Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K. Rowling, Warner Bross & Salamandra. Yo únicamente juego con los personajes que Jo nos regaló. La historia es de mi muy triste y retorcida imaginación.
Nota: Esta novela relata la historia de cómo Hermione va aprendiendo a la mala como superar un viejo amor, y cómo hay otras personas que sufren igual o más que ella. Es un mundo alternativo al de Hogwarts. Espero sea de su agrado. Es algo totalmente distinto a que he escrito antes ya que la historia no gira en torno en dos enamorados que no pueden o no deben estar juntos. Es algo más bien crudo y rudo. Trataré de usar a todos los personajes de esta increíble saga. El primer capítulo es corto, pero los que siguen son más largos. Si estás aquí, gracias.
Disfruten de la historia, como yo lo he hecho escribiendo...
Distintos tipos de dolor
Por LunaHHr
Capitulo VII: Recuerdos del presente pasado
La música iba inundando todo el auto, las ventanas estaban hasta abajo por lo que el aire se colaba y nos despeinaba a todos. Pensé en ese momento que había sido tonto de mi parte creer que no iba a ser buena idea salir con Ron y sus amigos. Fue un alivio para mí. Recordé la primera vez que salí con todos ellos.
Mi rompimiento con Draco era reciente, y Ron ya había regresado de su viaje y no había querido dejarme sola. El buen Ron. Todo hubiera sido más fácil para mi si me hubiera enamorado de él desde el principio, pero las cosas no funcionaban así... lamentablemente.
—Es una fiesta muy cerca de tu casa—me decía Ron al celular con voz implorante. —Primero iremos a cenar y luego a la fiesta.
—¿Quiénes? —pregunté casi a regañadientes, sintiéndome miserable y sin ganas de salir.
—Seamus Finnegan, Susan Bones y su novio Dean Thomas, quizá vaya Cedric Diggory, tú y yo.
—¿Y cómo? ¿En metro? —dije incrédula. Poniendo más peros para que él se desesperara y dejara de insistir.
Pero rió al otro lado del celular.
—En taxi, cabeza hueca. Seamus y yo te veremos en la puerta de tu casita.
Lo pensé durante unos segundos, me levanté, me vi en el espejo que tenía en mi cuarto y mi reflejo me imploró que hiciera algo al respecto. Eso no podía quedarse así. Suspiré.
—De acuerdo, Ron. Iré.
Lo escuché darme un gritito de aprobación.
—Te veo a las 8:00. Ponte más guapa.
Y sin esperar respuesta, me colgó.
Vi el reloj y marcaban las 6:40, tenía tiempo para arreglarme. Fui directo a mi closet y agarré el primer vestido que vi después de darme un baño, en el cual me había demorado más de lo usual por lo que me tuve que apurar.
Genial, pensé cuando vi mi reflejo. Buena idea usar el mismo vestido que tenías cuando él terminó todo. Genial.
Quise cambiarme, pero la bocina de un auto anunció su llegada. Gemí por lo alto, tomé mis llaves y mi celular y me dispuse a bajar.
—Demasiado puntual—dije a modo de saludo.
—Hola a ti también, Hermione. ¡Ya sé! ¡Cuánto tiempo sin vernos! —decía sarcástico Seamus mientras el taxi avanzaba.
Rodé los ojos.
—Honestamente, ¿me vas a decir que me extrañaste? —bromeé.
—Es un milagro que te dejes ver, debo decir —dijo él encogiéndose de hombros—Jamás saliste demasiado con nosotros porque estabas demasiado ocupada con Señor Perf...
—Seamus, no. —lo cortó de tajo Ron, enviándole una mirada de que se callara. Eso me enojó de sobremanera.
—Hey, hey—intervine, haciendo gestos con mis manos como si no fuera la gran cosa. —Seamus tiene razón, Ron. No salía con nadie más porque estaba demasiado ocupada con mi ex. Pero eso ya no sucederá.—dije fingiendo que no me afectaba en nada.
