Capítulo 7: En la misma cama.


Caminamos en silencio. No sé exactamente cuánto tiempo hemos estado así, pero a mí se me hace eterno. Él va en silencio, mirando hacia el suelo mojado y se ve tan tranquilo. Yo todo lo contrario, sigo cansada por todo lo que corrimos y preocupada por estar tan tarde en la calle.

¿Pero qué miedos podría tener él? De pronto algún día puedo enterarme de alguno.

De uno de sus bolsillos sacó un paquete de cigarrillos. Siempre había detestado las personas que fumaban, en la casa todos lo hacían constantemente y tenía que soportarlo, él lo hacía muy pocas veces, por eso me sorprendió que sintiera la necesidad de hacerlo en este momento.

-¿Y qué tanto te gusta fumar? – dije rompiendo el hielo de tanto tiempo de silencio.

-Muy poco, no estoy enviciado como los otros. Y no sé en qué momento me sentí con el permiso de hacerlo pero me acerqué a él y retiré suavemente el cigarrillo de su boca para después destrozarlo con el pie.

Abrió sus ojos sorprendido. – Oh, que exceso de confianza señorita. Luego sonrió y terminó de destrozarlo y patearlo lejos. -No lo necesito.

Seguimos el camino pero siento ganas de sentarme y parar por algunos minutos. Él no está de acuerdo y con un mínimo esfuerzo me vuelve a poner en pie. – No te quejes, ya vamos a llevar.

-Sasuke, ¿no era más fácil tomar un taxi o un autobús? Pero no, tú prefieres caminar por tiempo infinito.

-¡Sakura!- dijo un poco molesto. Me están buscando.

-Eso no era ninguna novedad. – Sí, ya lo sé.

-Han puesto avisos en la calle con mi foto. Antes sabían mi nombre, ahora publican mi cara.

-Ya entiendo, tenemos que escondernos de la gente. Él no respondió, claro que tenemos que escondernos, es demasiado obvio.

-Pero caminando alguien también te puede reconocer.

-¡JA! En el día sí, ¿pero cuántas personas has visto a esta hora fuera de su casa desde que salimos? Estamos en la zona más peligrosa de la ciudad, cualquiera que te encuentres no es nadie bueno.

Gracias Sasuke por tu sinceridad, ahora me siento menos preocupada de lo que ya estaba.

-¿Y falta mucho para llegar?

-Ya lo preguntaste varias veces. No, no falta mucho.

Ahora soy yo la que comienza a caminar más rápido por mi afán de llegar a algún lugar seguro, él se va quedando atrás. Cruzo hacia el lado derecho y me encuentro frente a frente con un hombre de no muy buena apariencia, los dos caminábamos tan rápido que chocamos uno contra el otro y grito del susto. Me tiró de forma agresiva hacia la pared y me tapó la boca con sus manos.

-Cállate, no hagas escándalos. Yo trataba de alejarme y gritar que me soltara pero era imposible. – No te haré nada, voy a soltarte pero quédate callada. La espalda me dolía por el golpe.

-Estúpida niña, por tus gritos puedes haber dañado mis planes. Sasuke apareció al instante y sus ojos se llenaron de furia cuando vio aquel hombre. ¿Se conocían? Tenían sus miradas fijas en el otro y pensé que en cualquier momento comenzarían a matarse entre ellos, pero el pelinegro pareció contener algo muy grande por dentro y llevándome con él nos alejamos.

Pero ya no está tranquilo, se ve desesperado, confundido, furioso, manda lejos todo lo que se le cruza en el suelo, yo no me atrevo a preguntar nada y simplemente sigo sus pasos. Al rato logramos llegar, muy cerca del lugar donde nos encontramos con ese hombre y muy similar al sector donde estábamos antes, no había mucha diferencia. La nueva casa estaba prácticamente vacía, un sofá en la sala y una mesa para comer, con dos habitaciones, muy pequeña a comparación de la otra.

Se sentó en el sofá y sin decirme nada seguía reflexionando consigo mismo, después como que recordó que yo también estaba ahí.

