Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, todos los derechos le corresponden a J. y WB. Los personajes y situaciones que no conozcan son míos.
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LAS IMPRESIONES DE HOGWARTS
Lily se encontraba absolutamente callada cuando Severus volvió de su ronda por el tren. Hace unos minutos atrás había escuchado como dos muchachos muy bulliciosos entraban y se sentaban casi a la entrada, sin prestarle la más mínima intención a ella. Menos mal, pensó después, porque había estado llorando alrededor de veinte minutos desde que su amigo de había ido, y aunque estaba segura que no había hecho ruido, no quería que nadie la viera llorar en su primer día en Hogwarts.
Severus se sentó enfrente de ella y aunque Lily trató de mirarlo de frente, se vio obligada a volver a mirar por la ventanilla, pues estaba segura que sus ojos volverían ponerse cristalinos.
- No quiero hablar contigo- dijo suavemente, tratando de no sonar como acusadora porque en realidad no era su intención.
- ¿Por qué no?- preguntó Severus.
- Tuney me o… me odia- respondió Lily- Porque vimos la carta de Dumbledore.
- ¿Y qué?- continúo Severus, sin darle importancia y algo gélido cayó sobre los ojos de Lily al volverse a mirar a su amigo, muy contrariada.
- ¡Es mi hermana!- exclamó enojada, abriendo mucho los ojos.
Severus murmuró algo como "ella es solo" pero Lily no le prestó atención, pues estaba preocupada limpiándose los ojos por las lágrimas. No había podido evitar descargar parte de su frustración con su amigo, aunque en alguna medida el no hiciera nada por no merecerlo.
- ¡Pero estamos yendo! – Exclamó entusiasmado Severus- ¡Esto es¡Vamos a Hogwarts!- Lily asintió y trató de darle una sonrisa a su amigo, aunque no estuvo segura de lograrlo. De cualquier manera a Severus pareció bastarle eso, porque rápidamente añadió con el mismo fervor- Estarás mejor en Slytherin.
- ¿Slytherin?- Alguien pareció robarle la pregunta a Lily de la boca.
Se trataba de unos de los chicos que había entrado al compartimiento, que estaba sentado casi a la entrada, junto a otro muchacho. Era delgado y de aspecto enclenque, usaba gafas redondas y Lily creyó que su pelo era el más desordenado y negro que había visto en toda su vida. A través de las gafas distinguió que los ojos eran castaños, o algo parecido. Tenía la cara delgada y la ropa, aunque en su talla, seguía quedándole más grande que lo normal.
- ¿Quién quiere estar en Slytherin? Yo creo que me iría¿tú no?- preguntó el muchacho a su compañero, que en ningún sentido sonrió.
- Mi familia entera ha estado en Slytherin- dijo el otro.
- ¡Rayos!- exclamó el chico de gafas- Y yo pensé que todo parecía andar bien contigo- Su interlocutor sonrió de oreja a oreja.
- A lo mejor quiebro la tradición- dijo el otro.
Este, al contrario del chico de gafas, tenía un pelo negro pero con corte elegante, que le llegaba hasta el cuello. Su cara tenía un ligero aire de superioridad, pero sus ojos, grises, parecían igual de chispeantes que los de su compañero. No era tan delgado como el otro, pero al parecer medía un par de centímetros más.
- ¿Dónde te gustaría ir, si pudieras elegir?- añadió.
- Gryffindor, donde residen los de corazón valiente, como mi padre- exclamó el chico de gafas con fervor, haciendo como que tenía una espada con las manos, y Severus, a quien Lily había olvidado por completo, absorta en escuchar la conversación de los dos muchachos, resopló con burla, haciendo que el chico de gafas se volviera a él- ¿Tienes un problema con eso?
- No- aseguró Severus fingidamente- Si tú prefieres ser valiente a inteligente.
- ¿Dónde quieres ir entonces tú, viendo que no eres ninguno de las dos cosas?- refutó el muchacho del pelo ordenado.
El chico de gafas se echó a reír a carcajadas, pero Lily no estaba dispuesta a seguir con aquellos muchachos tan desagradables, así que se levantó, enojada y sabiendo que echaba chispas por los ojos, y mirando a los dos muchachos con desagrado.
- Vamos, Severus, encontremos otro compartimiento- exclamó con voz altiva dirigiéndose a la puerta.
- Oh…- Los dos chicos imitaron su voz de manera cruel y cuando Severus pasó entre medio de ellos dos, el de gafas trató de hacerle una zancadilla.
- ¡Luego te vemos, Quejicus!- exclamó una voz desde el compartimiento cuando este se cerró.
Lily y Severus no hablaron hasta que llegaron a otro compartimiento, donde solo estaban tres muchachas, posiblemente mayores que ellos, chismorreando diferentes cosas. Severus se quedó callado mirando a través de la ventana y Lily comprendió que había llegado su momento de guardar silencio, aunque ella si lo respetaría, al contrario de su desconsiderado amigo.
