Hola mis preciosos! nuevamente traigo la actualización para sus kokoros.
Debo aclarar que este es el drabble (o one-shot, como quieran decirle) más largo que he escrito hasta ahora, casi con más de 1,500 palabras. Inspiración-san ataca de nuevo(?) XD
Ya saben que si el drabble requiera poner advertencia la pondré. No se preocupen, avisare antes de leer por si a alguien no le gusta. El de hoy no creo que deba tener, pues es como humor/romance
Kuroko no Basket no me pertenece~
Besos
Kuroko Tetsuya x Kagami Taiga
La primera vez que Kuroko pidió que le dieran un beso fue después de la práctica, cuando ya había pasado mes y medio de finalizada la Winter Cup y se habían proclamado vencedores. Ese día no le importó quedar en ridículo frente a su senpais por la petición un poco extraña, ya que no sostenían ningún tipo de relación romántica. Solamente llegó frente a él y dijo de la nada:
"Kagami-kun, quiero un beso".
Claro que dejo sin habla a todos los que se encontraban ahí presentes, incluyendo al tigre, el cual se puso rojo como tomate por la petición que había tenido tan de repente, y casi se atraganta con el agua que había estado bebiendo. Este se negó, obviamente, pero Kuroko sabía cómo jugar bien sus cartas.
"Himuro-kun siempre tiene tus besos, yo también quiero uno".
Después de escuchar el monólogo del pelirrojo sobre que era diferente la relación que sostenía con Himuro a la suya –explicación que obviamente Tetsuya ignoró, pues aun pensaba en su beso– Nuevamente volvió a salir con otra respuesta para lograr su cometido.
"Muchas veces lo hiciste en América, dijiste que era algo común. ¿Por qué en Japón es diferente? Exijo mi beso en este momento".
Uno a uno los miembros del equipo de baloncesto de Seirin se iban alejando del par de jugadores de primer año. Incluso Riko pareció darse cuenta de lo incómoda de la situación, por lo que prefirió no intervenir entre la pequeña disputa entre luz y sombra. Kagami soltaba griteríos con respecto a la petición sin sentido y exageradamente vergonzosa, y el peliceleste le repetía sin levantar la voz y con el mismo rostro inexpresivo: "Quiero mi beso" ignorando los gritos de su luz.
La absurda discusión parecía no tener fin hasta que a Kuroko se le prendió el foco. Y decidió sacar su último truco bajo la manga.
"Si no me das un beso ahora, traeré a Nigou".
¡Bingo! Por fin el pelirrojo parecía que estaba desistiendo en la riña, ya que no volvió a gritarle ninguna cosa, en su lugar su rostro se desfiguro a uno de terror y las piernas le temblaron por la simple mención del cachorro.
- De acuerdo, tu ganas – Le dijo el mayor aceptando su sentencia en vez del castigo.
Enseguida el interior de Tetsuya bailó de alegría. Mientras cerraba los ojos elevando un poco el rostro para que le sea más fácil al diez la tarea de besarlo. Presintió el rostro del contrario acercarse, y por curiosidad abrió uno de sus ojos. Taiga lucía tan jodidamente adorable con las mejillas sonrojadas, los parpados cerrados temblando ligeramente, y el nerviosismo en la cara que pensó en lanzarse al tigre él mismo y terminar con la distancia, pero no lo hizo. Kagami podía asustarse y al final no volver a dirigirla la mirada y/o palabra. No iba a tentar a su suerte.
Por fin la maldita distancia que los separaba fue cortada, pero contrario a lo que él esperaba, no sintió esos suaves y carnosos labios sobre los suyos, sino que, estos se habían desviado hacia su mejilla, depositando ahí un cálido beso. Gruño por lo bajo al no obtener lo que realmente quería.
- Listo, ya tienes tu beso como Tatsuya, ¿Quieres parar ya de amenazarme con Nigou?
Ah claro, él había exigido un beso de los cuales el pelirrojo le daba a su hermano. Tal vez debió verse venir eso. Aunque su rostro no lo demostraba, su interior estaba cabreado muy fuertemente consigo mismo, por no haberse dado cuenta de sus palabras.
