Se que me he estado tardando excesivamente en actualizar esta historia… la razón… T-T me hago un lio con esto de las reediciones XD!, pero ya me falta poquito owo
Sin más los dejo con el cap…
EL SECRETO DE LA ROSA
En el capítulo anterior…
— Y creo también haberte dicho que si alguien se quedaba atrás, atrás se dejaba —acaba de recordar aquel pequeño detalle.
— Es cierto, pero también me aclaraste que ese era un acuerdo entre ladrones… y yo, no soy un ladrón.
La rubia volvió a sonreír, no había caso, ese chico no tenía remedio alguno, pero le alegraba que así fuera. Su extraña forma de ser, y su despreocupada manera de enfrentar los problemas, parecían calmarla.
Por extraño que pareciera, y a pesar de ese frío que calaba sus huesos, el dolor de sus miembros, y la molesta tormenta que seguía azotándolos con fuerza, sus miradas se encontraron en medio de esa oscuridad y una curiosa sensación comenzó a inundarla por dentro.
¿En verdad no se conocían?
.-.-.-. Capítulo 6: Sentencia .-.-.-.
Quizás hasta ese instante no se había detenido más allá de su firme agarré, de esos ojos azules que la observaban intensamente, pero…
¿Qué los mantenía suspendidos peligrosamente en ese acantilado?
— ¿De dónde sacaste eso? —Le preguntó apuntando con su mano libre el objeto que el chico sujetaba con fuerza.
— Un guardia —respondió con simpleza— até la soga a uno de los árboles como seguro de vida —le explicó al notar que la mirada de ella estaba fija en su mano derecha— aunque no pensé que tendría que saltar para poder alcanzarte, un segundo más y "Carson Escarlata" hubiera se hubiera convertido en una leyenda.
— Ese es el problema, no pensaste —se mofó aún en medio de esa delicada situación, pero en verdad le sorprendía la insensatez del muchacho, nadie a quien hubiera conocido llevaría a cabo una hazaña semejante con un completo desconocido.
— Discúlpeme señorita, pero si me hubiera detenido a pensar seguro ya no estarías entre nosotros —le contradijo con calma, una extraña e insensata calma— podría guardarse su orgullo y darme las gracias ¿no cree?
— Idiota —murmuró molesta desviando la mirada avergonzada, esta situación era incómoda, muy incómoda. Ella no dependía de nadie, no en un mundo donde era difícil encontrar alguien en quien confiar— gracias —susurró muy bajito, tanto que con el ruido de la constante agua cayendo, el silbido del viento y los atronadores truenos sobre sus cabezas, impidieron que él la escuchara.
— ¿Qué?
— Gracias —repitió molesta, sintiendo como sus mejillas se teñían de rosa, por suerte esa parte de su rostro era parcialmente cubierta por el antifaz que usaba.
Link sonrió un tanto divertido al escuchar a la orgullosa muchacha expresarle su… quizás no muy sincera gratitud, pero al menos era un pequeño avance y al menos eso era algo ¿no?
Su mano se deslizó un poco a pesar del fuerte agarré que la mantenía unida a la soga, pero el agua barrosa deslizándose sobre las trenzas de la cuerda la hacían peligrosamente resbaladiza.
— Ahora sólo tenemos que subir —le dijo, cambiando de tema bruscamente, sabiendo que para ella era algo incómodo reconocer el error que había cometido y, además, presentía que si no comenzaban a movilizarse caerían ambos por el acantilado.
Nuevamente su mano se deslizó otro poco.
— Debo suponer que eso también lo tenías planeado antes de lanzarte ¿no?
— No exactamente.
— Y ¿Cómo pretendes que subamos?
— Bueno, pensaba que podrías tratar de sujetarte de mi, para que yo pueda usar mis dos manos y trepar esta soga ¿no?
— O genial —Chaqueo molesta— que plan más brillante —en verdad la optimista actitud de ese desconocido la estaba molestando.
— Si tienes una sugerencia mejor, estoy dispuesto a escucharla.
— ¿Qué te parece si trepo yo por la soga y luego te ayudo a subir? —Le propuso suspirando algo cansada, agitado su cabeza tratando de quitarse la molesta sensación del agua corriendo por su rostro.
