ToT GOMENASAAAII! 9.9 gomen gomen gomeeen! tarde siglos y encima quedo diminutooo! T-T SUMIMASEEN!
9.9 esque comenze la escuela, y tengo un monton de cosas que hacer! las primeras semanas son dificiles T-T... -w- deeemo tengo el proximo cap escrito y el fin de semana que viene seguro lo subo! X3
Bueno, es bueno poder continuar esta historia y que la sigan leyendo, y me gustaria pedir por Akira Amano, ya que por su historia hago la mia, y que espero que pueda salir de la fea situacion en Japon junto a sus conocidos, y a todos los que ahi viven =) pido especialmente por ellos!
Pero sin mas demoras -w- aqui esta el cap, disfruten!
"-Pero, Amy no está, y Vi duerme.
-Pues, no se lo de Vi, pero estoy aquí- Dijo una voz desde la puerta.
Todos voltearon, y Tsuna se puso de pie de un salto al ver a su primita menor sosteniendo a un presidente del comité de disciplina bastante herido."
-¡Amy! ¡Hibari San!
El morocho se sentó en la camilla cercana a la joven ilusionista. La enfermera trataba sus heridas, que gracias a Kami no eran tan graves. Hacía varias preguntas que ni el presidente ni la vicepresidenta accedían a responder. Ante la frialdad de las respuestas que obtenía, fue a sentarse a su escritorio lejos de ellos, y fue cuando los guardianes comenzaron con sus preguntas.
-¿Cómo pasó esto?- Tsuna estaba estupefacto
Amy miró a otro lado, evitando a toda costa la mirada de su primo
-Quisiera saber eso yo también.
-¿Ah? ¿Usted no sabe Hibari-San?
El ojiceleste le dedicó una mirada con la que el décimo decidió no volver a abrir la boca.
-¿Quién era?
-No lo se
-¿Fue el que te hiso esa herida en el hombro?
-¿Qué herida en el hombro?
-Nada
-Amy- cortó Ribbon- ¿esto tiene que ver con tu hermano?
La joven apretó los puños y miró al suelo, evitando ver aquellos ojos azules que siempre podían encontrar toda la verdad detrás de lo que dejaba ver.
-Amy…- Susurró Bianca- te dijimos que no era seguro…
-¡Tu eres la que mas debería entender!
Amy la miró con ojos suplicantes, pero su compañera solo suspiró por lo que la rubia rojiza desvió su mirada a la pared, entre enojada y triste. Se sentó a los pies de la camilla donde estaba el ojiceleste, quien se la quedó viendo.
Se quedaron todos en un silencio bastante incomodo, el cual Ribbon intentó romper varias veces, pero no se le ocurría con qué.
Al final, de eso se encargó Amy.
-Hoy también tengo trabajo, intentaré regresar temprano.
Tsuna asintió, mirándola preocupado.
-Con permiso- Susurró, saliendo de la enfermería.
Sus amigas suspiraron. Se sentían culpables, Bianca en especial. Ya que era verdad, ella era la que mejor comprendía lo que la de ojos miel sentía, quizás no tanto, ya que jamás había visto a su hermano en la vida, pero Amy lo había conocido, y lo había perdido. Por eso creía que debía apoyarla, pero…
-Oe- Se plantó frente al presidente del comité de disciplina- ¿Qué tiene en el hombro?
El de ojos celestes la miró fríamente y luego bajó de un salto de la camilla, ignorándola por completo.
-¡Oe! Dime ya que tiene
-Pregúntaselo tú, herbívora
Hibari salió de la enfermería, dejando a una Bianca furiosa de pie, mirando con odio la puerta por donde había salido.
-¡Ese chico me saca de quicio!
-Oigan… ¿Qué pasó con esa carta?- Dijo Ryohei, provocando que la mayoría se fuera de espaldas.
Las dos del Quartetto Asassino decidieron leerla juntas, y que después se la contarían a Amy y a Vi. Así que se juntaron y comenzaron leyendo en silencio, la carta especialmente dirigida a ellas. Tsuna las miraba divertido, ya que el color de cabello piel y ojos de Ribbon resaltaba mucho con los de Bianca, eran tan diferentes pero en muchos aspectos se parecían tanto. Pero luego, comenzó a preocuparse, notando que las expresiones de sus amigas pasaban de felices, a unas de horror.
