CON SABOR A PONTA

CAPITULO 7

------------

Sin decir una palabra Ryoma fulminó con la mirada a Eiji Kikumaru. La persona más irresponsable y poco capaz a sus ojos.

Un tenista sin noción de lo que está bien y lo que está mal, lo que se debe hacer y lo que no, una persona lo suficientemente insensible como para lastimar a su…

Cerró un puño, no podía pensar en una palabra que describiera a Sakuno como parte de su vida. ¿Amiga? En los últimos días apenas y habían cruzado una palabra. ¿Compañera? Tomoka también iba en el mismo salón y sin embargo Sakuno era un tanto más que eso.

-¡Ah!- nerviosa por lo que podría suceder Tomoka se levantó de su asiento y se apresuró al joven recién llegado. –Oye Ryoma… vamos por una taza de café ¿Te parece?

Ryoma desvió su mirada a la chica por unos segundos y luego la regresó a Eiji. A pesar de haber corrido la maratón desde su casa al hospital irradiaba una energía propia para el desafío.

¿Ahora qué sucedía¿Porque rayos no se podía quedar callado y aparentar que la situación no le afectaba para nada?

Al recibir la llamada de Tomoka no había quedado muy convencido de que era cierto, luego recordó la apariencia de Sakuno los últimos días y entonces la duda fue despejada. Sin saber porqué salió de la casa sin decir nada y hasta tuvo que pedir indicaciones de donde se hallaba el hospital. Todavía no se familiarizaba muy bien con la ciudad y jamás pensó que llegaría la ocasión en que algo le llevara a socializar con gente desconocida para pedir unas cuantas reseñas.

Entonces, Sakuno Ryuzaki¿Lo valía?

Eso ya no importaba, ya había armado medio alboroto y no podía echarse atrás. Luego vería la forma de excusar sus actos agresivos sin que esto lo comprometiera sentimentalmente con la menor Ryuzaki.

-Tú y yo tenemos que hablar-.

-No tienes porqué ser tan grosero ¿sabes?- refunfuñó Eiji.

Sumire se llevó una mano al rostro y cerró los ojos, parecía que estuviera contando hasta diez a juzgar por su expresión.

-¡Ven lo que causan, ni siquiera tiene fuerza para reprenderlos!- gruñó Tomoka.

Ambos se quedaron en silencio y calmando su repentina ira Ryoma decidió tomar asiento.

-Chicos- farfulló Tomoka en silencio y se sentó pesadamente en la silla contigua a Sumire.

Unos cuantos minutos pasaron y Ryoma alzó un poco la vista a donde se encontraba Eiji.

Rara vez se veía al chico de pelo cobrizo con expresión preocupada y esta vez hasta nervioso parecía.

-Oye…-

Tomoka y Eiji alzaron la vista casi al mismo tiempo, sin embargo Ryoma sólo se estaba dirigiendo al tenista de ojos azules. Estaba estrechando sus manos nerviosamente y su vista no estaba enfocada en nada –Vamos afuera ¿te parece?- murmuró el chico.

-Esta bien- aceptó Eiji y se levantó de su asiento.

Después de unos momentos, como si no estuviera muy convencido de lo que él mismo había propuesto, Ryoma se levantó y le siguió.

-¿Qué tendrán en mente?- se preguntó Tomoka, algo preocupada se levantó de su silla y justo cuando se propuso seguirlos el doctor apareció.

-¿Cómo está?- Sumiré se puso en pie y cono ojos preocupados suplicó por una respuesta.

-Lamento no haber venido antes, y es que tenemos muchos pacientes- se disculpó el doctor ?Su nieta¿cierto?-

Sumire asintió.

-Sólo tuvo un desmayo por agotamiento, nada grave, aunque le aconsejamos de que cualquiera que sea el deporte que esté practicando, le baje un poco en intensidad, no es necesario que deje de hacerlo, sólo que no se esfuerce mucho.

Tomoka suspiró aliviada y Sumire sonrió –Esa niña-.

-Ambas pueden pasar a verla si gustan- les sonrió el hombre – cuarta habitación a su izquierda-. Indicó con gesto amable y señalando un pasillo a lo lejos.

-Gracias- musitaron ambas y caminaron hacia el lugar indicado.

------------------

-Echizen…-El silencio fue cortado con un incómodo tono de seriedad impropio de Eiji Kikumaru.

-Supongo que sería ridículo y estúpido de mi parte intentar golpearte- mencionó Ryoma empuñando las manos en sus bolsillos- Sin embargo eso no quiere decir que no tenga deseos de hacerlo-.