— Es una idea interesante, pero —debía calcular bien sus siguientes palabras, no quería que lo que dijera a continuación arruinara la "confianza" o la poca "confianza" que había logrado con ella— ¿Luego te vas a poder tú sola todo mi peso?
— ¿Estas insinuando que no puedo hacerlo?
— No —¿En verdad podía ser tan difícil hablar con una señorita?, no era momento ni lugar para tener una "amena" platica— sólo digo que para mi sería mucho más fácil.
— ¿Y de cuando esto se trata de lo que es fácil o no? ¿Te parece que he tenido una vida "fácil"? —En verdad había perdido la poca paciencia que tenía.
— No, no es eso, yo me refería a…
No pudo continuar hablando, acababa de divisar lo que podría terminar con esta "interesante" discusión y en verdad no era nada bueno.
— ¿Qué demonios te pasa ahora? —Empezó a agitarse, tratando de liberar su mano aún sujeta firmemente por la de él—¡Suéltame la mano y déjame subir!
— ¡Quédate quieta o los dos vamos a llegar hasta el fondo!
Dejó de moverse al instante, era evidente que él no le gritaría a menos que fuera algo de suma urgencia.
— La cuerda está cediendo, lo que sea que vayamos a hacer debemos hacerlo rápido.
— Mira, tal vez no te parezca de confianza… pero déjame subir primero, si te tratas de aferrar a las rocas la cuerda sólo tendrá que soportar el peso de uno, y evidentemente soy más liviana que tú.
— ¿Y luego qué?
— No te dejaré atrás, lo prometo.
En realidad no sabía si era conveniente confiar en ella, pero ¿le quedaba otra alternativa?
— De acuerdo, de aquí en adelante esta en tus manos.
Giró sintiendo como las sabanas se enredaban en su cuerpo, el fuerte eco de la tormenta que se desataba afuera y las intensas ráfagas de aire azotaban las ventanas y las puertas una y otra vez, perturbando su preocupada alma.
— ¿No puedes dormir? —le preguntó una conocida voz a su lado, ella tampoco podía conciliar el sueño.
— Me siento mal estando aquí, sabiendo que Link esta afuera, quizás en que estado —le respondió la joven pelirroja a su compañera, la misma que la observaba desde la cama continua.
— Él estará bien, es un chico fuerte —agregó tratando de animarla— deberías dormir, mañana temprano saldremos a buscarlo.
— Ashei… ¿Tú crees que ella sea la Princesa Zelda? —Le preguntó enseguida, cambiando de tema.
Estaba claro a quien se esta refiriendo, no había necesidad de dar más explicaciones al respecto.
— No lo sé Malon, pero hay algo muy extraño en todo esto.
— Y si fuera ella ¿Por qué nunca regreso?, todo el pueblo la necesitaba… Link la necesita.
— No puedes culparla, la Princesa perdió todo el día que invadieron el castillo, quizás sólo quiso escapar. Además, ni siquiera sabemos si es ella realmente ¿Qué sucede si no lo fuera?
— El Rey parece demasiado perturbado con los rumores, ¿Crees que actuaría así si estuviera seguro que la Princesa murió aquella noche?
— Han pasado muchos años desde aquel día, es poco probable que se traté de la misma persona…
— Aun así… si lo fuera… ¿te das cuenta de lo que eso podría significar?
— Si la Princesa estuviera con vida, podríamos reclamar el Reino con la ayuda de los guerreros de otras provincias… la fuerza de otras razas serían un verdadero desafío para el ejercito del Rey. La Princesa Zelda era la única heredera al trono, la viva imagen de aquel sagrado vínculo con la Diosa Hylia.
— Es como un sueño, Ashei. Pensar… que después de tantos años, ella pueda regresar —suspiró casi creyendo que eso pusiera ser posible, había admirado a la dama en la distancia por largos años, había crecido viendo la mirada soñadora de su mejor amigo al escucharlo hablar de ella— La Princesa Zelda siempre fue un símbolo de esperanza para el reino.
— Y lo sigue siendo Malon, es en nombre de ella lo que hemos hecho durante estos años, si nuestra Princesa estuviera con vida no se hubiera dado por vencida.
