Había sido un viaje largo, después de horas de contestar preguntas y llenar informes lo único que deseaba Chris Redfield era llegar a casa y dormir por varios días, sentía los todos los músculos agotados y es que los últimos nueve meses habían demasiado intensos, tanto física como emocionalmente, ya había recuperado la memoria en su totalidad pero aún así se sentía perdido, caminó hasta llegar a la puerta de su departamento y entró.

Todo parecía estar como lo dejó la última vez que estuvo ahí, sin embargo notó algo extraño en el ambiente, dejó su mochila a un lado de la puerta y decidió no encender las luces, si había un intruso no le daría oportunidad de huir, caminó sin hacer ruido inspeccionando el lugar, notó que alguien había puesto flores en la mesa, también estaban esparcidos documentos de la BSAA, un ordenador portátil y un vaso con agua. Estuvo a punto de encender el ordenador cuando se escuchó el llanto de un bebé

¿Qué diablos?!- pensó

Caminó hacia la habitación de la cual venía el ruido, tomó el pomo de la puerta y trató de abrirla de repente sintió el cañón de un arma en su nuca y una voz le dijo

No te muevas-

¿Jill?- Chris reconoció la voz

¿Chris?, ¿Qué haces aquí?- le preguntó bajando el arma

Eso mismo te pregunto a ti- y en ese momento Chris abrió la puerta

Lo que antes era una habitación sin usar, ahora estaba decorada con detalles azules, vio una caja de juguetes en una esquina, un cambiador contra la pared y en la otra esquina estaba una enorme cuna de madera. Jill apresuró el paso y tomó al bebé, comenzó a arrullarlo y a hablarle para tranquilizarlo, cuando finalmente el niño dejó de llorar, Jill lo metió de nuevo a su cuna y volteó a ver a Chris que no daba crédito a la escena que acababa de suceder.

¿Ese bebé?- preguntó Chris

Es mi hijo- dijo Jill

Jill se había convertido en madre durante el tiempo que él estuvo ausente, el solo pensar que Jill hubiera estado con otro hombre bastó para que le hiciera hervir la sangre.

¿Quién es el padre?- preguntó en tono serio

Jill respiró profundo y le dijo

Eres tú Chris- le dijo sin dejarlo de ver a los ojos

Un escalofrío corrió por su espalda, se había convertido en padre y él no lo sabía, en un instante pasó de la sorpresa al enojo, dirigió su mirada hacia el bebé que dormía tranquilamente en ese momento Jill dijo

Tenemos que hablar-

Salieron de la habitación, y justo antes de llegar al sofá, Chris la sujetó del brazo y le dijo

¿Desde cuando sabías lo del bebé?- le dijo enfadado

Lo supe unos días antes de que te fueras a Edonia-

¿Por qué no me dijiste?, ¿Es que acaso no tenía derecho a saberlo?- le dijo con furia

Quise hacerlo, pero.. –

¿Qué te detuvo?-

Tu seguridad- le dijo

¿Mi seguridad?, ¿Qué tiene que ver eso?-

No hubieras estado concentrado en tu misión y un error te costaría la vida, no quería que te fueras preocupado- le dijo

Puedo soportar que los demás me oculten la verdad e incluso que me mientan, pero no tú Jill, confiaba en ti, todo este tiempo nunca ha habido secretos entre nosotros e incluso podría confiarte mi vida y me ocultas algo tan importante como nuestro hijo- le espetó furioso

Chris ya te expliqué porque lo hice, trata de entender- le dijo Jill

No, no hay nada que entender- le dijo dirigiéndose a la puerta principal

¿A dónde vas?- le preguntó Jill

Necesito salir, tengo muchas cosas que pensar-

¡Espera!, ¡No te vayas!- le dijo Jill y en ese momento Chris salió del lugar

Jill se recargó contra la puerta cerró los ojos y no pudo evitar llorar de dolor, jamás pensó que Chris la llamaría traidora, sus palabras la hirieron en lo más profundo, ella no tenía la intención de mentirle, fueron las circunstancias las que la orillaron a hacerlo, no quería lastimarlo pero aún podía recordar el dolor que vio en sus ojos cuando hablaron, se levantó del suelo, fue a su habitación a esperar la llegada del siguiente día.

