Emm, ¿Hola? Me echabais de menos?? . sorry x tardar tnt en actualizar,xo entre la universidad,mi familia,la mini-depre x saber q gusta muy poco mi fic (x no decir nada T.T) y q la inspiración staba d vacaciones no he podido hacer nada. Xo lo mejor d todo es…q ya stoy aki! ) siento deciros q tmb voy a tardar en subir el siguiente capi,ya q aun no lo tng escrito dl todo…

Weno,a continuación el disclaimer: Nada me pertenece (salvo personajes propios), son propiedad de J.K. Rowling y de la Warner Bros., y sólo espero obtener de este fic reviews y que os guste.

En algunos capítulos he tenido que recurrir a frases o hecho literales de los libros para poder centrar la historia, pero no ha sido por plagio.

NO contiene spoilers de DH.

Tng q advertir tmb de q en este capi hay algunas palabras violentas y malsonantes…hale,avisados qdais.

Sin + preámbulo…el capitulo!

CAPÍTULO 6: LOS CELOS SON TRAICIONEROS… AUNQUE SE TENGA RAZÓN

Las semanas pasaron, aunque aún no acababan las vacaciones, y los 43 adolescentes estaban más unidos que nunca. Sin embargo, dos de ellos no se llevaban demasiado bien con el irlandés, y eso las chicas no lo entendían muy bien. Una tarde, estando todos en la playa…

-¡Ey, quita tus manos de ahí! –le espetó Ron a Will, empujándolo.

-¡Eh! ¿Se puede saber qué haces? –le preguntó Will, mosqueado.

-Estabas tocando terreno vedado –le respondió Ron, refiriéndose a que tenía las manos en las rodillas de Nicky.

-¡Ron! ¡Sólo estaba dándome un masaje oriental! –le espetó Nicky, contrariada por la reacción de su novio.

-¬¬ Claro que no, se estaba aprovechando de ti.

-Ron, ¿qué tienes contra el chico? Sólo está siendo amable… No veas lo bien que da esos masajes –le dijo Marian.

-¿¡A TI TAMBIÉN TE HA TOCADO!? –explotó Harry.

-Sí, pero no tienes por qué ponerte así tu tampoco –le replicó Marian.

-¬¬ Ron, vámonos –le dijo Harry al pelirrojo, entrando en la casa.

-¿Qué mosca les ha picado? –preguntó extrañada Tess, que había presenciado la escena.

-No lo sé, pero tampoco hacía falta que se pusieran así ¬¬ -dijo Nicky, enfadada por la actitud de su novio y de su hermano.

OoOoOoOoOoOo

-¿¡Qué se cree ese… ese… simio irlandés (n/a: ay, me está afectando el haber visto Rebelde Way (por lo del "simio azteca" XDDD) pero que quede claro que no tengo nada ni en contra de los simios, ni de los mexicanos ni de los irlandeses ni de nadie, eh? Que eso lo decía Mia Colucci)?! –exclamó alterado Harry.

-Ni idea, tío, pero este no es el primo con el que jugaba de pequeños en casa de los abuelos –dijo Ron, pensando en voz alta.

-¿Cómo? –preguntó Harry, extrañado.

-Pues eso, que el primo Will que recuerdo tenía mis mismos gustos y nunca peleaba ni se metía con mis cosas… éramos como uña y carne… -explicó Ron.

-Ron… ¿Y si… y si realmente no fuera tu primo? –comentó Harry, dándole vueltas a la cabeza al asunto.

-¿Cómo? –preguntó Ron, perdido.

-Pues eso, que puede ser… no sé… un mortífago disfrazado o algo así… -le explicó Harry.

-O.O No… no puede ser, pero… -dijo Ron, dubitativo.

-Ron, tendremos que averiguarlo como sea –dijo Harry, decidido.

OoOoOoOoOoOoOoOo

-¿Qué estarán haciendo? –preguntó Marian, preocupada.

-¬¬ Ni lo sé ni me importa –le respondió de mala gana Nicky.

-¿Vas a estar mucho tiempo así? –le preguntó James W.

-Hasta que cambie de actitud –le respondió, siendo cabezota como ella sola (n/a: y como yo XD).

-A ver si al final no nacemos… -comentó preocupada Molly.

-¡No digas eso! –le espetaron todos sus hermanos.

-Tranqui, tranqui, que sólo era un pensamiento en voz alta.

-Nicky, cielo, no creo que sea buena idea que te enfades con tu novio –le dijo con suavidad Lily.

-Déjala, es mejor que estén peleados –comentó James P.

-¬¬ -mirada asesina por parte de Lily y los hermanos Weasley's.

-Vale, vale, no he dicho nada.

-Chicas, siento que estéis así con vuestros novios por mi culpa –se disculpó Will.

-Tranquilo, que tú no tienes la culpa de que sean unos celosos –le dijo Nicky.

-Mami, no sigas por ese camino, porfa –le suplicó Virgy.

-En fin… -suspiró Nicky.

-Nicky, vamos a ver lo que están haciendo los chicos, anda –le pidió Marian, cogiéndola del brazo y llevándosela adentro.

-Bueeenooo… -accedió resignada la chica, dejándose arrastrar por la española.

-Nunca cambiará –murmuró Duncan, cruzándose de brazos y con cara de enfado, como recordando algo.

OoOoOoOoOoOoOoOoOo

-Tenemos que decírselo a las chicas –dijo Harry, saliendo a buscarlas.

Al salir, se encontraron cara a cara con sus novias, produciéndose una situación incómoda.

-Chicos, que no haya celos, ¿eh? –dijo Nicky, con ironía.

-Yo no tengo celos ¬¬ -aclaró Ron–. Y menos de mi "primo". Pero veo que se está aprovechando de vosotras.