— Tienes razón…
Los cansados párpados de la muchacha se cerraron lentamente, ocultando aquella soñadora mirada, el recuerdo de aquel pasado que lamentablemente habían dejado atrás, en donde Hyrule aún era libre y el pueblo vivía tranquilo y feliz. Una pequeña sonrisa se dibujo en su rostro al recordar la amable y cálida mirada de la Princesa Zelda. Nunca olvidaría el día en que Link la había llevado a conocerla, había estado tan nerviosa y avergonzada, se sentía muy inferior como para pretender siquiera platicar con la futura soberana de Hyrule, pero ella… ella había sido tan cordial y agradable, tan sólo al verla supo porque esa muchacha era tan respetada por todos en la ciudadela y porque Link había terminado enamorándose de ella.
Observó a su compañera, ella parecía al fin descansar tranquila…
— Seguiremos luchando por usted… mi Princesa, porque aún creo que la paz puede reinar Hyrule y que los ideales por los que luchaba son una realidad —murmuró aferrándose al pequeño colgante que traía en el cuello, era un regalo que le había hecho la Princesa cuando ella decidió unirse a la fuerza armada de Hyrule, con el objetivo de proteger la cuidad, a sus habitantes, el castillo y a sus reyes.
Aquel pequeño obsequio significaba mucho para ella. Y a pesar de que aquella funesta noche habían fallado, seguía creyendo con firmeza que si ahora se rendía faltaría a la promesa que había hecho el día que se comprometió con Hyrule.
Después de unos pequeños e insignificantes inconvenientes Tetra había conseguido llegar hasta el sitio donde momentos antes había estado luchando con el guardia del castillo, la cuerda aún se mantenía tensa y seguramente pronto cedería, no había tiempo que perder.
— ¡Ya estoy arriba! —gritó asomándose con cuidado para ver el actual estado de la situación en la que ahora había dejado al muchacho.
— ¡¿Cómo está la cuerda?!
— ¡No se ve muy bien!
— ¡¿Crees que pueda subir?!
— No lo sé, podrías intentarlo… yo la sujetaré por si termina cediendo.
Sujetó con ambas manos la resbaladiza soga, el barro se escurría por sus manos y bajaba a través ella a un ritmo acelerado. La tormenta parecía ir de mal en peor, las grandes gotas chocaban contra sus cuerpos golpeándolos con fuerza y la temperatura seguía bajando, si no se apresuraban esta no muy inofensiva lluvia podría transformase en algo aún peor.
— ¿Estás lista?
— Claro que si novato, ¿Con quién crees que estás hablando?
Link sonrió, con esa chica había que irse con cuidado.
Lentamente empezó la subida, era dificultoso aferrarse a la soga con la cantidad de agua que caía a través de ella y además chocaba contra su cuerpo incansablemente, claramente la tormenta estaba empeorando y ya no podía estar más empapado de lo que se encontraba.
— ¡Apresúrate, esta soga no resistirá mucho tiempo!
— Eso intento —le dijo sabiendo que en esta situación el tiempo no estaba de su lado.
Pero poco después de ese pequeño intercambio de palabras la soga finalmente se dio por vencida, y con un sólo jalón casi manda a la joven ladrona nuevamente hacia el precipicio.
— ¡Estamos en problemas! —Exclamó la muchacha quien luchaba por mantenerse en pie, jalando la soga con ambas manos al tiempo que inclinaba su cuerpo hacia atrás tratando de ejercer más presión, hundiendo sus pies en el barroso suelo, sintiendo como por más esfuerzo que hiciera, el ambiente y la lluvia le impedían que su esfuerzo fuera notado por el chico que aún colgaba en el barranco.
— ¡Mantente ahí!
— ¡Eso intento!
Sus pies seguían deslizándose por la barrosa superficie, evidentemente la situación iba de mal en peor.
— ¡Tetra!
De pronto una conocida voz la llamo de forma agitada, no sabía donde diantres estaba el chico, entre la ruidosa tormenta y sus agitados pensamientos, no tenía tiempo para detenerse en ello, pero si la había alcanzado podía ser de ayuda.
— Necesito un par de manos Gonzo, ¿me prestarías las tuyas? —Le preguntó sintiendo como sus brazos comenzaban a temblar y como sus pies hacían un inútil intento por no seguir avanzando.
