SORPRESA XD jjajaja, hoy he podido terminar el nuevo cap. de esta historia, de la otra me encuentro un poco atrasada, pero subiré cap. nuevo cuando también suba el siguiente de este…

Hola a todos! Bueno, ya que muchos han quedado "enganchados" con el cap. anterior, moví el tiempo por aquí y por allá, para poder hacer rápida la entrega.

En este cap. conoceremos lo que será el hilo de la historia para este fic y el siguiente, cumpliendo mi idea de trilogía, sin embargo, el enemigo que se revela a medias en este fic, solo será visto en el siguiente, antes de que lleguemos a ese, algo ocurrirá, algo que puede cambiar muchas cosas en la vida de nuestros personajes.

Bueno, se me hace más rápido responder los reviews por acá, como lo hacía antes, así que aquí voy:

smfanatic: Muchísimas gracias por tomarte el tiempo de leer "una vida a tu lado" y llegar hasta este fic, bueno, es verdad, intento mantener un poco la esencia de Darién, la que se vio en el manga, me alegra saber que te gusta ^^

Para mi es un placer leer tus reviews, muy agradecida, un abrazo para ti =)

JanellaBround: Bueno, hice la entrega lo más rápido que pude ahora, jajaja, gracias por el review, besos! Y gracias por pasar.

Princess Mko: gracias a ti también por seguir dejándome tus comentarios :) saludos! Que estés muy bien n_n

pame22: Hola pam! Bueno, aquí el nuevo cap, espero que también te guste ^^ gracias por pasar siempre a mi rinconcito y leer mis nuevas entregas, un abrazo!

Srnkiki: Estimada, que le dije yo… "lento pero seguro", jajaja, sabes que me gusta ir enredando las cosas a medio camino, no soporto la idea de hacer un fic totalmente plano, sin hechos inesperados, así que aquí comienza una historia que dudo que muchos sepan explotarla y si lo hacen, son pocos quienes lo logran con éxito, espero también poder hacerlo bien y no defraudarlos a ustedes ni a mi misma =)

El por que inicio light, es fácil, me gusta escribir para todos, como el cap. de Mina, (mi tercer personaje favorito de la serie) por que también se que hay muchas personas que gustan leer algo más "rosa", pero ya se aproxima "mi parte oscura" (indiscutidamente mi preferida xD), espero que te guste! Un abrazo querida lectora anónima "namber wan"

Lexie: Qué bueno volver a leerte! ¿También te gusta la fotografía?, bueno, somos dos, en realidad tres, contando a Serena, jajaja, ahora en este cap verás parte de lo que significa la luna entintada, espero que disfrutes también esta nueva entrega. Besos y abrazos para ti!

MartithaJimenez: Jajaja, nena, creo que Rini vendrá en la tercera parte de la historia o en el fin de esta, aún no lo determino, pero falta, tranquila, llegará eso si, jejeje y despreocúpate, aunque la historia se vuelva algo más oscura, seguiremos viendo momentos lindos en el fic, solo espera, besos!

Kndyc: Usted se me había perdido! Jajaja, gusto de tenerte nuevamente entre los reviews, ojala te guste el nuevo cap, a ver si quedas menos metida o tal vez más xD jaja saludos!

mayilu: Querida, posiblemente los generales estén presentes, pero aún no se como incorporarlos, recordemos que no todos han leído el manga y siguen pensando que uno de ellos es mujer =S, así que ahí veré de la forma en las que me las arreglaré, pero es probable que si, estén en este fic o en la continuación, saludos! Y gracias por tus reviews ^^

paolac78: espero que se cumplan tus expectativas y cada vez el fic te sea más interesante ^^ saludos para ti también y gracias por pasar!

Bueno, saludos también para Usagi13chiba, Princess Moon, lis g, y LITA JAPON, que espero verlas en este cap.

