Hola a todos, aquí he regresado con un nuevo capítulo de esta historia que tanto me gusta.

Espero que lo disfruten y si les gusta tanto como a mi dejen un lindo comentario.

Como saben los personajes no me pertenecen, la historia no está hecha con afán de lucro y solo está hecha como entretenimiento.

Paupaupi, me alegra que te gustará, espero que te guste este también, la verdad que si que ha de ser difícil conocer mucho de la relación que tiene el chico que te guste con su novia, si me pongo en ese lado si me compadezco de Martha. Espero te agrade este capítulo, pobre suerte de nuestra querida pelirroja.

Como ambientación pueden encontrarla en youtube de la siguiente manera:

Swing and Electro Swing Collection

Bueno ahora si los dejo leer a gusto, esperando que les guste.


Capítulo 7. Primera Cita.

Metrópolis

-¿Ryan Robinson?- Mencionó la recepcionista de Clark y asociados.

Si…- Mencionó el chico aun un poco dudoso de haber ido, mientras la joven revisaba la agenda.- El señor Clark me dijo que viniera a su despacho a las 4 de la tarde del día de hoy.

Oh sí, es cierto aquí esta. El señor Clark lo espera, suba al último piso y siga el corredor, lo llevara a la oficina del señor Clark.

Muchas gracias.- Fue así que el muchacho subió el ascensor y acudió a una cita que le cambiaria su vida o tal vez la forma de ver la vida. Demasiado lujo en el lugar, lo deslumbro. Al llegar con Betty, la secretaria personal del señor Clark volvió a anunciarse.

Pase por favor, el señor Clark lo está esperando, al entrar muebles de piel, una hermosa vista por los grandes ventanales y todo el lujo de la oficina lo invadió con asombro, un ligero olor a whisky también tenía el lugar debido a la bebida del abogado.

El dueño del lugar solo lo observaba. Sonrío y mencionó cortando el encanto para el muchacho y regresándolo a la realidad.- Por favor señor Robinson, tome asiento.- Para luego con un ademan cortes señalarle la silla que estaba frente a él.

El muchacho obedeció en seguida y tomo asiento mientras lo escuchaba atento.- Se preguntará porque lo estoy buscando. ¿No es así? Es para ofrecerle un trato que sea jugoso para ambos.

El chico se extraño. "Seguramente estaba al tanto de lo que había hecho con su hija y lo quería lo más alejado posible." Pensó, pero le sorprendió lo que escucho, pues el señor Clark no estaba al tanto de lo sucedido porque Martha había sido lo suficientemente prudente y reservada al respecto.

Bien, sé que mi hija no le es indiferente y sé que para ella tampoco lo es. Quiero que la pretenda formalmente. He analizado su historial y a su familia y no me parece mala persona para cortejar a mi hija. Sin embargo no le quitara el tiempo para el estudio, al contrario, encontrará la forma de que deje la universidad de Metrópolis y vaya a Oxford en Inglaterra, si la convence de esto. Usted mismo ganará que le pague los estudios en el lugar y saliendo de ahí tendrá trabajo en esta empresa junto con mi hija.- Termino la propuesta como si estuviera muy claro todo y fuera sumamente sencillo.

Mi hija es un poco testaruda… No entiende que es lo mejor para ella. Y sé que si todo llega por el corazón, ella va a entender, sé que le hará caso si usted se gana su corazón… ¿Por qué usted la ama no es cierto?- La pregunta sorprendió al muchacho que aun procesaba las palabras del padre de Martha.

Incluso el mismo reflexionó. Tenía una novia que le gustaba mucho… Pero a decir verdad, extrañaba a Martha en su vida, tal vez había actuado así con ella, porque con ella no podía hacer todo lo que hacía… Martha era para respetarse en todo aspecto y lo que le mencionaba el señor Clark pues… No es distante a lo que podría querer para un futuro. La última pregunta del padre de Martha lo sobresalto… ¿Qué sentía por ella? Ni el mismo lo sabía, pero no podía decir eso. Así que sin pensarlo más solo mencionó un seco y firme.- Si.

Entonces tiene mi consentimiento de cortejarla.- El chico aun estaba sorprendido, al parecer no había investigado que tenía una novia. Y asintió.- Gracias. No lo defraudaré.

¿Entonces tenemos un trato?- Estira la mano.

El joven se levanta del asiento enseguida alargando la mano y estrechando la del padre de Martha.- Si.


Universidad de Metrópolis Días Después.

¡Kent! ¡Va el bloqueo muévete!- Gruñe el entrenador, mientras Jonathan corría lo más que podía para avanzar el mayor numero de yardas que podía, desvió a uno, dos, tres de sus compañeros, entonces sintió el golpe inevitable que lo tumbo, sin embargo al levantarse de su compañero en un movimiento fingido volvió a aporrear la cabeza del rubio en el pasto algo fuerte.- Robinson…- Susurro para sí Jonathan. Por un momento se sintió enfurecer, estaba muy golpeado ya en estos días y no era porque no se moviera rápido para esquivar o no aguantara los golpes, era porque era notorio que lo hacían con alevosía y ventaja por parte de su compañero.