—Porque ya no tienes novio. —susurró Seamus y Ron lo golpeó.
Muy a mi pesar, me reí. Me agradaba su sinceridad.
Al bajarnos del taxi, había una tienda que vendía cosas a las 24hrs. Seamus se palmeó los bolsillos haciendo un gesto de molestia.
—Se me han olvidado los cigarros, colega—dijo como si fuera la peor noticia.
Ron se encogió de hombros.
—No importa. Hermione no fuma y quizá le moleste el humo—dijo Ron mientras cruzábamos la avenida para ir al restaurante.
—Jamás los he probado, quizá hoy sea el día de probarlos—dije como si nada. Ron me miró escéptico y a Seamus se le dibujó una sonrisa en el rostro.
—Primero cenemos, pequeña saltamontes, y luego veremos de qué estás hecha—aconsejó Seamus mientras llegábamos al lugar y pedíamos una mesa. Rodé los ojos ante su comentario.
—No es como si fuera la cosa más difícil del mundo, ¿eh?
—Para algunos sí. —contraatacó—Para mi es un arte.
—Eres un idiota—me reí.
—Hermione, tan amable como siempre—dijo Cedric, que ya nos esperaba en una mesa del lugar.
Sonreí de lado al verlo, se paró para saludarme con un beso en la mejilla y luego agarrar la silla para que yo me pudiera sentar. Tantas atenciones de su parte me aturdieron. Recuerdo haberle enviado una mirada significativa a Ron, pero él sólo se encogió de hombros, viendo el menú.
El restaurante era al aire libre, y estaba adornado por una hilera de focos que colgaban por todo el lugar. Las mesas y sillas eran de madera color clara y el césped verde y húmedo eran una combinación excelente. El clima era adecuado para esa noche.
Pronto Susan y Dean llegaron al lugar, con las manos entrelazadas y sonrisas algo tontas. Fruncí el entrecejo ante ese hecho. La velada pasó sin problema alguno. Lo único incómodo fue que Cedric no dejaba de mirarme. Y todos ahí sabían que había terminado recientemente una relación de casi toda la vida, pero nadie había preguntado nada al respecto. De seguro Ron les había pedido que dejaran el tema por la paz.
—De acuerdo, —dijo Dean mientras Miraba su celular—La fiesta es cerca de la casa de Hermione, ¿qué les parece si vamos caminando?
Todos asintieron con la cabeza.
—¿Y no habrá problema que lleguemos sin invitación?
Dean negó con la cabeza.
—Habrá tanta gente que ni siquiera lo notará.
Susan me envió una sonrisa que pretendía ser tranquilizadora, y Cedric se posó a mi lado mientras caminábamos, más adelante vi que Ron nos lanzaba una mirada pero se quedó platicando con Seamus.
—¿Qué tal te trata la universidad?
—Mejor que muchas personas—contesté con sinceridad y lo vi reírse.
—Eso es bueno, supongo.
—Supongo. —me encogí de hombros—¿Y tú?
—Igual. Me encanta mi carrera, estoy muy feliz, y Cho es increíble conmigo también.
Le sonreí con sinceridad, pero sin saber muy bien qué decir. Y de pronto, comenzó a llover haciendo que todos corriéramos a refugiarnos a algún lugar techado. Cedric me tomó del codo para que no me cayera, y sin saber muy bien por qué reí divertida por primera vez desde hace un mes.
—Hermione—me llamó el Ron del presente—¿Hermione?
Enfoqué mi mirada en sus ojos azules. Se rió un poco y luego negó con la cabeza.
—Te preguntaba si vas a querer un poco de kush*, pero si antes de fumarla ya estás perdida...
Lo golpeé en el pecho, ganándome una cara de dolor en el proceso.
—Sí—dije—Voy a fumar.
Llegamos al bosque donde varios chicos hacían juntas clandestinas. Nosotros ya teníamos nuestro lugar ahí, y eso era genial ya que había demasiada gente y no podías ni sentarte.
