esa mirada chispeante en sus ojos. Los años los habían vuelto más unidos él la ayudaba en todas sus investigaciones, bebían y en ocasiones incluso comían del mismo plato.
La admiraba, la quería, la deseaba, el amor le hacía sentir muchas cosas, incluso celos, el día que llego Levi y ella se mostro interesada por el pequeño hombresito no pudo dejar de sentirse de ese forma, pues desde ese día Hanji le prestaba más atención a ese individuo malhumorado, cada vez los veía más cercanos, incluso comenzó a ser excluido de las misiones como en esa ocasión, y ella partía sola junto con ese chico, ¿no era él acaso, lo suficiente hombre como para que le confiaran la vida de esa mujer? Detestaba escuchar de sus compañeros los comentarios despectivos que hacían de ella, era hermosa, es hermosa ''pensó'' no importa lo rara o excéntrica que fuese, lo infantil enérgica y risueña, no existían mujeres como ella, y eso la volvía única.
Volviendo al presente Moblit desmontó del caballo, había llegado al pueblo casi sin notarlo, caminó en busca de alguna chuchería que le gustara a la castaña.
-comprare dulce de leche y caramelo de tamarindo –dijo alegre, dirigiéndose a su caballo tormenta, Hanji le había puesto ese nombre, pues el caballo siempre se ponía contento cuando llovía.
Paseó por el pueblo comprando algunas otras cosas hasta que vio un puesto de flores, recordó que el día que ella cumplió 18 años el capitán Erwin Smith le había regalado un ramo de rosas blancas y a ella le habían gustado tanto que casi tumba al corpulento hombre.
-Disculpe –dijo dirigiéndose a la mujer que atendía el puesto -¿Tiene rosas blancas?.
-Si muchacho, ahh, eres de la legión de reconocimiento –le dijo apuntando a su capa –¿vienes a ver a una chica al pueblo y le llevaras rosas? O ¿son para alguna linda soldado? –termino mientras sonreía maternalmente.
-Sí, son para una soldado -dijo sonrojándose –¿podría darme dos docenas por favor?.
La mujer comenzó a juntar las flores y las envolvió en un papel transparente atándolas con un listón rojo que contrastaba, le colocó una tarjetita entre las rosas y se la entrego.
-¿Cuánto le debo señora? –dijo el joven
-100 pesos muchacho –él le entregó el dinero.
-Es una chica afortunada –le comento –se ve que eres un buen hombre, suerte muchacho –le dijo despidiéndose de él.
Llevar las cosas de regreso iba a ser una gran tarea, colgó las bolsas con dulces y sus cosas mientras montaba con el ramo en sus brazos, cuando llegó al cuartel bajo apresurado, dirigiéndose a su habitación -¿y ahora que Moblit? –se dijo cuándo se sentó en su cama mientras observaba las rosas.
-¿Qué le vas a decir, por qué demonios le compraste rosas? , y ¿si se enoja? o ¿si no le gustan? Definitivamente no puedo entregárselas nada más llegar, ahí estaría ese maniaco de la limpieza y Erwin, se las daré más tarde, cuando este sola; parece que ya llegan –dijo mirando hacia afuera y escuchando cascos de caballo y las ruedas de un carruaje.
El carruaje se detuvo en la entrada del cuartel, para cuando Moblit llegó, Levi estaba ayudando a bajar a Hanji y el cochero bajaba el equipaje de ambos jóvenes; ella lucía una sonrisa radiante y se abalanzó sobre su cachorro que ladraba contento de verla, él se acercó sin saber muy bien por que estaba ahí y pudo escuchar la voz de la muchacha.
-Oh, Erwin te extrañe mucho –le decía al cachorrito –a ti también te extrañe Erwin –dijo volviéndose al comandante, que la miraba con seriedad.
-¿Nunca cambias no es así? –le dijo Erwin abrazándola de manera paternal.
Levi los observaba desde no muy lejos mientras le recibía el equipaje al chochero.
-Capitana –le dijo Moblit sonriendo –¡Bienvenida! –la chica lo miró con una sonrisa en el rostro y lo abrazó, el rodeo su cintura percibiendo el aroma de su perfume, el abrazo fue prolongado, él sentía que el corazón iba a salir de su pecho, ella también lo había extrañado; lentamente se separaron, Moblit le tomó las manos mientras le decía:
-Fui al pueblo, compre golosinas.
-¿tamarindo y dulce de leche? –dijo abriendo los ojos emocionada como una niña pequeña.
-aquí las tengo vamos, quizá tenga algo que contarme –dijo alegremente.
-ah, ¡si! –dijo ella –en realidad hay mucho que contar.
