CAPÍTULO 7
Llegaron al hospital más rápidamente de lo que esperaban, pidieron hablar con el médico de Richard, el joven que casi había sido asesinado y descubrieron sorprendidos que no había sido un intento de asesinato violento, sino que el chico había ingerido veneno. Si. Veneno. Los médicos no sabían las circunstancias en que había bebido el mortal brebaje, pero les permitieron hablar brevemente con los visitantes. El chico yacía de espaldas, inconsciente, pero al reconocer a Sam y a Dean, se alegró sinceramente de verlos. Haciendo un esfuerzo se incorporó en su lecho y les contó lo que le había sucedido.
- Eran como las nueve de la noche y como había terminado de estudiar, decidí ir al bar del pueblo, ese que se encuentra cerca del Motel Esmeralda, a tomar una copa con unos amigos que aman jugar billar en ese lugar. Nada parecía presagiar lo que me sucedió después. Mientras esperaba que mi mejor amigo terminara un partido, me puse a tomar una copa y se me acercó una bella joven de largo cabello castaño, todo ondas, con unos ojos verdes increíbles, muy seductora. Se sentó en mi mesa y comenzamos a hablar. Me contó que estaba en el pueblo de paso, porque había venido a comprar unas antigüedades que su padre le había enviado a adquirir, ya que llevaba mucho tiempo tras ellas. También me dijo que había tenido suerte y había podido hacerse de lo que buscaba y a un precio de regalo. Así que me invitó una copa. Me pareció lo más natural del mundo. La chica tenía dinero y estaba feliz porque no había tenido que gastarlo todo en lo que le había encargado el padre. El cantinero trajo un trago de color verde esmeralda, me imaginé que era "el duende verde" ustedes saben, ajenjo. Lo bebimos, brindamos por nosotros y me comencé a sentir extrañamente liviano, como si pudiera volar.. pero pensé que era el famoso duende... dicen que cuando lo bebes no te das cuenta, crees que estás lúcido y en realidad ya estás borracho.
- ¿Qué pasó luego? – inquirió Sam mirando de reojo a su hermano que parecía estar teniendo un ataque de epilepsia por las caras que hacía.
- Pues, no me acuerdo. Creo que me debo haber desmayado, o algo así, y me desperté en el hospital.
- ¿Y la chica? ¿La viste otra vez? – preguntó Dean nerviosamente.
- Nop. Desapareció y mis amigos juran que no había nadie conmigo, que estaba bebiendo yo solo en una mesa.
No hubo tiempo de nada. Dean salió de la habitación murmurando un "Si será hija de puta" que les puso la piel de gallina a los dos cazadores que estaban en la habitación con Richard. Para cuando reaccionaron, el Impala se perdía en una nube de polvo rumbo a quien sabe dónde. Así que Sam se ocupó de procurarse un vehículo para él y Bobby.
- Y bien, ¿adónde hallamos a tu hermano?
- Creo que lo conozco lo suficiente, Bobby. Va a ir al bar en donde envenenaron a Richard y que no se si sabes que es el mismo bar en donde lo hallé bebiendo solo en una mesa hace tres días.
Mientras en el bar cerca del Motel Esmeralda
Dean entró sorpresivamente al antro y se encontró cara a cara con la bella joven, que paldeció. No hubo entre ellos intercambio de palabras. La chica corrió hacia el callejón y Dean la persiguió ágilmente. No pudo huir mucho, el rápido cazador la alcanzó y cuando lo hizo la miró a los ojos y le preguntó:
- ¿Por qué lo hiciste? ¿Quién te envía?