—De acuerdo, iré por la pipa entonces—dijo Seamus mientras se iba corriendo. Ron se sentó junto a mi, nuestras chamarras chocaban ligeramente. Lo miré de reojo. Su aspecto físico había cambiado mucho desde la última vez que nos vimos. Primero cuando salimos aquella vez y me invitaron a fumar y me hice adicta, luego un par de veces más hasta que llegó diciembre y Cedric y yo comenzamos a "salir". Ron se había enojado con nosotros y me había dejado de hablar. La siguiente vez que lo vi él había bajado tanto de peso que estaba irreconocible. Se había puesto hacer ejercicio y lucía bastante atractivo.
—¿Qué pasó con ese tal Harry? —preguntó de la nada, mirándome con una sonrisa de lado y mirada acusatoria. No respondí, me limité a encogerme de hombros. —Hermione, no parabas de hablar de él.
—Lo sé.
—¿Entonces?
—Me besó—confesé. Lo vi alzar las cejas.
—¿Y luego?
—Salí huyendo.
Ron dejó de sonreír.
—¿Qué te da miedo?
No respondí.
—Hermione, no puedes tenerle miedo al amor simplemente porque un patán te rompió el corazón. Imagínate como estaría yo por las tantas veces que tú me has roto el mío.
—Distintos tipos de dolor—murmuré recordando las palabras de Harry. —Deberías salir con esa chica que mencionaste la otra vez. Bastante atractiva.
Negó con la cabeza.
—¿Nunca te ha pasado encontrar a alguien que es casi todo lo que buscas pero al final no es? —preguntó nostálgico el chico mientras miraba la enorme fogata del lugar. Y no pude evitar pensar en Cedric.
—Sí.
—Pues así fue con ella.
Puse mi mano en su hombro, mostrándole mi apoyo.
—No cambies de tema, necia. Deberías darte una oportunidad con él.
Pero gracias al cielo, antes de que pudiera responder, Seamus llegó con la pipa y con un encendedor en la mano, y por supuesto, una sonrisa en su rostro.
—¡He llegado! —dijo contento—Dean, Susan, llamen a Ernie y a Rose.
Sin pararme de mi lugar tomé la pipa, me la puse en la boca y con mi otra mano prendí el encendedor para quemar la hierba y poder aspirar, sostener lo más posible y luego exhalarlo con tranquilidad. No era la primera vez que lo hacía.
Al principio no se sentía mucho el efecto, pero conforme pasaban los minutos mi corazón se aceleraba y ya no podía manejar bien mis extremidades. Miré a Ron con una sonrisa boba en el rostro y sus ojos rojos me indicaron que él igual ya estaba drogado.
La música se escuchaba fuerte, mi cuerpo se sentía diferente y si cerraba los ojos podía imaginarme a la perfección que me encontraba volando por el espacio exterior, esquivando estrellas brillantes y volando muy lejos de la tierra. Todo iba bastante bien hasta que abrí los ojos y ya no me encontraba en ese bosque con todos mis amigos. Tampoco era de noche, y no había frío.
—Hermione, ¿por qué siempre me tienes que traer a éstas cosas aburridas? —preguntó un Draco con las cejas fruncidas mientras me tomaba de la mano—Cariño, ¿por qué me miras así? —me tomó de la mano y me acercó a él, pero yo no quería mirarlo. Miré a mi alrededor, percatándome con pánico de que estábamos en una tipo papelería esperando algo. Había calor y yo llevaba unos shorts. Y así como aparecí en ese lugar, al momento en el que abrí los ojos nuevamente, ahora estábamos en mi habitación.
Draco me besaba el cuello con desesperación mientras iba quitándome la blusa que llevaba en la papelería, gemía mi nombre levemente mientras se dirigía a besarme el abdomen. Cerré los ojos por inercia y me arqueé, para luego abrazarlo con las piernas y tomar su rostro para mirarlo.
—Draco—murmuré sin poder creerlo. Me miraba con deseo, me miraba con amor, me miraba como si nunca hubiera querido terminar con lo nuestro y fue ahí cuando me di cuenta de que eran recuerdos.
