Epílogo. (Akito and Sana's POV)

Akito's POV-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Sentí un manotazo en mi cabeza. Levanté la vista para ver a mi novia, que se veía molesta.

— Acabaron las clases y tú sigues durmiendo. — Me regañó. — No es justo. Yo tengo que estudiar mucho para tener buenas notas y aunque tú no estudies y te duermes en clases, tienes mejores notas que yo. — Me lanzó mi mochila. — Anda, vámonos.

Yo no quise protestar. Durante el camino a casa, ambos estábamos en silencio. Sabíamos qué día era. Habían pasado cuatro años después del incendio en la secundaria. Ambos, ahora de 17 años estábamos en la preparatoria. Para ser exactos, incluso era la misma hora más o menos cuando ocurrió aquello. Ambos nos dirigíamos a mi casa. Ya era una costumbre.

Durante el tiempo que pasó, para mí y ella no fueron necesarias las palabras para demostrar lo que sentíamos por el otro, así que comenzamos una relación de a poco. Kamura y Fuuka comenzaron a salir. Para todos fue una gran sorpresa, en especial para mí y para Sana. Tsuyoshi y Sugita siguen igual de acaramelados como siempre.

Como creíamos… Sengoku murió al lanzarse del penúltimo piso. No tuvimos permitido ir a ese salón una buena temporada. A nadie le gustaba recordar lo ocurrido. Especialmente cuando creí… Más bien, creímos que ella había…

Solté un suspiro con tristeza. Ya era una costumbre cuando se me venían esos recuerdos a la cabeza. Sana, que estaba un poco más adelante que yo caminando, se detuvo y me miró.

— ¿Pensando de nuevo en eso?— Preguntó preocupada acercándose a mí.

— Estoy bien…— Aparté la vista de ella. Pareció enojarse por mi gesto, ya que me dio la espalda y siguió caminando un poco más rápido. — Sana… Oye…-

— Anda, camina. — Yo hice una mueca. Estaba molesta. Sé que no debería preocuparla, pero no era que no confiara en ella, si no que ella fue la víctima y no me gustaba tocar el tema con ella. — A mí…— Interrumpió mis pensamientos ella y se detuvo. — no me gusta que los demás hablen del asunto… Pero lo puedo hablar con más calma contigo, porque confío en ti y sé que a veces tú quieres tocar el tema… Yo no tendré problemas… Es verdad, es incómodo, pero tanto tú como yo sufrimos más de la cuenta…

— Sana…

— Pero está bien, de verdad. — Se volteó a verme con una sonrisa. — Fue algo que no se…

— ¿Pudo evitar? Sana, ¿hablas enserio?

— Claro, ¿por qué no?— Había algo de extrañeza en su voz. Eso me molestó.

— ¡Claro que se pudo evitar! ¡Si tan solo yo no… Si tan solo no me hubiese rendido como un imbécil por ti, quizá…!— Me vi interrumpido cuando pellizcó mi mejilla.

— Basta… Ya te dije que todo está bien. — Dejó de pellizcarme y acarició mi mejilla. — Fue inevitable todo… Incluyendo el que fue inevitable sobrevivir.

Yo la miré confundido.

— Me salvaste, Hayama… Por alguna razón escuché tus palabras, o más bien… — Apartó la mirada de mi unos segundos, hasta que volvió a mirarme. — Las oí y te vi.

—… ¿Qué?

— Sentí como si… Mi alma hubiese sido separada de mi cuerpo, de verdad lo creí así. Sentí que no recordaba nada, mi identidad, mi familia, mis amigos, tú… Todo estaba en blanco, solo fijé mi vista en ti y en mi cuerpo. Tratabas de revivirme de cualquier manera…

Estaba desencajado. ¿Lo había visto de ese punto de vista?

Al parecer ambos podíamos recordarlo perfectamente.

— No lograba conocerte en ese momento, pero alguien si lo hizo…

— ¿De qué hablas?

Sana's POV-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Hayama me miraba confuso cuando le dije eso. Aún podía recordarlo. Cuando pensé que morí… No sentía nada, felicidad, tristeza, frustración o emoción. No sentía absolutamente nada…

— Verás…

" Tan tolo miraba la situación. ¿Por qué ese chico lloraba? ¿Por qué ella había muerto? ¿Por qué él sufría y trataba de salvarla desesperadamente? Ni yo me lo lograba explicar.

Pobre Akito…— Escuchó una voz femenina.

Me volteé a ver a una mujer muy bella. Tenía el cabello castaño claro y ojos color miel, similar al dorado. Se parecía bastante al chico.

¿Así se llama?— Pregunté. La mujer asintió. Me miró con una sonrisa.

¿De verdad piensas rendirte, Sana?

¿Mm? ¿Así me llamo?

