¡Hola! Buenas madrugas(?
Bien, aquí tienen el nuevo capi, espero no haber tardado mucho en actualizar, y les aviso que intentare hacerlo con regularidad :D
Bueno, si nada más que decir, me despido :3
¡Disfrútenlo!
CULPA
Ni por un momento las cosas habían mejorado. Se preguntó si eso era todo, si eso había sido todo desde el principio y si el camino que habían recorrido indiscutiblemente terminaba ahí, en un lugar tan oscuro y tenebroso que poco a poco le robaba la respiración. Era ridículo, hasta proporciones inimaginables, que se sintiera así, que sintiera que algo dentro suyo se apagaba o era roto por una fuerza invisible, pero cuando miraba al frente y se encontraba nuevamente con aquella imagen irreconocible y fría, se daba cuenta que lo que sentía era poco, y que debía tenerse asco, y sólo…sólo se le ocurría el enterrar sus garras en su cuerpo y castigarse así mismo por lo que había hecho, y por lo que había estado a punto de hacer, pero definitivamente eso no iba a solucionar nada.
Lastimarse así mismo no haría desaparecer las heridas que tenía el frágil cuerpo de Rin, lastimarse no haría desaparecer la sangre de ella de entre sus dedos, ni tampoco disminuiría las lágrimas que ella había derramado, y tampoco haría desaparece el dolor y el odio con que lo miraba. Sesshomaru lo sabía, como sabía que era fuerte y rápido, y que podría derribarla con facilidad, pero eso sólo lograría ahuyentarla más, y abrir esa brecha que había entre ellos, que él no veía, pero que indudablemente estaba ahí.
Él dio un paso hacia ella, y Rin tenso más la cuerda del arco. Sesshomaru observo que sus nudillos estaban blancos por la fuerza que ejercía sobre el arma. El gesto en el rostro de Rin era uno que él nunca antes había visto en ella, y que nunca pensó llegaría a ver. Era de alguna manera hermoso, una nueva faceta que descubrir de ella, pero era doloroso también el no conocerla tan bien como pensaba. Todo un remolino de emociones que él no sabía fuera capaz de sentir, o que existían siquiera.
-Un monstruo-dijo él de pronto, y Rin entrecerró los ojos, como si intentara adivinar que quería decir con eso-¿Eso es lo que ves hasta ahora, Rin? ¿Un monstruo? ¿Te vas dando cuenta de eso hoy?
Rin pareció dudar un instante, como si nunca se hubiera puesto a pensar realmente en ello; Sesshomaru en cambio comenzó a caminar, no hacia ella, sino frente a ella, como una fiera tranquilamente al asecho.
-Soy un demonio, Rin, soy una bestia tras la fachada de "alguien", ni siquiera tengo la apariencia de un humano ¿Te parezco uno, Rin?-ella se sobresaltó tras la semi-imperceptible nota de voz elevada del Daiyokai-No soy un ser manso, ni un cachorro que necesite los cuidados de alguien, y creo que tú pensaste eso desde niña. Creo que te confundiste demasiado cuando me viste herido en ese claro, y creo que seguiste confundida toda tu vida, hasta ahora. No te bastaron las peleas que me viste librar, ni las veces en que tome mi verdadera apariencia frente a ti, no te vasto verme derramar sangre, ni siquiera el haber perdido la vida por mi culpa parece haber abierto tus ojos.
Rin sentía que su corazón temblaba, no tenía realmente una idea de porqué, pero estaba en ella el presentimiento de que Sesshomaru iba a legar a un punto donde seria ella la que tendría que pedir perdón, en la que sería ella la que se sentiría culpable, aunque culpable ya se sentía. Dentro de ella había una maraña de ideas, donde Sesshomaru y ella eran los antagonistas de la historia, los villanos principales de esa obra teatral, donde las máscaras y los rostros verdaderos eran la misma cosa, donde la mentira y la verdad no tenían distinción alguna.
-¿Debo sentirme culpable por ser lo que soy? ¿Por haber nacido como tal? ¿Debo pedir perdón por haberte lastimado? ¿Por caer en los mismos instintos que siempre he tenido, que siempre me han guiado y por los que me he librado de morir en ocasiones? Dime, Rin ¿Debo sentirme culpable porque tú, una pequeña humana que desconocía la vida, haya creído una verdad que ella misma creo? ¿Te mentí alguna vez?