Kagami y Kuroko se fueron a los vestidores, se cambiaron de ropa y tomaron sus cosas para irse, bajo la atenta mirada de todo el equipo –el cual aun seguía en los vestidores, por si la disputa aun no terminaba– Cada uno caminó sin decir nada, hasta que llegaron al Magi Burguer.
La segunda vez que Kuroko intentó conseguir ese beso fue después de un partido amistoso que habían tenido con Touou. El juego había estado muy a tope, teniendo como final un marcador de 98 – 95 a favor de los del uniforme negro. Seirin no lo hizo mal, pero nadie había podido hacer nada con respecto a la brutalidad de Aomine, nadie salvo Kagami por supuesto. Pero aun así, no fue suficiente.
- Kagami-kun – Llamó el peliceleste, atrayendo la atención no solo del pelirrojo, sino también del moreno con el que este se encontraba discutiendo – Quiero otro beso.
Los de Touou se quedaron en silencio, incluso Aomine se había quedado de piedra por las palabras de Kuroko. No así, los de Seirin vieron la escena como un deja-vú por lo que ya se encontraban mentalmente preparados –aunque sea solo un poco–. Sin embargo, Riko tuvo que sostener a Momoi para que esta no cayera al suelo, pues al escuchar a su adorado Tetsu-kun pidiéndole un beso a otra persona que no fuera ella –en primera porque ni a ella le pidió semejante cosa y en segunda por tratarse de otro chico– la chica cayó desmayada sobre la castaña, lloriqueando entre delirios cosas como: Tetsu-kun ¿Por qué?
- Esta bien – Dijo simplemente el ala-pívot, olvidando por completo la reciente discusión que había sostenido con Aomine.
Nuevamente sucedió lo mismo. Cerró los ojos elevando el rostro para ser besado bajo la atenta mirada de todos los jugadores y Riko –ya que la pelirrosa aun estaba desmayada–. Sus rostros se encontraron cerca, y de nuevo Tetsuya abrió uno de sus ojos. Esta vez parecía que Kagami no iba a cambiar la trayectoria de su beso, pues estaba llendo directo a sus labios. O era eso hasta que…
- ¡TETSU! – Interrumpió descortésmente el peliazul, con una mueca de molestia moviendo a Kagami a propósito para evitar el choque de sus labios, provocando que Kagami sí le besara, pero en la comisura de sus labios – ¡¿QUÉ DEMONIOS CREES QUE HACES?!
La tensión en el aire era palpable, y el rostro de Kuroko era aun más inexpresivo de lo usual, pero aun así transmitía esa mirada sombría. Todos lo notaron, menos por Kagami, quien fue mandado a los vestuarios por su entrenadora, alejando así al pelirrojo del problema que este había ocasionado sin querer. Taiga fue sin rechistar, pues le temía demasiado a Aida como para desobedecerla.
- Aomine-kun… – Murmuro el más bajo con una voz de ultratumba, que bien pudo no haberse escuchado de no ser por el silencio que reinaba la cancha en esos momentos – Te hare sentir un mar de dolor por lo que acabas de hacer; sufrirás las más crueles torturas y luego… Te mataré.
Después de eso, Tetsuya se fue a los vestidores en busca de su adorada luz, dejando a un asustado Aomine más atrás, que no faltó mucho para que cayera desmayado como su amiga de la infancia.
La tercera vez que Kuroko volvió por su beso por fin lo consiguió. Bien dicen que la tercera vez es la vencida, y en su caso tenía razón. Fue durante un juego llamado pocky, y aunque no lo consiguió como esperaba hacerlo –por voluntad del tigre y no por un tonto juego– lo obtuvo de todas formas, y no se quejaría por eso.
Los senpai habían llegado con una caja que los famosos dulces, originalmente para que cada quien tomara uno y se lo comiera, pero no falto mucho para que la mente americana de Kagami comenzara a formar dudas. La pregunta: ¿Qué es eso? No tardo en ser dicha, y cuando fue respondida las cosas se pusieron peor. ¿Pocky? ¿Se supone que es un bocadillo? Las ideas perversas de Koganei salieron a la luz.
- Kagami ¿Te gustaría jugar el juego del pocky?
