Disclaimer: Los personajes NO me pertenecen, son de la maravillosa mujer Stephenie Meyer (:

De que se trata el Fic: Son pequeños Drabbles, todos son continuación del anterior, por lo tanto es un fic con pequeños capitulos

Pairing: Quil&Claire


.:PIJAMADA:.

-

-

Uno

-

-

Dos

-

-

Tres bostezos esbozados por Claire, talló sus ojitos por quinta vez, miro a su alrededor, al parecer no era la única que comenzaba a tener sueño, sus amigas se miraban igual de cansadas tiradas entre las almohadas que habían utilizado para "torturar" a Quil.

Recordó al muchacho por lo que lo buscó con la mirada por toda la habitación, sin encontrarlo; frunció el ceño levantándose con mucha pesadez, caminando torpemente para salir de la sala.

Llegó a la cocina y no lo encontró, subió a su habitación y nada. Un ruido en el baño la hizo acercarse.

Al abrirse la puerta se dejó ver al pelinegro - ¿Pasa algo Claire? - indagó de inmediato.

- No, solo quería saber donde estabas -

Sonrió negando con la cabeza ligeramente alzando a la niña entre sus brazos cargándola como una bebe - Te miras cansada, ¿Ya quieres dormir? -

- Si - contestó con honestidad dejando escapar un bostezo.

- Vamos a acostarte entonces - le sonrió con cariño alborotando su cabellito con una mano.

La llevo de nuevo a la sala encontrándose con un montón de niñas adormiladas - Pequeñas, es hora de ir a dormir - anunció bajando a Claire con cuidado.

Todas ayudaron a acomodar las bolsas de dormir, de modo que todas pudieran acostarse cómodamente.

- Buenas noches niñas -

- Buenas noches Quil - recitaron todas a coro acurrucándose para dormir.

- Quil - lo llamó Claire.

No le fue para nada difícil encontrarla - ¿Si? -

- Mi beso de las buenas noches - hizó un pucherito descubriéndose la frente para que pudiera besarla.

- Cierto, lo olvidaba - reprimió una risita acercando sus labios; presionó con tanto cuidado y suavidad que apenas fue un ligero roce, después de su frente bajo a su mejilla repitiendo la acción con esmero - Que sueñes con los angelitos -

- Tu también - le sonrió la pequeña antes de cerrar sus ojitos y caer rendida ante el sueño.

"No necesito soñar cuando ya tengo a uno conmigo" pensó soltando un pequeño suspiro.

Se aseguro de que todas estuvieran dormidas para apagar la luz, no sin antes contemplarlas. Era increíble como aquellas hiperactivas niñas, podían transformarse en esas tiernas criaturitas. En especial su Claire, amaba verla dormir, verla sumida en aquel reino de sueños, donde ella era dueña de todo, donde todo lo que quería era real.

Ver su carita tranquila, incluso feliz.. era lo mejor que su vista podía apreciar.

Se buscó un lugar en el sillón, intentando dormir un poco. No era muy cómodo, ni siquiera cabía del todo, pero pese a eso, se quedo dormido. ¿Quién lo diría?, un licántropo cansado por un montón de niñitas.

-

-

¿Era de noche?, ¿De día?, el chico simplemente no lo sabia se sentía tan cómodo..

Un cosquilleo lo molesto, quiso ignorarlo pero después escuchó una risitas.

- Espera, se esta despertando - murmuró una pequeña.

- Yo digo que así ya esta bien - distinguió la voz de Claire.

- Quedo muy lindo - se rió otra pequeña.

Pesadamente abrió los ojos recobrando la conciencia. Lo primero que miró fueron las miradas de todas las niñas a su alrededor. Lo observaban como si fuera un bicho raro. Sin resistirlo más una de ella se echo a reír siendo el detonante de las risas de todas.

- ¿Qué? - graznó aun adormilado.

Ninguna le pudo contestar, todas reían a carcajadas hasta llorar.

Intrigado se paró en busca de un espejo, batallando al encontrarlo, entre tropiezos que hicieron estallar más las risitas molestas, encontró el gigantesco espejo de la entrada.

Su primera reacción era reír al ver al sujeto en el reflejo, pero al caer en cuenta de que era él, todo se volvió extraño. Sus ojos tenían un fuerte color azul en los parpados, su boca estaba chorreada de lápiz labial rojo y sus mejillas tenían dos bolitas dibujadas rosas.. parecía payaso.

- Taran, nuestra obra maestra - sonrió Claire presentando al licántropo.

Sabia que podía molestarse porque lo hacían quedar en tal ridículo, pero en lugar de eso se echo a reír junto a las niñas - Clásico - asintió recordando la vez en que habían maquillado a Embry durante una de sus pijamadas infantiles junto a sus amigos.

Ahora podría sentir un poco, lo que sintió su amigo aquella vez, claro, las niñas no se lo recordarían por toda su vida, como ellos hacían con Embry.