Se levanto y se quito el casco desacomodado por el golpe caminando como fiera en dirección del causante del accidente, su cabello estaba goteando de sudor.- ¡Robinson!- Grito Jonathan para que se parara el otro.- Ya me canse de tu jueguito, ¿me entiendes?- Le dijo acorralando su espacio.

Ryan empujo a Jonathan para volver a ganar su espacio personal.- ¿O qué Kent?- Se le enfrentó. – Tienes que saber que el puesto es para mí. Tú no serás el corre back de este equipo. Más si lloras como niñita con mis bloqueos.

¡Ustedes dos! ¡No lo repetiré una segunda ocasión o se calman o les aseguro que en el próximo juego no figurarán! ¡Sepárense!- Ordeno el asistente del entrenador.

Al escuchar esto, fue Jon quien se calmó y se alejó. Al ver esto el entrenador mencionó a todos.- A vestidores todos, ya término el entrenamiento de hoy.

Para eso me gustabas Kent. –Sonrió Ryan con sarcasmo y camino chocando su hombro con el del rubio para pasarlo de largo y cambiarse.

La mirada que Jon le regalo aunque no lo hubiera visto su agresor fue asesina, pero no podía arriesgarse a no figurar en los primeros juegos de temporada.

Al llegar a su habitación, algo le alegró, cuando abrió la puerta, le habían deslizado de bajo de esta una carta, el joven sonrió y la tomo, era de Inglaterra, el mal humor y el genio, incluso la molestia de los golpes se le borraron de la emoción que tenia de tener noticias de su novia, la abrió enseguida y comenzó a leer, todo iba bien hasta que algo lo alteró. Cerró la puerta y dejo de mala gana la puerta en su escritorio, tomo sus cosas necesarias y se dio un baño, "tal vez era todo lo que le paso para haber reaccionado de esta manera", pensó mientras se relajaba con las gotas de agua de la regadera.

Salió de esta y se arreglo, sin embargo no tenía ganas de nada, siempre pensó que la primera carta de Nell le iba a dar mucha alegría y todo iba muy bien hasta que apareció un tal George. Y pensando esto se quedo dormido. Al menos iniciaba el fin de semana, así que se permitió dormir y no hacer sus deberes.

Cuando despertó, se refresco y arreglo, tomo la carta y acudió a la única persona del sexo femenino a la que le tenía confianza a pedir consejo, guardo la carta en el bolsillo interior de su chamarra. Vio que aun alcanzaba a Martha en la biblioteca a su salida y bueno tal vez la invitaría a cenar y ahí pues ver que estaba ocurriendo con su novia, tal vez ella entendería.


Estaba por llegar a la biblioteca, cuando vio salir a la pelirroja y bajar los escalones del lugar a toda prisa, "¿estará apurada?" se preguntó Jonathan.- ¡Hola Martha!- Pero no le hizo caso.

Seguido de eso, notó como Ryan le daba alcance.- La he dejado por ti. – Alcanzó a escuchar que le decía mientras lo hacía. La tomo del brazo derecho y la volteó hacia él.

Jonathan se fue acercando lentamente, creyó ver algo de ilusión en los ojos de Martha. Mientras se escuchaba al muchacho decirle a la chica pelirroja.- Es verdad…- Mientras acortaba la distancia entre él y ella dirigiéndose a sus labios y besándola, ahí fue cuando reaccionó la chica, que lo comenzó a empujar pero él no la dejaba al separarse, esta lo abofeteo con fuerza.

¡¿No fui lo suficientemente clara al final de preparatoria?! ¡No voy a caer más!- La chica lo dijo en verdad enojada y sintiéndose usada y como un objeto por todo lo que le había hecho este chico, sin embargo ese beso… ese beso la tomo por sorpresa.

Lo veo en tus ojos Martha… Aun me quieres.- La chica aparto la mirada de él, si, Ryan era alguien que le gustaba mucho, pero… Pero ya no quería nada con él tenía dignidad.

Yo te quiero.- Le decía el chico.- ¿Y por eso comprometes mi trabajo? Tuve que salir minutos antes por tu egoísmo. Ryan… Déjame en paz.- Se dio media vuelta zafándose con fuerza, pero Ryan había visto como confundirla la tomo de su mano jalándola hacia él volviéndola a besar a la fuerza.

¿No escuchaste a la señorita?- Jonathan tomo a el joven que molestaba a su amiga del hombro y la aparto de ella, tomándolo por sorpresa. Pero su reacción fue lanzar el golpe al rostro que hizo dar un par de pasos al rubio.

¡No te metas entre mi chica y yo Kent!- Gruño el chico al haberle reconocido la voz.

Jonathan se limpio el labio de sangre, oh Dios como quería golpearlo y ahora no estaban en la cancha de entrenamiento.- Un no de una dama se debe respetar.- Concluyo mientras se comenzaba a acercar amenazadoramente, convencido que tendría una pelea en la que liberaría toda su tensión hacia el muchacho.

