Hola de nuevo, lamento haberme tardado tanto con el capítulo pero la uni consume mi tiempo, mi inspiración y técnicamente mi vida xD

No saben cómo he rogado por tener un poquito de espacio en la agenda y sobre todo un poco de inspiración para escribir la historia, jejeje tengo varias cosas pensadas pero de repente me cuesta trabajo agregar algunas, ojala les guste y de verdad espero tener el siguiente capítulo lo antes posible.

Como siempre les agradezco su tiempo y sus comentarios, por ustedes es que la historia sigue en verdad muchas gracias y les mando un gran abrazo :D

Declaración: los personajes no son míos pertenecen a Susan Collings

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Algo nuevo

Veo que las puertas se abren y una silueta familiar entra a la habitación, mis ojos se iluminan al ver a peeta, me mira con una gran sonrisa que es cálida, sincera y con algo mas que no se decir exactamente que es, trae algo en las manos pero no me fijo, no puedo dejar de ver sus ojos, su preciosa sonrisa. Me paro en seguida, necesito sus brazos, han pasado tantas cosas y ahora se toda la verdad, creo que me duele, pero ahora la sé y puedo seguir sin estar suponiéndome lo que fue.

Al acercarme peeta abre sus brazos y corro para llegar a ellos, me abraza mientras me mece suavemente y hunde su cara en mi cuello, yo hago lo mismo, siento como si fuera la primera vez que lo veo en años, no quiero que me suelte nunca, estar así por siempre.

Una risita interrumpe el momento y los dos volteamos a ver, es la pequeña que nos mira con sus gigantescos ojos verdes llenos de brillo e ilusión, me siento apenada por actuar tan impulsivamente, pero ella nos mira y con un tono suplicante nos dice –oh, por favor no se detengan, me encanta ver a la gente enamorada- después da un suspiro y junta sus manitas, Dios, es tan tierna.

-¿podrían, por favor darse un beso?- nos dice con una sonrisa soñadora.

Me apeno pero a penas volteo y peeta me mira con sus enormes ojos azules llenos de ternura, quiero negarle con todas mis fuerzas ese beso, que pena, pero, oh vamos lo hacíamos todo el tiempo bajo las miradas de todo panem, porque ahora que el sentimiento se ha vuelto tan real me cuesta tanto trabajo, sigo pensando en mil cosas a la vez cuando siento que peeta me toma de la barbilla y me acerca a sus labios.

Ya no pienso nada solo siento su boca, cierro mis ojos y respondo a su beso que más que apasionado es tierno y cariñoso, algo de lo que una niña pueda sentir ternura, y entonces volvemos a mirarnos a los ojos el choca su frente con la mía y dice en un tono apenas audible para mi

-te extrañe katniss-

Lo vuelvo a mirar a los ojos y quiero decir muchas cosas pero todas se atoran en mi garganta y me quedo en silencio y vuelve a sonreír. La pequeña se ha acercado a nosotros y le pregunta a Peeta lo que tiene en las manos, el reacciona como si a penas recordase que llevara algo en las manos se inclina hacia la pequeña

-lo acabo de pintar ¿quieres verlo?-

La niña sonríe emocionada y peeta se lo entrega en las manos y corre a su mesita para verlo más detenidamente, me acerco a peeta

-debe ser algo hermoso para que tenga esa cara- le digo mientras lo veo

-sí, debe serlo, te pinte a ti-

Me sonrojo y volteo la mirada, después en el acto recuerdo lo que la pequeña me regalo y así como la niña corro a la mesita y tomo el dibujo, peeta ríe un poco y me observa, al mostrarle el dibujo tiene una cara tan inocente que me cuesta no tocarlo entonces me toma de la mano y va con la pequeña

-¿Cómo te llamas?- le dice peeta con un tono infantil y curioso

Caramba como no le he preguntado eso, Paylor dijo su nombre pero no lo recuerdo

-Delian- afirma alegre

-qué bonito nombre, Delian, oye ¿tu dibujaste eso?- levanta el dibujo que le mostré

-sip- dice orgullosa

-eres toda una artista, ¿te gusta la pintura que yo hice?-

-sí, es hermosa, hace mucho que no voy a ese jardín-

-entonces es tuya, te la regalo-

Delian agranda los ojos y le da las gracias como diez veces corre con Paylor y le enseña la obra de peeta. Paylor se inclina para verla y sonríe

-es muy bonita Delian, que tal si la colgamos en tu habitación-

-eso me encantaría Paylor, gracias-

Paylor acaricia su cabecita y Delian regresa con nosotros, -katniss mira eres tu- y me estira la pintura para que yo pueda verla.