- Ya fue sufriente burla a mi costa, ¿con qué me quito la pintura? -

Todas intercambiaron una fugaz mirada, ¿Qué se supone que se utilizaba para quitarlo? - No lo sabemos Quil - se encogieron de hombros.

- Genial - masculló.

El timbre de la casa sonó, de camino a la entraba para abrir encontró un trapo, lo frotó por la mitad de su cara mientras abría la puerta - ¿Si? -

- Viejo - escuchó la grave voz de Embry.

Intentó cerrar la puerta de nuevo, pero era demasiado tarde. La estruendosa risa de Jacob fue coreada por la de Embry. Los miró con mala cara frotando el trapo sobre su rostro sin saber si ya no tenia maquillaje.

- ¿Pero que te paso hermano? - logró articular Embry entre risotadas.

- ¿Te atacaron las niñas? - se burló Jake riendo fuerte.

Quil bufó haciendo una ademán por cerrar la puerta.

La amplia mano de Jake lo detuvo - Espera, solo veníamos a ver si no querías ayuda - dijo una vez calmado.

- No necesito su ayuda - murmuró cortante.

- Vamos viejo, no te enojes, fue algo espontáneo - le sonrió Embry tocándole el hombro mientras entraba.

- Si, déjanos ayudarte -

Después de pensarlo un poco el chico rodó los ojos rindiéndose, le era imposible molestarse por mucho tiempo con sus dos mejores amigos - Esta bien - terminó por aceptar cerrando la puerta una vez que ambos muchachos entraron.

- ¡Valla pero cuantas niñas! - soltó Embry aterrado contando el numero de cabecitas.

- Ahora entiendo porque estas como estas hermano - sonrió Jacob de lado notando como las niñas se reunían alrededor de los tres muchachos - Hola pequeñas, yo soy Jake y él es Embry, venimos en son de paz - las saludo haciendo un saludo extraño con la mano.

- Tío Jake - corrió Claire a abrazarlo.

- Hola pequeña -

- También vino Embry - sonrió mirando a ambos - ¿Jugaran con nostras y Quil? - ensanchó aquella sonrisita de pura emoción.

- Eh, algo así - musitó el chico rascando su nuca sin saber exactamente lo que eso significaba.

- Haber si tienen las agallas de convivir con estos pequeños monstruos - sonrió Quil malicioso.

- Si puedo con Nessie a la perfección.. - sonrió fanfarrón el joven Black.

- Pero ella es incluso más madura que tu, en cambio estas niñas, tienen otra mentalidad y otras ideas en la cabeza -

Jake miró a su alrededor sintiendo un escalofrió en la espina dorsal al ver como todas lo miraban atentas - Bueno, bueno, puedo con lo que sea - sonrió aun arrogante.

- Juguemos a algo - propusó Claire con los ojos llenos de emoción - A la gallinita ciega y la gallina ciega serás tú tío Jake - sonrió la pequeña con malicia pasándole un trapo al monstruoso muchacho.

- Ven Embry, tu ayúdame a preparar algo para darles de desayunar en lo que este tonto las entretiene -

- Ok - asintió el aludido siguiendo a Quil hasta la cocina.

- Denle vueltas - chilló feliz una de las amigas de la pequeña castaña.

Entre todas, se encargaron de marear al muchacho - Esta bien, esta bien, con eso tengo - masculló escuchando muchas risitas. Meditó si terminar el juego pronto o si tardar. Decidió ser bueno haciéndose tonto por unos momentos - ¿Donde pondrán estar? - se preguntó en voz alta caminando a tientas en la sala.

Chillidos, murmullos y risitas, todos en una frecuencia tan aguda que comenzaban a lastimarle sus oídos. Con su mano rozó el hombro de una de las niñas causando un gran alboroto en aquel pequeño cuarto.

Cuando consideró que era tiempo suficiente se detuvo escuchando cada paso, cada murmullo, incluso cada respiración, en un ágil movimiento -cuidando de no ser demasiado rápido y brusco- tomo con delicadeza a una de las pequeñas alzándola en el aire - Te atrapé - sonrió glorioso quitando aquel trapo de sus ojos.

La niña soltó una risa nerviosa mientras el chico la ponía con cuidado de nuevo en el suelo - ¿Eso es todo lo que tienen? - sonrió prepotentemente insinuando que no estaba cansando y que podía seguir jugando a lo que sea.

- Niñas, ahora, el juego de molestar a Jake - sonrió Claire.

El licántropo alzó una ceja extrañado al ver como todas las niñas corrían hasta él - Oh, oh - soltó en un susurro.

- Ahora ponles el jamón en lo que yo sirvo los vasos de leche - le indicó Quil a punto de terminar con el desayuno - Espero que les gusten las tortas y la leche -

- Claro que si, es comida, con hambre apuesto a que comen hasta piedras - soltó una pequeña risita terminando con su tarea.