-Siéntate. Lo hice al otro extremo del sofá cuidando de no quedar demasiado cerca de él.

-Es posible que viva por aquí cerca.

-¿Quién? – pregunté confundida.

-Una vez preguntaste quién era alguien que estaba con nosotros en una foto.

-Sí, lo recuerdo, y tuvieron ganas de matarme.

-Fue asesinado por ese idiota y su pandilla. Lo hemos buscado durante años.

-Ahora comprendía todo, no respondí nada pensando que sería mejor cambiar de tema pero fue el quien siguió hablando.

-Es la persona que más odio, bueno… además de alguien más. Nos quitó a un gran amigo de toda la vida.

-Sasuke, sé lo que piensas, pero no te metas en más problemas. Olvida que lo viste.

-¿Olvidalo? ¿Así tan fácil? No tengo el mismo corazón bondadoso que tú.

-Podrías intentarlo. Él se rio con todas sus fuerzas burlándose por de mí. – Ay Sakurita, somos de vidas tan distintas. Esto lo tienen que saber los otros.

-¿Y qué harán? – pregunté resignada sabiendo que era imposible convencerlo de lo contrario.

-No te preocupes, no te interesa, y levantándose del sofá entró a una de las habitaciones donde sorprendida vi que solo había una cama en toda la casa, la otra estaba totalmente vacía.

-¿Y… cómo vamos a dormir? – pregunté confundida. Él sonrió. – Solo hay una cama, podemos dormir juntos.

-¿Q…qué? No hablarás en serio. Pero él simplemente subió los hombros mostrando indiferencia como si no notara ningún problema. – No te preocupes, violador no soy. Y aunque en el fondo moría de ganas por aceptar su propuesta, preferí hacerle creer que estaba totalmente indignada y que mejor dormiría en el sofá.

-No creo que sea muy cómodo, después vas a querer pasarte para la cama.

Esa cama era un poco pequeña y tendríamos que dormir muy juntos el uno al otro para caber los dos. Era difícil para mí aceptar tanta confianza y tranquilidad. Él simplemente sonreía creyendo que más tarde le daría toda la razón. Luego, así como si nada, sin ninguna muestra de vergüenza, comenzó a quitarse la ropa hasta quedar con un pantalón corto para dormir.

-SASUKEEEEE. ¿No podías cerrar la puerta o por lo menos esconderte? Me retiré evitando ver su acto de exhibicionismo pero él salió y se ubicó en frente de mí.

-Duermes casi desnudo – dije nerviosamente dándome cuenta que todo el calor se me subía hasta la cabeza por su cercanía. – Bueno, creo que eres muy respetuosa y no creo que me mires de forma morbosa o pensando en otras cosas – respondió sonriendo.

Quiero que me trague la tierra por el momento tan incómodo. Momento que duró milenios para mí. – Duérmete – dijo sabiendo que ya me había torturado demasiado y entró a la habitación. Siempre son su sonrisa cínica en la cara.

Me cambio de ropa, me pongo una pijama infantil que he usado durante años y de mi maleta saco una pequeña almohada y una cobija que he cargado desde que estuve en el internado. Trato de acomodarme pero es imposible, el sofá es duro, es como si durmieras encima de cemento, además no puedo cerrar los ojos ni concentrarme en dormir por todo lo que pasa por mi cabeza. Él… está a unos pocos metros, y estoy invitada a dormir a su lado, y como si fuera poco, se semi-desnuda en toda mi cara causándole gracia. Estas dos semanas serían eternas para mí, y creo que he enloquecido ¿Quién acepta irse a vivir con un desconocido buscado por la policía, y que como me acabo de enterar, también tiene enemigos detrás? Él seguramente saldría en el día y yo tendría que quedarme sola pensando que ese hombre puede estar paseándose por ahí. Y claro que se irá porque tiene que… verse con ella. ¿Son celos? Quiero lograr imaginarme a esa mujer pero no puedo, solo sé que tiene dinero, y ese es su objetivo. ¿Eso me tranquiliza? Según él, su intención es solo esa y luego no sabrá nada de ella.

Solo falta esperar qué pasa con todo esto.