Cerré los ojos nuevamente, para abrirlos y encontrarme con Ron mirándome con preocupación. Me lancé a sus brazos cuando me percaté de su presencia.
—Tuve un muy mal viaje—admití mientras me reía—Creo que tenías razón con eso de que los efectos dependen mucho de tu estado de ánimo.
—Hermione, ¿estás bien? —preguntó Seamus tocándome la frente. Asentí con la cabeza.
—Malos recuerdos, es todo.
—Tú celular no ha dejado de sonar—me dijo Susan tendiéndomelo. Dejé de abrazar a Ron para tomar el celular y percatarme de que era un número desconocido, estaba dispuesta a guardarlo cuando sonó otra vez. Me alejé un poco del ruido, fijándome de que Ron y Seamus no quitaban la mirada de mi, preocupados. Les envié una sonrisa para tratar de calmarlos.
—¿Bueno? —pregunté dudosa.
—Granger.
Me congelé. ¿Seguiría en ese mal viaje? Quise gritar. Definitivamente no volvería a fumar hierba. Me robaba la seguridad.
—Me preguntaba si podríamos vernos.
No supe qué contestar.
—¿Quién habla? —fruncí las cejas y me toqué la frente. Idiota, pensé.
—Draco, por supuesto, ¿no reconoces mi voz?
—Hay demasiado ruido. ¿Qué quieres? —dije hosca.
—Verte.
No respondí de inmediato.
—¿Para qué?
—Te extraño.
...
Caminé por los pasillos de mi escuela con la mirada en los suelos. Tenía resaca de tanto humo de la noche anterior. No tenía clase hasta dentro de dos horas por lo que me dirigía a mi auto para poder dormir un poco, ya que la biblioteca estaba hasta reventar... y no quería toparme con cierto azabache, pero... oh, sorpresa.
—Estás evitándome.
Arrugué la frente, fingiendo extrañeza.
—¿Yo? ¿Por qué lo dices?
—Estás así porque te besé y te dije que...
Pero no dejé que terminara, había tirado mi mochila al asfalto, rodeado su cuello con mis manos y estampado mi boca contra la suya. Sentí como sus manos me tomaban de la cintura y me acercaban a él. Su barba me raspaba de una manera agradable cada que movíamos nuestras cabezas para profundizar el beso... beso que continuo hasta que nos quedamos sin aliento.
—¿Puedo ir a tu casa y dormir ahí?
Me miró extrañado, pero asintió con la cabeza.
—Vivo solo.
—Mejor.
Me miró doblemente extrañado.
—¿Qué significa eso?
—Que estamos saliendo.
Su rostro se contrajo en una sonrisa de lado, tocándome la mejilla y poniendo uno de mis rizos en su lugar.
—¿Y te costó un fin de semana completo decírmelo?
—En realidad, me costó una llamada de mi ex.
Frunció las cejas.
—¿Puedo pedir una explicación?
Asentí con la cabeza.
—Salí con unos amigos, que te voy a presentar, por cierto, y me llamó, me dijo que quería verme, le pregunté por qué y me dijo que me extrañaba.
—¿Y luego? —insisitió.
—Luego le colgué y pensé en ti. —me miró nuevamente extrañado, y yo asentí con la cabeza como si fuera lo más obvio del mundo—Pensé en ese beso que me diste y lo que dijiste antes de que no lo he superado. Sólo pude pensar en ti cuando me dijo que me extrañaba, y supuse que eso significaba algo, y ahora que te besé lo comprobé. Me gustas, Harry, y quiero estar contigo.
Él me miró ladeando su cabeza y acercando su frente a la mía.
—Estás completamente loca, ¿sabías?
—Lo sé.
—Y yo estoy completamente loco por ti.
—Lo dejarás de estar cuando me conozcas realmente. —le amenacé.
—Estaré más loco si es posible.