-¿Qué insinúas con eso, Ron? –quiso saber Marian.

-Creemos que su primo… no es su primo en realidad, sino un mortífago –respondió Harry.

-O.O ¿Qué? –preguntaron las dos chicas, asombradas.

-Pues eso. Yo conozco perfectamente a mi primo y os puedo asegurar que no es él… mi primo jamás se comportaría de esa forma –explicó Ron, serio.

-Humm… La verdad es que tiene sentido, y si tú, que eres su primo, lo dice… será por algo –opinó Marian.

-¡Pues claro! ¿Y tú qué dices, Nicky? –preguntó Harry.

-Yo… no sé… Es cierto que lo acabamos de conocer, pero no me lo parece… la verdad es que… no sé qué pensar… -dijo Nicky, dudosa.

-¿Qué no sabes qué pensar? Jaja, mira, yo conozco a mi primo y él no es así, porque además su personalidad, cuando jugaba con él o cuando me relacionaba con él, no es la misma que la de ahora. Con vosotras se comporta bien y súper amable, pero con nosotros no es así, es que apenas nos dirige la palabra y es frío con nosotros… Mi primo no es así y ha cambiado, y no precisamente para mejor… –explicó Ron.

-Bueno, yo… es que no sé… no puedo creerlo –susurró Nicky.

-¿No puedes o no quieres creerlo? ¬¬ -preguntó Ron, cabreándose.

-Ron, yo… de verdad… no… no sé… -balbuceó Nicky, con un comportamiento extrañísimo.

-¿No puedes creerme? ¿No confías en mí? ¡Nicky, soy tu novio! ¿Y no me tienes confianza? –preguntó Ron, harto de la actitud de su novia.

-Yo no he querido decir eso, solamente que…

-Solamente que prefieres creer a un desconocido antes que a tu propio novio ¬¬ -terminó Ron la frase de la chica, MUUY cabreado.

-Yo… yo… -Nicky estaba irreconocible, no sabía muy bien lo que le ocurría.

-Lo acabas de decir todo… ¬¬ -le espetó Ron, bastante decepcionado, dirigiéndose hacia la playa.

-Ay, Nicky… No me esperaba esto de ti… Tanto que dicen los demás que tienes "sangre de merodeadora" y acabas de demostrar lo contrario… No te reconozco, yo creía que eras más inteligente y astuta como para darte cuenta… Me voy con Ron, hasta luego –soltó Harry, lanzándole una mirada dolida y yéndose con Ron.

Nicky estaba fatal, y su cara lo reflejaba a la perfección. Le lanzó una mirada suplicante a su amiga, encontrando apoyo en ella.

-Yo no sé si lo que dicen es verdad, pero estoy con ellos. Lo he visto en los ojos de Harry y Ron –le dijo Marian.

-Ains… ¿Qué hago? –le preguntó Nicky, desesperada.

-Déjalos tranquilos. Ron necesita desahogarse, y Harry también –le recomendó Marian.

-Y yo… es que no sé porqué dudo, la verdad, pero… no sé… es algo que me cuesta creer, y no debería… -expresó Nicky, saltándosele las lágrimas por la rabia, las dudas, el caos mental…

-Mira, algo de razón tienen… No ha estado bien el que desconfiaras de ellos –se sinceró Marian, aunque le doliera decirlo.

-¡Ya lo sé! ¡Lo que no sé es porqué dudo tanto!

-Eso lo tendrás que descubrir por ti misma. Yo no lo adivino todo aunque se me den bastante bien las clases de Adivinación.

-Bueno… tú, como siempre, con la razón y la sabiduría por delante, doña coeficiente.

-Jaja, por lo menos te has animado un poquito. Yo voy a dibujar, que me apetece. ¿Tú qué harás?

-Descansaré, que lo necesito. A ver si se me aclaran las dudas y las inseguridades de una maldita vez.

-De acuerdo. Pues recogeré mis cosas de la habitación y me iré al salón, que se me ha venido la inspiración.

-Venga, nos vemos luego –se despidió de ella la chica de ojos verdes, subiendo las escaleras.

Marian se fue la habitación para recoger unos pergaminos especiales para dibujar y los demás utensilios y bajó al salón, silbando una canción, contenta.

-¿Quién quiere verme dibujar? –preguntó ella mientras ponía todas las cosas en una mesa amplia.

-O.O ¿A esta edad mi madre dibujaba? ¿y bien? –inquirió sorprendido su hijo Jonathan.

-Yo aprendí a dibujar con trece años, en tercero ¬¬ -le espetó, encogiéndose de hombros–, y hago unos dibujos excelentes.

-Mamá… si supieras… -decía Kelly.

-¿El qué tengo que saber?

-Pues… bueno, da igual, lo cuento y ya está. En el futuro, serás una conocida diseñadora de moda mundial -reveló su hija, sonriendo.

-Whaaaaaat?! O.o

-Los modelos más exitosos son los de noche, los vestidos de novia y los de baño. Hay un montón de tiendas que pujan por tus diseños y son conocidos mundialmente. Por cuestiones de trabajo, tienes que ir a diversas pasarelas y muchas veces tenemos que acompañarte –contaba Jonathan.

-Y los haces para todas las edades y sexos: ancianos, jóvenes, bebés, niños… e incluso, ropa premamá y a los muggles. Gracias ti, tenemos un buen guardarropa. Y por cierto, estás en un proyecto de hacer complementos y joyas… que se estrenarán en breve. La tía Nicky también puso su granito de arena… -seguía contando Kelly.

-Ouf, chicos, me ofuscáis… -bufaba Marian, agobiada por su futuro.

