La última batalla

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Kenshin y Miwa seguían peleando sin cesar, Kenshin tenía múltiples heridas por su parte, mientras que Miwa tenía fracturado su brazo izquierdo y su pierna, pero aun así seguía luchando.

-exhausto- ... eres muy bueno Battousai - se arrodilla- demasiado…

- comienza a caminar a la puerta- no lo soy... al igual que tu yo fui un asesino pero yo me detuve, gracias a alguien…me detuve y deje de matar-

- mátame, ¡vamos toma mi vida! -

- como te lo dije, yo…ya no asesino gente- entra a la habitación de Kaoru-

En Tokio...

Yahiko estaba con Megumi en la clínica tomando un poco de te, de pronto a Megumi se le cae su taza y se rompe en mil pedazos

- ¿estás bien?- grito Yahiko -

- Si, yo si estoy bien... como estarán los demás, espero que puedan traer a Kaoru de vuelta – dijo mirando el cielo -

- descuida ¡debemos confiar en Kenshin y en Sanosuke!- respondió alegre -

- siempre lo hacemos... - comienza a recoger los pedazos- Siempre confío en él - pensó

Kenshin estaba entrando a la habitación y solo ve una silla grande, al costado de esta estaba Sanosuke apoyado inconsciente. Se acerca rápidamente y escucha que la puerta tras él se cierra bruscamente.

- así que tú fuiste quien sobrevivió- dijo en un tono triste apareciendo detrás -

- dándole la espalda- ¿Esta bien? – pregunto preocupado -

- logro llegar, pero no pudo más - saca una de sus armas- vamos Himura es tiempo-

- no puedo pelear con usted, Kaoru-dono-

- no me vengas con tus bobadas, ahora saca tu espada Battousai - grito furiosa -

- no- dijo aun sin mirarla -

- este bien -lo ataca- ¡pues empezare yo!

Kaoru ataca a Kenshin pero este la esquiva fácilmente con un salto, al tocar el suelo queda frente a ella, la muchacha sigue atacándolo pero este seguía esquivando sus golpes, por cada golpe esquivado ella enfurecía más y más, dedicaba solo a defender, no la atacaba haciendo que ella se enojara más y más, de pronto logra que el pelirrojo saque su espada y forcejee con ella pero su mirada estaba centrada en ella, su mirada estaba llena de dolor, la muchacha ofendida, deja de ejercer fuerza y le propina una bofetada al samurái, y luego se aleja de él.

- creí que me tomarías enserio – dijo volteando – Creí que como otro enemigo pelearías de verdad

- no peleare con Kaoru-dono - rosa su mejilla-

-¡no soy Kaoru, soy Yoko! – Grito - ¿¡que te sucede!? ¿No peleas conmigo porque soy yo? ¿O porque soy una mujer? – baja su tono – es… ¿Por qué no soy digna de pelear con Hitokiri Battousai? Po- - la interrumpe -

- porque no hay motivo – afirmo serio -

-El país en juego y tú dices que no hay motivo – dijo sonriendo - Basta con una señal mía y vendrán barcos de otras partes, y harán a Japón un país inhabitable ¿eso quieres? Que Japón sea como en la era Tokugawa ¿que no se puedan caminar en las calles? – Grita - ¿Que la gente se esconda en sus casas? ¡¿Que no hayan risas?! ¿Eso quieres?

- ¿eso quiere usted?- respondió sereno -

En cuestión de segundos la chica ataca a Kenshin ferozmente y sin compasión, este con su instinto la ataca, lo que la pone feliz, por fin la estaba tomando en serio, pero la batalla verdadera estaba en sus corazón sobre todo en el de ella...repentinamente se abre la puerta dejando ver a un Aoshi cargando a Misao.

Sanosuke al despertar mira con triste la escena, ¿Porque dos personas que se quieren deben pelear de tal forma? La pelea seguía hasta que Kaoru cae bruscamente al suelo y con esta caída su espada se rompe

- lo mira con despecho -

- ya no tienes con que pelear ríndete-

- se levanta y se acerca a él tranquilamente- aún no

- ¡agh! -

Kaoru al acercarse a Kenshin saco rápidamente una daga entre sus prendas y se la enterró al samurái en la espalda, acto seguido se aleja dando un salto.

- los hombres son iguales - saca otra espada- con tan solo que la mujer que aman se les acerque y digan su nombre dulcemente creen que les pertenece, pobre Himura tan solo debes matarme para que todo esto termine y si matas volverás a ser Battousai ¿qué dilema no? - ríe irónicamente - ¿Qué harás? ¿De quién salvaras a tu amado país de mi o de ti?

Kenshin mientras la chica hablaba, estaba arrodillado en el suelo intentando sacarse la daga, luego de sacársela se para y se pone frente de ella, Aoshi miraba la escena y lentamente la chica que tenía en sus brazos comenzó a despertar

- Kaoru...-

- no interrumpas, Kenshin contra Yoko, esa es la batalla-

- no, es la batalla de Kaoru contra Yoko- dijo con tristeza -

- ¿de qué hablas? – le queda viendo-

- Himura lo sabe, ve tan solo los ojos de Kaoru, están llenos de dudas... es ella quien decidirá... Himura solo está ahí para ayudarla a elegir el mejor camino.-

- Ka- Yoko-dono detente ya, tu no quieres esto-

- ¡¿Qué demonios sabes tú lo que quiero yo?!- grito desesperada -

- es cosa solo de ver tus ojos, además estas muy herida, estoy aquí para ayudarte, no para obligarte ¡Por favor recapacita! -

- lo mira- ¿por qué dejaste de matar?, porque mi modelo a seguir se convirtió en un vagabundo – dijo con odio -

- porque alguien - toca su mejilla- me hizo hacer la promesa de no matar

- no digas bobadas, ya no eres ni la sombra de lo que fuiste antes-

- y así está bien, siendo el que soy, por eso decidí ser vagabundo, prefiero vagar a que matar-

-¿prefieres vagar? – Grito fuera de si - ¡¿Cómo puedes preferir caminar sin rumbo en vez de ver tus manos llenas de sangre?! Es lo mejor… solo excusas...-

- Kaoru se lo que es vivir temiendo que, tu asesino interior resucite, pero - le extiende la mano- déjame ayudarte, no me alejes-

- golpea su mano- ¡no necesito tu maldita ayuda! No necesito ayuda de nadie ¡No me compadezcas! ¡Lo que yo realmente necesito es matarte!-

- si eso te permite encontrar su camino, hazlo - cierra sus ojos- haz lo que creas correcto

La muchacha toma el cuello del guerrero y comienza apretarlo, ¿Qué dolía tanto en su interior? Veía a Kenshin con su rostro de dolor, escuchaba el nombre del guerrero de parte de sus amigos. Una voz en su interior pedía que siguiera, que lo matara; que ella amaba ver el rostro con dolor de sus víctimas, sin darse cuentas sus ojos estaba llenos de lágrimas y apretó con más fuerza el cuello del pelirrojo haciendo que este comenzara a quejarse por la falta de oxígeno.

- ¡basta Kaoru! – Gritaba Sanosuke-