Gonzo corrió hasta donde la muchacha se encontraba y pasando sus brazos por alrededor de la rubia tomó la cuerda para jalarla con fuerza desmedida, sus músculos se tensaron y sus bíceps se marcaron aún sobre la tela de su húmeda camiseta. Pero para el ladrón, aquel instante clave se había transformado en una nueva oportunidad para estar cerca de ella.
— ¡Te daremos un empujón! —Habló Carson Escarlata con prisa, no había tiempo para explicaciones.
— ¡¿Qué?! —Evidentemente Link no entendía que demonios le estaban diciendo, pero no fue capaz de adentrarse en aquellas dudas, pero si pudo sentir como la soga se deslizaba, moviéndose hacia arriba.
Evidentemente lo estaban jalando, y aún a pesar de esa penetrante oscuridad y esa molesta lluvia, pudo divisar como lentamente la distancia que había entre su posición y el borde del precipicio se acortaba. Pocos segundos después pudo divisar la silueta de ella, quien se asomaba sin su capucha por el límite del barranco y con una jovial sonrisa le extendía una de sus manos para que el muchacho la alcanzara.
— Esto casi termina —le dijo manteniendo esa sonrisa triunfante y aquella vibrante y exaltada mirada.
El guerrero aceptó la ayuda que ella le ofrecía y con un último jalón al fin consiguió pisar tierra firme, sentir la barrosa superficie bajo su cuerpo era casi como estar en el paraíso, Ahora estaba justo al frente de Tetra, con sus rodillas dobladas y sus manos hundiéndose en el pastoso suelo, la ladrona resopló sentada como estaba, apoyando también sus manos sobre el suelo barroso, y entonces de forma repentina y espontanea soltó a reír divertida, como si aquella experiencia no hubiera sido más que un juego.
Link levantó su mirada, perplejo y la contemplo en medio de aquella extraña escena, ella aún reía de buena gana, pero su misma risa era interrumpida por aquella respiración corta y superficial que hacía que su pecho subiera y bajara con rapidez, quizás estaba algo cansada, pero aquello no lo admitiría, ni ahora ni nunca, él lo sabía a pesar del poco tiempo que llevaba de conocerla. Su cabello largo, bien sujeto en esa coleta alta, se adhería a su cuerpo con algo de gracia, al igual que sus ropas, sucias y húmedas, sus manos enguantadas dejaban a la vista la fina punta de sus dedos, que ahora golpeaban el suelo ligeramente en un acto que podría considerarse algo inquieto, quizás había detectado la intensa mirada que le dedicaba.
— Les debo una —agregó Link sonriendo amablemente, tratando de romper aquel incomodo silencio que se había formado cuando ella había enmudecido.
— Ni hablar, ya estamos a mano —declaró la joven quitándose el antifaz, ya no había razón para cubrir su rostro— ¿Qué dices tú Gonzo?
— Si… lo que tú digas, Tetra —agregó un tanto a regañadientes, evidentemente no hubiera dejado morir al chico en esas circunstancias, pero tampoco le agradaba las "miraditas" que ahora se dedicaban.
Se cruzó de brazos y desvió la mirada, ignorando momentáneamente a la parejita. Le molestaba de sobremanera aquella complicidad que parecían tener, llevando tan poco de conocerse.
Link observaba a la muchacha con un dejo de desconcierto, no la había visto sonreír de esa manera hasta ahora y sin ese antifaz nuevamente su mente revivió el rostro de la Princesa, se parecían tanto. Y aún bajo todo el barro, la lluvia y la oscuridad, podía ver sus facciones finas y dulces, esa mirada profunda y vibrante, aquellos cabellos claros y humedecidos que ahora se adherían a su cuerpo y esa sonrisa sincera, era tan extraño ver a Tetra y no traerla de vuelta a ella, a su Princesa.
— Acabamos con esos guardias como si fueran cucarachas —la joven rio divertida, no le importaba estar totalmente empapada, cubierta de barro y hasta algo cansada, vivir al límite era parte de su vida, de aquellos días donde había vuelto a nacer como lo que era ahora.
— Cuando el idiota de Ganondorf se despierte en la mañana se llevará una gran sorpresa.
— Una más, mi querido Gonzo… una más.