-Y eso no es todo, es que… Los Potter's somos los segundos más ricos de todo el mundo mágico, sólo estamos por detrás de un tío americano… ¡Qué rabiaaaa! Es que lo sabemos porque lo publicaron en el… Forbes mágico, por así decirlo -terminó de decir Dereck (n/a: pobrecillo, no ha hablado nada y Marey menos…).

-O.O Ehhh… bueno, seguro que Harry también ha puesto de su parte… -dijo Marian, impresionada por su futuro.

-Bueno… ¡si es que nuestra madre es la mejor del mundo mundial enteroooo! nOn –exclamó Marey, abrazando a su madre.

-Me pregunto… cómo seré de mayor… -suspiró Marian.

-Bueno, no tengas prisa, algún día lo sabrás, tita –dijo Virgy.

-¿Y mi padre y mi madre, Marian? ¿Sabes algo de ellos? –preguntó Duncan.

-Pues nada… que tu madre está descansando por la pelea de antes… y tu padre está con tu tío, dando una vuelta por la playa –contestó la española, dibujando un esbozo de lo que parecía una cara.

-Ay, mi madre… No me extraña… en fin… parece que toda su vida ha sido así de irresponsable e inmadura… -comentó Duncan, empezando a notarse su cabreo.

-¿Por qué lo dices? –se extrañó Marian.

-Porque… bueno… digamos que en el futuro… -balbuceó Leire, buscando las palabras correctas para expresar la situación, y siendo interrumpida por su hermano mayor.

-… y siempre… no olvides que ahora también lo es –la cortó Duncan.

-Bueno, sí… pues que mi madre… -a Leire no le salían las palabras.

-¡¡Joder, pues que mi madre se cree que es una máquina de parir y que puede estar todo el día haciéndolo con mi padre!! –explotó al final Duncan.

-¡Duncan! –le reprocharon sus hermanos.

-¿Qué? ¿Acaso es mentira? Y empezaba a caerme bien en esta época… -comentó exasperado Duncan.

-Pero… ¿se puede saber qué es lo que ocurrió en vuestro presente? –preguntó Marian, perdida e impaciente por saber la verdad sobre este asunto.

-¡Pues que mi madre es una caprichosa que todo quiere que se haga a su voluntad y es una inmadura, siempre en sus trece! Mi madre no comprende que traer hijos supone un sacrificio y un gran dolor, y ella está embarazada del 8º hijo… ¡sabiendo perfectamente las complicaciones que puede causarle… sobre todo desde que nació Matt!… ¡Sabe de sobra que casi no sobrevive al parto… y aún así se vuelve a quedar embarazada! Y lo peor de todo es que esto lo llevo viendo toda mi vida, un hijo tras otro… Mi madre no tiene los genes Weasley's, y se cree que como mi abuela tuvo tantos hijos ella también puede tenerlos, y no se da cuenta de que es una Potter. Y no solo con Matt tuvo complicaciones, por poco en el parto de los mellizos le hacen una cesárea y por eso Matt se lleva tantos años con ellos… Tita, ¿tú lo ves normal que tenga tantos hijos? –exclamó Duncan, al borde de un ataque de rabia y de las lágrimas (n/a: sí, los chicos también lloran).

-Pues… cada persona es un mundo, y no debería meterme en el suyo… pero aún así no lo veo normal –opinó Marian.

-Y por esos motivos… Duncan lleva 13 años sin dirigirle la palabra. Él ya se ha hecho independiente, y vive con su novia en un apartamento en el centro de Londres –explicó Leire, apenada por la situación.

-¡Es que los sanadores le dijeron perfectamente a mi madre que si volvía, después de los gemelos, a tener otro hijo… su vida peligraba enormemente… y no hizo caso, y tuvo a Matt! Con él tuvo un montón de complicaciones durante el parto, hasta el punto de que algunos medimagos pensaban quien podría vivir y quien no, los dos estaban con riesgo máximo. Y… mi madre, follando con mi padre como lindos conejitos… ¡pues está embarazada otra vez! ¿Por qué quiere tener tantos hijos? Mi padre intentaba hacerle entrar en razón, y por ese tema discutían mucho… pero ella ni puto caso –regañó Duncan, cruzándose de brazos.

-Ay… Nicky… incluso en el futuro te metes en líos… Eres increíble –suspiró Marian.

-Así que nunca la perdonaré, porque antes que sus caprichos está su salud y no necesito que ella se arriesgue tanto para que peligre su vida. Si lo que quiere es morir, yo no quiero ninguna herencia y ninguna vinculación con ella –dijo Duncan, mirando la ventana.

-Ay, si pudiera hacer algo por ayudaros… -suspiró Marian, bastante preocupada ante tales noticias.

-Créeme, ya haces bastante tita… pero no creo que puedas hacer nada de nada, sólo observar –dijo Leire, cruzándose de brazos mientras su futura tía hizo una línea poco definida en el pergamino con la pluma para dibujar.

-Ay, mi madre… si sigue así no sé cuál será el destino que nos depara a los Weasley's… -suspiró James W.

-Tranquilos, que aquí está vuestra tita favorita para ayudaros en lo que sea –dijo Marian, sonriéndoles a sus sobrinos.

-Gracias, tita –exclamó Molly, abrazándola fuertemente.

-Creo que sin ti, Marian, yo me hubiera desmoronado. Tú siempre me hablabas y me dabas consejos, en eso te estaré siempre agradecido. Pero es que pensar en mi madre, es pensar en una puta… -decía Duncan, otra vez hablando "tan halagadoramente" de su madre.

Tanto Marian como sus hermanos iban a regañarle por lo dicho, pero de pronto se oyó un estruendo y una gran nube de polvo cubrió la habitación.

-Ey, ¿estáis bien? –inquirió Virgy, mirando hacia todos los lados.

-¿Virgy? –preguntó una voz desconocida.

-Esa voz… ¿Emily? –dedujo Virgy, algo dudosa.