—No te emociones ni te hagas grandes expectativas respecto a mi persona—le dije seriamente, y me sonrió nuevamente—Es tan raro verte sonreír. —confesé.
—Es lo que provocas—se encogió de hombros, jalándome para besarme nuevamente—¿Y si ambos faltamos a clases hoy? Una vez al año no hace daño, ¿eh?
Negué con la cabeza.
—No, Potter. Las clases que tengo hoy me gustan más que tú.
Soltó una risita.
—Bien, no iba a faltar aún así. Tengo examen, sólo tanteaba el terreno.—dijo encogiéndose de hombros, besándome la frente.
Lo miré divertida, abriendo la puerta de mi auto.
—¿Por qué no me cuentas de ti, chico misterioso? —le pregunté cuando se subió al asiento del copiloto.
Lo vi alzar las cejas, exhalando aire divertido.
—Temo no gustarte más si ya no soy misterioso para ti. —confesó fingiendo tristeza, y yo solté una risotada.
Las dos horas siguientes nos la pasamos sumamente entretenidos cambiando información del otro. Y fue sensacional.
Agosto 29.
Corría con rapidez por todo el campo, mis piernas exigían que yo me detuviera pero sabía que no era buena idea. Seguí corriendo, respirando como se debía para no cansarme tanto. Inhalé, exhalé repetidas veces. Me detuve bajo un árbol que daba una gran sombra. El calor era intenso y había olvidado llevar mi botella de agua. Me apoyé en mis rodillas mientras trataba de recuperar el aliento, me acomodé bien los audífonos mientras me dirigía al pasto y me dejaba caer.
El sol me daba de lleno en el rostro, el cual sentía caliente y sudoroso. Imaginé la cara que pondría Harry al verme ahí echada y sonreí automáticamente. Estaba a punto de levantarme para irme cuando sentí que el sol ya no estaba más ahí. Puse una de mis manos como gorra, y con ojos entrecerrados miré qué pasaba.
Y ahí estabas.
—Hola.—dijiste con voz agitada, tenias ropa deportiva y la frente perlada de sudor. Tus ojos grises se veían más oscuros que de costumbre.
No pude responderte. De repente recordé qué fecha era, y en dónde estábamos.
Un año había pasado desde que todo se fue a la mierda.
Malditas jugadas enfermas las que el destino daba.
—Me colgaste ese día. —me miraste divertido, sonriendo de lado. No sabes lo mucho que te odié por haberme dado la misma mirada que me dabas cuando estábamos juntos y éramos felices. Me hiciste sentir como si nada hubiera pasado, y siguiéramos juntos.
—Debo irme—murmuré mientras me levantaba y tuviste el atrevimiento de tomarme del codo para ayudarme, me solté con algo de brusquedad.—Lo siento,—volví a murmurar sin verte a los ojos—eso fue más brusco de lo que pretendía.
Reíste ligeramente, negando con la cabeza, y mirándome de manera divertida.
—No deberías sorprenderte de encontrarme en un parque que queda relativamente cerca a mi casa—dijo como si nada, quitándose los audífonos al ver que yo hacía lo mismo.
—No creí que coincidiéramos precisamente hoy —dije de manes significativa, pero estaba segura de que él no tendría idea. Jamás la tenía.
No dejaste de mirarme cuando te acomodaste tus platinados cabellos, y diste un suspiro.
—Un año, ¿eh?
Entrecerré los ojos, incrédula.
—Debo confesar que yo vine aquí a propósito—dijo algo serio—Hace un año vine aquí a correr, y pensar mil cosas.
—Dejarme fue una de ellas —dije sarcástica, sonriéndole divertida.
—No te dejé, Hermione...
Rodé los ojos.
—Adiós, Malfoy—dije despidiéndome. Ya había avanzando varios pasos, ¿sabes? Estaba ya fuera de tu alcance, estaba fuera de tus engaños, de tus mentiras, de tus encantos y frases cursis baratas...
¿Por qué tuviste que tomarme de la mano y decir...?
—Te extraño.
LunaHHr
