Barcelona ha sido increíble pero las clases me han matado y dejado sin inspiración. Pronto tendré exámenes y mucho que hacer. En fin, a mi ritmo, ¿de acuerdo?
Estoy emocionada con la promo del 6x22 aunque muy probablemente no harán más que abrazarse. (Y aún así me tienen emocionada...)
Dejamos a Booth habiendo dicho "Te quiero" sin respuesta por parte de Brennan. Bueno, pues ya veréis qué ocurre...
Disclaimer: Bones tiene sus dueños pero desgraciadamente ninguno de ellos soy yo.
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Capítulo 7
Booth se despertó sobresaltado en mitad de la noche, sin querer abrir los ojos. Había tenido un sueño erótico con Huesos que, a pesar de reunir todos los requisitos de sus habituales sueños con ella (la SUV, su casa) y todo el sexo que compartían, había sido completamente distinto de los tantos otros que había tenido con ella. En este, Huesos le decía que quería que fueran pareja, darse una oportunidad. Y él… él le había dicho que la quería. No abriría los ojos, era demasiado feliz en su imaginación.
¿Qué hora será?, se preguntó, es sábado, tal vez pueda pasar a por Huesos y llevarla a dar una vuelta, pensó con una sonrisa. Pero voy a mirar la hora primero. Abrió los ojos y se encontró a Brennan a su lado. No había sido un sueño, nada de lo que recordaba lo había sido. Sonrió de oreja a oreja y la apretó más contra él, sintiéndose el hombre más afortunado sobre la tierra.
Brennan suspiró en sueños y apretó los brazos que rodeaban la cintura del agente. Booth sonrió y le besó la frente.
-Te quiero –suspiró la antropóloga, dormida. Booth la miró con ojos como platos, incapaz de preguntar. Ella estaba dormida… ¿o no?-. Te quiero, Booth –suspiró, acomodándose mejor contra su cuerpo. El agente sonrió de oreja a oreja. Brennan le decía en sueños aquello que no se atrevía a decirle despierta.
-Yo también te quiero, preciosa –susurró-. Pero eso ya lo sabes.
Se volvió a dormir con una sonrisa en los labios.
Brennan se despertó sintiéndose plena. No recordaba haber descansado tan bien desde la vez en que había dormido 14 horas tras haber estado 2 días insomne. Y aquello había sido con 14 años…
Miró al hombre causante de aquella sensación de plenitud. Racionalmente no era Booth el causante, no, la causa era la dopamina cabalgar por sus venas pero sabía que estar con él era lo que había desencadenado ese chute de hormonas.
Su estómago rugió y no pudo evitar sonreír. Era lógico que tuviera hambre, hacía siglos que no comía. Ni siquiera habían cenado. Y eso que Booth siempre insiste en que no me salte comidas, pensó con ironía. Necesitaba saber la hora.
Se soltó de los brazos de Booth y se giró hacia el reloj de la mesilla cuyos números verdosos anunciaban que eran las 02:12 a.m. Tenía tres opciones: dormir un poco más abrazada a Booth (tentador), despertar a Booth a besos y seguir con lo que estaban antes de caer en brazos de Morfeo (extremadamente tentador) o ir a la cocina y preparar algo de comida para comerla junto a su compañero y recuperar fuerzas. No era la opción más apetecible pero sí la más sensata por lo que se levantó con desgana. Necesitaba algo con lo que cubrirse y su ropa estaba desperdigada por el suelo. En ese momento vio una camiseta de Booth en una silla y, sin dudarlo un momento, se vistió con ella. Era grande, le quedaba unos centímetros por encima de la rodilla y olía a él. Era un pobre sustituto de sus brazos pero era mejor que caminar desnuda.
Se dirigió a la cocina, dispuesta a preparar los mejores macarrones con queso de su vida. Abrió el armario de encima de la fregadera: cazuelas. Cogió una y lo cerró. Revisó todos los armarios sin encontrar ni rastro de pasta ni nada comestible.
Booth se despertó al escuchar el ruido de alguien trasteando en la cocina y, al sentir la cama vacía, supo que Huesos estaba preparando algo de cenar. Algo de cenar a las 2:20 a.m… sonrió para sí, viendo la hora. Se levantó, se puso los bóxers y se dirigió a la cocina.
Se la encontró agachada rebuscando en un armario bajo, vestida con una camiseta de él que apenas le cubría el trasero, un trasero que apuntaba hacia él. ¡Oh, Dios mío!, pensó al sentir una vez más el comienzo del deseo. Se acercó sigilosamente con sus técnicas de francotirador y Brennan dio un respingo al notar sus manos en las caderas.
-¡Booth! –exclamó levantando la cabeza y golpeándosela abruptamente contra el techo del armario-. ¡Ay!
-¿Estás bien? –preguntó el agente, preocupado.
-Sí, no te preocupes, estoy bien –contestó frotándose la cabeza donde se la había golpeado. Booth le retiró la mano y comenzó a acariciar la zona-. Mmmm… ahora sí que estoy bien –sonrió con los ojos cerrados, dejándose llevar por aquella sensación tan placentera. Se apoyó más contra él y entonces lo notó. Sonrió con malicia-. Parece que aquí abajo tú también te sientes bien.