-Comprendo… aunque no sea justificable… yo intenté detener el entrenamiento-.

-Sí, bien, los hechos finalmente son los que cuentan- recriminó Ryoma–Y mira a donde la llevaron tus acciones- con un leve movimiento de cabeza el chico apuntó al edificio que flanqueaba el jardín en el que se encontraban.

Tranquilamente Eiji asintió –Si, me responsabilizo por parte de la situación-.

Ryoma frunció el entrecejo -¿Parte? Dices-

-Sabes Echizen, yo no pienso acusarte, en dado caso no es mi posición ni la de Ryuzaki, si no tuya-.

-¿Acusarme de qué¡Insinúas que yo tengo la culpa de que Sakuno se encuentre en una cama de hospital!-

Eiji se encongió de hombros, inquiriendo que no era algo que le incumbiera.

-Si vas a recriminarme algo será mejor que me lo expliques-. Sin percatarse Ryoma se encontraba en una posición de batalla, preparado para aventarse contra el chico que le ganaba en estatura por varios centímetros, pero vaya que esto no le retendría.

-No te subestimes, no eres tonto, sabes las razones por las que Sakuno se esforzó en sobresalir en un deporte ajeno a ella-.

Ryoma dejó caer sus brazos a los costados, adoptando una posición de perplejidad, no dijo nada.

-Ambos sabemos sus motivos, y muy a mi pesar no es algo que yo pueda cambiar-.

-¿Qué quieres decir?-.

Eiji tragó saliva, pensando en las ganas que compartía con Echizen por confrontarse en una pelea, sin embargo era el mayor y debía, aunque no le gustara, mantener su compostura o la situación se saldría de control.

-Creo, Ryoma, que las confesiones entre dos personas se deben hacer sin intermediarios-.

-No me refiero a eso…- Sin darse cuenta la frase lo delataba, después de todo si estaba consciente de la situación entre la castaña y él, dejó el asunto por un lado, después de todo no tenía prioridad en el momento.

-¿Entonces?-.

-¿Porque dijiste 'muy a tu pesar'?-

Eiji se limitó al silencio.

Dos órbitas doradas fueron opacadas por una expresión sombría y Ryoma Echizen se vio intrigado por la reticencia de Eiji para hablar.

El joven le devolvió la mirada, por un rato se comunicaron sin emitir palabra alguna. Retándose con una expresión fría e indiferente, esperando que el otro se diera por vencido. Ninguno de los dos lo hizo, ninguno cambió su mirada incluso cuando Eiji decidió romper el silencio y transformar sutilmente en palabras lo que le había expresado a Echizen en silencio.

-Lo cierto Ryoma, es que rara vez hago favores a la gente, si alguien me pide instrucciones en el tennis los mando con un instructor, esa no es mi área-.

-¿Y porqué fue Sakuno la excepción?-

-En realidad quieres escucharlo, en verdad quieres sentirte vencedor¿tanta importancia tiene para ti siempre salir ganando¿enserio? O es que tienes coraje y la única manera en que podrás aliviarlo es hacerme sentir como el chico despreciado-.

Los labios de Ryoma se curvaron –Eso suena tentador-

-Pues no te daré el placer- decretó Eiji, se dispuso a irse pero antes se dirigió una vez más al menor –Creo que dejé muy en claro mi posición -

Ryoma no pudo contestar porque tan pronto como dijo esto el chico entró al edificio dando por terminada la conversación.

-Maldición-

Claro que estaba consciente del interés de Eiji por la menor Ryuzaki, sólo quería escuchar al chico decirlo, pero se había negado. No importaba, lo único que figuraba ahora en su lista de prioridades era el estado de Sakuno, se encargaría de estar seguro de que se encontraba bien y más tarde lidiaría con su dilema respecto a Kikumaru-sempai.

---------------------

Los minutos pasaron, segundo tras segundo, parecían horas, una eternidad, la espera más larga de su vida…está bien, está bien, estaba exagerando un poco, en realidad había pasado a lo mucho media hora. La cuestión era que la situación era frustrante, Tomoka ya le había hecho saber que Sakuno se encontraba bien y que pronto podría entrar a verla.

¿Pero cuánto más¿Y por qué rayos Kikumaru había entrado antes que él¿Qué le tomaba tanto tiempo a ese cabeza de jitomate expresar que estaba retrasando su momento de ver a la terca chica que le preocupaba tanto?