De pronto la puerta del compartimiento se abrió de golpe y dos muchachas de su edad aparecieron mirando con inquietud a todos lados. Una de ellas, la más alta, tenía el pelo muy crespo y castaño, atado en dos coletas altas, llevaba ya la túnica de Hogwarts completamente puesta y parecía muy segura de sí misma a través de sus oscuros y brillantes ojos negros.
La otra, una muchacha de redondas mejillas y delgada, tenía el pelo rubio y corto a la altura de los hombros, y usaba un cintillo en la frente, dejando un flequillo muy prolijo a la vista. Al contrario de la chica más alta, ella no llevaba la túnica de Hogwarts, sino una de color azul agua que combinaba con su pelo. Parecía preocupada por algo.
Ambas se pararon enfrente de Lily, sin prestar mucha atención a Severus.
- Disculpa, sabes, Olive, ella- La de aspecto seguro comenzó a hablar con voz relajada y señaló a la rubia- Verás, a Olive le han quitado su túnica de Hogwarts unos muchachos muy antipáticos, una banda de cretinos mayores que seguían a otro idiota de pelo rubio¿por casualidad no has visto si han dejado su túnica acá?
- Ah… realmente acabo de llegar, pero no, no he visto nada- respondió Lily.
- Vaya…- suspiró Olive, la chica rubia, con aspecto derrotado- Tal vez debería dejarlo ir, Mary.
- No¡claro que no! Ese chico solo ha hecho eso porque es mayor¿qué se cree?- exclamó la chica alta, Mary. Parecía muy molesta pero se percató de que Lily la miraba- Oh, disculpa, soy Mary MacDonald, y ella es Olive Sweeting, encantada de conocerte.
- Mucho gusto, Lily Evans- respondió Lily- ¿Ustedes también son de primero?
- Sí- respondió con rotundidad Mary- Bueno, nos vemos pronto entonces. Vamos, Olive.
Olive salió caminando lentamente detrás de Mary, que a pesar de ser pequeña entre los mayores, parecía imponerse. Lily se volvió a mirar a Severus, que parecía haber reaccionado un poco más y ahora tenía cara de estar recordando algo.
- ¿Severus?- preguntó Lily. El chico dio un respingo y sonrió.
- Lo lamento- dijo Severus.
- No importa, esos dos muchachos eran muy antipáticos, en verdad- comentó Lily, como espantando una mosca. Severus no dijo nada- ¿Qué es Slytherin y Gryffindor?
- Casas- respondió escuetamente su amigo.
- ¿Casas¿De qué?
- Hogwarts se divide en cuatro casas, Slytherin, Gryffindor, Ravenclaw y Huflepuff, al entrar los de primer año, de alguna manera nos seleccionan a cada uno por el resto de nuestra vida escolar y son como nuestros hogares en el castillo- dijo Severus.
- Eso es ridículo- exclamó Lily- Marcar divisiones entre los estudiantes es ridículo.
- Es lógico, Lily- rebatió Severus- Cada casa tiene sus propias cualidades, que las hacen diferentes entre sí.
- ¿Cómo qué?- preguntó Lily.
- Bueno, según lo que sé, Slytherin es la de los astutos, Gryffindor la de los valientes, Ravenclaw de los inteligentes y Huflepuff recoge a todos los que no quedan en los otros, mi madre estuvo en Slytherin.
- Pues yo creo que quedaré en Huflepuff, o Ravenclaw, con algo de suerte- comentó Lily, apesadumbrada de pronto, no muy segura si realmente podría pasar la prueba de la selección. De pronto unos alumnos mayores pasaron corriendo gritando como si quisieran comprar algo- ¿Qué es eso?
- El carrito de la comida- gruñó Severus- Pero no me dieron dinero.
- Pero a mí sí- declaró Lily- Voy y vuelvo.
Antes de que pudiera escuchar los seguros reclamos de Severus, Lily salió al pasillo del tren, justo detrás de los otros muchachos. La mayoría de los alumnos estaban en sus compartimientos charlando, y solo algunos, los alumnos menores, y quienes se encontraban mas excitados con la ida a Hogwarts, molestaban por el pasillo.
Aparte de los tres muchachos que pedían un montón de dulces, solo se encontraba una muchacha menuda que miraba el techo con profunda curiosidad a excepción de cuando la señora del carrito le hablaba.
- No, no, yo quiero zanahoria- decía la niña, y Lily descubrió que tenía una voz muy suave, que parecía sometida a alguna droga.
- Linda, Corde, solo tenemos calderos, y esas cosas, lo usual¿por qué siempre te empeñas en pedirme eso?- preguntó la señora del carrito.