Rin no soltó el arco cuando abrió los labios y tomo un poco de aire, algo que la hacía sentirse un poco más fuerte de lo que se sentía en ese momento. Ella estaba captando cada una de las palabras que decía el mononoke, ella entendía perfectamente lo que él estaba diciendo, y comprendía que era una gran verdad la que él manejaba, pero desde esa perspectiva ella parecía sólo una chica que había seguido a un ideal, a alguien que no existía y que no era él, y eso no era del todo cierto.
Estaba esa otra parte, esa en la que Rin se había fijado en que él no era como ella, en la que él despreciaba a los seres humanos, en la que ella sabía que Sesshomaru era un demonio tras la apariencia de un ángel, y que sabía también que ´l nunca había escondido su verdadera naturaleza, ella se había enamorado de lo malvado en él también, y de la crueldad que él podía llegar a poseer, y que tal vez, aunque cambiara, nunca se iría del todo.
-Debiste saberlo, Rin, que no todo en mi era como tu esperabas que fuera, que nunca seré quien, tú, querías que fuera-ella se sintió dolida cuando él lo dijo, porque parecía que ella siempre había querido cambiarlo, y no era así, no era así…-Deberías haberlo sabido, Rin, que siempre fui y seré un demonio, y que por más paz que traiga, siempre una parte de mi llevara la guerra. Deberías haberlo sabido antes de corresponder un beso, antes de entrar al agua y sacar mi esencia de ti, antes de levantar la mano y golpearme, antes de…mentirme.
Por un momento Rin no supo cómo reaccionar tras esa sensación de dolor que había surcado las últimas palabras de Sesshomaru ¿Por qué se habría de sentir lastimado él? ¿Por qué ella confió en él? Y además ¿En qué le había mentido ella? ¿Cuándo no le había dicho la verdad?
-Si querías crear la figura de alguien que pudiera protegerte, Rin, al menos deberías dejarle hacer su trabajo-ella lo miro atónita, sin poder creer que él realmente estuviera diciendo eso-Si querías a un protector, al menos deberías confiar en él ¡no disfrazar tus mentiras con falsa inocencia!-Sesshomaru detuvo su caminar de pronto, y la miro tan fijamente a los ojos que Rin pensó, podía leer su mente-Tú no puedes ver ni un poco tras lo que yo te digo, no intestas hacerlo siquiera-y ahí estaba de nuevo esa nota de dolor- ¿Piensas que puedes mentirme? ¿Piensas que no sé qué no estás bien?-él no sólo parecía enojado, parecía la imagen de alguien que se sentía traicionado-Pretendes hacerme sentir culpable y pretendes odiarme por haberte lastimado, pero cuando te pregunte que pasaba te comportaste errática inconsciente.
Frente a Sesshomaru, Rin parecía pequeña y menuda, la figura de una pequeña huérfana, tras la figura de alguien más herida aún. Ella parecía abandona y triste, y parecía estarse dando cuenta de momentos, palabras y miradas que habían pasado desapercibidas. Y Rin comprendió con dolor que él tenía razón, que ella no se había fijado lo suficiente, y que no había confiado en él porque todo ese tiempo se había sentido fuerte, y porque todo ese tiempo se había convencido así misma que Sesshomaru nunca se fijaría realmente en ella, y que cualquier muestra de afecto o preocupación que él podía tener hacia ella no eran más que figuraciones suyas. Lagrimas traicioneras rodaron por sus ojos y Rin se odio a sí misma porque ella ya no quería llorar, porque sabía que nada se solucionaba con lágrimas.
Mucho menos cuando Sesshomaru parecía querer seguir con sus reclamos.
-Antes de volver, Rin, debiste preguntarte si estabas dispuesta a decirme la verdad.
Entonces, sólo después de eso, Rin supo que Sesshomaru lo sabía todo, que él estaba consiente de lo que le pasaba a ella, y que eso que ella no sabía con claridad, él lo había descifrado con una facilidad apabullante. Rin se sintió poca cosa, menos de lo que creía que ya era, y se sintió temerosa y triste, pero el enojo seguía empujando esos otros sentimientos, ocupándose de sólo quedar él, y de hacer actuar a Rin. Pero esta vez ella fue más fuerte.