-¡Hanji! –escucho que Levi la llamada –tu equipaje no se carga solo, quieres que lo lleve a..
-no se preocupe sargento –dijo Moblit interrumpiéndolo y tomando la maleta de la chica. –yo me encargo de eso.
Levi le lanzó una mirada asesina que el muchacho ignoró, le ofreció su brazo a la castaña que aun cargaba al cachorro, fueron hacia el edificio donde estaba la habitación de la chica ante la mirada molesta de Levi.
Hanji solía descontrolarse al comer dulces, tras el quinto caramelo de tamarindo y haber acabado con el dulce de leche su nivel de hiperactividad se había elevado hasta las nubes, saltaba alegremente sobre su cama mientras Moblit un tanto asustado trataba de convencerla para que se detuviera, después de caer de la cama por segunda ocasión la chica se detuvo, aun no era tan noche pero le pidió a Moblit que se retirara y llevara a su cachorro al establo donde tenía su casita para poder ducharse y que si quería podía volver más tarde, el chico accedió, era la oportunidad que estaba esperando salió hacia las caballerizas llevando al perrito consigo y después fue a su habitación repasando mentalmente lo que le diría…
La chica tomo una ducha rápida le apetecía seguir conversando con su amigo y recostarse en su cama a descansar, después de todo la misión de la que acababa de volver había sido agotadora; una vez que se duchó salió hacía su habitación, al abrir la puerta vio a Levi sentado en su cama con los brazos cruzados y expresión de enojo.
-Cierra la puerta cuatro ojos –la chica hizo lo que le pedía pero no puso seguro –acércate –la chica obedeció pero acto seguido le dijo:
-¡¿Quién te crees para entrar en mi cuarto como si tal cosa?! –Levi la derribo fácilmente sobre la cama y le aprisionó las muñecas.
-No soy nadie pero puedo serlo, ¿por qué me ignoraste y viniste aquí con él? –dijo celoso refiriéndose a Moblit.
-yo no.. –dijo la chica desde la cama sin oponer resistencia; era cierto la emoción de ver a su amigo había hecho que lo ignorara, trato de evitar la mirada gris del chico. –Lo siento, él y yo solo somos amigos.
-¡joder Hanji! Dijo sin elevar la voz, haces que me ponga celoso –admitió él hecho una maraña de sentimientos –seguimos sin ser nada, y aun así –la chica liberó una de sus muñecas y acarició la mejilla de Levi que cerró sus ojos ante el contacto suave de su mano.
-podemos no ser nada, pero yo ya te elegí a ti –le dijo en un tono íntimo, el chico la miró a los ojos profundamente, ella se sentía hipnotizada por el calor que le ofrecía el cuerpo de Levi, la tenía acorralada, aun sujetaba una de sus muñecas y tenía la rodilla entre sus piernas, la chica se sentía acorde a ese momento tan acogedor, si algo ocurriese sería capaz de dejarse llevar, y ocurrió, el chico la besó dulcemente y ella le devolvió el beso pero de manera más profunda, eso pareció encender el deseo en el muchacho, ella solo llevaba un shorts y una blusa de tirantes, había olvidado ponerse sostén, cuando se dio cuenta él estaba levantado su blusa, el chico comenzó a besar su abdomen, los labios de Levi sobre su piel le proporcionaban una sensación deliciosa, comenzó a subir más y más casi hasta llegar a sus pechos, la chica estaba excitada, cada beso, cada lengüetazo sobre su piel la hacían gemir, además el chico tenía su rodilla demasiado cerca y la rosaba con ella cada que subía más por su abdomen, en un arrebato de placer comenzó a gemir su nombre.
Afuera un destrozado Moblit escuchaba atentamente como la mujer que amaba se entregaba a aquel hombre con el que él jamás podría competir, sus ojos se encogieron por la decepción, mientras sentía como su corazón se destrozaba abrazaba las rosas que había comprado con tanto cariño para ella, de pronto la puerta se abrió y un sonrojado Levi salía ocultando una erección, aun así el pequeño sargento notó su presencia y le lanzó una mirada triunfal mientras se alejaba por el pasillo, él se quedó de pie junto a la puerta aun sin creer lo que acababa de presenciar, las rosas se habían deshojado, las había estrujado demasiado, tanto como acababan de estrujar su corazón, caminó al patio y con sus manos deshojo las ultimas rosas que quedaban y las arrojó a la basura junto a su felicidad, parecía definitivo, había escogido a otro, ella nunca sería suya…
en este capitulo quise darle algo de protagonismo a Moblit, yo misma me rompí el corazón imaginándolo, espero que les halla gustado, me alegra que les agrade esta historia, leo todos sus Reviews, ¡muchas gracias!, nos leemos pronto...