Maldito, tiene toda la razón. A los 10 minutos de estar recostada en este sofá ya siento un dolor terrible en la espalda y recuerdo que no hay nada más en esta casa, está totalmente desalojada. Pero no encuentro la manera de decirle que me dé un poco espacio para poder dormir un poco más cómoda.

Me paro en el marco de la puerta peleando con mi indecisión, y equivocada al creer que ya estaba dormido. – Sabía que vendrías. Me asusto por su repentino comentario.

– Creo que dormiré en el suelo. Lo escucho reírse por mi comentario poco creíble. – Yo te doy espacio aquí – dijo corriéndose un poco hacia el otro extremo. Yo me acerqué lentamente agradeciendo por la oscuridad para esconder mi enorme nerviosismo.

Los dos quedamos acostados boca arriba sin decir ni una sola palabra, estábamos totalmente juntos, si alguno se mueve mucho el otro podría caer directo al suelo.

Miré de reojo tratando de comprobar su estado y seguía con los ojos abiertos, para mí es imposible dormir así.

-Creo que haces demasiado ejercicio – dije rompiendo el incómodo silencio que me estaba enloqueciendo.

-¡JÁ! ¿Es lo que has estado pensando todo este tiempo?

-No… bueno sí, entre otras cosas.

-Sakura acaba de decirme que tengo buen cuerpo.

-SASUKEEEEEE, y olvidando el poco espacio que teníamos lo empujé y de no ser por su veloz reacción hubiera caído fuera de la cama.

-¿Has intentado tirarme al suelo? – dijo levantando la espalda de la cama para mirarme fijamente. Su rostro se llenó de furia y yo me asusté por su cambio de reacción.

-¿HAS INTENTANDO TIRARME AL SUELO? – dijo más fuerte montándose sobre mi cuerpo y sujetándome de los brazos. ¡ESTABA ENCIMA DE MÍ! Totalmente atemorizada por su opresión logró pronunciar. – Per…dón, no me hagas nada. Acerca su rostro al mío mirándome con enojo y después de unos segundos empieza a reírse, devolviéndose a su lugar.

¡SOLO ESTABA BROMEANDO! ¡ES UN IDIOTA!

-Esa ropa está muy bonita para una niña de 5 años.

Vuelvo y lo empujo riéndome también, pero no tenía la suficiente fuerza para lograr sacarlo de la cama.

-Eres muy creído, no era un piropo. Y casi me matas del susto.

-Sí es un piropo, acéptalo. Y… murmuró pensando sus palabras… yo no te haría daño a ti.

No pude evitar sonreír. – Sasuke, yo… te creo. Te agradezco que me hayas alejado de Temari y Neji. Ellos intentaron… bueno ya sabes, aun cuando los otros se interponían todo el tiempo.

-AHG –murmuró con rabia. Temari solo lo hace para enfurecerme, es una celosa perdida.

-Ella se muere por ti… se le nota tanto.

Pero no me interesa, todo el tiempo se lo demuestro.

-Sí, la ignoras todo el tiempo. Me da risa recordar las múltiples veces en las que la rechazó intencionalmente y ella se quedaba mirándolo con enojo.

-Pero ella ya no puede hacer nada, porque estamos solos. Se volteó hacia un lado quedando de nuevo muy cerca de mi rostro pero yo permanezco estática en la misma posición mirando hacia arriba. Soy incapaz de moverme o de hablar.

-¿Duermes conmigo y te da pena hablarme?

-N… no, de hecho… quisiera comentarte algo. Es sobre… ese hombre. Él frunció el ceño por mi cambio tema. – No te preocupes por él. ¿Te sientes bien aquí? – dijo cambiándolo rápidamente otra vez.

-Sí… me siento muy bien contigo… aquí.

-Por fin lo dices. Ahora puedes hablar.

Pero yo ya estaba en otro casi-desmayo por mi comentario tan atrevido. ¿Eso era lo que él quería escuchar?

¿Acaso nos estábamos confesando emociones todo el tiempo de una manera indirecta? Olvidé esos pensamiento y traté de esconder me nerviosismo para hablar de lo que me tenía preocupada.

