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Llamas de muerte

Era sábado, día deseado para muchos. Aunque se sentía frío el día, todos deseaban salir pues podrían ir a Hogsmeade a divertirse un rato, en las tiendas, en los pubs en Honeyduckes o Zonko. Si, aquél día era para disfrutarse y un grupo de amigos no iban a desaprovecharlo.

Harry, Luna, Ron, Hermione, Neville y Ginny, habían decidido salir a divertirse, pasar un día de deséstres, fuera de deberes, de obligaciones y profesores.

Harry y Ginny iban delante del grupo, felices con ese tiempo para ellos. Pues hacia poco estaban juntos, e iban a cumplir un mes y querían celebrarlo; Luna y Neville platicaban con la castaña, preguntándose si sería mejor ir a las Tres Escobas por cerveza de mantequilla o a Honeyduckes a comprar golosinas, o tal vez a Zonko, a ver a los gemelos Weasley.

También ese día en especial el joven pelirrojo estaba un tanto extraño, mientras sus amigos estaban ajenos en su mundo de bienestar, él tenía que lidiar con una lucha interna por armarse de valor, ese día estaba decidido a poner en marcha aquel plan secreto. Nunca fue un hombre de palabras, ni de muchos detalles, el siempre iba al grano con las cosas o era demasiado emocional, jamás pensaba demasiado las cosas. Y ahora, tener que pensarlas le causaba gran frustración.

Miró a la castaña, mirando a Luna expectante a su conversación. Y sintió sus pecosas mejillas arder, aunque se camuflajeaban con el ardor invernal que se sentía.

-…aboga demasiado a la suerte de los Chuddley Canons, ¿no es así, Ron? – decía Neville animado viendo a al pelirrojo.

Este lo miró con ojos redondos, ¿de que demonios hablaba Neville?

- ¿Eh? ¿Qué?...si…

Hermione rió dulcemente al ver a Ron, con esa manera tan infantil de sorprenderse y esa manera tan suya de querer despistar su desliz. Ella pensaba que el frío lo distrajo, al ver su rostro sonrosado, pero la verdad es que el joven simplemente no estaba ahí, y a la vez en ella.

Si, el torpe de Ron sentía amor por ella, pero siempre trató de ocultarlo pues ella solo era su amiga, ella solo lo veía con ternura, como quien ve a una criatura que está bajo su cuidado, probablemente ni siquiera lo vea como un hombre, sino como un niño, como un hermanito. Aquel que ella siempre deseó.

- Ron, hey Ron..….¡Ronald! – dijo ella, sacándolo de sus pensamientos.

- ¿Qué sucede? – despertó al oírla nombrarlo con todo su nombre, cuando ella le exasperaba, solo que no vio a la a menuda ceñuda Hermione al llamarlo así, sino a una expresión afable.

- Iremos a las Tres Escobas, para calentarnos un poco, estabas muy distraído.- dijo ella volviendo su mirada al frente.

- Lo siento, he estado matándome estudiando Transformación. – dijo él apretando el paso, y a simple vista parecía haber sacado esa excusa de la manga, pues la chica lo miró con sorpresa, e incredulidad.

Si, claro. Si Ron se mataba estudiando, ella era un troll de montaña.

Pero dejó ese pensamiento en el aire…al recordar la palabra troll,..Extrañamente estaba unida a aquellos dos gorilas que acompañaban a Malfoy de pequeño…Malfoy…un pensamiento llevó a otro sin proponérselo y pensar en Malfoy hizo que a la chica se le nublara el corazón.

Recordó su mirada y su sonrisa cruel. Su bella sonrisa macabra, y se odió por pensar así, ¿Cómo se iba a pensar en él de esa manera cuando la trató peor que basura? Cuando por fin vio sus intenciones y su indiferencia hacía su vida, cuando ella hubiera estado dispuesta a exponerla a por él.

Sonrió con amargura, jamás Draco cambiaría, seguiría siendo el mismo patán de siempre. Ella se equivocaba, no podía hacerlo cambiar, transformarlo. Ella deseaba tanto ese lado de él, conocerle, realmente. Y a pesar de lo real que fue su desprecio y el dolor que sintió de alguna manera las sintió falsas, como su falso rencor.