Lo que no contaba era que Martha se interpondría. Tomándolo de la mano.- No… Por favor cálmense… Jon… Te lo suplico…- El rubio vio la preocupación en los ojos de su amiga. Cosa que lo calmó.

Entonces Ryan entendió el peligro que representaba Kent en esa relación que ansiaba volver a conquistar, no solo por la chica, sino por todo lo que ganaba.

Vámonos de aquí por favor.- Dijo la pelirroja, esperando que la apoye y no la deje sola como para que el otro la siguiera.

No tú no te vas Martha.- La tomo de la mano. Pero Jonathan se la quito tomándolo de la muñeca y apretándolo con fuerza para que los mismos tendones se abrieran por inercia y ella lograra zafarse y a la vez intimidando así a su oponente.

No tienes que meterte Kent, ella es mi chica.- Dijo rabioso Robinson.

No… No lo es.- Dijo secamente Kent, tras todo lo que había entendido de la discusión.

Claro que lo es, ¿o qué la quieres para ti? ¿O es tuya?- Seguía diciendo amenazante el tal Ryan.

Y si lo fuera qué.- Sentenció en modo de defensa y sin pensar el rubio.

Martha estaba tensa y abrió los ojos tras la respuesta de Jonathan, entonces comprendió que lo hacía para que la dejase de molestar y no por que sintiera algo más que una amistad. Volvió a susurrar.- Vayámonos…

Te acercas a Martha y te la arreglaras conmigo. ¿Entiendes?- Sentencio Jonathan mientras tomaba de la mano a la pelirroja y la llevaba a la cafetería, Ryan, se quedo observando, no podía seguirlos, no sin una estrategia para recuperar a Martha.


La chica no se sentía nada cómoda una vez instalados en la mesa de la cafetería. Así que hubo un buen rato de silencio en la mesa, que rompió el mesero al pedir su orden. Entonces Jonathan, noto nerviosa a la chica y comprendió que debía calmarse y calmarla.- ¿Te parece bien si cenamos una hamburguesa con queso y una soda?

Al levantar la vista, los ojos penetrantes de Jonathan la veían con gentileza, ella sonrió y asintió.- Eso por favor.- El mesero entonces se retiro a informar del pedido a la cocina.

Lo lamento.- Susurro Martha apenada mientras lo veía a los ojos.- En verdad no tengo nada con él…

Lo noté.- Mencionó Jonathan.- Y yo lamento que vieras como ambos él y yo sacábamos nuestras tensiones personales a costa tuya.

¿Tan mal es su relación en el equipo?- Jonathan asintió. Martha entonces tomo una servilleta y limpio delicadamente el labio de Jon pues aun tenía un rastro de sangre.

¿Por qué dijiste eso? Le diste a entender a Ryan que entre tú y yo hay algo.- Dijo con cierta curiosidad Martha.

Robinson es del tipo de persona que necesita que le pongas límites, él piensa que le perteneces, la razón no sé cual sea, también noté que te confunde pero no quieres estar con él. De modo que me dije, Martha es mi amiga, no voy a permitir que le siga faltando y bueno… Decidí dejarle ese límite. Además no dije que tuviéramos un noviazgo, así que no estoy mintiendo. – Le sonrió.

Pero se lo diste a entender.- La chica le devolvió la sonrisa un poco más tranquila.

Te dejará de molestar y no me molestaría fingir cuando se te acerque, de modo que se vaya haciendo idea que ya no quieres nada con él, sabes que te respetaría, sobre todo porque en verdad tengo novia y no quiero malos entendidos con ella.- Sentencio ya mucho más calmado y de forma muy sincera Jonathan.

La sinceridad de Jonathan era algo que le intrigaba y cautivaba a Martha, de modo que asintió, bajo un poco la mirada apenada.- Gracias.

De nada.- Decía esto cuando el mesero traía sus pedidos.- Aquí tienen.

Gracias.- Dijo Jonathan.

Así que cenemos que me muero de hambre.- Dijo tomando su hamburguesa y su soda, para luego abrirla y darle una gran mordida.

Martha solo sonrió y asintió, tomando la suya y haciendo lo mismo.


Metrópolis en la actualidad.

Y fue así como tuvimos nuestra primera cita.- Terminaba de explicar la señora Kent.

¿Qué?- Dijo sorprendida Lois.- Es decir, que… ¿no fue enamorados y super cursi como la imaginaba?

Pues… A mí me gustaba, me gustó la forma tan caballerosa de defenderme… Me hacia bien su compañía y creo que era correspondida en ese aspecto. Un amor siempre comienza con una bonita amistad, porque más que nada tú pareja se conforma de tú mejor amigo. Ese que lo tendrás a tu lado cuidándote y respetándote el resto de tu vida.

Jonathan y yo no iniciamos un tórrido romance rápidamente, pero si tuvimos una amistad firme que con el tiempo se dirigió al amor. Uno verdadero, no el enamoramiento pasajero.

La reportera comenzó a entender cómo era la historia de los Kent. –Por favor, continúe…