Rin sentía que algo dentro de ella gritaba por decir palabras soeces al mononoke, por atacar al mononoke, y sabía que una parte de ella sentía cierto rechazo hacía él, incluso antes de que él la atacara, Rin había estado sintiendo esa rabia contra Sesshomaru, como si una parte salvaje de ella no soportara la idea de tenerlo cerca, pero la otra Rin, la que le quería, la que lo miraba como una hermosa alegoría de la Luna, esa Rin era igual de fuerte que aquella otra parte agresiva, y aunque había perdido en ocasiones, cómo cuando lo golpeo, como cuando le respondía rebeldemente, esta vez gano. Rin pudo sentir el momento exacto en que dominaba a la otra "Rin", pudo sentir el momento en que la acercaba a ella y la absorbía y la hacía dormir.
-Nunca te mentí respecto a lo que era, ni te hice creer que cambiaria, porque no lo haré-dijo él-Soy un demonio, y eso seré siempre, no deseo ser otra cosa, ni lo deseare jamás, debiste saber eso, deberías haberlo sabido, porque yo nunca pretendí hacerte creer otra cosa.
Ella lo miro por unos segundos, no como lo había mirado durante todo ese rato, sino como lo miraría la niña de antaño, y quizás, como lo miraría si nunca lo hubiera conocido hasta ahora: con cariño, admiración e incertidumbre. Rin suspiro, y observo con algo de pena el árbol donde él la había acorralado, y después se fijó en sí misma, casi sin fijarse, y lo volvió a observar a él, que tenía las manos manchadas de la sangre de ella, y que tenía una mancha en el rostro, una mancha oscura como de hollín, ensuciando su bello rostro, una mancha que no era una mancha, sino una herida, el rastro que los poderes de ella habían dejado como prueba de la furia de ella. Rin suspiro de nuevo, pero esta vez, como si intentara reprimir el llanto, como si lo estuviera ahogando en lo profundo de sí misma. Rin bajo el rostro, pero no dejo de tensar el arco, sus cabellos oscuros cubrieron su cara, sus manos bajaron poco a poco y de pronto ya no lo apuntaba, sino que miraba el piso e hipaba, y tenía los hombro encogidos como si alguien la estuviera regañando, y lucia más frágil y hermosa que nunca.
-¿Y yo, Sesshomaru-sama?-dijo bajito, apretando muy fuerte el arco bajo sus manos, pero sin estar apuntando a algo-¿Yo tengo la culpa de ser humana? ¿Yo tengo la culpa de no poder ser algo más aunque quiera?-Sesshomaru la observaba, ella podía sentirlo, pero no estaba cerca de ella, y si ella levantara el rostro en ese momento no iba a ser capaz de seguir hablando-Yo tengo la culpa por haberlo seguido, y por haber intentado ayudarle cuando lo encontré en el bosque, aunque usted parezca no necesitar ayuda en muchas otras ocasiones, y tengo la culpa por verle como alguien indestructible, y por admirarlo, pero…pero realmente…realmente yo nunca…nunca desee cambiarlo, nunca quise que usted fuera otra persona en el mundo, ni que fuera más amable de lo que ya era, ni que buscara comida para mí, tampoco que fingiera no ser un demonio, munchos menos desee que usted deseara cambiar, porque entonces ya no sería Sesshomaru-sama-Rin sollozo más alto, y Sesshomaru mantenía su rostro estoico-Y yo tal vez no pensé en decirle que pasaba porque no sabía que pasaba, y porque sigo sin estar totalmente segura de lo que sucede, tal vez sólo quería volver con usted y por eso no dije nada, porque tal vez usted ya no me dejaría regresar, y yo no quería eso, y quise ser egoísta por esta ocasión-Rin perdió el poco control que tenía sobre sí misma y comenzó a llorar, un llanto desesperado y triste, y Sesshomaru sólo pudo observarla con la mirada cohibida, pero nada más-Usted no puede decir que yo me mentí a mí misma, y que cree un ideal que no existía ¡Porque no es cierto!-Rin intento secarse las lágrimas que corrían por sus mejillas, pero las que ella limpiaba eran sustituidas por otras, y por más que se deshiciera de ellas había más-Yo nunca quise cambar nada de usted. Nunca.-recalco, levantando la mirada y dejando que él observara sus rostro mojado, y sus labios que temblaban, y Sesshomaru lucho contra esa imagen, incluso así, la belleza de Rin permanecía intacta, incluso así Rin era la imagen de una inmaculada diosa que necesitaba protección-Yo debí controlarme antes de golpearlo, pero usted no me puede culpar tampoco por no querer ser menos que basura, ni me puede culpar de no ver más allá de las palabras rudas que usted decía, y por no creer en su preocupación, no me puede culpar de no querer ilusionarme-Sesshomaru enarco las cejas, mirándola con sorpresa, y Rin sólo se volvió a limpiar el rostro-Yo pude a ver hecho todo eso, y pude a ver intentado sacarme su aroma de encima por no querer que Jaken o alguien más le mirara con desprecio o con censura por haber…-un sonrojo involuntario apareció en sus mejillas-por haberme besado, y tal vez yo pude haber correspondido porque soy una tonta, y porque sigo siendo una tonta por su culpa. Yo tuve la culpa en mucho… ¡pero incluso así usted no tenía derecho a hacerme esto!