Ya, ya, ya, me alargué mucho, disfruten el nuevo cap, el cual se los entrego con mucho cariño, ya que me costó poder sacarlo en poco tiempo, pero hice lo posible por ustedes, aparte "capítulo extendido" =D

Nos leemos, sayo! n_n



Serena aún se encuentra en el piso, sin energías, parece que el desmayo no ha sido uno al azar, aquella enigmática imagen, la cruel Luna entintada, la obliga a conocer un trance jamás vivido anteriormente, es mucho más que un sueño o una pesadilla, una alucinación que nazca por el delirio de la temperatura excesiva que la aquejaba por su estado gripal, la energía oscura que fluye en su conciencia la lleva a viajar por los remotos parajes de un pasado desconocido, de escenario se encuentra, una vez más, las ruinas del milenio de plata, Serena luce su característica vestimenta de Princesa, pero esta vez, solo es abrazada por la soledad, confundida y temerosa ante la incertidumbre que retuerce su corazón, nadie está para ayudarla, guiarla o protegerla, solo ella, lo gélido de un ambiente lleno de abismo y una voz que deja eco en su alma, una voz que se deja escuchar a lo largo de todo lo que Serena ve y siente, mientras camina con temor a un paso erróneo, Serena escucha lo que parecen las palabras de una satírica mujer, que juega con su identidad al punto que descoloca a Serena, la cual solo se dispone a escuchar, lo que aquella intrigante voz le relata:

Hace mucho, mucho tiempo, cuando el milenio de plata nacía bajo la promesa de un porvenir lleno de esplendor y felicidad, la misión de la Luna fue, por siempre, resguardar el planeta tierra, su fuerza atrayente hizo que solo una de sus caras quedara visible ante los ojos de los habitantes de aquel planeta, parece que ha sido un detalle olvidado o tal vez, solo fue omitido, por el miedo a conocer lo que se oculta entre las sombras…

Dime… Serena Tsukino, ¿Eres realmente feliz?, el resplandor de tu estrella también oculta un gran desastre de antaño, siempre ha estado ante ti, como una pesada capa que traes en silencio, no me puedes mentir, te conozco más de lo que puedes imaginar…

¿Nunca te has preguntado el por qué de tu destino?, ¿O solo te has conformado con lo que antiguos relatos hablan sobre lo ocurrido?, ven… abre los ojos, no pretendas seguir tus pasos sin conocer la verdad, ha llegado el inicio del fin de tu era… ¿Ahora te preguntas el por qué?... no digas nada, puedo ver el miedo en tus ojos, como se enrosca tu puño por la impotencia de no saber quién soy, por que estoy y que es lo que quiero…

- ¡Vamos, enfréntate a mí y dime quién eres! – exige Serena, desgarrando su voz ante la petición, la cual no ha sido tomada en cuenta, la agonía del desconcierto deja a Serena aún más temerosa, sin saber que más hacer, en ese minuto, unas majestuosas alas se abren de par en par, blancas como la luz de su corazón que resplandece noche tras noche y día tras día, estas la llevan a un viaje inesperado alrededor de la Luna, Serena intenta resistir el vuelo bajo todos los medios posibles, pero sin lograrlo, comienza su travesía, ante algo que nunca pensó ver.

Ahí está, el lado oscuro de la Luna, melancólica y desterrada faceta de lo que es este satélite natural, se respira el temor, el aislamiento y la desolación, pero sin embargo, una inimaginable fuerza reclama su dominio, el cual cede un espacio para que Serena toque suelo, la penumbra la sobrepasa, no hay un solo vestigio de luz en este punto. Los escalofríos bajan y suben por la espalda de la princesa, cuando vuelve a escuchar aquella voz…

¿Crees que tu y los tuyos son los únicos con poderes más allá de lo que la lógica podría contar?, dime Princesa Serena, ¿Nunca has imaginado un mundo lleno de dolor? Si bien has pasado una vida entera protegiendo a tu planeta de ese destino, yo se lo que este es, he sido exiliada para vivir en un mundo donde solo las tinieblas son mi compañía, donde bebo tristeza y me alimento de dolor, yo soy tu sombra, soy la parte que quedó oculta ante tu presencia, soy tu miedo y agonía, soy el inicio y el fin y sentencio el término de esta macabra escena, los milenios pasados han sido insuficientes para saciar mi rencor y es ahora, cuando cobraré venganza.

- Seas quién seas, por favor… - intenta decir Serena, abrumada ante las palabras que agrietan su tranquilidad.