De verdad estás muriendo. — Borró su sonrisa y sus ojos se llenaron de lágrimas. — Akito desea que vivas.

¿Él que tiene que ver conmigo?

¿Piensas rendirte y dejar el mundo de los vivos?

Fijé mi vista en el chico. Los doctores le gritaron que soltara el desfibrilador, pero él lo escuchaba. La desesperación y el miedo lo habían dominado. Colocó el aparato sobre el pecho de la joven, que al parecer ella yo, se arqueó por la carga. Alejó el aparato y el cuerpo de esa chica volvió a caer, inerte.

¡MALDITA MÁQUINA BUENA PARA NADA!— Exclamó furioso. Volvió a cargarla. Nada aún. — No… ¡Tú no puedes quitármela! ¡No a ella!...— Sintió sus ojos arder y los cerró con fuerza. — ¡¿NO TE BASTÓ LLEVARTE A MI MADRE?! ¡¿POR QUÉ MIERDA ME LA TIENES QUE QUITAR A ELLA?!

Volvió a cargar el desfibrilador. Volvió a posarlo en el pecho de la joven y el cuerpo se arqueó nuevamente. Lo soltó y ella volvió a caer. ¿De verdad quería salvarme? ¿Pero qué era él para mí? Dejó caer el aparato y comenzó a hacer presión en el pecho de ella y acercó su boca con la de ella, dándole respiración de boca a boca. Se alejó de ella y volvió a hacer presión en su pecho.

Todos comenzaron a llorar con fuerza. Él no quería aceptarlo, y eso a todos les causaba más tristeza y dolor. Él hizo varios intentos y… Nada había pasado.

El chico se detuvo un momento.

Sentí un nudo en la garganta.

Él te ama.

¿Ah, sí?— Pregunté un poco triste.

Tú sentías lo mismo por él… No querías dejarlo, pero de verdad te rendiste. — Yo la miré confundida. ¿De verdad me rendí? ¿De qué?— Hubo un incendio y él te salvo…

Pero yo no siento nada…

Entonces, ¿por qué estás llorando, querida?

Toqué mis mejillas y estaban empapadas de lágrimas. Me sentía tonta y deprimida. Fijé mi vista en él.

Dijiste que jamás volverías a dejarme solo… Dijiste que volverías… Tú… Me salvaste, Sana… ¡DEMONIOS, DÉJAME SALVARTE A TI!— Gritó aquello con la voz quebrada.

Solté un sollozo de sorpresa al sentir que venían todos los recuerdos de un solo golpe a mi mente.

Hayama…

Tú no vas a dejarme… ¡NO PUEDES DEJARME! ¡ERES LA MALDITA PERSONA MÁS IMPORTANTE QUE TENGO!— Le gritó aun llorando, esta vez sacudiéndola de los hombros. — ¡SANA, DESPIERTA!

No… Yo quería volver. ¡Quería volver ahora mismo! ¡Quería vivir por él! ¡No quería ver lágrimas en sus ojos de nuevo! Nunca… Le había visto llorar, jamás en lo que tuve de vida…

Quiero volver… ¡Quiero volver!— Grité con fuerza.

Entonces hazlo. — La mujer comenzó a desaparecer.

Espera… ¿Cómo podré…?

Dile a mi hijo que lo amo… A pesar de todo, lo amo…

¿Escuché bien? Ella… Ella era… La madre de Hayama…

Todo se volvió negro. Sentí que la respiración lentamente llegó a mis pulmones y escuché el aparato indicar mi pulso.

¿Ha… ya… ma?— Murmuré…"

No podía descifrar lo que pensaba. Tras contarle esto, él no podía decir ninguna palabra. Su expresión demostraba una grata sorpresa…

Akito's POV-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Ella… Había visto a mi madre. La había visto en ese lapso de tiempo en el que casi morí con ella en ese mismo instante.

— Sé que es difícil de creer, es normal que no me creas…

— ¡Claro que te creo, estúpida!— La abracé con fuerza. — ¿Por qué no me lo dijiste en todos estos años?

— Mi corazón decía que te lo dijese en el momento indicado… Y al parecer es este. — Correspondió a mi abrazo. Sentí mis ojos nuevamente llenarse de lágrimas.

Sana se separó de mí y quitó una lágrima de mi mejilla izquierda.

— Ahora yo también puedo hablar de tu madre. — Sonrió. — Después de todo, la conocí…

Tomó mi mano entre la suya y nos fuimos tomados de la mano hasta mi casa… Mi vida, oficialmente, estaba completa. No necesitaba más...

SOY UNA PERDEDORA NO?! D: MUY MALO?! No se me ocurrió otra cosa! Es que como en el manga ocurrió con Hayama fue muy místico jejeje… Espero que les haya gustado, tengo planeado hacer otro Fic de Kodomo no Omocha… Bueno GRACIAS! REVIEWS