-¿Bianca…?- Susurró al verla blanca como el papel.
Ribbon se puso de pie, con la mirada ensombrecida. Murmuró algo inaudible para los demás, y salió con paso rápido, pero tranquilo.
-¿Qué…?- Tsuna no comprendía
-¡Bianca!
Hayato se hubiera puesto de pie para ir donde su hermanita, de no ser porque Vi seguía sosteniendo su mano. La joven de ojos claros estaba acurrucada en el suelo, con las manos cubriéndose el rostro. Sollozaba.
-Bianca, ¿Qué paso?- El décimo se sentó rápidamente a su lado, y la abrazó por los hombros.
Ella negó con la cabeza, y se acurrucó contra él.
°-°KHR!°-°
Amy estaba sentada en la ventana de la sala del comité de disciplina. Escuchó abrirse la puerta, pero no tuvo que voltear para saber quien era. Oyó que se acercaba, pero siquiera se inmutó. Tan solo se quedó así, viendo el paisaje.
-Oe…
-Ordenaré, no se preocupe- Lo interrumpió, antes de que pudiera decir palabra alguna.
La sala estaba patas para arriba, por eso había dicho lo que dijo. El sofá estaba tumbado, prácticamente partido a la mitad. La mesa era astillas por toda la habitación, al igual que varias sillas y un pequeño escritorio. Las hojas que Amy había llenado estaban desparramadas por todo el lugar, quemadas, rotas, completamente arruinadas. La única sana la tenía la joven en la mano, quien aún seguía mirando por la ventana… la cual siquiera tenía cristal, había quedado hecho añicos, y los fragmentos estaban por doquier.
-¿Por qué me besaste?
… Bien, no se esperaba eso.
Con esas simples cuatro palabras, logró que Amy volteara a verlo, con las mejillas encendidas y jugueteando con sus manos completamente nerviosa. Pero el guardián apenas y notó aquello, estaba más concentrado en ver como las lágrimas caían más seguidas que aquella mañana en el tejado.
-¡No fue apropósito! Además solo fue en la mejilla… ¡Es que mi mamá siempre eso cuando no quiero o no puedo dormir, y se me hiso costumbre y…! ¡¿Qué demonios hace?
Amy casi se cae por la ventana al ver al guardián repentinamente cerca.
La joven tartamudeaba cosas sin sentido, al tenerlo casi pegado a ella, pero tan solo la observaba. Solo eso, solo estaba ahí, inmóvil, observándola. Guardó silencio un momento, y él seguía sin decir palabra. Amy no podía de deducir que demonios pasaba por su cabeza, ¿En que demonios pensaba? ¿Qué estaba haciendo? Esos, y demás preguntas, eran misterios para la de ojos miel. Luego de unos momentos que le parecieron eternos, él extendió su mano y la posó suavemente en su mejilla, provocando que su sonrojo se acentuara aún más.
-Te dije que no llores- Susurró, mientras le secaba las lágrimas, con la misma delicadeza inusual en él, con la que le había acomodado la banda.
-Lo…lo siento Hibari-San… es que la sala… y usted…
-Esta sala se arregla en segundos, y no me gusta que herbívoros anden llorando por mí.
-¡Santo Ra! ¿Qué tiene con los herbívoros? ¿Acaso usted es carnívoro?
-¿Quieres averiguarlo?
Amy abrió los ojos como platos, y su rostro adoptó un color que podría hacer competencia con las llamas de la tormenta. Por una entera fracción, Hibari Kyoya mostró la misma expresión de sorpresa que su compañera, quien, como había tan sido tan rápido el cambio de expresiones en el morocho, creyó que solo lo había imaginado. Rápidamente, el ojiceleste volteó, y puso el sofá en su lugar.
-Tiene arreglo, yo se como- Dijo Amy, muy sonrojada.
-Bien, tú te encargas- Dicho eso, salió.