- No supliques ante alguien que no te escuchará, tu has sido la favorecida para conocer lo que realmente susurra el silencio de este sistema solar, por que siempre, siempre, estoy un paso delante de ti, se que dirás, se que profesarás palabras de amor para apaciguar lo que puedo sentir, pero todo será en vano… ¡Todo!, tú corazón fuerte caerá ante mi, como una ofrenda de victoria, en ti, veré acabada la era de la luz, ese es el destino que he creado para ti.

En ese minuto, Serena siente como sus bellas alas se hacen trizas, como sangran y le causa un profundo dolor, Serena lanza lamentos ante en silencio mientras la Luna ruge ante lo que se asemeja a un terremoto, en ese segundo, la princesa cae a su suerte, vagando en el espacio hasta desplomarse pesadamente a la tierra, momento en el cual, por fin abre sus ojos.

- ¡No por favor, no! – grita Serena, sacudiéndose ante la conciencia de haber despertado en el laboratorio fotográfico que la vio dormir, mientras intenta volver a sus sentidos, un temblor recorre cada parte de su cuerpo, solo logra sentarse y apoyar su espalda en el mesón que se encontraba cerca, ahí Serena puede desahogar el llanto que estrangulaba su alma, tapa su rostro con ambas manos, sin poder dejar de tiritar y sentir como su mundo se ha venido abajo, aún así, entre las lágrimas que desgarran sus mejillas una tras otra, Serena levanta su mirada, para intentar encontrar lo que sospecha que fue el causante de todo lo ocurrido… su corazón se paraliza, sus ojos se abren pasmados mientras las lágrimas no se detienen, su boca se seca y su respiración se entrecorta, al ver que la fotografía de la luna entintada ha desaparecido sin dejar rastro alguno.

- Esto… esto no, no puede estar ocurriendo – se dice a si misma Serena, mientras retuerce sus labios y toma su cabeza con ambas manos, entrando en un estado de paranoia que la deja extenuada, mirando con rapidez y recelo de izquierda a derecha, viéndose completamente sola, sin poder comprender la profunda razón de todo lo que experimentó en ese supuesto estado de inconciencia.

El reloj marca las 2:30 PM, Darién ha terminado exitosamente una nueva jornada universitaria y como fue prometido, el iría a la universidad de Serena para regularizar sus deberes e ir con novedades ante su esposa, ha decidido caminar hacia el lugar, siendo acompañado por tenues rayos solares que se hacen espacio entre las nubes amenazantes de lluvia, el camina con optimismo y felicidad, aunque también con algo de incertidumbre sobre el estado de Serena, suponiéndola en casa, descansando y recuperándose de sus malestares, no son muchos los minutos que pasan hasta que Darién llega al lugar, entra y se acerca al mesón de atención, donde una amable secretaria se percata de su llegada.

- Buenas tardes Señor, ¿En que lo puedo ayudar? – pregunta la secretaria, con simpatía.

- Buenas tardes, vengo a regularizar los deberes de mi esposa, ella es Serena Tsukino, estudiante de fotografía, no se si sería posible entrevistarme con el jefe de carrera, que también es su profesor – pide Darién, cortésmente.

- Un segundo por favor – pide la secretaria, tecleando el nombre de la alumna, para conocer sus datos, visualizados en un computador que allí se encontraba, añadiendo a los segundos – Usted quiere hablar con el Sr. Mitsukuri, bueno, déjeme ver si puedo comunicarme, espere por favor – dice la mujer, tomando un teléfono y digitando algunos números, intentando contactarse con el departamento de fotografía.

- Muchas gracias – responde Darién, volteándose y yendo hacia una silla que lo esperaba.

- ¡Espere!, vaya suerte la suya, aquí está el Sr. Mitsukuri – le comenta la secretaria, apuntando hacia donde está el profesor en cuestión.

- ¿Usted es…? – pregunta el maduro hombre, acercándose a Darién mientras ya estira su brazo, para estrechar la mano con el hombre que lo busca.

- Darién Chiba, esposo de Serena Tsukino, una de sus alumnas – aclara Darién, llegando a su encuentro y estrechando la mano del profesor.