— Le vamos a dar justo donde le duele, ningún Rey puede atraparnos.
— Tú lo has dicho —la chica volvió a posar la mirada en su mudo acompañante, Link la seguía observando como si estuviera hipnotizado— ¡Hey!, ¿qué te pasa?
— ¿Eh? —Fue todo lo que atino a decir al saber que ella se dirigía a su persona.
— ¿Qué viste a un fantasma o algo?
El Hyliano sonrió, aquel comentario por alguna razón le hacia gracia.
— Podría ser… —murmuró como ido, sabiendo perfectamente que por más que tratara de traer de vuelta a Zelda, ella ya no estaba… la chica que estaba justo frente a él no era la Princesa.
— Eres muy extraño —conjeturó finalmente la ladrona, quien momentos después se incorporó dispuesta a salir de ese lugar— Vamos… hace frío aquí afuera.
Por primera vez en el anoche sintió aquel gélido ambiente que los rodeaba, y ahora que se encontraba húmeda y manteniendo ese reposo después de tanta adrenalina, podía percibir que involuntariamente su cuerpo se estremecía.
— A este paso pescaremos todos, un resfriado —agregó Gonzo estrujando un poco sus pesadas ropas totalmente empapadas.
— ¡Ni hablar! —Declaró la muchacha— En el refugio nos cambiaremos y tomaremos algo caliente, no quiero a nadie enfermo.
La noche avanzó rápida e implacablemente, pero ellos dentro de aquella cueva que usaban como refugio, no habían notado que había amanecido, aunque la tormenta había dejado tras de sí nubecillas grisáceas y traviesas, de esas que hacen de los días algo oscuro y melancólico. Lo único que no había cesado era la fuerte ventolera y aquel implacable y estremecedor silbido del viento, aullando con fuerza aún entre el entramado bosque.
Link se levantó y observó a su alrededor, notando inmediatamente la ausencia de ella, sus pensamientos corrieron con rapidez, pero aún a pesar de ello no alcanzó a hacer conjeturas antes de que la conocida voz de la joven interrumpiera su pensar.
— Despiertas temprano.
— ¿Tetra?
Se volteó y ahí en medio de las sombras pudo dibujar su fina silueta.
— Quiero asegurar el perímetro, ¿Quieres acompañarme?
Aquella pregunta lo tomó desprevenido. Era bastante extraño que después de todos los últimos eventos ella le propusiera algo como aquello.
¿Qué sentido tenía alejarse del grupo?
¿De verdad confiaba en él como para dar ese "paseo" o acaso había otra razón oculta tras esa propuesta?
— Yo…
— Sabía que aceptarías —agregó mucho antes de que Link pudiera siquiera responder— vamos —le indicó para que éste avanzara.
Bueno, si no la seguía nunca podría responder todas esas respuestas a aquellas preguntas que se había formulado. A sí que, sin más remedio, siguió a la ladrona por el túnel rocoso, hasta que pudo divisar el fulgor de aquella luz exterior, aquello marcaba el final de esa cueva.
La intensa tormenta de la noche anterior se había encargado de deshacer todo el hielo que se había acumulado durante la semana, ahora el bosque era iluminado por esa fría mañana grisácea, pero aquellos débiles rayos de sol que se colaban entre las descuidadas nubes no conseguía calentar el ambiente, todo se mantenía húmedo y resbaladizo, y la gélida brisa seguía bramando secretos indescifrables entre los árboles.
— ¿A dónde vamos? —Preguntó con algo de curiosidad, había estado tratando de mantener el silencio, pero no pudo seguir haciéndolo, necesitaba saber que era lo que ella estaba tramando.
— Yo no voy a ningún lado.
— ¿Qué?
— Temprano estuve en la ciudadela —aclaró al tiempo que suspiraba— tus amigos te están buscando, deberías marcharte… es peligroso permanecer entre ladrones.
Había viajado hasta Hyrule para preparar su nuevo movimiento, para analizar mejor las calles, a sus habitantes y la forma en que se movían los turnos de los guardias en el castillo, pero mientras estaba en eso se cruzó con un grupo de no mucha gente, parecían avanzar apresurados, pero llevaban poca carga para emprender un verdadero viaje, algo que indudablemente capto su atención y por algún motivo había decidido seguirlos, su actitud era por lo bajo, sospechosa.