Ella no guardaba rencor hacia el rubio, por mas que lo intentase, esa no era su naturaleza. Jamás lo odiaría…porque el odio que había en ella se había ido, pensó en sus padres y preguntándose ¿qué habrían pensado cuando ella les dijera que por fin estaba interesada en un chico? Entonces se dio cuenta sin proponérselo, de que el pensar en sus padres ya no le causaba dolor, por fin había superado aquel sufrimiento.

Ya podía pensar en ellos con alegría y melancolía. Pero ahora sufría, por no poder charlar con su madre de aquellos sentimientos que afloraban. Cuanto los amaba…

Jamás los dejaría morir en su memoria.

Draco caminaba junto a sus mejores amigos, Blaise contaba una anécdota sobre alguna conquista difícil y Pansy reprobaba su actitud pomposa y Nott hablaba sobre la virtud del amor sincero y los veía reír y discutir, ajenos a su propia tribulación.

No podía olvidar el rostro de dolor de Granger, realmente lo estaba viendo. A él, y ¿que hizo él? Aplastarla cual insecto, humillándola como solía hacerlo, pero ahora ya no era tan gratificante, ya no se regodeaba en su dolor ni se ponía a contar sus hazañas crueles con sus amigos.

Los veía y se vio a sí mismo, pensando en su situación y se sintió afortunado, especialmente por Nott, tal vez no eran perfectos, como San Potter y Weazel para ella pero eran lo suficientemente apreciados por él.

Tan sumido en sus pensamientos estaba que no se percató del lugar donde llegaron los pasos de sus amigos. Alzó la vista al letrero del establecimiento y su boca se torció en una mueca de frustración, ojala no la viera.

Y entraron a las Tres Escobas.

- Oí que unos de Slytherin fueron expulsados…-comentaba Ginny mientras terminaba su tarro. – McGonagall estaba furiosa.

- Unos siguen sosteniendo que fue Malfoy el culpable – comentaba Neville viendo a Harry, quien le devolvía la mirada con algo de afirmación.

Hermione sintió un latido fuerte al oír su nombre, pero en seguida disimuló con el tarro en mano y dio un sorbo a la bebida espumosa.

- OH, no…miren quien acaba de entrar. – murmuró Ron.

Hermione deseó haber propuesto ir a cualquier otro lugar de Hogsmeade, inclusive el bosque al ver la figura masculina entrar al pub con sus amigos, todos con un poco de copos de nieve en sus abrigos azabache.

Los cuatro pasaron la vista por el lugar, y el rubio detuvo su mirada en la chica y al segundo la retiró, doliéndole su presencia, pero supuso debía aguantar, él mismo se lo ganó.

Apenas se acercaron a la barra para pedir sus bebidas cuando Ron los miró como si le hubiesen dicho que tendría dos horas de Adivinación con Trelawney.

- Que molestos, ¿porqué no se van a otro lado, como el callejón Knokturn? – susurró Ron por lo bajo.

Pero Malfoy lo oyó con claridad y antes de siquiera darle un sorbo a su caliente bebida miró al pelirrojo con saña, no podía evitarlo. La comadreja había tocado la yaga.

- ¿Y por qué no tú te largas al vertedero municipal? – dijo el rubio despotizo al pelirrojo, quien le miró sorprendido e indignado.

- Porque te tendría de vecino, Malfoy.…

Nott quiso sonreír pero una mirada de su mejor amigo lo silenció, la verdad era que veía aquella pelea demasiado infantil para a esas alturas de su vida, pero en fin, si Draco quería de darse de topes con una causa perdida allá él.

- Ron…déjalo, no vale la pena…- intervino Harry, tan pacifico como siempre.

- Si, Weasley, deja que tu novio te diga que hacer, con eso de que quiere ser el centro de atención…

Entonces Harry lo miró con fastidio mientras que las dos chicas Gryffindors intentaban calmarles.

Draco sentía hervir su sangre, estaba realmente ciego de odio, no realmente a aquellos jóvenes sino de su situación y simplemente quería explotar por cualquier cosa.

Parecían estarse encendiendo el ambiente y Ron quería realmente que Malfoy le diera una razón para sacar la varita, Hermione se dio cuenta de eso y se puso de pie.

- Basta los dos, parecen dos criaturas,..- dijo regañonamente – Y tu, Harry, de lugar de hacerle caso deberías calmar a Ron…

Draco siguió sosteniéndole la mirada al pelirrojo pero por dentro sentía un tremendo calor, que no venía de aquella acalorada pelea, sino de aquella chica que intervino oportunamente.