- Con que usted es el afortunado, mucho gusto – le dice el Sr. Mitsukuri, con simpatía.

- Igualmente – le dice Darién, halagado graciosamente ante la observación del profesor de Serena.

- Dígame, en que puedo ayudarlo, si quiere, pasamos a mi oficina – propone el profesor, procurando ser cortés.

- Sería bueno, gracias – responde Darién, siguiendo los pasos del profesor Mitsukuri, llegando a la oficina de este.

- Tome asiento – le dice el, indicándole una silla, mientras el va a la propia.

- Gracias – dice Darién, mientras se acomoda.

- Ahora si, dígame, en que puedo servirle de ayuda – pregunta el Sr. Mitsukuri, mirando a Darién con atención.

- Bien, he venido hasta acá para ver los asuntos pendientes que pueda tener Serena, ella ha tenido que quedarse en casa debido a que está padeciendo un fuerte resfrío, por eso mi presencia acá, me gustaría saber que es lo que ella debe regularizar a tiempo para seguir con sus estudios – le explica Darién, esperando la respuesta del profesor.

- ¿Fuerte resfrío?, no tenía idea, no me pareció verla enferma – le comenta extrañado, el Sr. Mitsukuri.

- ¿Verla? – pregunta sorprendido Darién, sin entender muy bien que ocurre.

- Si, ella vino hasta acá, yo la llamé y se lo pedí ya que lo que tenía pendiente era poca parte de un examen, el cual necesito evaluar para promediar sus notas semestrales – le comenta el Sr. Mitsukuri.

- Vaya, no esperaba eso… ¿Por casualidad sabe si ya ha terminado? – pregunta Darién, sin indagar en los detalles del motivo que obligó a Serena a ir a ese lugar.

- Ahora que lo menciona… hace ya varias horas le ordené ir al laboratorio fotográfico y no la he vuelto a ver – comenta pensativo el Sr. Mitsukuri, apoyando con fuerza su espalda en el respaldo de su silla.

- Puede ser que aún se encuentre ocupada – dice Darién, intentando darle respuesta a la incógnita.

- No lo creo, por la hora creo que ya debió haber acabado con lo que tenía que hacer – confiesa extrañado el Sr. Mitsukuri.

En ese minuto, el teléfono del hombre suena con insistencia, el le pide un segundo a Darién para contestar, los monosílabos que el Sr. Mitsukuri pronuncia son acompañados con cierto tono de sorpresa, poco después, corta abruptamente la llamada.

- Sígame por favor – le pide a Darién, levantándose con rapidez de la silla, yendo hasta la puerta, la cual abre con fuerza y da apresurados pasos hacia algún lugar, Darién le ha hecho caso, presiente que se trata de Serena, una fuerte preocupación embarga sus nervios y va con ansiedad tras el profesor de su esposa, hasta llegar al mencionado laboratorio fotográfico, lugar donde una alumna custodia la puerta de entrada, la cual se acerca al profesor en el segundo que lo ve y le comenta lo ocurrido.

- Profesor, Serena se encuentra allí adentro, pero parece estar mal, está llorando desconsolada y no ha dejado que alguien le acerque, así que por eso pedí darle aviso a usted – comenta una joven, de edad similar a Serena, la cual relata el hecho con nerviosismo.

- Bien hecho, ahora, déjame pasar por favor Akemi, vete tranquila – le dice su profesor.

- Si, hasta pronto – responde Akemi, marchándose del lugar.

- Por favor Sr. Chiba, entre conmigo – pide Mitsukuri con reserva.

- Claro – dice ansioso Darién.

El Sr. Mitsukuri abre la puerta lentamente, le pide a Darién que entre rápido y que cierre la puerta tras esto, es entonces cuando Serena se percata de que alguien más está en la habitación, sus mejillas están manchadas por el rastro del rímel y las lágrimas, sus cabellos están desordenados y su expresión marca angustia, Darién siente como su corazón se sobrecoge y va con rapidez hacia ella, una vez cerca, se arrodilla frente a Serena, intenta tocarla, pero Serena solo lo mira con nerviosismo e incluso locura, pegándole manotazos para que el se detuviera, mientras sus espasmos no terminan y menos su mirada paranoica, llena de recelo ante cualquier cosa o persona que se le acerque.