- ¿Eh? ¿Juego? – La pregunta tomo por sorpresa al pelirrojo. Apenas y estaba procesando todo sobre el famoso pocky y ahora se enteraba de que también tenía un juego – Claro, porque no.
- Bien lo único que tienes que hacer es colocar la punta del pocky en tus labios – Explicó Koga entregándole el palito de chocolate a Kagami para que hiciera lo que les decía. El diez lo hizo lo que le pidieron pero su mente aun no captaba del todo el mensaje – Ahora solo falta que una persona tome el pocky del otro extremo con sus labios – La mueca de confusión en el rostro de Taiga era evidente – Así lo irán comiendo hasta que se termine, pierde el que aparte el rostro del dulce.
Los demás tan solo veían divertidos las extrañas caras que ponía el tigre al no entender nada de lo que Koga estaba diciendo. ¿Eso era todo? Que poca imaginación para un juego. Mitobe atrajo la atención del castaño, y este asintió como siempre hacía cada vez que miraba a los ojos a su amigo inseparable. Una sonrisa se mostró en la pequeña boca felina de Koganei.
- Mitobe dice que si quieres intentarlo, Kiyoshi podría ser perfecto para la primera vez – Todos miraron al siete de Seirin, el cual solo sonrió tontamente aceptando la propuesta dicha.
- Solo te advierto Kagami, que nunca he perdido – Le comentó el rey sin corona.
- Entonces es un verdadero reto – Respondió entusiasmado el pelirrojo, procurando que el pocky no se le cayera de sus labios.
Pero justo cuando Teppei estaba a unos cuantos centímetros de morder el otro extremo del palillo de chocolate, una fuerza le golpeó el costado derecho y le empujó lejos de su Kohai. Kuroko hizo aparición como por arte de magia con una excusa que bien podría significar algo en el baloncesto, pero no era para que la usara todo el tiempo.
- Yo soy la sombra de Kagami-kun, por lo tanto soy el indicado para practicar con él – A medio equipo se le resbaló una gota de sudor por la nuca debido al comentario.
Kagami no argumentó nada ya que no tuvo tiempo, pues de inmediato el peliceleste se colocó de puntillas para que sus labios entrasen en contacto con el bocadillo. Inmediatamente Kuroko comenzó a engullir el palillo, con incluso más voracidad que cuando Taiga devoraba sus 50 hamburguesas. El pelirrojo igual comenzó a masticar de su lado, solo que más lento.
Ambos cerraron los ojos, y Tetsuya pudo sonreír cuando sintió la calidez de los labios que tanto había deseado toparse con los suyos. Sabía que el tigre no se echaría para atrás, ya que nunca rechazaría un reto. El beso no fue apasionado, apenas y fue un ligero rose que al chico fantasma le supo a gloria, tal vez más dulce que el propio Pocky.
Después de que Kagami y Kuroko se hubiesen separado, la entrenadora dio la orden de comenzar a calentar para después seguir con el entrenamiento, mientras se limpiaba su nariz sangrante con un pañuelo. Los demás la obedecieron sin replicar y fue gracias a la poca presencia del once que pudo librarse por unos minutos del calentamiento.
- Al fin conseguiste lo que querías ¿Verdad Kuroko-kun? – Le preguntó la chica con un rastro ligeramente travieso en su tono de voz. El peliceleste suspiró antes de responder.
- Si, algo así…
Eso es todo! :D
También quiero decir que estuve a punto de informales que me iban a quitar la laptop por las calificaciones, pero afortunadamente posponieron la entrega hasta la otra semana XD por lo que me adelantare en lo que pueda :v
La continuación de Son of Sun esta en proceso, no desespereis que tratare de terminarla lo más rápido posible :v (en especial porque tengo un fic KagaKise/KiseKaga que hacer para una convocatoria ¿Ustedes que pareja recomiendan? :v) hablando de otros fics... ¿Ya leyeron mi fic "Playing with the little tiger"? Si son amantes del lemon/shota les encantara /u/
No olviden que si tienen alguna palabra que quieran pedir, la anotare con gusto c:
Espero sus lindos reviews. Nos leemos el viernes~