Chris bajó las escaleras hecho una furia, jamás pensó que Jill lo traicionara de esa manera, caminó por la calles esperando a que su enojo disminuyera, no volvería a ahogar sus problemas en el alcohol, ya tenia suficiente de huir y buscar falsas salidas, siguió caminando hasta que llegó a un parque que estaba a la orilla de un río, se sentó en una de las bancas y contempló la luna que se reflejaba en el agua, recordó la primera vez que vio a Jill, en ese momento supo que ella no era como el resto de las mujeres que había conocido y lo comprobó en cuanto comenzaron a entablar una amistad, los chicos en el cuartel le jugaban bromas pesadas y siempre se mantenía firme, incluso algunas veces ella les seguía el juego, como agente era una de las mejores con las que había trabajado y ha sido la mejor compañera de misiones que ha tenido.

Recordó también la noche que pasaron juntos, él había pasado por el departamento de ella después de una misión, cuando ella le abrió la puerta de su casa notó que estaba pasando una mala noche, se sentó con Jill en el sofá y comenzaron a hablar de las pesadillas que a ella le atormentaban, estaba muy alterada, Chris se limitó a abrazarla y susurrarle palabras de alivio, hasta que finalmente el sueño comenzó a vencerla, la llevó a su habitación y cuando la cubrió con la sábana ella le pidió que no se fuera, él le dijo que se quedaría pero que dormiría en el sofá, ella se negó, nunca antes habían compartido una cama y eso lo hizo sentir nervioso.

Una vez que estuvieron juntos ella le pidió disculpas por pedirle quedarse con ella, pero no quería estar sola, él no pudo evitar abrazarla, y entonces percibió su aroma a vainilla y flores, comenzó a jugar con uno de los mechones de su cabello y vio que era suave al tacto, la vio a los ojos, ella estaba dormida, lucía tranquila e indefensa, un sentimiento dentro de él comenzó a surgir, quería protegerla y cuidar de ella, nunca antes había sentido eso por alguien, entonces acercó su rostro y sus labios tocaron los suyos, él quería alejarse y fue cuando Jill correspondió a su beso, entonces Chris supo que no podría detenerse, rompió el beso y entonces le preguntó

¿Estás segura que esto es lo que quieres?, una vez que comience no hay marcha atrás- le dijo Chris

Estoy segura- le dijo Jill y lo besó

A la mañana siguiente se dio cuenta de lo que sucedió, sintió que se había aprovechado de ella, se levantó de la cama, se vistió y justo en el momento en el que salía del departamento, ella le dijo

¿A donde vas?- preguntó Jill

Tengo unos asuntos que arreglar- le dijo

Pero si acabas de volver, ¿quieres hablar de lo que sucedió anoche?

Jill, no debió pasar, estabas muy mal, no sabías lo que estabas haciendo- le dijo Chris arrepentido

Claro que si sabía lo que estaba haciendo, tú me preguntaste y yo decidí continuar, no tienes que sentirte culpable-

Aun así, yo debía protegerte- le dijo

Déjalo ya, si tanto te arrepientes de lo que pasó, no te preocupes que jamás volverá a pasar, no necesitas echarme en cara que no soy mas que una amiga para ti- le dijo Jill con tristeza

No Jill, no entiendes- le dijo tomándola del brazo

Vete por favor, quiero estar sola- le dijo Jill soltándose

Nunca volvieron a hablar de esa noche a excepción de la última vez que la vio antes de irse a Edonia, sin embargo, jamás pudo olvidar la calidez de su cuerpo junto al suyo ni de la sensación de despertar con ella en sus brazos.

Chris salió de sus pensamientos y de nuevo vio la luna reflejada en el agua, aún seguía enfadado con Jill, pero empezó a comprender la razón por la cual ella decidió ocultárselo, parecía que ella lo conocía mejor de lo que él se conocía a si mismo, si se hubiera enterado él no estaría tranquilo sabiendo el estado de Jill en ese momento, habría cometido errores por no estar concentrado, él lo sabía, por eso ella trató de protegerlo. Comenzó a tener sentimiento de culpa, dijo palabras hirientes y lastimó a su mejor amiga, compañera y quizá la única mujer de la cual se había enamorado como un loco en toda su vida.