-¡Cuñadita! –exclamó la aludida, abrazándola.

Entonces, el humo se dispersó y se pudo ver a siete adolescentes de distintas edades, que se quedaron con los ojos como platos al ver a los ocupantes de la habitación.

-¿Qué ha ocurrido? –exclamó alarmada Nicky, entrando en la habitación al mismo tiempo que los demás habitantes de la casa lo hacían.

-Pues que… ¡Duncan, espera un poco, impaciente! –empezó a explicar Leire, pero interrumpiéndose al ver a su hermano mayor y su cuñada (pues eran recién casados) besarse apasionadamente, como si el mundo se fuese a acabar.

-Y luego dice que su madre… en fin –murmuró Jack, poniendo los ojos en blanco.

-Bueno, vaya viajecito que nos hemos pegado, tíos –decía Jerry, con una mano en la cabeza.

-Sí, y que lo digas –asintió Ryan, muy de acuerdo con su amigo.

-Vosotros –los señalaron todos los que conocían a esos nuevos adolescentes recién aparecidos.

-¿Quiénes son? –preguntaron a la vez Nicky y Marian, bastante desconcertadas.

-Bueno, es una larga historia… -empezaba el relato Natasha y al final las dos chicas se quedaron de piedra.

-Así que nos hemos trasladado al pasado, ¡qué fuerte! –exclamó Daniel–. Ésta es tu madre, ¿no, Molly?

-Si, así es –afirmó la chica.

-A ver cómo nos apañamos para dormir todos… -murmuró Nicky, algo agobiada por tanta gente.

-Y… ¿sois las parejas de nuestros hijos? –preguntó Ron, mirando de forma desconfiada sobre todo a Jerry y Daniel.

-Err… s-sí –dijeron Daniel y Jerry a coro y asustados ante la mirada asesina que les lanzaba.

-Vaya, Duncan, parece que te quieras a comer a tu novia –comentó Nicky, mirando a los susodichos cómo se besaban que ni estaban atentos a la conversación.

-Tú no eres nadie para decirme lo que tengo que hacer con mi esposa –le espetó su hijo, mientras que sus padres ahogaron un grito de sorpresa–. Sí, es mi mujer, hace poco que nos casamos… ¿sorprendente? Emily, acompáñame fuera. Tengo que contarte unas cuántas cosas…

-Tranquilo, yo estaré contigo –le sonrió la guapa chica de 20 años y salieron de la casa cogidos de la mano.

-¿Por qué… por qué me ha dicho eso? –susurró Nicky, dolida por la contestación del muchacho.

-Bueno, Nicky, es que… hay algo que no sé si deberías saber sobre el futuro… -balbuceó Marian, dudosa de si contárselo o no.

-¿Y qué es? –insistió la chica de ojos verdes.

-Mejor lo dejo, sino se armaría la de San Quintín… Iré a mi cuarto, estoy cansada… -dijo Marian y Harry se preocupó (que ya de por sí lo estaba de Nicky y de su sobrino).

-Mamá… ¿te puedo acompañar hasta tu habitación? –preguntó Jonathan.

-Umm… depende. Si quieres, ven. Pero… soy tu madre, que eso no se te olvide.

-Sí…

-Buenas noches a todos –se despidió Marian y su hijo la siguió.

-Buenas noches –la despidieron los demás.

-Eo, ¿porqué no me lo explicáis? –insistía Nicky, que no se podía quitar de la cabeza la expresión de Duncan y que necesitaba saber la verdad.

-Es verdad, y nosotros tampoco lo entendemos –dijo Harry, refiriéndose a él y a su amigo Ron.

-Ejem… digamos que pasó algo en el futuro que… no ha sido muy bueno para nuestra familia… -contaba Molly, decidiendo que tenía que escoger las palabras adecuadas.

-¿Tiene algo que ver con Nicky, cierto? –preguntó Ron, sospechando.

-Pues sí… ya sabes que somos muchos hijos, ¿no, papá?

-Sí, sois… 7, creo…

-Pero os dijimos que pronto seremos 8, porque hay una niña en el camino…

-Sí, es verdad… -accedió Ron.

-Pues resulta que… Duncan y mamá se pelearon y tuvieron una fuerte discusión. Así que mi hermano se fue de casa y se independizó con Emily y se casaron, oponiéndose a todo. Hace más de 14, desde que nacieron los mellizos –explicó Molly, sentándose en una butaca.

-Pero… ¿cuál fue el motivo? –preguntó Harry, pues Ron y Nicky intentaban procesar la información y no podían hablar por el momento.

-Pues… nosotros, mismamente.

-No entiendo…

-Duncan está harto de tener tantos hermanos, aunque nos quiere de verdad, pero no ve necesario que seamos tantos… Digamos que sufrió porque mi madre apenas dejaba márgenes de tiempo para quedarse embarazada y al estarlo tanto… pues podría tener riesgos en el próximo embarazo… y así ocurrió con los mellizos… y con Matt igual…

-Vaya… -murmuró Harry, no pudiendo decir más y observando a su melliza y su amigo, que estaba blancos como la cera (y, en el caso de la chica, comenzando a llorar).

-Riesgo de… muerte… Y lo malo es que mi madre no hacía caso… de los medimagos, ella iba a lo suyo… Y mi hermano se cabreó con ella porque no lo soportaba, porque mi madre se arriesgaba a morir y porque ella era una cabezota…

-Y además –intervino Leire, viendo que su hermana casi que no podía continuar –según me contaron, cuando Jack y yo nacimos estuvo mucho tiempo en coma, casi que pensábamos que no iba a despertar nunca más, y lo mismo le pasó con Matt. Y encima ahora se queda embarazada de nuevo, y mi madre no ha aprendido la lección.