-Me asusta que… hagas algo que no le guste a ese hombre y él…

-No, ya entiendo lo que te preocupa. Él no te hará nada, te lo aseguro yo.

-Pero también me da miedo que… pueda hacerte… algo a ti. ¿Pero qué me está pasando? Con estos comentarios salidos lo único que hago es aumentar más su ego.

-Sakurita está preocupado por mí.

-Ay Sasuke, es normal, yo no le deseo el mal a nadie.

-¿A nadie? Tengo a mi lado a la niña con el más lindo corazón.

-Tú también… tienes corazón después de todo. Me estás protegiendo.

Él se quedó callado, no tenía nada para contradecir, yo estaba diciendo toda la verdad.

-¿En serio no odias a nadie?

...

No era tan limpia de corazón después de todo.

Flash Back

-Así que tú eres Sakura Haruno.

-Miren chicas, ¡tenemos una nueva!

Las otras empezaron a reírse.

-Ehh, ¿puedo pasar? Quisiera organizar mis cosas.

-¡Un momento! – respondió una deteniendo mi paso. ¿Creías que es así de fácil? ¿Qué vas a hacer para merecer dormir aquí?

-Es el lugar que me corresponde por derecho – dije desafiándola, dispuesta a entrar.

-No te ganes enemigos desde tan temprano – dijo otra.

-Yo diría que es bueno tenerla aquí – habló una voz nueva, la cual me lanzó fuertemente hacia adentro de la habitación. Vamos, acomódate, ya tienes donde dormir. Pero tendrás que seguir unas órdenes.

-Por ahora quiero que limpies todo, que laves nuestra ropa, y cualquier cosa que necesitemos.

Empecé a llorar, no aguantaba más. Al ver mis llantos, solo empezaron a burlarse entre ellas.

Fin flash back.

-CLARO QUE SÍ – grité con todas mis fuerzas y el pelinegro atractivo que estaba mi lado se asombró por mi reacción. - A ellas las odio con todas mis fuerzas.

-¿Y quiénes son ellas?

-Sasuke, los días que estuve en ese internado fueron un infierno. ¡CÓMO OLVIDARLAS! Recuerdo perfectamente sus nombres: Ino y Karin, y también la directora de ese lugar. Luego recordé algo importante. - ¡Tengo un papel en el que anoté las direcciones de su casa y sus correos!

A Sasuke se le iluminaron los ojos por mi repentina maldad. - ¿Y qué quieres hacer con eso?

-Nada malo exactamente – dije entendiendo sus intenciones. -Bueno tal vez… no estoy muy segura.

-Pero si están en un internado significa que no están en sus casas.

¡Qué estúpida, es muy obvio!

-Sí… entonces mejor lo olvido.

-Sakura, si te hicieron pasar un mal momento deben pagarlo. Es la ley de la vida.

-Yo no sería capaz… de hacerles algo. Hay gente peor que ellas, allá adentro hay un grupo que los reúne a todos en la noche y tratan mal a cierta persona. Es como un espectáculo.

-Sasuke parecía incrédulo con mi historia. Para cualquiera sería algo difícil de creer. – Por eso mismo, ¿no te gustaría darles una lección a ellos también? Llámalo justicia, si te parece mejor.

¿Su forma de pensar era razonable? No tenías que ser un criminal para hacerle pagar a alguien algo malo que te hizo. Es una sensación que tendría cualquier persona.

- No... no sé.

- Yo puedo ayudarte - dijo con una sonrisa enorme. Jamás lo había visto de esa forma, a mí solo me causaba escalofríos.

- ¿AYUDARME? Sasuke... tu forma de solucionar las cosas me dan miedo.

- ¿Miedo? Estás durmiendo conmigo en este momento.

Lo había olvidado por instante, me dejé llevar por la conversación y al parecer mi nerviosismo se calmó un poco, pero ahora que él lo recordaba... !ESTABA SOLA, EN UNA CAMA, CON ÉL!

- Duermes con el demonio... - recalcó.


CONTINUARÁ