Los siguió con el sigilo que caracterizaba sus movimientos, uniendo su esencia al ambiente que la rodeaba, dejando que su presencia no fuera más que una simple sombra. Fue entonces cuando los escuchó.
Murmuraban cosas que no podía entender con claridad, pero entre todos aquellos intercambios de palabras sin sentido para ella, descubrió que ese grupo buscaba a alguien, parecían sumamente preocupados y estaban enterados que unos bandidos lo habían tomado como rehén en el mercado de la ciudadela.
Entonces comprendió que ellos eran parte de los conocidos del joven Hyliano, y sin entender muy bien que le sucedía, un molesto malestar comenzó a extenderse desde su pecho hacia sus extremidades, nublando su claro razonar.
Por alguna razón incomprendida aquella angustia que transmitían los rostros de aquellos "desconocidos" caló profundo en un su interior y sin detenerse a seguir analizando lo que le pasaba, se alejó con el mismo sigilo y prisa que la había traído hasta ese lugar, regresando al bosque con una clara determinación.
— No lo entiendo, ayer querías que te ayudara.
Sin saberlo, aquella extraña sensación que la embargó a ella, él también comenzaba a experimentarla. Estaba "decepcionado" de que esto terminará así… así sin más, aunque no sabía que más pretendía conseguir con todo esto, pero por algún misterioso motivo una parte de él no quería marcharse.
Había algo en esa chica que le intrigaba, algo que aún no conseguía comprender.
— He cambiado de planes, no te necesito —declaró haciéndose la indiferente— lárgate.
La confusión se reflejó en los claros ojos de Link, quien le dedico una mirada como esperando que ella de pronto soltara algo como "Era una broma" "Sólo estoy jugando" o algo por el estilo, pero aquella frialdad y aquel estoico semblante le indicó que ella hablaba muy en serio, que no había nada más ahí.
Quizás había confundido su sonrisa agradecida con una falsa confianza, quizás para ella era un problema tenerlo cerca, o simplemente no le interesaba en lo absoluto su presencia, pero fuera cual fuera la razón, le dolía aquella sosegada distancia que cortaba como el hielo aquello que por un instante durante la noche creyó, sería diferente.
— No lo haré —declaró de pronto, sorprendiéndose de sus propias palabras.
— ¿Qué? —La chica volteó a mirarlo, en su rostro se reflejaba la confusión.
— Te ayudaré a encontrar lo que buscas.
— ¿Por qué? ¿Por qué no simplemente aprovechas esta oportunidad para irte y encontrarte con los tuyos? —No entendía su repentina decisión, ¿cuál era su afán por atarse a un grupo de piratas?
En verdad no tenía una clara respuesta para ello, pero algo dentro de él le decía que este encuentro o había sido fortuito, que quizás había algo más allí y tal vez los planes de ella podrían servirle de alguna forma a él para acercarse al Rey y acabar de una vez por todas con la tiranía que estaba acabando con el pueblo de Hyrule, el que ahora moría de hambre, sed, y cansancio. Debía detener esta dictadura, porque no estaba seguro por cuanto tiempo más la gente podría resistir aquello que los había estado matando por años lentamente.
— He decidido permanecer con ustedes hasta que consigan lo que buscan al interior del castillo, los ayudaré en ello —hizo una breve pausa y se acercó un poco hacia ella— Ganondorf tiene una deuda pendiente conmigo, algo que hemos aplazado por años… así que técnicamente estamos del mismo bando.
— No soy quien, para objetar tu decisión, pero si quieres quedarte tendrás que acatar las reglas.
— Lo sé.
Involuntariamente, una sonrisa se dibujó en el rostro de la muchacha, sin saber porque estaba feliz de escuchar aquellas palabras… era extraño pensar que un completo desconocido podría causar tal efecto en ella, hace tan sólo unas horas había estado viéndolo como un mero objeto y ahora ¿Ahora pretendía liberarlo como si nada hubiera pasado?, si Gonzo la hubiera escuchado seguro se le hubiera caído el pelo. Pero aquel joven era muy especial, tenía algo que lo hacía diferente a todos a quienes había conocido desde que tenía memoria y en verdad muy en el fondo sentía haberlo involucrado en este mundo dominado por la corrupción, él… no debería estar entre ladrones, no era su mundo, no era su lugar.