-Según Duncan, mis padres eran unos "lindos conejitos en celo" –dijo James, y reprimió una risita, pues la situación no era para reírse.

-Vaya… Pues siento decirte que… mi hermana y Ron se comportan de una forma parecida en este tiempo… y si sigue por ese camino… no querría perder a una hermana (y la única que tengo) tan pronto –dijo con un deje de voz Harry, mirando el suelo y luego de soslayo a su melliza.

-Emm… Nicky, ¿podrías venir un momento, por favor? –pidió Will, apareciendo en el momento menos oportuno.

-¿Qué es lo que quieres? –preguntó Ron, celoso.

-Hablar con tu novia un momento, nada más. Y no seas tan desconfiado, Ronnie.

-No me llames así… ¿ok?

-Como quieras. ¿Vienes o no, Nicky? –preguntó William.

-Sí, espérame, Ron, no tardaré mucho…

Ambos salieron y fueron seguidos con la mirada por Ron.

-Bueno, ¿qué querías? –le preguntó la chica.

-Pues… esto –pronunció Will, acercándose a la chica despacio y, sin previo aviso… la tiró al sofá y se dedicó a besarla con y a la fuerza.

-¡¡Pero qué haces, cerdo!! –exclamó Nicky, intentando zafarse de Will pero a duras penas podía.

-Serás mía antes que mi "querido primito", jajajaja –rió Will por lo indefensa que estaba la joven.

-¡¡Ron!! ¡¡Ron!! ¡¡Ron!! ¡¡Rooooooooooon!!

-¡¡No grites, nena!! ¡Como grites, te enterarás!

-¡Por favor, no me hagas nada! No estoy en condiciones para hacer esto…

-¿Por qué?

-Por lo que me dijeron mis hijos…

-¡Vamos, contesta!

-Porque no me da la santa gana de hacerlo contigo y porque no me gustas. Yo solo tengo ojos para mi Ron y nadie ocupará su puesto.

-Grrr, ¡zorra! –gritó Will y le dio un bofetón.

-¡Ahhh! –gritó Nicky, adolorida.

-¿Qué pasa? ¿Eso es todo lo que aguantas, gatita? –preguntó cínico Will.

-¿Gatita? Ha sonado igual que… -pensó asustada la chica, acordándose de su primer novio.

-Oh, qué bien me viene que estés en bikini… así el trabajo se hace más fácil… jajajaja –comentó cínico el irlandés, desatándole el lazo del bikini y besándole el cuello.

-¡Nooo, para, porfi! ¡¡Ron!! ¡¡Ron!! ¡¡Ron!! ¡¡Rooooooooooon!!

-¿Qué es eso? –preguntó Ron, escuchando un golpeteo seco.

-Miremos a ver… -dijo Harry.

Salieron del lugar y encontraron a Nicky y a Will en una posición comprometedora y extraña. Y Ron vio que su chica tenía un golpe en el rostro.

-¿Qué le has hecho, miserable? –preguntó Ron, viendo horrorizado la escena.

-Nada, absolutamente nada.

-¿Y ese moratón? –inquirió Harry, acercándose a su hermana y acariciando la cara de ésta.

-Me lo ha dado él, hermanito… Ha sido Will, siento no haberos…

-No digas nada, tranquila, ahora estás con nosotros… -la consoló su hermano, sonriéndole.

-Cerdo… eres un cerdo… -murmuró Nicky, con la mandíbula desencajada por la rabia y el dolor.

-Um… gatita mía, no te pongas así… -dijo Will, pero no pudo decir más porque Ron no aguantó más y le dio un puñetazo en el estómago.

-Argggg… Maldito seas, eres un imbécil –musitó Will.

-No-te-atrevas-a-volver-a-tocar-a-mi-novia, ¡desgraciado! Como le poses una mano encima, te enterarás, ¿entendido?

-No me asustan tus amenazas, "primito".

-¿Y si te saco la varita ya te lo tomas más en serio? –preguntó Ron, desafiante, sacando su varita y apuntándola al pecho de Will.

-Bah, tú seguro que sólo haces el Wingardium Leviosa y ya está, seguro –se burló de él Will.

-Eres una mala gente, increíble –dijo Harry–. No te importan los sentimientos de los demás, sólo a ti mismo y nadie más…

-Potter… -decía Will, sacando su varita–. Tú no me conoces, así que no eres nadie para decirme lo que debo hacer o cambiar mi forma de ser… ¡Así que cierra el pico o tú caerás como tus padres, siendo unos cobardes como tu hermanita!

-¡Suficiente! –gritó Nicky, levantándose del sofá–. Empezabas a caerme bien, ¿lo sabías? Pero ahora me doy cuenta de que eres peor que… peor que Tommy.

-¿Peor que quién? Venga, termina la frase.

-¡No te lo tengo porqué decir, asqueroso pervertido hijo de…!

-¡No me insultes, sangre mestiza!

-¿Me quieres probar con un duelo de varitas?

-No, la verdad es que prefiero el cuerpo a cuerpo.

-Eres abominable, solo te importa el sexo…

-Bueno, nena, con semejante ejemplar…

-Lárgate de la casa, aquí no eres bienvenido.

-Pues siento decepcionarte, pero de aquí no me voy hasta que… termine mis dos trabajos.

-¿Trabajos?

-Sí, trabajos –afirmó el irlandés.

De pronto, donde estaba Will apareció un chico moreno muy conocido por todos: el cerdo nº 1! Al parecer, adquirió la apariencia del primo de Ron con la poción multijugos. O sea, Tommy utilizó un doble juego… Sintiendo la amenaza, todos sacaron la varita y empezó una lucha y voleos de hechizos a diestro y siniestro. Por eso, Marian se levantó y escuchó el revuelo, bajó y sin previo aviso un ataque de Nicky le dio de lleno en el brazo. Se retorció de dolor, pues utilizó Diffindo.