Al quedarse sola, la joven se sentó de golpe en el suelo. ¿Qué demonios había sido todo aquello? Él… Solo era el presidente del comité de disciplina, eso era todo. Para él, ella solo era una herbívora más, alguien que estaba en su comité. Y para Amy, él era…
Miró su anillo casi sin pensar. Se quedó así un rato, asimilando y poniendo en orden las ideas en su cabeza. Luego, se puso de pie. Hibari Kyoya solo era eso, Hibari Kyoya. Una persona más en la escuela, y eso era todo.
-Amy- Dijo alguien a su espalda
-Oh, Buenos días Reborn-San- Dijo, volteando a ver al arcoballeno.
-¿Dónde esta Ribbon? Venía para acá
La rubia rojiza lo miró extrañada.
-Pues jamás entró
El arcoballeno se quedó pensativo, algo preocupado.
°-°KHR!°-°
El décimo se había ido con Bianca de regreso a su casa, mientras que el cabeza de césped y el idiota del béisbol habían vuelto a clase. Reborn San había salido sin decir nada, por lo que en la enfermería solo quedaban una muy dormida Violetta y un muy preocupado Hayato. ¿Qué demonios habían leído en aquella carta? Su hermanita se veía tan preocupada, y asustada…
-Amm… ¿Jack?- Susurró la joven a su lado
-¿Disculpa?
Ella lo miró con ojos somnolientos. Bostezó y estiro los brazos (casi golpeando a Hayato en la cara dicho sea de paso). Miró a la ventana y luego a la camilla a su lado. Se sentó y clavó aquellos ojos chocolate en él… Para luego jalarle las mejillas.
-¡¿Qué demonios haces?- Gritó, tomándole las muñecas
-… ¡Suéltame!- Gritó ella
Forcejearon. Ella para que la soltara, él para que no molestara. Obviamente solo podía pasar una cosa: con Vi tirada en la camilla, roja de pies a cabeza, y con un Hayato con el mismo sonrojo, sobre ella. Aún tomándola de las muñecas.
Se quedaron así, en silencio, solo mirándose el uno al otro. La pobre se mordía el labrio para no gritarle una sarta de cosas que provocarían que la enfermera se acercara y pensara mal de ella.
-Tu…- Hayato se le acercó hasta quedar con su frente pegada a la de ella.
… Al demonio
-¡Quítate de una buena vez, pervertido!
Hayato se puso de pie de golpe, mientras que Vi se sentaba en la camilla. El italiano miró a otro lado completamente sonrojado al igual que su compañera, con la leve diferencia de que esta intentaba encontrarle sentido al porque de las acciones del ojiverde.
Para empezar, ¿Qué demonios hacía él ahí?
-¿Quién es Jack?- Preguntó, antes de que la joven pudiera decir palabra
-Amm…. Es mi hermano- Respondió, sin verlo siquiera- Siempre me cuida cuando me enfermo
Hayato asintió. Los pobres morían de la vergüenza, no se miraban el uno al otro ni porque les pagaran.
-El décimo regresó a casa con Bianca
-¿Ah? ¿Por qué?
-¡Lo sabrías si no te hubieras quedado dormida!
-¡Pues a ti no te importa lo que…!
La puerta se abrió de golpe, causando que ambos se sobresaltaran. A Vi casi le da algo al ver a Hibari Kyoya herido de aquella manera, pero la alteró aun mas verlo sacar sus tongas y mirar casi con enfado al italiano.
-Explica esto – Siseó, lanzándole un papel
Hayato se sorprendió al ver la carta que momentos atrás había alterado tanto a su hermana. Luego, miró a Vi, quien estaba confundida.
-Es una carta para ustedes, Bianca y Ribbon ya la leyeron
La morocha se la quitó de las manos y se apresuró a verla. Dificultaba su lectura el hecho de que estuviera escrito a las corridas y de que la tinta estuviera corrida por lo que parecían… Vi rogaba que no fueran lagrimas.
"Chicas, les escribo con rapidez ya que, me duele decirlo, pero temo que quizás sea la ultima que pueda escribir. Nos descubrieron, nos atacaron. Estoy sola, no se como paso… Sus bases… Lo siento mucho.
