Imágenes Culposas

Las tardes en que Reí-chan no está en casa suelen ser tan aburridas. Rei-chan siempre tiene la casa en orden, por lo que limpiar no es una opción para matar el tiempo. Podría ver la televisión, pero no encontraría más que las películas repetidas de siempre. Mis deberes están hechos y realmente no estoy de ánimos para estudiar. Hasta que Rei-chan no regrese mis opciones se reducen a "hacer nada", y es algo muy desalentador al ver lo temprano que es todavía.

-Rei…-

Algo que e observado con frecuencia en días como éstos, es que la falta de presencia por parte de Rei me genera un ligero sentimiento de melancolía -podría haberlo visto hace 5 minutos y ya extrañarlo-. Pensé que emociones como estas desaparecerían al venir a vivir con él, pero veo que ha resultado en lo contrario y a esa sensación se le ha sumado el hecho de que en algún momento tendré que irme de su casa. Llegué a un punto en que me siento intranquilo sin Rei, un punto en que quizás me e convertido en un esclavo de su existencia…Me pregunto si se trata de una amistad muy fuerte, o tal vez…

-¿Hola?- mis pensamientos fueron interrumpidos por una voz desde fuera de la casa. Era inconfundible que mi hermana había venido de nuevo como ya era su costumbre.

-Ne-chan ¿a qué se debe tu visita?- respondí al indicar el camino que ella ya bien conocía.

-¿Acaso no puedo venir a verte?- dijo tomando asiento -¿Dónde se encuentra tu amigo? ¿Acaso está temeroso de verme?

Ahí vamos de nuevo. Al menos debería de disimular un poco que viene a verlo.

-Salió-

-Oh, ya veo- dijo mientras encendía un cigarrillo- ¿Y cuándo regresa?

-¿Acaso tienes algo que preguntarle?

-No realmente. Y si fuese así, no veo por qué deberías saberlo.

-Soy su mejor amigo. Puedo saber más de lo que crees.

-Oh Hazuki, creo que aún no comprendes que existe una barrera muy grande que los amigos no pueden sobrepasar. Una barrera que impide a las amistades traspasar esa parte intima de la que muchos carecen o están en su búsqueda- apagando su cigarrillo, tomo su bolso y se dirigió por donde vino -Mañana regreso. Por cierto, mamá y papá llamaron, dijeron que tenían noticias importantes. Regresan en 15 días- dijo antes de cerrar la puerta.

Una barrera… Es ahora cuando me pregunto si aún existen barreras entre Rei y yo. Barreras que no podría romper. La habitación huele a cigarro, tal vez en la habitación de Rei encuentre consuelo. Su cama está perfectamente tendida, las sabanas huelen a limpio. No puedo evitar imaginar la silueta de Rei adormilada, sus cabellos despeinados…su respiración tranquila, sus labios abiertos ligeramente. Una serie de imágenes culposas vienen a mi mente, y busco refugio en la almohada de Rei, a la que me aferro en busca de su esencia. Quizás si me concentro lo suficiente encuentre algo que me permita olvidar su ausencia, trato de imaginar su voz, su olor…


Nunca pensé que se me haría tan tarde, me pregunto si Nagisa ya habrá cenado.

-Oye, Nagisa… Oh, parece que se quedó dormido. Bueno, no parece buena idea despertarlo, supongo que por ésta ocasión le dejaré dormir en la cama.


Su presencia, busco su presencia. Siento su olor, toco su cabello, siento su respiración… ¿Eh? ¿Cómo es que esto se siente tan real? Entre lo que es realidad e imaginación, me percato de que Rei se encuentra dormido a mi lado. Parece que lo imaginé tan bien que se ha materializado frente a mí, quizás se trate de un sueño.

-Parece tan real…- No puedo evitar observar con curiosidad esta escena tan perfecta. Su cabello despeinado, su respiración serena, los labios entre abiertos…Si esto es un sueño, es un sueño muy bien hecho.

Sus mejillas están tibias. Tiene un rostro tan apacible, sería una lastima despertarlo y arruinar este momento tan perfecto, pero quiero sentirlo más cerca, oír los latidos de su corazón, y antes de darme cuenta mi rostro está contra su pecho. Levanto ligeramente el rostro, los labios de Rei están demasiado cerca de mi ¿Me pregunto si serán tan suaves como se ven?

Su aliento roza el límite de nuestra distancia, pero antes de darme cuenta e comenzado humedecer mis mejillas.

¿Por qué si lo tengo tan cerca de mi no me siento con el valor necesario para acortar más la distancia? Tal vez es cierto que esas barreras existen y no me dejan actuar.

Tengo miedo de que mis sollozos despierten a Rei, pero ahora que me e dado cuenta ya no puedo detenerme.

Lo amo.