-Marianita, ¿estás bien? –preguntó preocupada la muchacha, acercándose a ella.

-Uff, me duele muchísimo.

-Espera… -Nicky apuntó con su varita al brazo, pronunciando un hechizo curativo que actuó al instante.

-Vale, gracias.

-De nada. Bueno, mejor será que paremos esto.

-¿Pero qué es lo que ha ocurrido aquí?

-Adivina quién es en realidad nuestro nuevo amigo pelirrojo

-¡¿El cerdo numero uno?!

-¡Oye, que tengo nombre! –exclamó el aludido.

-Sí, bueno, para el caso es lo mismo.

-Bueno, pues ya que todos lo sabéis…

-Esperad, ¿este es el primer novio que tuvo mamá? –preguntó Molly, cayendo de pronto en la cuenta.

-Sí, por desgracia sí –asintió Harry.

-Ejem, como iba diciendo… Ya que todos sabéis quién soy en realidad, mejor hago lo que he venido a hacer.

-¿Y qué es eso, si se puede saber?

-Bueno, en realidad son dos cosas… entregarte al Señor Tenebroso –dijo Tommy, señalando primero a Harry. Y, girándose hacia Nicky añadió– y, bueno, supongo que te imaginarás lo que quiero de ti.

-¡Violarme, supongo! Si es que se te veía venir… -dijo con rencor la chica.

-Vaya, gatita, ya veo que eres muy audaz e inteligente.

-¿Y tan convencido estás de que lo vas a conseguir?

-Sí, porque ahora ya sé cómo hacerlo… ¡chicos, ya podéis salir!

De repente aparecieron una serie de encapuchados que retuvieron a cada uno de los habitantes de la casa menos a los mellizos Potter's.

-¿Lo veis? Voy progresando, y ahora traigo refuerzos.

-¡Idiota!

-Ey, ese vocabulario, preciosa.

-Bueno, ¿y ahora qué pretendes hacer con nosotros?

-Pues para empezar esto –respondió Tommy la pregunta de la chica lanzándole un hechizo a Harry de teletransporte–. Ya debe estar con el Señor Tenebroso, jajajajaja.

-¡No! –exclamaron todos los adolescentes (los encapuchados se notaba que eran adultos).

-Y ahora es tu turno –se giró hacia Nicky, con una sonrisa de triunfador, y empezó a "hacer su trabajo".

-¡Eres un hijo de puta! –gritó Duncan, agarrándole por la espalda y apuntándole la varita en la sien–. Ahora que me he desprendido de un mortífago enclenque, te voy a matar a ti, porque soy mayor de edad y no me importa ser un asesino… No permito que destroces a nuestras familias, ¿eh? Y tú tampoco tienes la fuerza que tengo yo, así que puedes ir despidiéndote. Por tu culpa, en vez que mi madre se calmase, la has convertido en un monstruo porque tú también lo eres. ¡Me dais pena los dos!

-Duncan –susurró Nicky, sorprendida por las palabras de su hijo mayor.

-No entiendo porqué no te tirabas a este en vez de a papá en el futuro que lo hacías muy seguido –dijo con sorna Duncan–. Jaja, y yo que creía… En serio, no sé si defenderte de éste… Pero bueno, Tom, te mataré y mataré a todos los mortífagos que se encuentren en nuestro camino. Mi expediente y partida de nacimiento no se encuentra aquí en esta época, y dudo mucho que nos encuentren en el futuro o en el pasado porque es muy difícil, así que vete a la mierda…

-Pero… ¿por qué dices que preferirías que me tirase a él en vez de al amor de mi vida? ¿Por qué no te importa convertirte en un asesino, aunque sea un mortífago a quien mates? –preguntó Nicky, sorprendida ante tales palabras.

-Tú te callas, porque en el futuro te comportas como este con papá. Y segundo, con los mortífagos no se puede tener piedad, porque lo primero que hacen es matar para no tener obstáculos en su camino. No utilizas la razón o la cabeza, más bien te guías por tus impulsos, mamá –explicó Duncan, rencoroso con su madre–. Y tu presencia me da nauseas, llevo 14 años sin hablar contigo, y al verte ahora me doy cuenta de que me arrepiento de haber venido en esta época, porque me has decepcionado profundamente… Pero ya me esperaba que fueras así.

-¿Pero por qué dices que te he decepcionado? ¿Qué he hecho, en esta época, para que me digas esas cosas? –preguntó angustiada Nicky.

-¡¡Basta de preguntas!! ¿No entiendes que estamos en una situación límite? Si es que sigues siendo igual, lo que mejor se te da es siempre preguntar, la próxima vez monta una sala de interrogatorios, que se te da muy bien –dijo Duncan y miró a Tommy–. Hasta luego. ¡Avada Kedavra!

Los mortífagos se echaron hacia atrás mientras miraban cómo Tommy, al cual se le cayó la varita porque Duncan lo cogió por la espalda, recibía el ataque más mortífero que un mago podría recibir. Y Tommy murió, sin poder concluir uno de sus dos trabajos. Sus hermanos empezaron a llorar, horrorizados por lo que hizo el Weasley mayor.

-¿Quién se atreve más a desafiarme, panda de gilipollas que destrozáis a todas las familias? –preguntó Duncan, mientras pulverizaba el cuerpo inerte de Tommy con un hechizo.

Ninguno respondió, sino más bien se desaparecieron inmediatamente, pues no se esperaban ese final ni que alguien así tuviese ese poder. Los demás estaban divididos entre el horror por lo que había hecho y la preocupación por saber dónde y cómo estaría Harry. Sin embargo, lo último no duró mucho, pues el padre de Sarah (el del presente) apareció con el moreno sano y salvo.

