Harry Potter y su mundo siguen sin pertenecerme. Menos mal, porque con lo que estoy escribiendo no llegaría a nada.
Capítulo 6: Una discusión
Al final, Lizzie estrenó su vestido negro. No se veía tan bien ante el espejo como el año pasado, quizá hubiera engordado un poco o tal vez no era tan bonito como creía. Tal vez la falta de entusiasmo le hacía verse distinta en el espejo. En fin, no tenía otra cosa y el arreglo del coche había consumido todos sus ahorros, incluidos los que tenía previsto juntar el próximo año.
Aún no se había puesto los zapatos cuando escuchó un claxon desde la calle. ¡Se le había echado el tiempo encima! Corrió descalza por el piso, metiendo cosas en el bolso-cartera que Mary le había prestado, se puso el abrigo y, con los zapatos en la mano, cerró la puerta de su casa y voló escaleras abajo. Se subió en los tacones antes de abrir el portal y trató de caminar con paso firme hasta el coche.
-Buenas noches doctor Menkell.
-Buenas noches, doctora Williams -contestó su jefe poniendo en marcha el vehículo.
-Espero no haberme retrasado mucho.
-No te preocupes. Vamos con tiempo de sobra para la cena. Tendrías que ver lo que tarda mi mujer en arreglarse... y de mi hija mejor ni hablar, está en plena adolescencia y nada de lo que se haga le parece bastante.
Elizabeth forzó una sonrisa.. La mitad del trayecto en coche hasta el hotel, no muy largo, se produjo en silencio. El doctor Menkell comenzó por fin la conversación hablando sobre un accidente que había visto en televisión.
-Toda la familia, menos uno de los niños, que no estaba en casa, murió por un escape de gas. Últimamente hay demasiados sucesos de ese tipo. No hace ni un mes apareció otra familia muerta en un accidente doméstico. No sé a dónde vamos a parar, las casas de este país se caen a pedazos...
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Los zapatos eran nuevos y le hacían dado en el talón, ¿cuándo pasarían al comedor? Al menos allí estaría sentada. No tenía que haber aceptado la invitación para la cena. Se trataba de una cita anual entre diferentes fundaciones y asociaciones londinenses y le había echo muchísima ilusión poder asistir. Sin embargo, ahora ya no le parecía tan buena idea. No conocía a nadie, excepto a su jefe, que estaba charlando con varios de los benefactores del albergue. Se refugió en la mesa de los canapés, con una copa de vino blanco en la mano. Masticaba un langostino cuando alguien se colocó a su lado.
-Hola Elizabeth, cuánto tiempo.
Lizzie tragó rapidamente, se limpió la boca con el dorso de la mano y se dio la vuelta mientras maldecía en silencio.
-Nigel... ¿qué tal? No sabía que estarías aquí- dijo, tratando de sonar "natural".
-Bueno, mi familia colabora con varias organizaciones... yo suelo representarlos en los compromisos sociales.
-Qué divertido, ¿no? Que tu trabajo sea ir a fiestas -En cuanto esas palabras salieron de su boca, Elizabeth pensó que sonaban demasiado mordaces. "A partir de este momento, piensa lo que dices, busca una salida elegante y vete", se dijo.
-Al principio pensé lo mismo. Pero la verdad es que suele ser muy aburrido. No todos los días se conoce una chica interesante.
¿Eso era un coqueteo?, se preguntó ella. Porque si lo era... Oh, no, ¿qué haría si lo era? No quería volver a las andadas, coqueteo por aquí, miradita por allá, una sonrisita cómplice y ya había fracasado estrepitosamente en esa historia.
-Depende de tu concepto de chica interesante- soltó sin pensar.
Mala idea, eso era coqueteo nivel 10. ¿Dónde había quedado lo de pensar lo que iba a decir antes de decirlo?
-Bueno, se trata del tipo de chica que se come los canapés en una fiesta sin preocuparse de si el vestido le quedará bien en la siguiente.
Mmmm... el había seguido el juego.
-Pues ese tipo de chicas y yo no tenemos nada en común -bromeó- En mi caso, que el vestido me quede bien es muy importante, nunca se sabe cuando aparecerá un joven heredero. Y una chica como yo tiene que preocuparse de su futuro y buscar un buen partido adinerado. El problema es que suelen tener poco tiempo para las chicas normales. Si no las tienen a la primera, pierden interés.