Me quedo impresionada, estoy en un jardín sentada en unas escaleritas de piedra donde hay una columna con unas enormes plantas de uva y tengo una mano en la cara mirando al cielo como si soñara despierta.

Miro a peeta que saca algo de sus bolsillos, ¡son uvas! Nos las ofrece a Delian y a mí.

-katniss, ese lugar existe y me gustaría que pudieras verlo-

Tomo una uva y la miro largo rato, Delian también toma una y sin bacilar se la lleva a la boca. Hace cuanto que no comía una uva, de las últimas que me acuerdo son de cuando estuve en el capitolio para prepararme para los juegos, un escalofrió me recorrió así que dejo de pensar en eso y me la lleve a la boca. Era deliciosa, jugosa y dulce, sabia a primavera, tome una tras otra junto con Delian hasta que se terminaron.

Paylor se nos acerco

-sé que tienen mucho de qué hablar, me gustaría que se quedara aquí unos días, para que puedan conocer la ciudad y relajarse un poco-

Peeta y yo nos miramos y antes de que pudiéramos contestar ella continuo

-su habitación esta lista, son mis huéspedes de honor, los espero a cenar a las 8 en el salón principal-

Valla, más que una invitación era una amable orden, es tan autoritaria…

-ahora pueden dar una vuelta para que conozcan el lugar con más detalle, Delian y yo las esperamos a las 8 para la cena-

Peeta me tomo de la mano mientras salíamos de la habitación, y las miro

-hasta las 8-

-hasta las 8- dijo Delian moviendo sus manitas diciendo adiós

Al salir peeta me dijo impaciente

–tienes que conocer el jardín Haymitch está ahí también-

Me condujo por la mansión como si fuera suya y al pasar las puertas que daban al jardín me quede sin habla, simplemente era hermoso, con gigantescos árboles y muchas flores. Todo el jardín huele a nardos, su dulce aroma me llena y camino junto a peeta de la mano y llegamos a esa extraña estructura que pinto, ahí están las deliciosas uvas, al acercarme voy mirando a todos lados, ahí está Haymitch y sigue dormido nunca lo había visto tan tranquilo sin dormir con su cuchillo.

Me siento en las escaleras de aquella estructura y me llevo las uvas a la boca viendo todo el jardín, peeta se acerca y me pregunta sobre lo que paso con Paylor.

Salgo de mi trance y bajo la mirada, empiezo a contar todo, cada una de las palabras que ella me dijo. Con forme voy hablando la expresión de peeta va cambiando, desde la tristeza hasta el asombro y de vez en cuando una chispa de alegría

-sé que no es fácil katniss, pero ahora solo debemos mirar al frente- me dice mientras me abraza

Tengo una combinación extraña de sentimientos, miedo, angustia, alegría, tristeza, amor…

Desde que peeta entro en esa habitación ciento que algo cambio en el pero no sé qué es.

-¿y qué piensas hacer ahora katniss?- me pregunta mientras me mira intensamente

Me tomo un tiempo para responder, su pregunta me ha tomado en curva.

-seguir, quiero ser feliz peeta, quiero que todo lo que paso halla valido la pena, que todos a quienes perdí se sientan orgullosos.

Él sonríe y toma mi rostro entre sus manos

-esa es la mejor respuesta y lo lograremos juntos katniss, te amo.

Sus palabras me dejan un cierto shock, solo sé que estoy tan roja como un tomate, que puedo decirle, él sabe que también lo amo, ya se lo dije y aunque yo creí que no lo volvería a ver es válido ¿no?, no me deja mucho tiempo para decir algo (gracias al cielo) y me besa, la forma en que lo hace es un poema, suave y lleno de emociones.