Sesshomaru hizo amago de acercarse a ella, pero Rin retrocedió, no por miedo, sino porque si él estaba demasiado cerca ella ya no podría controlarse y tal vez terminaría desmoronándose por completo.
-Dice que intento hacer que pida perdón por sus instintos, Sesshomaru-sama, pero no es así, usted es lo que es, y punto, pero debería saber que no puede dejarse dominar, y que no puede perder el control, porque podría destruirse, yo no estuve totalmente equivocada todos estos años, Sesshomaru-sama, usted no es alguien que necesite cuidados, pero si necesita que le muestren que no todos somos fuertes como usted-Rin noto la manera en que el la miro después de eso, como si realmente no pudiera creer lo que ella decía, pero continuo- y que eso no es debilidad, porque podemos ser más de lo que estábamos destinados a ser, pero nunca seremos como usted. Sesshomaru-sama, yo no soy importante para usted-ella no pudo evitar llorar más después de eso-pero quiero vivir ¿Es tan malo eso?-Sesshomaru la observo ahora sin entender, como si las palabras de Rin estuvieran en otro idioma-Esa vez en el infierno usted buscaba más poder, y yo perdí la vida, y me preguntó si siempre va a sacrificar a aquellos que le tienen cariño, y si, cuando usted quiera realmente a alguien también le sacrificara por seguir a sus instintos.
Sesshomaru se fijó en como Rin parecía luchar para poder decir todo lo que estaba diciendo, y como ella lloraba y no podía controlar ese llanto, y sintió como algo dentro de él se removía cuando ella dijo aquello, y pensó que Rin parecía ignorar el cómo se había sentido él después de perderla, y que ignoraba como se sentía por lastimarla, y como se sentiría si la perdía de nuevo. Sesshomaru miro a un punto distante, como si estuviera viendo el futuro, y en parte podía verlo, podía ver cómo sería su vida cuando el tiempo hubiera alcanzado del todo a Rin, pero viendo el presente tal y como era se dio cuenta de que tal vez no fuera el tiempo quien terminara arrancándosela, sino…
-¿Sabe de qué más soy culpable, Sesshomaru-sama?-la voz de ella lo trajo nuevamente a tierra, Sesshomaru supo que lo que ella estuviera por decir seria verdad, y que sería duro para él-De no haber creído que usted me lastimaría también.
Y después todo fue silencio, a su alrededor las ramas de los arboles crujían, y la hierba se mecía con el viento. El aroma de la sangre seca de Rin flotaba en el ambiente, y el olor de sus lágrimas también. Rin caminó hacia atrás, sin dejar de ver al mononoke, y él observo como ella se alejaba, incapaz de seguirla, porque el gesto grave de ella se lo impedía, porque se sentía culpable al verla dar pasos tan torpes y lastimeros, y porque él había provocado que eso pasara. Rin le sonrió débilmente antes de entrar definitivamente al bosque, y Sesshomaru sólo pudo ver ese gesto como algo extraño y confuso, y como una bella perla que de pronto acababa de desaparecer.