- Serena, Serena, soy yo, Darién – le dice su esposo, intentando tomarla por los hombros.

- ¡Suéltame!, no quiero que me toques – responde Serena entre gritos y lamentos, prosiguiendo con su llanto afligido, tomando su pelo y dando algunos tirones a este.

- ¿Qué te ha ocurrido?, ¡Serena! – pregunta extrañado Darién y sobretodo, muy apenado, mientras insiste en detener los espasmos que sufre su mujer.

- ¡Dije que me soltaras!, ¿No comprendes?, déjame sola por favor… - declara Serena, bordeando la demencia.

- Será mejor que llame a una ambulancia, Serena no se ve bien – comenta horrorizado el Sr. Mitsukuri, el cual sale raudamente en búsqueda de ayuda para su alumna en deplorables condiciones.

- Serena, intenta tranquilizarte – le pide Darién, ejerciendo fuerza sobre las muñecas de su esposa, pudiendo detenerla y así, intentar mirarla directamente a los ojos, para investigar alguna respuesta que justifique tan inusual comportamiento por parte de su esposa.

- Darién… ¿Sabes lo que oculta el lado oscuro de la Luna? – pregunta con ansias, Serena, zafándose de los apretones que Darién le daba, poniendo sus manos en el piso y acercando su cara a la de su esposo, sin medir distancia, abriendo sus ojos y sin pestañear, esperando que las palabras de Darién sean las que le proporcionen cordura, dentro de sus dañados pensamientos, Serena no recuerda que el no sabe sobre lo ocurrido, ni del suceso actual ni de aquel sueño que ella tuvo hace días, pero como en su cabeza nada anda bien, lanza esta pregunta, que deja atónito a Darién, sin saber que responderle.

- ¿Lado oscuro de la Luna?, de que hablas mi amor – le responde Darién, desestimando la pregunta que le ha hecho su esposa, acercándose con más seguridad a ella, intentando besarla con simpatía, sin esperar la cachetada que ella le ha dado con fuerza.

- ¿Crees que estoy bromeando?, ¿Piensas que todo se arregla con un maldito beso?, Darién, ¡dime ahora que es lo que esconde el lado oscuro de la luna! – insiste Serena, volviéndose más violenta en sus palabras.

- No se de lo que hablas y no vuelvas a golpearme – reclama Darién, manteniendo cierta distancia de Serena, sin embargo, sus palabras están exentas de resentimiento o maltrato, por el contrario, sus palabras han sido suaves y comprensivas.

- Créeme… el dolor que sientes en tu mejilla… ¡No se compara con el que llevo en mi corazón! – sentencia Serena, gritándole su respuesta a Darién.

- Serena, tranquila por favor, puede ser que aún tengas fiebre y… - intenta decir Darién, mirando como su esposa se levanta con fuerza y lo mira con desafío.

- ¿Fiebre?, No Darién… esta vez estás equivocado – le dice Serena, moviendo su cabeza de lado a lado, mostrándole con este gesto, el error de su teoría.

- ¡Entonces dime que es lo que ocurre! – pide Darién, levantándose con igualitaria postura desafiante, siendo víctima del nerviosismo que recorre su cuerpo y mente.

- No lo sé… - responde algo más centrada, Serena, bajando la mirada, a la vez, sus piernas vuelven a tambalear, pero esta vez, Darién está a su lado para sostenerla, como ella tiene pocas energías, no pone resistencia alguna para que Darién lo haga, así que cae a peso muerto entre sus brazos.

- Vámonos de aquí – dice Darién, tomando a Serena entre sus brazos, para sacarla del laboratorio fotográfico, el aprovecha de aproximar su mejilla a la frente de Serena, percatándose de que la temperatura de esta es altísima, así que piensa para si mismo que el comportamiento de ella si se debe a la fiebre, que puede tenerla presa de algún delirio, del cual ella no sea conciente, pero poco a poco, irá descartando esta idea.