-Te notas impaciente Ryoma-kun- murmuró Tomoka con una sonrisa amplia.

-Ah ¿tú crees?- enunció el chico con sarcasmo.

-Calma, calma, dudo que se tarden mucho-

-No pero si eso ya lo hicieron¿cuánto va¿Dos horas¿Qué no tiene fin su charla?-

Tomoka sonrió aún más, el príncipe después de todo no era un frío calculador ¿cierto?

-Ryoma-kun pero si llevan 20 minutos-

Ryoma ensanchó los ojos y se sonrojó un poco. –Si, bueno…aún así eso es mucho tiempo para una visita ¿Qué intenta¿Matarla de aburrimiento?

Antes de que la chica de las coletas pudiera responder Kikumaru apareció caminando tranquilamente por el pasillo. Parecía mucho más relajado, y su sonrisa pícara había vuelto a su rostro.

-Pero que desconsideración la tuya, nunca terminas de hacer el mal ¿cierto?- Con su tono, serio, frío y calmado Ryoma se abrió paso en el pasillo y no dio tiempo de que Kikumaru le respondiera.

-¿Qué le sucede?- argumentó Eiji con el ceño fruncido.

-Ah, el amor- suspiró Tomoka- Qué envidia.

Eiji sin embargo sentía algo más que envidia.

Ryoma tocó a la puerta y la tímida respuesta fue casi inmediata.

Antes de entrar Ryoma se dio un momento para respirar y adoptar una actitud un tanto desinteresada, tendría que afrontar a la chica con su típica expresión unánime para no despertar ninguna sospecha.

Abrió la puerta y entró en la habitación, con un rostro serio.

Vamos¿qué tan difícil podía ser? La chica no tenía porqué darse cuenta de su nerviosismo, y la preocupación era algo ahora del pasado¿cierto?

-Mi abuela me dijo que había venido, Ryoma-kun yo…-. La castaña ya no portaba el cabello recogido en un par de coletas trenzadas, si no que caía en cascada sobre su espalda y un broche recogía los mechones de su frente. También vestía una de esas incómodas batas blancas de hospital.

No se veía mal…pensó.

No obstante sus dos ojos dorados bajaron hasta posarse en su mano izquierda donde una aguja penetraba su blanca piel. Entonces fue cuando cerró un puño y respiró una vez más.

-Estoy bien- Dijo ella.

Qué cinismo, si no estaba ciego… Vamos tranquilo.

-Fue un descuido, pero bien para mañana saldré de aquí y…

¡Ah un poco más!

-Estoy bien-

Tenía que repetirlo…

-¡Tonta!-

Estúpido¿ahora que rayos iba a hacer?

-¿Qué?- Perpleja Sakuno desorbitó los ojos.

-¡No es necesario que me demuestres nada!-

Debes aprender a callarte Ryoma. Sin embargo las palabras salían por si solas.

-¿necesario?- un poco confundida Sakuno se le quedó viendo , sin embargo, la expresión no duró mucho –¡Mou! Eiji…

-No hablemos de él ¿quieres?-

-Pero…¿Ya lo sabes todo?

-¿Qué, era una secreto?- Irritado, no pensaba en el tono en que se estaba expresando.

La expresión de Sakuno se volvió sombría.

Ahora Ryoma lo sabía, ahora todo realmente estaba arruinado.

-¿Qué piensas eh¿Vas a volver a intentarlo?-

-No me hables en ese tono…por favor- Si…todavía no podía enfrentársele, pero bueno, algo era algo. – Además…-

Ryoma cruzó las brazos y arqueó una ceja –¿Además qué?

-No entiendo por qué te pones así, después de todo¿a ti en qué te afecta?-.

Esperó una reacción, pero Ryoma la observaba desde una distancia considerable con la misma expresión, en la misma postura.

Un momento incómodo para ambos, aunque ella pensaba que el sentimiento era sólo suyo.

-Espero que te recuperes- pronunció finalmente y dándose media vuelta salió de la habitación.

00001010101010101010101

Dolce S- a Juzgar por la espera es patético pero no tienen idea la alegria q me dio poder al fin escribir algo respecto a este fic, penc q mi imaginación para tennis no ohjisama había muerto! jajaja gracias por los reviews, mil gracias, casi m azotaba contra la computadora cada vez q me pedían q actualizara y yo sin ideas, xcierto Mou, es una expresión, no exactamente como ¡cielos! o rayos! algo entre las dos, ahorita se está travando esto espero poder aclarártelo mejor mandándote un correo... gracias por la paciencia