El dolor en sus piernas era intenso, un dolor que no cesaba y que le hizo preguntarse si Sesshomaru había inyectado veneno en sus heridas, pensar en eso le hizo tener un escalofrió, ella tenía experiencia con las heridas causadas por demonios, y sabía que cuando en una de ellas había veneno de por medio, era difícil borrarlas y también hacer parar el dolor, pero aunque sentía las piernas pesadas y los brazos adormecidos, Rin no quería detenerse ahí, quería avanzar lo más lejos posible, alejarse tanto como pudiera de donde estuviera Sesshomaru. A esas alturas, ella ya no sabía de lo que él era capaz, y prefería atesorar los sentimientos que aún tenía hacia él, y no perderles por completo en otro desafortunado encuentro.
Se obligó a caminar, sintiendo como las fuerzas se le escapaban con cada golpeteo de su corazón. Tenía la sensación de que el aire, el lugar de entrar a sus pulmones, se escapaba de ellos, y de pronto Rin sintió que el mundo daba vueltas, ella se tambaleo hacia atrás y tropezó con cualquier cosa, no supo si era una piedra o la raíz de un árbol, sólo fue consiente del golpe de su espalda contra algo sólido y duro, tuvo por un momento la visión de que había chocado contra Sesshomaru, que él la había seguido y que continuaría con lo que no termino. Pero se equivocó, tras ella sólo estaba el tronco de un árbol, y entre sus delirios, Rin no supo si estaba aliviada o decepcionada. Rin se deslizo sobre la corteza, pensando que estaba loca, pensando que ella debería sentirse completamente aliviada de que él no estuviera ahí…pero entonces ¿Por qué seguía necesitándolo?
-Porque eres una tonta que no se valora-dijo, con una voz semi-entendible-por eso.
Rin quiso ponerse de pie, pero le fue imposible, las piernas no le respondían, cada centímetro de su cuerpo le dolía y sentía que sus parpados se cerraban.
-No puedes desfallecer ahora, Rin-jadeo, intentando mantenerse despierta-No…pue…des… ¡No!-Rin agito su cabeza, sintiendo sus huesos quejarse, sintiendo sus cienes punzar. Rin sabía que algunas de sus heridas aún estaban sangrando, el olor de su sangre podría atraer a algún animal o a algún demonio, y lo que menos deseaba en ese instante era tener que luchar por mantenerse un poco más con vida, algo que haría de ser necesario, pero que deseaba con todas sus fuerzas no sucediera. Rin se reclino sobre el tronco del árbol una vez más, respiro muchas veces, y con toda su fuerza de voluntad se esforzó por levantarse. Un grito salió de sus labios, sintió que parte de sus extremidades crujían, como si hubiesen estado por mucho tiempo en desuso, y entonces comenzó a caminar. Sabía a donde iba, sabía lo que tenía que hacer, antes de tomar cualquier decisión apresurada, ella debía salvarse a sí misma.
Las distancias no eran un gran problema para él, nunca lo habían sido, pero en ese momento tenía la sensación de que no pasaba el tiempo, y de que el espacio también se había detenido en un mismo sitio, y que se mantenía suspendido en el aire sin ir a ningún lugar. La sangre de Rin se había secado en sus manos, no era como si nunca hubiera tenido sangre seca en sus manos, pero tener la sangre de ella así era especialmente desagradable. La sangre de Rin parecía guiñarle un ojo traicionero, y burlarse de él con su seco tono granate, y olía a Rin, a culpa, y dolor. Un aroma caprichoso que no dejaba de ser tentador., pero que tenía también la sombra de algo extraño, como si la sangre de ella estuviera mezclada con algo más…y él sabía que con veneno de él no era. Porque él no había llegado a esos extremos tampoco.
Esa era la mentira, esa era la traición. La sangre de Rin ya no sólo era dulce y deliciosa, tenía ahora un nota ácida, cítrica, como si la vainilla se hubiera mezclado con la naranja, o mejor pensado, como si la sangre humana de ella se hubiera visto mezclada o fuera la misma que la de un ser sobrenatural. Sesshomaru descendió velozmente al suelo, mirando fijamente sus pálidos dedos manchados del líquido de vida. Los bordes de sus uñas y el interior de ellas estaban totalmente manchadas de ellas. Él había ido al rio con la expresa tarea de liberarse de esa sangre. Y en ningún momento, en ninguno, había dejado de sentir a Rin. La sentía en el viento, y la sentía en los árboles y en la tierra. Sabía perfectamente como avanzaba, a donde la llevaba su desequilibrado andar, y podía seguir el rastro de su sangre, la misma sangre de la que él se terminaba de deshacer en ese momento.