Booth le sonrió con embarazo.
-Es que… verás, he entrado y estabas agachada y…
-Y has pensado en todas las cosas pecaminosas que querías hacerme, ¿verdad? –sonrió, comenzando a frotar el trasero contra la entrepierna del agente. Booth jadeó.
-Huesos, ¿qué estabas buscando cuando he entrado? –trató de despistarla.
-Pasta. Macarrones –especificó, agarrando sus grandes y masculinas manos y colocándolas en sus caderas-. Para hacer unos macarrones con queso –dijo sensual-, ya sabes –giró la cabeza para sonreírle.
Booth le sonrió de vuelta y trató por todos los medios en no pensar en su compañera desnuda bajo la camiseta pero no era fácil si mantenía las manos en sus caderas y ésta no paraba de moverse. Carraspeó.
-Los macarrones los guardo en la despensa. Tal vez sea buena idea que cenemos, ahora voy a por ellos –dijo, haciendo el amago de separarse de ella pero sin mucho entusiasmo.
-Ah, no –sonrió ella-. ¿Eres consciente de lo que provoca en mí el simple roce de tus manos en mis caderas, en mi cintura –Booth no pudo evitar mover las manos a la cintura de su compañera, levantando la camiseta y sintiendo el trasero de ella contra él sin ningún tipo de barrera-, en mis pechos? –Booth la apretó contra la encimera. Las manos del agente se introdujeron bajo la camiseta, rodeando sus pechos mientras frotaba los pezones con los pulgares-. Mmmm… creo que sí que lo eres –sonrió-. Porque dudo que lleves ahí la pistola. ¿No deberíamos cenar? –lo provocó.
-Ya habrá tiempo después –susurró Booth contra su cuello, succionándolo mientras una mano acariciaba un pecho y la otra se dirigía hacia el sur. Brennan cerró los ojos sintiendo cómo sus pensamientos se evaporaban en la nube de sensaciones que aquellas manos estaban creando en ella. Trató de quitarse la camiseta pero las manos de Booth la pararon a medio camino-. Déjatela puesta –susurró con pasión mientras le mordisqueaba el lóbulo de la oreja.
-Estás trav-mmm… –vocalizó apenas al sentir cómo Booth introducía dos dedos en su interior.
-¿Qué decías? Creo que no has terminado la frase –bromeó moviendo cada vez más rápido los dedos que estaban en su interior mientras le acariciaba el clítoris con el pulgar.
-Booooooth… si sigues así voy a… voy a correrme –dijo entre jadeos.
-Quiero que te corras, cariño –susurró en su oído.
-No… me llames… cariño.
-De acuerdo, cielo –bromeó pero las siguientes palabras de Brennan hicieron desaparecer su sonrisa.
-Para, Booth –dijo con voz firme, aún de espaldas. El agente paró, retirando los dedos húmedos.
-No pretendía ofenderte –dijo contrito.
-No es por eso –sonrió Brennan. Sabía lo mucho que le había costado a Booth separarse de ella y lo cerca que estaba ella misma de llegar al orgasmo. Le parecía increíble que le hubiera obedecido-. No quiero correrme en tus dedos. Quiero sentirte dentro de mí.
El agente sintió cómo el alivio y la excitación se hacían con el control de su cuerpo y colocó las manos en sus caderas, tratando de girarla suavemente. Sin embargo, se encontró con la resistencia de su compañera.
Brennan agarró su pene y, aún de espaldas, lo introdujo en su entrada, haciendo que ambos soltaran un jadeo ante la sensación.
Booth comenzó a moverse lentamente dentro de ella, le arrancó la camiseta y llevó las manos a sus pechos, acariciando los erguidos pezones.
-¡Oh, sí! ¡Así! ¡Sí! –jadeó su compañera. Las piernas le temblaron y se apoyó contra la encimera, sintiendo la superficie fría contra su ardiente piel mientras las manos de Booth vagaban por su espalda, acariciando sus omoplatos.
Booth entraba y salía de ella sintiéndose cada vez más excitado. Jamás en sus fantasías había hecho algo así y no podía decirse que no hubiera fantaseado... Cada jadeo de placer de Brennan lo llevaba más cerca del abismo. Deslizó la mano por su cadera y la llevó hasta su clítoris, acariciándola y haciéndola llegar al orgasmo.
-¡Booth! Ha sido increíble –aseguró cuando se separaron.
-A mí me lo vas a decir –susurró con una sonrisa-. Creo que a partir de ahora voy a tener una erección nada más entrar a la cocina.
Brennan rió con ganas, agachándose para recoger la camiseta, caída en el suelo.
-Huesos, ¿tienes que agacharte así? –preguntó el agente con voz estrangulada mientras tenía los ojos pegados al trasero de la antropóloga que en aquel momento apuntaba al aire.
-¿Algún problema? –preguntó insinuante mientras se levantaba, con la camiseta en las manos.
-Vístete y cenemos, por favor. Algún día acabarás conmigo.
Brennan sonrió, se puso la camiseta y ambos se dirigieron a la despensa a por los macarrones.
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A este paso no van a cenar... XD
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