Espero volverlas a ver. Las quiero mucho, Kira"
Debajo de la carta había tres fotos: La primera tenía escrito el nombre Abaloni y mostraba lo que parecía un refugio prácticamente destruido, con varias partes prendidas fuego. La segunda tenía escrito Buonanote, y mostraba lo que antes podría haber sido una hermosa construcción, con la mitad derrumbada. A última tenía escrito Rubare, y tan solo mostraban un par de paredes en pie.
-¿Qué es eso?- Hayato no comprendía porque los apellidos de las chicas estaban escritos, o porque Vi temblaba
-Esas…. Son nuestras bases…
Un portazo. El italiano miró la puerta, pero solo estaban ellos dos… Hibari no estaba.
°-°KHR!°-°
No podía pensar, no quería pensar. Había corrido lejos de la escuela, lejos de la casa, lejos de sus amigos. Lejos de Hibari. No reaccionaba era… era imposible, no quería aceptar que… sus bases… sus amigos… su familia. No era cierto, no quería aceptarlo. Pero si debía hacerlo, sabía de quien era la culpa.
Escuchó pasos a su espalda. Lo había encontrado.
°-°KHR!°-°
Tsuna había preparado un té para su compañera. La pobre estaba arriba, costada en su cama, sin querer decirle que había pasado con aquella carta. Pero tampoco quería presionarla, aunque se notara que estaba tan triste…
Golpeó los puños contra la mesada. ¿Acaso jamás podía hacer nada? Su amiga estaba tan preocupada, triste, desolada, y él no hacía nada… Vi tenía razón, era un completo inútil y no podía hacer nada para cambiarlo. Siquiera había podido proteger a todas las personas que quería tanto. Su familia estaba completa, pero Gamma… Uni…
-¿Décimo? ¡Décimo!
Unos brazos le rodearon los hombros, mientras él se cubría el rostro con las manos. ¿Y si no podía proteger a sus amigas? Supuestamente había más peligro… ¿Pero cual? ¡Por Kami no podía pensar! Abrazó a Bianca por la cintura al tiempo que escondía el rostro en su hombro. En tan poco tiempo se habían convertido en personas tan importantes para él… Quería protegerlas.
-Ya paso… todo está bien- Susurraba ella una y otra vez, mientras le acariciaba el cabello tiernamente.
-Bianca, te lo prometo- Dijo, levantando la mirada, y tomando el rostro de la joven con sus manos- sea lo que sea que estuviera escrito en esa carta, lo arreglaré
-… m-me agradaría decir que puede- respondió en un susurro, sonrojada- pero no quiero mentirle…
Oyeron un ruido desde la puerta, y la joven se tensó. Ambos miraron al lugar del ruido aquel al tiempo que la pobre se pegaba a él, asustada. Pero no era una persona peligrosa.
-¿Kyoko…chan?
-Lo siento- Dijo ella rápidamente, con la cabeza gacha- nos vemos luego
Salió corriendo, y Tsuna no pudo decir nada para que regresara. Se quedó inmóvil en su lugar, viendo por donde había salido sin saber que sentir. No estaba feliz, pero tampoco se podía decir que estaba triste. Volteó a ver a Bianca, a quien había abrazado protectoramente, casi de manera instintiva. La joven no miraba por donde Kyoko había salido, lo observaba a él, un tanto mas sonrojada que antes.
°-°KHR!°-°
Amy se puso en guardia, mirando a su espalda a quien sea que iba a atacarla. Pero algo andaba mal, esos pasos no eran de alguien que se dirigía a atacar, o siquiera a pelear. Era alguien que caminaba con dificultad, como arrastrando una pierna inclusive.
-¿Hola?- Se arriesgó a decir
-…Rubare…-Escuchó, conocía lo suficiente esa voz
-..¡Hibari San!
X3 taadaaaa!... ^^U NO ME MATEEN! -.-uuu ya sabran que paso tranquilos! -w- (y encima ahora mi querida prima lau me envicio con un juego ¬o¬ las culpas a ella u.u) X3 bueeno espero que les haya gustado =) dejen revieews! X3 hasta la semana que viene!