Darién va con Serena hasta la entrada de la universidad, allí, los alumnos que transitaban miran lo ocurrido con asombro, mientras el Sr. Mitsukuri se encuentra en la calle, mirando con ansiedad los autos que pasan, esperando ver a la ambulancia que ya confirmó su viaje hasta allá. Darién va con Serena hasta donde está el profesor, el cual le pregunta a el por el estado de Serena, la cual en el camino, cedió ante el cansancio y se encuentra con sus ojos cerrados, Darién no sabe que responderle al Sr. Mitsukuri y solo clama que la ambulancia llegue pronto, mientras sostiene con fuerza a Serena y la mira cada ciertos segundos.

- ¡Allí!, ¡allí viene la ambulancia! – dice el Sr. Mitsukuri, moviendo su mano para hacerla detener en el lugar correcto.

Una vez detenida, dos paramédicos salen de la parte trasera de este, el Sr. Mitsukuri es quién, a grandes rasgos, le explica a uno de ellos lo ocurrido, mientras el otro baja una camilla y le da una mirada a Darién, el cual automáticamente se dirige hasta allá y con la ayuda del paramédico, dejan a Serena en la camilla, metiéndola rápidamente hacia el interior de la ambulancia, Darién mira como Serena se encuentra allí, va hacia donde está el Sr. Mitsukuri y se hace partícipe de la conversación.

- Así que dice que esta alumna se encontraba en una habitación con un cierto ataque de pánico – le pregunta el paramédico en cuestión.

- Creo que así podría llamarlo, en realidad no sé, se veía muy ajetreada y nerviosa – responde el profesor, angustiado por la situación.

- Comprendo – dice el paramédico, tomando nota, preguntando - ¿Algún familiar de ella con el cual me pueda contactar?

- ¡Yo soy su esposo! – irrumpe Darién, con nerviosismo.

- Bueno, acompáñenos por favor, usted puede ir al lado de su esposa – comenta el paramédico, indicándole a Darién donde puede tomar lugar.

- Está bien, gracias por su ayuda Sr. Mitsukuri – le dice Darién, volteando su cabeza para mirarlo.

- No hay de que muchacho, por favor, cuando Serena mejore, avisa a la universidad, para que estemos tranquilos – pide el profesor, haciéndose a un lado, pisando la orilla de la vereda.

- Cuente con eso – responde Darién, antes de entrar a la ambulancia, para hacerle compañía a su esposa, la cual ya está siendo asistida por los paramédicos, los cuales le proporcionan oxígeno y comienzan con los exámenes básicos.

La ambulancia se escabulle entre los demás automóviles, con rapidez se dirige hasta un centro hospitalario, donde Serena pueda ser examinada con mayor exactitud, por lo pronto, los paramédicos descartan algún tipo de trastorno cardiaco, aún así, Serena es apoyada por el oxígeno que le es suministrado y las primeras dosis de suero, mientras uno de los paramédicos le dice a Darién que esté tranquilo, ya que no puede ocultar la preocupación que marca su rostro.

Ya una vez en el hospital, los paramédicos bajan a Serena en camilla y la ingresan al sector de urgencias, donde ahora es un Doctor el que se hace cargo de ella, Darién sigue a Serena hasta el momento que se le es restringida la entrada, el doctor le pide que vaya hasta el mesón de atención para que llene los formularios necesarios, mientras escucha por parte de los paramédicos, los síntomas que tiene la paciente.

Pasan algunos minutos y el doctor se presenta ante Darién, diciéndole:

- Soy el Doctor Akimoto, esté tranquilo señor, yo seré el encargado de ver a su esposa – le comenta el doctor, a tono calmo, para intentar con esto, contagiar a Darién del mismo sentimiento.

- Doctor, ¿Qué tiene mi esposa? – le pregunta nervioso, Darién, terminando de llenar los formularios correspondientes.

- Su esposa está bien, ahora se encuentra en observación, creo que puede tratarse de un fuerte cuadro de stress, hace un rato despertó con bastante exaltación, pero le hemos suministrado un calmante suave para tranquilizarla, ya se pidió un examen de sangre y algunos más, para descartar cualquier problema invisible a nuestros ojos, también se le ha mantenido el suero y se ha añadido algunas medicinas para que la fiebre ceda – comenta el Doctor Akimoto, mientras revisa la ficha de Serena.