Había metido la pata tratando de bromear, había sonado herida y enfadada. La mirada de Nigel lo dijo todo al instante.
- ¿Eso es lo que piensas?
- No, no, Nigel, yo, no sé no quería decir que tú perdieras el interés.
-Me dejaste plantado Lizzie y luego no supe de ti más que una disculpa fría en el contestador. Y este buen partido adinerado tuvo que irse de viaje de negocios. No dedico mi tiempo a hacer el trabajo que me gusta, ni tampoco a ir de fiesta en fiesta como pareces creer. No todos tenemos la suerte de elegir hacer lo que nos apasiona, algunos tenemos otras responsabilidades.
El enfado de Nigel era evidente y Lizzie se sintió irritada. Estaban dando el espectáculo en medio de una cena de trabajo y además estaba echándole en cara ¿el qué? ¿Qué hubiera atendido una urgencia familiar?
-Ya claro, como si alguna vez hubieras hecho lo que no querías hacer. Yo no soy ninguna irresponsable. Mi familia me necesitaba y estoy ahí cuando me necesitan.
-Y si no te necesita tu familia, te necesitan tus lechuzas... siempre tienes algo importante que hacer, ¿no? Si ni siquiera eres capaz de tener una conversación de tres frases con tu madrastra. No me vengas con excusas. Siempre tienes excusas.
Elizabeth se contuvo para no empezar a gritar allí mismo. Se sentía frustrada, enfadada y decepcionada. Durante medio minuto había tenido la esperanza de... Iba a responder cuando vio como el doctor Menkell se quedaba sólo y, copa en mano, se acercó a él.
Todo el resto de la noche pasó demasiado despacio. Se quitó los zapatos discretamente en cuanto estuvo sentada en su mesa y trató de distraerse prestando atención a sus compañeros de mesa, aunque no llegó a escuchar sus nombres. De vez en cuando echaba un vistazo a Nigel, sentado en la mesa central, y se enfadaba aún más por su rostro perfectamente compuesto y la forma en que conversaba tranquilamente. Ni una sola vez pudo captar una mirada hacia ella. Estúpido pijo engreído. Por suerte, su jefe no era nada trasnochador y, tras los brindis, se retiraron enseguida.
Derrotada, Elizabeth dejó que sus pies desnudos la llevaban por las frías baldosas de las escaleras y refunfuñó más de lo normal cuando las llaves se resistieron a salir del bolso.
-Por fin en casa, de donde nunca debí salir- exclamó en cuanto entró por la puerta.
Tiró los zapatos en el suelo y el abrigo sobre la cómoda de la almohada. Después y haciendo un supremo esfuerzo para no tirarse sobre la cama vestida, se quitó las horquillas del moño, pasó una toallita desmaquillante por su cara y dejó caer el maldito vestido negro en la alfombra de su habitación-salón. Estaba a punto de meterse en la cama cuando vio la luz roja del contestador.
Lo único que pensó fue que tal vez Nigel hubiera llamado para dejar una disculpa o cualquier tipo de mensaje que pudiera conducir a una reconciliación y una posible nueva primera cita. Se abalanzó sobre la maquina y pulsó el botón para escuchar los mensajes, pero se llevó la última decepción de la noche.
-Hola Elizabeth -se escuchó tras un largo silencio.- Soy Daniel, no sé si te acuerdas de mí. El mecánico de Peyton Hood. Odio estos cacharros. Nunca sé que decirles Bueno, siento llamar tan tarde. Resulta que mañana voy a ir a Londres y había pensado en... bueno, no sé, en que podíamos tomar un café o algo. En fin, mi tía me ha dado una... cosa para ti y quería dártela.. Mañana lo verás, creo. Supongo que podré llevártela al trabajo, si encuentro el albergue ese y...
El mensaje se había cortado sin que Daniel hubiera podido terminarlo. Lizzie sonrió sinceramente mientras lo escuchaba. Era un chico divertido y ¿qué tendría que darle? A lo mejor era una excusa para verla. Bueno, no estaría mal para variar.
n/A. Capítulo de transición y un poco Mary Sue, sí. Con el siguiente espero terminar la primera parte del fic, la más muggle de todas. Gracias a todos los que me leéis, los que me habéis puesto entre vuestros favoritos (quizá demasiado generosamente) y en especial a los que me dejáis comentarios con vuestra opinión. Estos días estoy un poco baja de moral y la idea de tener un compromiso con mis lectores me anima bastante. Hasta el próximo capítulo!!
