Sentimientos en la cancha.
Hola, espero disfruten de este Iwaizumi/Oikawa.
Aclaración: Haikyuu! y sus personajes son propiedad de Haruichi Furudate, este es un trabajo sin fines de lucro.
¡Disfruten la lectura!
Idiota, pero…
Oikawa era un idiota, Hajime estaba muy consciente de eso, no solo al verlo actuar con las chicas, sino también con el pobre prodigio de Kageyama. Era un idiota por pensar que alguien lo querría remplazar por un niño que ni siquiera sabía cómo jugar en equipo, y era un idiota por no cuidar su cuerpo, desgastándolo innecesariamente para impedir que su miedo se cumpliera.
Hajime sabía todo de Oikawa, pero eso no impedía que se preocupara al verlo tan paranoico, al verlo tan derrotado cuando nada sucedía aún, entrenando más de la cuenta y consumiéndose por los nervios que surgían de su, no había otra explicación mejor, idiotez.
Y se sentía herido, aunque lo negara mil veces, porque desde que ese idiota empezó a temer y ponerse ansioso, él había pasado a un tercer plano en la mente del castaño.
Ya no le sonreía, ni lo molestaba, ya no disfrutaba tanto del Voleyball por estar pensando cosas que no eran, ya no se colgaba de su cuello en cualquier instante sólo por verlo furioso, y ya no le pedía que lo besara cuando tenían un triunfo con el equipo y nadie les veía. Se sentía abandonado y en cierto modo hasta celoso, porque ya no ocupaba un lugar importante, el más importante, en la mente del armador.
Por eso temió, y se preocupó como nunca antes lo había hecho cuando vio que Tooru ponía esa mirada furiosa y perdida en su cara ante la petición de la gran causa de su ansiedad, por eso no espero ni un segundo para ir a detenerlo antes que golpeara al inoportuno de Tobio, porque si eso sucedía podría perder su puesto en el equipo y quizás algo peor, y él bien sabía que eso era lo que Oikawa menos deseaba. Pero cuando el castaño regreso en sí, no quiso verlo porque no soportaría ver la mirada triste y culpable que seguramente el armador pondría, y sólo se fue dejándolo allí con la advertencia de que dejara de entrenar.
Al día siguiente, cuando se vieron, Tooru le dio una mirada apagada, de disculpa, aunque no le dijo nada, porque él no era de las personas que se disculpaban, y Hajime solo pudo decir:
-Idiota- sacándole una sonrisa boba a esos labios que tanto extrañaba.
Si, Oikawa era un idiota, pero… era el idiota que quería.
Quizás eso lo convertía en un idiota a él también.
Espero les haya gustado.
Ya acabe los capítulos que tenía hechos por lo que no sé qué pareja sigue. Paciencia por favor, aunque no creo tardar.
¡Nos leemos!