- ¿Puedo pasar a verla o aún no es tiempo? – pregunta Darién, esperando respuesta afirmativa.

- Aún no Señor, es mejor que la paciente sea examinada sin que tenga visitas a su lado – responde firmemente, el Doc. Akimoto, añadiendo – Le recomiendo tomar asiento y esperar al menos hasta que la paciente esté en mejores condiciones.

- Está bien, esperaré – dice Darién con tono algo molesto, pero entendiendo las razones del Doc. Ya que las sabe a la perfección, al ser el también uno de estos, viendo como el doctor de Serena se aleja y vuelve a cumplir con sus labores.

Darién se sienta en la sala de espera y apoya sus codos en las rodillas y afirma su cabeza con las manos, derramando una solitaria lágrima, sin que nadie se percate de esto. Darién comienza a sospechar que el estado de Serena se debe a algo más que su estado gripal, empieza a sospechar que se trata de algo más grave, de lo contrario, Serena jamás se comportaría de esa forma para con el, algo en los ojos de su esposa se lo indicó, una mirada opaca, carente de su característico brillo, el cual hacia resplandecer los días de Darién, parecen ahora estar manchados por una sombra, la cual nubla lo que los ojos se Serena realmente retrataban.

Darién ha decidido dar aviso a las chicas, también a sus suegros y cuñado, cree que es necesaria la presencia de ellos, saca su celular y digita el número de Lita, confía en que Mina y Amy aún se encuentran con ella, ya pronto saldrá de la duda, al escuchar la voz de Lita al contestarle.

- ¿Hola? – pregunta Lita.

- Hola, soy Darién – responde el pelinegro.

- Hola Darién… ¿Cómo estás? – Pregunta cortésmente Lita.- No muy bien, estoy en la clínica Ikuryo, Serena ha tenido una especie de ataque de pánico – comenta tristemente, Darién.

- ¿Qué has dicho?, pero… ¿Se encuentra bien? – pregunta sorprendida y asustada, Lita.

- En este momento le están practicando una serie de exámenes, espero que se encuentre mejor – le comenta Darién.

- Darién, espera allí, ¿Estás solo? – pregunta Lita, con serias intenciones de ir al lugar.

- Si, estoy solo – responde Darién.

- Voy para allá, ahora estoy con Andrew, iré con el – comenta Lita, al mismo tiempo que se escucha la voz de su novio, preguntando que ocurre, al escuchar a Lita tan preocupada.

- Gracias Lita – responde Darién, agradecido por la disposición de ella.

- Nada que agradecer y tú quédate tranquilo, en el camino me iré comunicando con las chicas para que también vayan – ofrece Lita, su ayuda.

- Está bien – responde algo más tranquilo, Darién.

- Bueno, ¡Nos vemos!, cualquier novedad antes de nuestra llegada, avísanos por favor – pide Lita, antes de cortar la comunicación.

Ahora Darién se dispone a hablar con algún familiar de Serena, llama hasta la casa de los padres de esta, es su suegra quién contesta, Darién busca la forma más sutil para comunicarle lo ocurrido, para no crear pánico a Ikuko, le dice lo que ocurre y como era de esperar, su suegra pregunta insistentemente más detalles de lo ocurrido, mientras promete su rápida llegada, la cual será solitaria, ya que su esposo se encuentra trabajando y Sammy estudiando, dejará una nota para que el primero en llegar la lea y le informe al que falta, por ahora, Ikuko solo piensa en tomar sus cosas y salir al hospital, despidiéndose de Darién para poder ir lo antes posible.

Han pasado cerca de 30 minutos, Darién va en búsqueda de un café para mantenerse firme, aún se encuentra solo y nadie ha salido a darle novedades sobre el estado de su esposa, es ahora cuando los segundos pasan a velocidad de minutos, la ansiedad por saber algo carcome a Darién, quién se mueve entre nerviosos pasos y miradas rápidas, justo en el momento que vuelve a sentarse, escucha una voz masculina que lo llama.

- ¡Darién! – gritan desde no muy lejos, haciendo que el pelinegro voltee

- ¡Andrew! – responde Darién, al ver a su amigo llegar, junto a Lita.