— Aún tienes tiempo que declinar —insistió por última vez cruzándose de brazos, dedicándole una ladeada sonrisa— yo me lavaré las manos cuando te sientas arrepentido.
—He vivido muchos años arrepintiéndome de errores que cometí en el pasado, quiero dejar todo eso atrás.
— Haz lo que quieras —se encogió de hombros, tratando de mostrarle una falsa indiferencia— pero te comento que ya tengo planes para esta tarde.
— ¿Planes? —El chico la miró con una gran interrogante en su rostro— ¿De qué estaríamos hablando?
— Ya lo verás —La joven levantó una ceja y esbozo una amplia y cómplice sonrisa.
Habían llegado a tiempo, el carruaje del soberano de Hyrule aún no hacía su aparición y estaban todos allí, esperando ansiosamente a que llegara el momento indicado para actuar. Se encontraban ocultos entre los matorrales y los árboles de una elevada colina y justo bajo ella estaba el estrecho camino de tierra que supuestamente debía seguir el Rey.
— ¡Ahí viene! —exclamó uno de los ladrones emocionado.
— ¿Dónde? —Preguntó otro empujando un poco a su compañero que estaba delante de él.
— Silencio… debemos ser cautelosos —indicó la líder del grupo, ella era la que estaba más cerca del borde de la colina.
Pero entre los ladrones no había calma, todos parecían muy ansiosos de divisar su objetivo y estaban tan juntos que comenzaron a estorbarse unos a otros, empujándose.
— ¡No empujen! —Ordenó Tetra quien sentía que comenzaba a perder el equilibrio.
— Puedo escucharlos, ahí están —agregó Link quien aún no estaba convencido de esta "genial" idea.
— Háganse a un lado, quiero ver —murmuró uno de los ladrones más alto y algo amanerado, empujando a los "pequeños" compañeros que tenía delante.
Los chicos perdieron el equilibrio y jalaron hacia adelante a los que estaban primeros que ellos y así, haciendo toda cadena que siguió hasta alcanzar a la líder del grupo, quien con la fuerza del empujón perdió el equilibrio y resbaló colina abajo.
— ¡Tetra! —Exclamaron todos horrorizados al ver lo que habían ocasionado con su comportamiento infantil.
— ¡Son unos idiotas! —Reclamó Gonzo golpeando al ladrón que tenía más cerca.
— Tetra va a matarnos cuando vuelva —agregó Mako comenzando a temblar.
— No creo que eso pase muy pronto —agregó Link observando lo que parecía inevitable— demonios, tenemos que hacer algo —se había levantado al tiempo que observaba como la chica inútilmente trataba de aferrarse a algo, pero seguía avanzando arrastrando los pies, parecía como si se deslizará por la colina, hasta que finalmente toco el fondo.
Tetra se detuvo cuando finalmente su cuerpo alcanzó el camino, pero el carruaje del Rey ya se encontraba sobre ella. Levantó su mirada y fulminó con ella a todos los ladrones que la observaban desde arriba con cara de "no fue nuestra culpa" y luego se hecho para atrás tropezando con algo, cayendo sentada al suelo.
— Torpe —se regañó con fastidió y entonces vio como los enormes corceles del carruaje se agitaban y se levantaban en dos patas asustados al verla en medio del camino, vocalizando un fuerte y molesto relincho.
Casi por instinto cubrió su rostro colocando su brazo delante de el y cerró momentáneamente los ojos, pensando que alguno de esos animales terminaría aplastándola, pero para fortuna de ella no fue así.
— ¡¿Qué es lo que esta pasando?! ¡¿Por qué nos detenemos?! —Era la potente y autoritaria voz del hombre que viajaba dentro de la carroza la que se sobrepuso al escándalo que hacían los finos corceles.
— Disculpe señor, los caballos de detuvieron de golpe, hay alguien delante del camino —explicó rápidamente temiendo a la represaría de su Rey.
El hombre, hastiado, se bajo de la carroza dando un fuerte golpe con la puerta, quería ver con sus propios ojos al "estúpido" que se le había ocurrido cruzarse en su camino, nadie interfería con su persona sin ser debidamente castigado. No existía criatura que se pusiera por sobre sus leyes, ni nadie que osara desafiarlo.