- Deberías ponerlo, es mucho mejor- comentó la niña y luego miró a Lily- Los calderos no son mis favoritos, pero deberías probar las Grageas de todos los sabores, mi favorita es la de mente aunque a mi padrino no le gustan, tuvo una mala experiencia.
- Pues… gracias- murmuró Lily.
- De nada.
La muchacha no sonrió, sino que siguió con su aire taciturno, y se dio vuelta camino al otro lado del pasillo. A Lily lo sorprendió lo descansado que podía caminar alguien, la niña no pisaba fuerte, sino que parecía flotar y miraba a todos lados con curiosidad, como extrañada, aunque Lily tuvo la ligera sospecha de que ya conocía el tren de antes.
Lily volvió pronto al compartimiento con Severus, cargada con un poco de varias cosas insólitas, excepto las Grageas de todos los sabores, que no le parecieron lo suficientemente seguras si se lo aconsejaba una muchacha que rogaba por zanahoria.
Las horas comenzaron a pasar más rápido después de los dulces. Severus ya estaba más relajado, a pesar de que aquel encuentro con esos dos niños molestosos lo habían dejado un poco mal. En la mitad de la tarde, las tres muchachas que compartían con ellos el compartimiento le pidieron a Severus que se fuera pues debían cambiarse de ropa a la túnica de Hogwarts, y así lo hizo Lily también, que recibió cambiada a su amigo, quien ya estaba listo de antes.
Poco a poco el paisaje se fue volviendo realmente gris. Severus no había sabido explicarle muy bien cómo era que un castillo gigantesco, de muchos años, nunca había sido detectado por los muggles, si era tan enorme cómo ella se lo imaginaba. La oscuridad fue tragándose lentamente todo lo interesante que pudiera ver, así que no le sorprendió que fuera quedándose dormida, a pesar de lo nerviosa que se sentía.
Lo último que vio fue a Severus, quien también miraba por la ventana, más pálido de lo normal, pero con un brillo entusiasmado en los ojos.
- Lily, nos llaman- La voz de Severus la despertó- Vamos, Lily, estamos aquí, hemos llegado a Hogsmeade.
- ¿Qué es…?
- La estación del pueblo donde para el expreso de Hogwarts, está a solo unos minutos de Hogwarts, es un pueblo mágico- respondió Severus, antes de que Lily pudiera terminar su pregunta- ¡Vamos, quieren a los de primer año!
- ¿Para qué?- preguntó Lily con un hilo de voz, súbitamente asustada.
- No lo sé, pero será mejor que nos apuremos- exclamó Severus agarrando
Entre ambos salieron a la oscuridad de la noche entre medio de la multitud. Era difícil hacerse camino, en especial para ella que era la más pequeña, sin embargo había un sector en específico que albergaba a los más pequeños, pues un hombre de mediano porte y regordete, envuelto en un abrigo de topo, llamaba a los de primer año.
Severus cogió de la mano a Lily y juntos fueron a reunirse con los demás. Entre medio de todo, pudo distinguir a las niñas llamadas Mary y Olive, quien parecía haber recuperado finalmente su túnica de Hogwarts. También estaba la muchacha distraída que había pedido zanahoria y para su disgusto, los dos muchachos que se habían burlado de ella y Severus en su compartimiento.
- Muy bien- gruñó el hombre del abrigo de topo- Si están todos, entonces síganme.
La masa de gente pequeña comenzó a moverse con lentitud, tratando de no perder el rastro del hombre, que tampoco era tan grande. Pronto se internaron en un oscuro bosque, a través de un sendero sinuoso y algo húmedo según lo que pudo notar Lily. La mayoría de los alumnos iban callados, demasiado preocupados por no caerse o tropezar con alguno de los otros, sin embargo había un muchacho más alto que parecía no percatarse que debía tener cuidado, pues pasaba a llevar a todo el mundo.
Finalmente llegaron a una pequeña bahía, donde alrededor de doce barcos, pequeños y enclenques, esperaban que los ocuparan.
- Cuatro por barco- gruñó en voz alta el hombre.
- Vamos- murmuró Severus.
Juntos se subieron a uno de los barcos, con Mary y Olive detrás cuchicheando por millones de cosas. En ese momento Lily no comprendió por qué Severus arrugaba el ceño al mirar a Mary, pero no le dio importancia tampoco.
Y así, con un nudo en el estómago, la mano de Severus cogida fuertemente y un montón de desconocidos con quienes no sabía si se llevaría muy bien detrás, Lily comenzó a andar por un oscuro lago. Y justo cuando llevaban un poco de avanzado, lo vio. Hogwarts, al fin.
Bien, acá esta el capítulo...bueno, acá está el capítulo. Eh...gracias a todos por los comentarios, y a quienes me leen pero son muy holgazanes para dejarlos, déjenme decirles que los entiendo. Muy bien, eso es todo. Besos !