-¡Harry! –se abalanzó al cuello de él Marian, empezando a llorar por la preocupación, y los hijos de éstos hicieron un corro para arropar a sus padres. También sus abuelos se les unieron.

-Chicos, ¿qué ocurrió? ¿Y los mortifagos y Tommy? –preguntó el chico de la cicatriz.

-Duncan… mató a Tommy y ante esto los mortifagos huyeron –explicó Marey, abrazándose fuertemente a su padre.

-Duncan… matando… Impresionante –susurró Harry.

-No tengo ningún vínculo de la ley para que se abra un expediente en mi contra por asesinato, así que me da igual –dijo tan campante Duncan, y se acercó a su tío–. Me alegro que estés bien. Vamos a ver si a mi madre le da por recapacitar, que bien merecido se lo tiene…

-… -no dijo nada el muchacho, ni tampoco los que estaban a su alrededor, el padre de Sarah se fue debido que había problemas en el ministerio de magia por lo de Voldemort.

-¿Ahora vas a responder a mis anteriores preguntas, o te crees tan importante por haberlo matado que no tienes tiempo ni para la familia? –le preguntó de mala gana y dolida Nicky.

-No me hago el importante, matar no es algo agradable, pero estábamos amenazados. Y no te responderé porque no te hablaré jamás… y porque has caído en el error de volver a preguntarme –dijo Duncan, dándole la espalda–. Y tengo motivos de peso e importantes y graves para no hablarte, así que puedes hacerte a la idea. Papá… yo no estoy enfadado contigo, más bien molesto… por lo mismo. Así que para lo que sea, excepto para este tema, me dices lo que quieras.

-Eres un cobarde, ¿lo sabías? No te atreves a hablar claro ni a la cara, y te crees que eres muy maduro por haberte independizado. Entiendo que no es agradable ver como mamá está al borde de la muerte, ¡pero por ese mismo motivo pienso que deberías apoyarla y no despreciarla! –exclamó Virgy, harta ya de la actitud de su hermano y viendo cómo se derrumbaba su madre ante tales palabras.

-Yo he madurado mucho antes de independizarme, y una vida no se puede contar en unas horas… hay que sentirla aquí dentro –dijo Duncan, señalando su pecho–. No es lo mismo, y da igual. No podemos cambiar el futuro, pasará igualmente lo mismo… paso de todo. Me da igual que me llaméis cobarde o lo que sea, ya no me importa, porque en realidad, yo soy el incomprendido… y todos vosotros, mis hermanos y mis padres, sois unos irresponsables. Ya no os considero familia.

Lo que vino a continuación no se lo esperaba. Nicky, no aguantando más, le pegó una bófeta y, con la cara surcada en lágrimas y la voz con un timbre de rabia, le dijo algo que los dejó a todos helados.

-¿Preferirías no nacer? Puedo complacerte, si es lo que quieres. No tendrías más sufrimiento, no verías a tus hermanos nacer y crecer, no tendrías una madre a la que consideras una puta y no serías un incomprendido ni nada por el estilo.

-Tu bofetada no me ha afectado, ni tus palabras tampoco –dijo Duncan, y todos ahogaron un grito–. Creo que esas palabras carecen de continente y contenido, porque no creo que no aguantes tener una noche de sexo con mi padre para que no resultase "accidente". La inmadurez y la poca responsabilidad que tenías con TODOS tus hijos no es lo correcto, mamá. No sólo conmigo, sino con todos los demás. Lo que te pedían tus hijas o tus hijos no lo realizabas, era papá quien lo hacía. Sólo estabas pendiente de ti, y de nadie más. Como la reina de Roma, que todos los caminos llevan a ella. Mira más bien por tus hijos, mujer. En el seno de una familia las cosas son distintas a las cuales se respiraba en la nuestra. En fin, me da igual lo que digáis. Tus palabras ni me duelen ni me afectan. Y encima vas y me amenazas con que no nazca… ¿Ves? Sí es que te veía venir… eres predecible. No creas que lo mío ha sido bueno, y piensas que lo tuyo es peor. Tú no te pones en mi lugar, ni tampoco en el de Ron, o el de tus hijos…

-Cielo, creo que te estás pasando –le dijo suavemente Emily.

-¿Te vas a poner de su parte?

-No, pero sólo te digo que no sabes cuál fue la situación en tu familia desde que te fuiste, y que seguramente las cosas hayan cambiado.

-Puede, pero no lo haré hasta que mi madre me pida perdón. Yo no tengo porqué decirle que yo tengo la culpa, la tiene ella. Y Nicky, no es necesario que pidas perdón ahora, yo me refiero a la Nicky del futuro, ¿entendido?

-Perfecto, muy bien –dijo Nicky, y esta vez sin derramar ni una sola lágrima–. Ahora si me disculpáis, creo que aquí sobro.

-Nena, mejor te acompaño –dijo Ron, hablando por primera vez desde hace un rato (no quiso intervenir, pues pensó que sería peor) y acompañándola hacia la playa.

-Ya no estás enfadado conmigo, ¿verdad? –le preguntó Nicky, preocupada por la respuesta y arrepentida por su anterior pelea.

-No. Claro que no. Pero lo que ha dicho Duncan… me ha impactado, y no creo que nos haya contado mentiras… -dijo Ron.

-¿Qué hacemos? No puedo soportar que esté tan resentido conmigo… Me duele.

-Lo que le duele es la actitud que posees, nada más. Y al parecer, la que tienes ahora la tienes en su época también. Pero no puedes cambiar tu actitud, porque eres como eres… a riesgo de todo. A Duncan se le ve triste…

-Ya, pero yo no soy así. Yo no quiero tener hijos por el simple hecho de tenerlos y de tener relaciones. Me gustaría saber la verdad de todo, porque pienso que nos oculta algo.