Entonces se dio cuenta de lo idiota que había sido, realmente deseaba pelear, deseaba desahogar aquella frustración que sentía por no poder amar a aquella joven y por la amenaza de su padre.

Antes de que alguien pudiera decir algo se oyó una explosión y cayeron al suelo por el impacto.

Parecía que sus oídos rezumbaban por el infrasonido, y al levantarse vieron con horror como estaba quemándose el lugar y salieron con torpeza, entre la marea de personas que estaban dentro del pub.

Llenos de tierra se veían entre sí y con incredulidad vieron como unas columnas de humo absorbían las casas, negocios…y vieron humo negro volar alrededor, como horrendos cuervos que celebraban la destrucción.

- Mortífagos...- dijo Luna, con aquella voz dulce, pero sin miedo, como si nombrara un elemento natural.

Ella espontáneamente trajo a Hermione a la realidad y miró a sus amigos y después entre la muchedumbre a …

- Malfoy…- susurró sin darse cuenta.

- ¿Qué tiene él? Olvidalo, salgamos de aquí. – dijo Ron tomándole de la mano.

Corrían ente la gente y de pronto cayeron en cuenta que el cielo se había ensombrecido, por las cenizas o por maleficios de los mortífagos, no sabían, solo querían correr.

Entonces vieron las mas horrendas de las visiones, encapuchados matando personas, algunas se defendían pero otras acababan en el suelo, Ginny vio a una niña aferrada a un cadáver, gritando y llorando.

- ¡Mama!

- ¡Harry….! – ella lo miró y fueron hacia ella pero solo llegaron a penas pues los mortífagos estaban destruyendo el pueblo con explosiones.

Luna y Neville se pusieron a ayudar a una pareja de unos atacantes, Hermione veía todo como si fuera desde otra prospectiva, gritos, explosiones…llantos. Parecía vivir aquél momento que perdió a su familia.

No podía evitar mirar a todos lados, esperando algo, buscando algo. Algo que la mordía desde adentro, algo que sentía no estaba bien.

Ron la abrazó y tiró al suelo, un rayo de luz verde le pasó rozando.

- ¡¿Qué te sucede? ¡Despierta, Hermione! ¡Debemos irnos! – dijo sujetándola de los hombros, zarandeándola un poco.

- Ron, debo hallarlo…, perdóname. Se lo prometí a McGonagall…-dijo ella alejándose.

- ¿A quién, Hermione? – dijo él detrás de ella.

- A Draco. – dijo ella con un poco de bochorno pero con seguridad en sus castaños ojos.

Ron se quedó mudo.

Ella no esperó se recuperara cuando oyó que le gritó desde atrás, su nombre.

- Te amo, Hermione…- ella se volteó con una extraña expresión en sus ojos, no parecía sorprendida ni emocionada.

- ¿Ron…?

Un rayo casi lo alcanza pero lo esquivó y corrió a un lado de ella, tomandola de la mano, no la dejaría por nada del mundo.

- Y no me importa que pienses, no te dejaré sola. Y si buscaremos al hurón iré contigo. – dijo él acompañándola.

Entre gritos y sangre corrían, había figuras que se movían con mas rapidez y agilidad que los mortífagos inclusive no usaban varita y cayeron en cuenta que había hombres lobo en la batalla, y Hermione sintió la sangre helada al ver como destrozaban la garganta a una chica que aún se movía, como pudieron observar mientras esta se retorcía debajo de la bestia.

Ron sujetó a su mejor amiga hacia él y se ocultaron tras una esquina, para impedir que viera la horrenda escena y ser descubiertos.

- Dios….Ron….- dijo ella sollozando, no se percataba pero temblaba, esa escena le quitó valor a la castaña, sintiendo tremenda pena por aquella víctima sin nombre.- Se la esta comiendo viva…

- Vamonos, Hermione…él puede cuidarse solo. – dijo él, tratando de inflarse de valor, pero realmente esa visión lo dejó helado.

- No…- dijo ella, y renovado valor la empezó a mover. – No puedo…

Unos nuevos gritos y exclamaciones los volvieron hacia la calle, y vieron a un grupo de mortífagos que estaba frente a unas figuras que estaban delante de él, una de ellas estaba tirada en el suelo.

Hermione oyó el apellido Malfoy y sintió su corazón desbocado e intentó controlarse para poder escuchar lo que decían.

- ¡Basta por favor!...- dijo el chico que estaba a un lado de la figura en el suelo.