Link, quien observaba desde la colina empuñó con fuerza sus manos al ver a Ganondorf nuevamente, su sangre pareció hervir con su sola presencia y una potente sensación comenzó a inundarlo por dentro con un pensamiento mezquino y lascivo, con un ferviente deseo de venganza. En verdad quería acabar con ese asesino, con la "bestia" que le había arrebatado lo más preciado que poseía.
Avanzó un poco, pero inmediatamente fue detenido por Gonzo, quien negó con su cabeza indicándole que no era buena idea precipitarse y menos en este momento. Aunque en el fondo, él también había deseado lanzarse, pero sabía que Tetra no lo perdonaría si seguía actuando de manera atarantada.
— ¿Quién ha osado irrumpir mi avance? —Habló fuerte y claro mientras avanzaba hacia el lugar donde la joven ladrona se encontraba— Tú...
Y entonces… se quedó de piedra. Petrificado justo frente a la imagen de la "indefensa" muchacha.
Ahí estaba nuevamente ella, sin poder evitarlo su mente lo llevo hasta al pesado, aquellos claros y desafiantes ojos los conocía, aún tras esa mascara, aún bajo ese antifaz de mentiras. Aquella doncella, había sido su obsesión por meses, había estado esperando con ansias tenerla frente a él, con un sátiro deseo. Y ahora que la tenía justo al frente, a sus pies… no pudo evitar sonreír con una mueca macabra, con una lujuriosa sensación que había enterrado por años.
Estaba viva… sabía que lo estaba… no podía engañarlo aún con ese manto de falsedad que la envolvía.
Tetra se estremeció al tenerlo al frente, sin saber porque su corazón comento a latir con tanta fuerza que parecía querer arrancar de su pecho. No comprendía aquella misteriosa sensación que despertaba ese sujeto en ella, pero si sabía que tenía miedo… por primera vez en años volvía a sentir un miedo indescifrable que hacía que sus miembros se entumecieran y su cuerpo no reaccionara como debiera.
¿Quién era ese sujeto?
¿Por la observaba así?
En ese preciso instante revivió su mirada en sus recuerdos, en aquellas pesadillas que la habían seguido, atormentándola una y otra vez.
Conocía a aquel hombre… estaba segura de ello.
Tembló, sus manos apoyadas sobre el suelo parecían flaquear su agarre, pero no dejaría que él lo notara, no mostraría su debilidad frente al Rey, ni tampoco se inclinaría ante su presencia.
— ¡Guardias! —Llamó a los sujetos que hasta ese momento se habían mantenido como estatuas justo detrás de la carroza, en una ordenada fila.
Ella se incorporó, aún con ese ligero temblor en sus manos, respiró profundo y clavo su clara y firme mirada en aquellos peligrosos iris, en esa expresión extraña y macabra en él.
— Reverénciame —ordenó con firmeza, agitando bruscamente su lujosa y pesada capa para pasar rápidamente sus dedos por la empuñadura de su arma.
— ¿Y si le doy un no por respuesta? —Sonrió, controlando sus más profundos temores, sobreponiéndose a aquella sensación que amenazaba con dominarla por completo.
— Morirás —le devolvió esa sonrisa, lamiendo sus labios con creciente ansiedad, dejando en claro aquella irrevocable sentencia— aquí y ahora.
Continuará…
Cielos, se que pasó mucho tiempo :'( pero... me he tratado de poner al día XD, tengo un record de actualizaciones esta semana jajajaja XD, espero seguir con motivación... para actualizar pronto el capítulo que viene :P
No puedo despedirme sin antes agradecer a todos aquellos que se han tomado la molestia de leer esta historia y dejar sus comentarios ^^, muchas gracias a la generala, Andaran atish'an, Grisel ZxL, mar0000aim0000, Dialirvi, Shia Azakami, Caata, Dimencio, Princess Aaramath y jhonatan, en verdad muchas gracias por su apoyo ^^, por el animo que me entregan y lamento nuevamente mi tardanza , espero que la inspiración me dure para terminar los capis que vienen de todas las historias que tengo pendientes XD! Crucen los dedos XD!
Se despide atte Zilia-K