- ¿Cómo estás? – pregunta Andrew, dándole un sentido abrazo a su amigo.

- Intrigado, aún no se nada de Serena – responde perplejo, Darién, mientras saluda a Lita.

- ¿Qué ocurrió Darién? – pregunta la amiga de su esposa, muy preocupada, así, Darién comienza a contarle lo ocurrido, aunque procura ser discreto ante el tema del "lado oscuro de la luna", ya que Andrew, según parece, aún no conoce esta realidad, sobre lo que refiera a las sailors scouts, pero el notorio nerviosismo de Darién, le da la antesala a Andrew para que le confiese algo en forma de duda.

- ¿No tendrá que ver con el enemigo? – pregunta Andrew, dejando boquiabiertos a Lita y Darién.

- ¿Enemigo? – pregunta nerviosa Lita, mostrando aparente desconocimiento ante lo mencionado.

- ¿De que hablas? – pregunta Darién, tomando postura similar a la de Lita.

- Chicos, se que no es el mejor lugar ni momento para decirles la verdad, bueno, será por que siempre he sido cercanos al grupo, por que yo se en verdad quienes son, tú Darién, eres Tuxedo Mask, mientras Lita es Sailor Jupiter, Serena es Sailor Moon y las demás también son sailors scouts – confiesa Andrew, queriendo sonar comprensivo ante ellos.

- Andrew… - susurra Lita, sin querer desmentir las palabras de su novio.

- ¡No se preocupen!, he guardado el secreto por años, ni siquiera a mi hermana se lo he dicho, así que estén tranquilos, de mi no saldrá palabra alguna – comenta Andrew, intentando proporcionar tranquilidad a los chicos, que aún se encontraban pasmados por la revelación.

- ¿Pero como lo supiste? – le pregunta Darién, intentando comprenderlo.

- Eso lo hablaremos en otra ocasión, ¿Te parece?, por ahora no descarten que se puede tratar de algún enemigo, he sentido que las cosas no andan normales, no sé, en realidad quién soy yo para guiarlos, es solo un consejo – responde Andrew, avergonzándose un poco, al sentir que se inmiscuyó más de la cuenta.

- Eso lo veremos después – dice Lita, tomando la mano de Andrew mientras le regala una sonrisa, pocos segundos después, se percata que la madre de Serena viene en compañía de Amy, Mina y Rei, muy apuradas, buscando con la mirada a Darién.

Todos se juntan, entre ellos, aclaran sus dudas y conversan lo ocurrido, Amy intenta calmar a Ikuko, que se encontraba muy nerviosa, mientras Darién aleja a Mina y a Rei y les comenta sobre los dichos de Serena, aquel lado oscuro de la luna de la que tanto hablaba, Rei se siente impotente y enojada al ver que nuevamente, su mejor amiga puede encontrarse en peligro, mientras Mina lamenta lo que está pasando Serena, muy preocupada y temerosa ante lo que pueda ocurrir, así, el grupo se ve obligado a matar el tiempo, en espera de alguna señal que indique la mejoría de Serena.

En otro lugar, Haruka y Michiru, sin conocer la situación que afecta a la princesa de la luna llena, comienzan a hablar desde el balcón de su departamento, Michiru siente que algo anda mal, mientras Haruka respira el agitado viento que da malos presagios, ellas no se quedarán tranquilas hasta investigar por sus medios que es lo que ocurre, es la manera que ellas tienen de hacer las cosas y esta vez, piensan hacer lo mismo.

- El viento se encuentra más violento que de costumbre – dice Haruka, con recelo.

- Creo que una vez más… deberemos prepararnos, para lo que pueda ocurrir – comenta Michiru, mirando su talismán.

Nuevamente, la tranquilidad de una vida normal se ve interrumpida, la tensión es palpable, el hilo rojo que une a todo este grupo se tensa al sentir situaciones de riesgo, no es necesaria una palabra, una advertencia, para saber que la brisa susurra un grave peligro, pero muy distinto a los demás… esta ocasión, puede ser la piedra angular, para que todo lo conocido, cambie para siempre.