-Ey, ¿dónde estoy? –se oyó de pronto en medio de la playa, justo donde algo se iluminaba.

-¿Eh?

-¡No jodas que eres…! –dijo otra vez esa voz, contenta por el descubrimiento –. Em… hola, soy… esto… soy tu yo futuro –se 

presentó y, al acercarse, pudieron comprobar que era Nicky convertida en una mujer hecha y derecha.

-… ¿Quéééééé? –gritó la Nicky actual, sin poder creérselo y tardando en reaccionar.

De pronto se escuchó algo que venía de la otra parte de la playa y se vio como una silueta algo extraña, que se iba acercando poco a poco a ellos. Maldijeron no llevar las varitas por si les atacaban, pero cuando la silueta ya se distinguía la Nicky del futuro se echó a sus brazos y empezó a derramar lágrimas sin poder contenerse.

-Em… ¿Nos puedes explicar quién es? –pidió la Nicky del presente a su yo futuro.

-¿Aún no los has reconocido? ¡Si no ha cambiado tanto! –dijo la Nicky del futuro divertida. Y, al ver que su pasado negaba con la cabeza, añadió–. ¡Es Ron, que ha venido con mi chiquitín!

-¿¡Ese es Ron?! –exclamó sorprendida la del presente.

-Sí, y te presento a Matt. Por cierto, amor, ¿qué haces aquí?

-Pues… ¡ni idea! No, en serio, es que he sentido como si alguien me "llamara" y me trajera aquí… -respondió el Ron del futuro.

-Vaya, lo mismo que a mí.

-Lo sabía, es que es tonta –dijo Duncan, abriendo la puerta de la habitación–. Joder, mamá, ahora lo vienes a "arreglar" todo, ¿no? Y Cloe va casi por el noveno mes… ¿Para cuándo el siguiente bebé? Ah, no, es que dijiste… "Cloe fue un accidente". Jaja, como se escuda…

-Duncan… -susurró la Nicky adulta, pues desde que se fue de casa no le dirigía la palabra.

-¿Otra vez quieres arriesgarte a morir? ¿No sabes que la ley mágica impide a las mujeres embarazadas hacer viajes en el tiempo por el 90 por ciento que tienen de riesgo de aborto? Instinto, instinto… y no piensas con la cabeza.

-Mira, no he aparecido aquí porque he querido, ¿vale? Más bien he sentido como si mi yo futuro me "llamara" por su sufrimiento y he aparecido aquí. Y con respecto a Cloe… vale, fue un accidente, pero uno muy bonito. Y si he querido tener tantos hijos no ha sido por capricho, como tú crees.

-Anda, la conejita admite que Cloe fue un accidente; pero corrige: no es bonito, sino ardiente y lujurioso. Incluso yo, a mi edad, no lo he hecho con Emily, pero tú no perdiste el tiempo… Lo que me dirás es que tuviste a los hijos que tienes porque la maternidad es muy bonita… seguro, pero tantos hijos… ya la has experimentado lo suficiente.

-¡No cambies mis palabras, jovencito! Lo que te digo es que Cloe no fue buscada, pero es algo de lo que no me arrepiento en absoluto.

-Ninguno de nosotros te lo va a negar, nunca te arrepientes. Tampoco me arrepiento de mis hermanos, pero mira, yo no voy a ser el Hijo Pródigo, porque yo no me he equivocado en nada. Tú has cometido demasiados errores, y ahora no me vengas con que eres la mami buena…

-Mira, no he venido a hablar contigo, así que si no te importa déjame tener una conversación con Ron y Nicky. ¡Y no me vas a convertir en la mala de la película! He venido aquí por algo, y no voy a permitir que nuestra propia guerra abra más la brecha.

-No te preocupes. ¿Sabes lo que haré? Me iré de esta casa y averiguaré la manera de ir a mi tiempo y vivir más tranquilo. Así que no me hables.

-Pero Dumbledore dijo que él lo averiguaría y que no nos moviéramos de aquí –intervino Ron.

-Si no hago caso de la que me parió, ¿qué te hace pensar que lo haré de alguien que ya no me da clase y que no tiene nada que ver conmigo?

-Er…

-En fin, haré mi vida y ya está. Ahora, me voy abajo. En nada prepararé lo que necesite para irme.

-Pues me parece estupendo. Ahora a lo nuestro…

-¿Esto es así siempre? –preguntó la Nicky del presente.

-Desde que nacieron los mellizos –afirmó la Nicky del futuro, suspirando.

-¿Pero porqué he… digo has… bueno, hemos… tenido tantos hijos?

-Es una larga histo… ¡¡AHHH!! –gritó de pronto, sujetándose la barriga y mirando al suelo, donde se podía observar como agua.

-¿¡Qué ocurre!? –exclamaron todos que, al oír el grito, se asomaron a la playa.

-¡QUE MI HIJA VIENE EN CAMINOOO! –exclamó histérica y adolorida la nueva futura madre.

OoOoOoOoOOoOoOoOoOoOoOoOo

Weno,q os ha parecido??dejadme reviews,plis,q los necesito d vdd. En serio,si llevara x ejemplo 3 reviews x capi y eso fuera siempre no os pediría con tanta urgencia q me los escribierais,xo sq necesito saber q sirve de algo q suba el fic y q no estoy perdiendo el tiempo ni escribiéndolo ni publicándolo…

Cualquier duda o sugerencia ya sabeis,un review y todo solucionado D Ahora,otra cosa digo, acepto criticas constructivas xo no me seais cm Risto (kien no sepa kien es, se trata de un personajillo q va d jurado d un concurso y q suelta unas "perlas" con las q se qda bien a gusto (vamos,insultando a todo el mundo))

Y creo q no me qda nada + x decir…

Bsikos!