Recordó sus palabras, recordó cada una de las cosas que él le había dicho, y las que ella le había dicho a él. Y no pudo más que pensar en que ella había confiado en él, pero en que seguía ocultándole cosas, que eran importantes, y que él definitivamente debía saber. Y se dio cuenta de que Rin había crecido tanto, que se sentía capaz de solucionar todo por sí misma, y que él había tenido culpa de ello, porque no sólo la había dejado en una aldea de humanos, sino que le había hecho creer que la había abandonado, aunque siguiera en las sombras, aunque siguiera viéndola muy de lejos. Se había encargado de poder verla sin que nadie se enterara, se había encargado de tenerla cerca sin tenerla cuando se dio cuenta que ya no le era posible estar lejos de ella.
Por eso, cuando el levanto la mirada del agua, y su nariz jugueteo el aroma tan conocido, él cerro los ojos y espero a que se comenzara a mover, porque después de todo, no lo podría dejar ir.
Rin se esforzó un poco más, y cayó al pasto, sin poder amortiguar la caída, golpeándose el rostro y el pecho. Ella grito, un grito que no logro salir, porque se sentía tan débil que incluso la voz le abandono. Ella se quedó muy quieta, sintiendo el dolor recorrer cada centímetro de su cuerpo, y después se arrastró en el piso, hasta que sus manos sintieron el agua, y su cuerpo reacciono poco a poco. Ella rodó en el suelo, sintiendo pequeñas piedras enterrarse en su mallugado cuerpo, raspándole la piel, hiriéndola donde ya estaba herida, pero de pronto ya no sintió más dolor, sólo fue consciente de que su cuerpo estaba en el agua, y de que su sangre estaba en el agua también. Ella podía sentir el frió colándose bajo su piel, y podía ver el sol en el cielo, pero sus rayos ya no lastimaban sus ojos, ya nada la lastimaba. Era sólo ella, flotando en un espacio blanco donde ya no había dolor, ni nada. Ella sintió que sus cuerpo viajaba con la corriente, y que era ligera, y de pronto cerro los ojos, y pensó que quería correr así de tranquila como el agua, que no había nada más placentero que nadar sin nadar, que por un momento podía abandonarse a la sensación de que todo había terminado, que más tarde abriría los ojos y no había ninguna equivocación más.
"Si Kagome o Inuyasha pudieran encontrarme…eso me haría muy feliz. Me llevarían a la aldea, y me tenderían en telas cálidas, y la anciana Kaede me prepararía sopa. Yo iba a delirar por la fiebre que tendría a causa de las heridas, y cuando cerrara mis ojos para siempre, Inuyasha y los demás me enterrarían en un prado de rosas, y todos van a llorar, pero en mi sueño de muerte yo sólo voy a seguir pensando en Sesshomaru, y en si cumplirá su promesa o si finalmente me olvidara…"
Las nubes eran blancas, el cielo tan azul, ella estaba siendo mecida por las aguas libres del río, ella vio un destello de luz, y después nada.
¡Y eso es todo por hoy!
Espero que este capi les haya gustado, y espero que sigan la historia :3 se pondrá interesante, puede que dentro de poco les de una sorpresa...tal vez...no sé...¿lemon? jajaja
¡Al capi!
¿Qué les pareció? ¿Esperaban algo más de acción? Bueno, vemos ahora un poco de lo que pensaba Sesshomaru, y de como se siente Sesshomaru, espero que su actitud no me haya salido muy "fuera del personaje", quería poner un contraste en esta ocasión, con el Sesshomaru que conocemos, y él que conocimos en el CD Drama de Inuyasha, uno que pude ser romántico y es capaz de decir una declaración de amor, aunque claro, esta no fue una declaración de amor ¿verdad? Pero bueno, el se sincero, y es lo que importa.
Y luego esta nuestra querida Rin :'( Bueno, nos dimos cuenta que Sesshomaru hace alusión a que ella no confía lo suficiente en él, y la vemos a ella diciendo que no ha dicho nada porque no sabe que es lo que pasa. No se desesperen, ya tocaremos ese punto con mayor detenimiento. Aunque claro, les he dejado varias pistillas por ahí ;)
REVIEW, REVIEW, REVIEW...
Sólo diré "Todo puede mejorar con un poco de amor"