Por toda respuesta, la bella mujer comenzó a besar apasionadamente a Dean, pasó su mano por la nuca de él, acariciando su cabello y se hundió en un beso desesperado, profundo, apasionado al cual el rubio correspondió aunque muy dentro suyo no deseaba hacerlo. Luego siguieron unas caricias profundas en el pecho del hombre, que hicieron que Dean se encendiera cual tizón, y habiendo ya perdido por completo la facultad de razonar se entregó a la tarea de amar a esa extraña de labios de miel. Empujó bruscamente a la chica contra la pared, y se fundieron en un largo y apasionado beso, cuando Dean finalmente separó sus labios de los de la chica y sus ojos se volvieron a encontrar, fue ella la que lo hizo acercarse más y dejó que sus bocas se volvieran a juntar de nuevo. Tomándola en sus brazos, Dean se deshizo de la ropa de ella y con un rápido movimiento abrió sus vaqueros para poseer a aquella mujer que parecía embrujarle. Antes de que pudiera darse cuenta y gracias a la manera en que ella lo tocaba y lo excitaba, Dean se encontró teniendo un orgasmo explosivo como no había tenido hacía tiempo. Cerró sus ojos para recuperar fuerzas y disfrutar de ese momento posterior al sexo, bastante relajado. Ya habría tiempo para interrogar a esta misteriosa fémina. Pero cuando los abrió... la mujer había desaparecido o mejor dicho ¿había estado allí en realidad? ¿o había sido una especie de ensoñación erótica?
- ¡Qué vergüenza! Menos mal que Sam y Bobby no están aquí, sino no se qué les diría.... y estoy seguro de que si no me estoy volviendo loco y estoy alucinando, pasa muy cerca... esto no lo había visto nunca.- pensó el joven cazador.
Fue inútil que buscase rastro de la misteriosa mujer. Nada. Había desaparecido como si nunca hubiera estado allí. En ese momento oyó el motor de un vehículo que se acercaba, seguramente eran Sam y Bobby, así que sacudió su cabeza tratando de alejar de su mente los amargos pensamientos que se cruzaban por ella cual relámpagos en una noche tormentosa. Pero no podía lograrlo. No era tan fácil y la mirada inquisitiva de su hermano y del anciano cazador lo hacía sentirse vulnerable y transparente. Además de asqueado. Si. Sentía asco por lo que había pasado. Un asco que por momentos alcanzaba la náusea. Vio a Sam que se le acercaba pero no pudo evitarlo y comenzó a vomitar, luego sintió las manos fuertes de su hermano que lo sostenían y luego la nada, se desvaneció, la negrura se apoderó de su mente, todo se volvió confuso para luego apagarse.
Cuando comenzó a despertar oyó la voz familiar de Bobby que hablaba con alguien cuya voz no alcanzaba a distinguir. Los párpados le pesaban demasiado y no lograba abrirlos. Era como si despertara de la anestesia luego de una intervención quirúrgica.
- Esos demonios actúan así, ya lo sabemos, pero ¿para qué lo querían?- preguntaba Bobby.
- Pues creo que para usar su energía vital y su imagen, una forma de culpar a otro y despistar acerca de su verdadero propósito.- decía la voz desconocida.
Lentamente logró abrir los ojos, miró a las personas que estaban en la habitación.
- ¡Vaya, has despertado, bella durmiente!- dijo Bobby.
- Bobby, Cass, ¿qué pasó? ¿y Sam?- apremió Dean.
- Tranquilo, Dean. Te ha sido arrebatada tu energía vital. Estarás débil por un tiempo aún.- acotó Castiel.
- ¿qué? ¿era una strigha? ¿eso es lo que anda circulando en este pueblo? ¿o es un metamorfo?
- Nop.- emitió Bobby, tratando de no entrar en detalle, porque sabía perfectamente lo que sucedería al decirle a Dean de lo que se trataba.
- ¿qué diablos es? ¡Díganme! ¿O es que me toman por tonto?
- Bien, son súcubos. Muchos de ellos. Apoyados por alguien más poderoso. ¿Conforme?- soltó Bobby de un tirón.
Dean sintió cómo el estómago le daba un vuelco, su corazón se aceleraba y la angustia le invadía todo su ser. Su mente viajó a muchos años atrás, cuando él tenía once años y acompañó a su padre en uno de sus viajes de caza...