Hermione sintió que se le partía el corazón al oír a Malfoy con una voz tan desconocida que le produjo dolor. Estaba al borde de la desesperación.

- Te dije que habría consecuencias, muchacho…-dijo la sádica voz de Bellatrix frente a él, apuntaba a Narcisa Malfoy que temblaba en el suelo, parecía no estar ahí como si batallara en ubicar el lugar que se encontraba.

Se acercó presurosa y arrojó a Narcisa a un lado con su varita y tomó bruscamente el brazo del rubio y destrozó su manga con una navaja dejando expuesta la marca negra que tanto repugnaba a Draco.

– Pagarás por no reunirte al sentir la Marca latir...el llamado, pequeño imbécil..

Draco la miró como si fuese algo repugnante que se encontró en el asiento del inodoro, y se soltó el brazo.

- Aléjate de mí...

Caminó como pudo hacia su madre, esta se incorporó y levanto una mano a su único hijo.

- No, Draco. – la suplica suave de su madre lo paró en seco, sus ojos tenían aquel espíritu sereno e implacable de siempre, ella le dijo todo con aquél acto.

- Madre…- él empezó a caminar hacia ella.

Bellatrix sonrió con malicia, apuntando a su hermana con saña.

- Draco..- dijo con voz de mando la rubia, mirando a su hijo con una intensidad que hizo que el rubio sintiera sus ojos nublarse. – No veas…

- No…¡No! – dijo mirando a la mujer morena que apuntaba con la varita, con una sonrisa de placer al saber que causaría dolor a su víctima.

Hermione sabía que haría Bellatrix, y el recuerdo de la mirada amorosa de su madre hizo que saliera corriendo sin pensar en un plan, sin sacar la varita siquiera. Que espantoso error.

- HERMIONE.

El grito de Ron hizo que ella parara en seco a unos metros, el pelirrojo también paró de correr. Al darse cuenta que ojos fríos y malvados le devolvían la vista.

- Detente, Lestrange. – dijo ella, mirando a la madre de Malfoy. Por un momento viendo a su propia madre en el suelo, como aquella noche.

Un impulso viejo que la movió desde muy dentro de ella.

- Ah, que alegría…los amigos de Potter…- dijo la mujer. – Y yo que pensé que solo tendría una diversión hoy…

- Bellatrix. – dijo Hermione con asco.

Draco no podía salir de su estupefacción al ver a su madre, a punto de morir ante sus ojos y ahora a la chica que recién empezaba a ver con otros ojos salir corriendo a él, cuanto se lamentaba verla ahí. Tendría que verla morir también, y eso lo mataría.

- No te dejaré…- dijo la chica sacando su varita.

Bellatrix sonrió apuntando a Hermione.

Draco las miró con horror, ambas se apuntaban, no tenían temor en sus ojos. Parecían realmente de temer, Bellatrix amedrentaba con su presencia, pero Hermione imponía con aquella aura suya de valor y honorabilidad.

Ron iba a protegerla cuando un mortífago lo dejó sin sentido antes que Hermione reaccionara.

- RON. – ella corrió a él, y entre la desesperación de no saber si moriría se volvió a Bellatrix en una batalla sin tregua.

Draco las vio lanzarse rayos de luz, mientras que Hermione gritaba enardecida Bellatrix reía con placer al ver el dolor en la cara de Hermione.

Draco quería ayudarla pero un hechizo de inmovilidad de su madre lo impidió, con sus ultimas reservas de magia su madre lo protegió. Le habían quitado su varita pero aun podía hacer uno que otro hechizo sin ella. Utilizó todo lo que tenía para proteger a su hijo de una estupidez.

La batalla duró poco, un rose que sangró la mejilla de Bellatrix hizo que esta se quedara lívida de sorpresa, y mirando a la chica con ferocidad lanzó un grito y con un movimiento de la varita la desarmó y la lanzó cerca de un hombre alto y fornido.

Draco gritó desde dentro al ver quien se inclinaba a la chica y la sujetó de su suéter purpura. La miraba con suciedad, como un pedazo de carne con que jugar antes de devorar.

- Hola, preciosa…- Fenrir Greyback se relamió al contemplarla.

La chica lo miró y sintió lágrimas en sus ojos, pero había también furia y pateó y golpeó como una loca, con todo lo que podía pero en vano, el hombre la inmovilizó y arrojó al suelo con fuerza.