-por lo que veo el ambiente ya no se siente tan denso, ¿verdad preciosa?- me dice Haymitch mientras se acerca a nosotros

-¿dormiste bien sin tu cuchillo?- le digo con el afán de molestarlo

-mejor que nunca preciosa, ¿Cómo va tu intimidad?- mientras lo dice tiene una risa socarrona

Desgraciado, sabe dónde es mi punto débil…

Peeta interrumpe nuestra batalla verbal

-¿no quieren dar un paseo? Creo que hay mucho que ver.

-vallan ustedes, no quisiera interrumpir nada, además aún hay licor- nos dice Haymitch mientras se dirige a la mesita

Peeta y yo estamos algo incomodos así que yo esquivo sus miradas

-¿quieres conocer todo el jardín? Yo tampoco lo conozco y parece no tener fin- me dice mientras se levanta y me ofrece la mano, solo asiento con la cabeza

Haymitch nos mira mientras nos alejamos y ríe pero lo hace como si de verdad se alegrara por nosotros, ¿Qué le pasa a todo el mundo?

Mientras caminamos, no lo mire, estaba ocupada estudiando el lugar, en verdad era un sueño, nos alejamos tanto que deje de ver la cúpula y llegamos a un pequeño lago artificial, había lirios y el agua era limpia.

Había una especie de terraza techada que estaba en la orilla, y hasta tenía unas escaleras que defendían al lago, me dirigí hacia ella como si fuera sola y me senté en las escaleras que poco a poco iba tapando el agua, metí mi mano lentamente, el agua era fresca, quizás un poco fría porque aún faltaba para la primavera, pero no estaba helada o intolerable. De repente sentí como peeta se sentó a mi lado, sentí un poco de pena y culpa por dejarlo solo pero simplemente ignore mis acciones.

Por fin lo mire, veía el lago como si hubiese visto agua por primera vez, entonces tomo mi mano y me pregunto hundiendo sus ojos en el agua

-katniss ¿Qué se siente nadar?

Pensé un momento mi respuesta después como el hundí mis ojos en el agua, había pequeños peces.

-es… como, si de repente volaras y la gravedad no existiera, pero cuando sales del agua te sientes muy pesado.

-sí, creo que eso es lo que sentí la última vez- me dijo mientras volteaba la mirada

No quería recordar nada, no quería volver a hablar de esa arena, pero supongo que es inevitable hacerlo, es algo que se hace parte de ti.

Mientras lo recordaba vi como peeta apretaba los nudillos, como si esos recuerdos de verdad lo lastimaran.

De repente y sin decir nada se levantó y empezó a correr, no reaccione al instante pero en cuanto lo hice corrí para alcanzarlo. La rapidez no es una de sus cualidades más desarrolladas, sin embargo me costó trabajo alcanzarlo. Aunque gritaba su nombre él no se detenía, eso me extrañaba pero no pensé en ninguna hipótesis de su comportamiento, lo único que quería era que el mismo me dijera por lo que estaba pasando.

Entonces cuando por fin lo alcance él se paró en seco y al voltear no era el peeta de siempre quien me veía, si no, aquel que cree que soy un muto diseñado para matarlo, ahora que sé que estoy en peligro y no puedo hacer nada, retrocedo unos pasos.

Sé que aunque grite Haymitch no me escuchara, no hay nadie cerca, no hay escapatoria, lo peor es que hace mucho que no le da un ataque no sé cómo reaccionar o que hacer, pero lo último que quiero es lastimarlo, después de todo es por mi causa que esta así.

En cuanto doy unos pasos atrás el chicho que tengo en frente estira sus fuertes brazos y me toma del cabello, me zarande con fuerza y siento múltiples golpes en el abdomen, a este punto mi razón ya no responde, en su lugar aparece el instinto, trato de defenderme cómo puedo pero estoy muy lastimada, también a cada cosa que hago para defenderme, mi aniquilador parece volverse más violento y despiadado.

Estoy pérdida, es el final, pero me consuela saber en manos de quien muero, bueno después de todo volveré a ver Prim mi querido patito, a Finnick, a Boss, a mi padre…