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Consejo número 7: Desnúdate frente a él, ¡le encantará!
— ¿Qué te parece, Yuuri? ¿Cómo lo sientes?
— Está ligeramente apretado en mis hingles, no sé si me rozará cuando tenga que abrir las piernas.
— Ok, déjame ver.
Permitió que se acercara y controló su escalofrío cuando sintió las manos frías en sus muslos.
Esto no tenía nada de erótico, ¡había que ser serios! Después de todo, eran pruebas de vestuario para el traje del programa libre. Ya las habían hecho antes de la competencia local y también para la Copa de China, pero ahora que irían a Rusia no quería pasar nada por alto.
Tenía que cubrir todos los aspectos.
Deseaba tanto que cada cosa estuviera en su lugar, ¡era Rusia, después de todo! El hogar de Víctor, el pueblo que lo odiaba por haberle arrancado a su rey del hielo, el que saltaría de alegría ante el mínimo error…
Esto era raro, nunca fue un patinador que resaltara ni para bien ni para mal… y ahora toda una nación lo aborrecía, junto con personas del mundo entero.
Así que, en lugar de dejarse llevar por la presión, quería afrontarlo y resolverlo. Por eso le pidió a Víctor otra sesión de vestuario ya que el leotardo bajo su saco le apretaba un poco de la hingle y le quemó la piel en la última rutina. No perjudicó la rutina aunque… no, no tomaría ningún riesgo.
— ¿Dónde te aprieta? — Víctor pasaba los dedos por los bordes de la tela.
— Justo ahí — indicó cuando levantó debajo de su trasero — Cuando patiné en China sí terminó rozándome.
— Bien, estira la pierna hacia atrás para ver si te pellizca.
Eso hizo. No sentía pudor ante él porque en ese momento era su entrenador, y contrario a lo que esperó, no hacía bromas sino que se concentraba, ¿quién mejor que Víctor para opinar de trajes? No podía imaginarlo haciendo tan fantásticas rutinas sin un vestuario cómodo, y con tantos que usó, debía saber de lo que se trataba.
Estiró la pierna hacia atrás, hacia adelante, a los lados y luego hizo movimientos repetidos. Lo mismo con la otra.
La zona sí se irritó y con ciertas poses le pellizcaba.
— Es extraño, en las primeras pruebas estaba perfecto, ¿sólo tienes problemas con esto?
— Sí, el saco y el pantalón me quedan bien.
— Yuuri, ¿no será que engordaste de nuevo~?
— ¡C-Claro que no! — respondió casi con seguridad — ¡No he comido nada fuera de la dieta que hiciste para mí! Ni siquiera al regresar comí katsudon…
¿Por qué Víctor sonreía de repente?
— Entonces, la única explicación que encuentro es que creciste~
— ¿Cómo? ¿De altura?
— ¡Exacto! No creí que todavía pudieras hacerlo, quizá es la presión.
Y vaya que tenía…
— ¿Todavía puede arreglarse?
— Claro que sí, faltan un par de semanas para la Copa Rostelecom. Llamaré de inmediato al diseñador para que empiece a trabajar, mientras cámbiate.
Asintió más aliviado y con cuidado bajó los cierres internos del leotardo para no forzar la tela… aunque luego se avergonzó un poco porque, además de ser color piel de la cintura para abajo, no podía usar bóxer con eso sino una trusa pequeña y que mantenía cómodo su miembro. Era aún más pequeña que las que usaba Víctor, casi una tanga… pero eso no importaba, sólo estar cómodo.
Ya se lo fue quitando despacio mientras escuchaba a su entrenador hablar por teléfono. Logró bajar los cierres, luego fue deslizando la tela hasta que pasó a la cintura, eso dejó libre su pecho. Continuó bajando hasta las piernas y sacó una pierna, ayudándose a que pasara la otra.
Sintió la natural brisa que le erizó la piel. Debía apresurarse.
Con un poco más de energía ya logró sacárselo y lo dobló bien sobre la cama… A-Ah, también le faltaba esa tanga. No hubo mayor problema y la bajó por sus piernas.
Listo, ya estaba desnudo, ahora a ponerse su ropa de siempre empezando por el bóxer pero… tuvo la sensación de que había mucho silencio.
…
Volteó a mirar donde estaba Víctor…
Él… lo veía fijamente… por la suave luz de una lámpara del buró su mirada azul ya no era tal sino… más oscura, más penetrante…
Sentía que podía ver a través de él, de su falta de respiración y del escalofrío que recorrió su piel.
Estaba… totalmente desnudo ante él.
…
Pronto sus ojos comenzaron a viajar por su cuerpo, por las sombras que provocaba la luz en sus músculos, de sus ojos de tono almendrado que brillaban aún por la posición.
Se sintió deseado, provocativo… poderoso por acelerar así el corazón de Víctor.
Le gustaba lo que veía, ¿cierto?
Sonrió.
Sonrió de lado mientras inclinaba ligeramente la cadera.
Ahora quien tuvo escalofrío fue el otro.
Levantó una mano y la pasó por su cabella, peinándola hacia atrás; algunos mechones traviesos quedaron sobre su frente pero le dio una apariencia más natural.
— Víctor — susurró entrecerrando la mirada — ¿Por qué me miras así?
Tuvo que usar toda su voluntad para no retroceder ya que Nikiforov se acercó ansioso, excitado pero tan sexy… podría quedar embarazado sólo de sentir su mirada azul.
Jadeó cuando tocó su cintura.
Gimió cuando acercó la boca a su cuello. Lo sintió soplar sobre un lunar.
Subió los brazos rodeando sus hombros y lo acercó hacia sí.
La ropa de Víctor estorbaba.
— Yuuri — jadeó más fuerte al sentirlo apretar su trasero — ¿Sientes esto?
— Sí~
— ¿Y esto?
Sintió que pasaba los dedos entre sus glúteos.
— Por supuesto que sí…
Compartieron un beso profundo cayendo sobre la cama. Ganó lugar sobre él y empujó la cadera sobre la suya, tomando las manos para que las pasara por su pecho. Gimió alto, tan sonoro cuando empezó a estimular su entrada.
Su traje del programa libre estaba ya en el suelo.