La chica gritó de dolor, el hombre estaba sobre ella, lamiéndole la mejilla mientras esta gritaba y se negaba a rendirse.

Draco sentía verdadero dolor al verla sufrir.

Bellatrix reía a carcajadas, disfrutando sádicamente de aquella escena, el rubio quería moverse quería quitarlo de encima de aquella criatura de quien tanto cariño sentía. Sentía que quería gritar y tomar su varita para asesinarle, quería asesinarle con sus propias manos.

- ¡Basta! NO…- gritaba de dolor y desesperación la chica, cada grito suyo y llanto lo destrozaban, Bellatrix sabía de su inmovilidad y disfrutaba de su dolor.

El hombre arrancó con sus colmillos parte de su blusa y arañó la blanca piel de los brazos de la chica, que gritaba con más fuerza. La puso contra el suelo, boca abajo y con una manaza estiró su cabello y otro la sujetaba bien….quería darle una mordida en su blanco cuello, inmaculado.

Las lágrimas corrían por su mejilla pecosa, ardientes, deseaba morir. Quería que acabaran con ella deprisa, no quería sentir aquello, se sentía ultrajada. Pensó en sus padres y deseó cerrar los ojos y morir, y al abrirlos mirarlos. Pero solo veía la nieve manchada con su sangre, Fenrir aun no la mordía, pero la espera la mataba, no quería sentir nada.

Pensó, en un rápido y doloroso pensamiento, que no podría decirle a Malfoy…lo mucho que…

- Acábala de una vez, Greyback,…que nuestro querido Draco está paralizado de horror con tal espectáculo. – dijo ella sarcásticamente.

Una figura corrió a Bellatrix y la arrojó al suelo, distrayendo a Fenrir que rápidamente corrió a proteger a su ama, el hechizo de Draco se esfumó y entonces gruesas lágrimas empezaron a brotar y corrió a Hermione que sollozaba en el suelo, ensangrentada.

Los demás pueblerinos y estudiantes entraron a pelear con los mortífagos…y entonces oyeron un grito y una explosión….

Un silencio mortal sacudió la atmosfera, Draco se puso de pie y lentamente se volvió.

Bellatrix estaba lejos, y sin su madre atacándola, defendiéndolo de aquella sádica mujer…sino que se hayaba en el suelo, ardiendo.

Unas inmensas llamas la cubrían y cubrían con el crepitar sus gritos. Draco corrió a ella pero unos brazos, extraños y anónimos lo detuvieron, gritaba con desesperación rasgándose la garganta con sus gritos desesperados.

La chica estaba aun en el suelo, con la mejilla en la fría nieve, sollozando débilmente, mirando al fuego e inconscientemente preguntándose por qué Draco llamaba mamá a aquella masa de fuego…gritando desesperadamente.

- ¡Es el Fuego Infernal! ¡No puedo apagarlo! - alguien gritó cerca del fuego, alguien conocido, pero el rubio no le importaba, quería llegar a la primera mujer que amó, al ser, que ardía frente a él.

- Acabaré con cada cosa que ames, mi querido Draco…-gritó desde lejos la mujer que asesinó a su propia hermana. – acabaré con cada persona que se interponga a nosotros, y eso solo será el comienzo.

Draco luchaba contra los brazos de los hombres gritando con desesperación y al ver la figura que ya no se movía se arrodilló en el suelo, aferrándose a la nieve, llorando.

Una persona se acercó trastabillando hasta él y este levantó la vista y vio a Hermione Granger, echa un desastre, ensangrentada y aun lagrimas marcando su rostro viéndolo con compasión, con dolor.

Pero reconoció su propio dolor en sus ojos…como si los viese desde un espejo.

- Maldición, Granger…- la abrazó, viendo a la chica con vida, aferrándose a ella. - NO.

Tal vez en unas horas trataría de apartarse de ella, de protegerla del destino que su madre había sufrido, tal vez en unas horas él mismo decidiría marcharse de Hogwarts para no involucrarse más con ella. Si, tal vez en unas horas dejaría muchas cosas atrás…

Pero ahora, solo quería aferrarse a ella…y llorar.

HOOOLAAA

Perdon por el retraso, realmente no le hayaba forma a este cap, que la verdad me costó. Me dolió mucho hacerle esto a Draco, pero aunque no lo paresca, es un lazo mas que unira a este rubio sangre limpia con esta Gryffindor tan distinta a él.

Saludos a tods n.n!