- ¡Chicos!, ¿Falta mucho? -

El grito del pelinegro los extraño, con calma sabiendo que las niñas serian incapaz de lastimarlo acudieron a su rescate.

Entraron a la sala observando como Jacob estaba tirado en el suelo y arriba de él se encontraban todas las pequeñas, jalándole el pelo, otras haciéndole cosquillas otro par mordiéndolo y Claire pegándole con un cojín.

Quil y Embry se quedaron en silencio por un profundo silencio antes de echarse a reír a carcajadas limpias.

- Chicos, solo quítenmelas - gruñó en un murmullo.

- ¿Qué no fuiste tú el que dijo que podría con todo? - le recordó Quil negando con la cabeza - Niñas a desayunar, pronto - las llamo complacido de ver como las pequeñas lo obedecían con fervor.

- Esas cosas.. - soltó Jake una vez libre - De un momento a otro todas se abalanzaron contra mi, si tan solo pudiera utilizar mi rapidez y mi fuerza bruta contra esos monstruos - sonrió con malicia imaginándoselo.

- Nada de eso, ya te lo dije, ellas no son como Nessie, así que te tienes que comportar - le advirtió Quil haciéndoles señas para que lo siguieran hasta la cocina.

- Lo se - masculló acompañando a su amigo hasta aquel cuarto de alimentos.

Gracias a jacob y Embry, Quil pudo servirles su desayuno a todas las niñas en poco tiempo. Los tres se sentaron en la pequeña barra de la cocina para mirar a las pequeñas comer - ¿Tu no vas a desayunar Quil? - alzó una ceja Embry extrañado de no ver a su amigo con algo en la boca.

- Ahora que lo dices, olvide hacer algo para mi y mi estomago no me lo perdona - sonrió sujetando su vientre - Me preparare algo - asintió poniéndose de pie.

Al final de cuentas, termino comiendo lo mismo que las niñas, una suculenta torta de jamón. Mientras las niñas chismorreaban entre ellas. Los licántropos aprovecharon para hablar.

- ¿Entonces no hubo nada nuevo? -

- No, Sam cree que se debe a que últimamente hemos vigilado tanto que probablemente ahuyentamos a los chupasangre de las colinas - le explicó Embry en un breve relato.

- Me alegra - soltó una carcajada para después darle otra mordida a su desayuno.

- Por cierto, Emily nos invitó a su casa mañana para celebrar su tercer año de matrimonio - musito Jake recordándolo de pronto.

- ¿A nosotros?, creí que esas cosas eran algo para celebrar en pareja -

- Si, yo también, pero tu sabes como es ella, es nuestra familia y decidió que este año lo quiere pasar con nosotros - se encogió de hombro el joven Black.

- Bueno, creo que es hora de marcharnos - soltó Embry poniéndose de pie después de golpear la espalda de Jake ligeramente.

- Cierto, nos vemos luego hermano -

- Claro y gracias por la ayuda - soltó una pequeña risita parándose para acompañarlos a la puerta.

- En cuanto puedas repórtate con nosotros para salir o hacer algo como antes - le sonrió Jacob abriendo la puerta.

- Claro viejo, hasta luego - fue lo ultimo que les dijo antes de cerrar la puerta y volver con las niñas.

- ¿Terminaron? - les preguntó listo para comenzar a recoger la cocina.

- Si, gracias - chillaron todas al mismo tiempo.

El ruidito le molesto tanto los oídos que no pudo evitar esbozar una mueca - Esta bien, vallan a jugar -

- Si - sonrió Claire emocionada por hacer algo.

- Yo me cambiare ya, mi mamá no tarda en llegar por mi - murmuro Samanta rascando su nuca.

- Por mi también - musito otra pequeña.

- Y por mi -

- Bien, entonces vallan a cambiarse y a recoger sus cosas - les sonrió Quil apilando los platos para lavarlos.

Las pequeñas lo obedecieron a excepción de Claire.

- No quiero - susurró la castaña.

- ¿No quieres que Claire? - indagó el chico comenzando con su tarea.

- No quiero que se vallan, luego no tendré con quien jugar - chilló entristecida por ver como la diversión de su perfecta pijamada llegaba a su fin.

- ¿Y para que crees que estoy yo? - la miró de reojo sin desatender los platos esbozando una ligera sonrisa - Yo puedo jugar contigo todo lo que quieras -

- ¿Enserio Quil? - habló de forma mimada abrazando a Quil por la cintura, o al menos intentándolo ya que sus bracitos eran demasiado cortos aún para poder envolver al chico. Ocultó su rostro en el costado del chico sintiendo su calidez.

- Claro que si pequeña, siempre jugare contigo - le prometió con dulzura deseando poder tocar su cabeza, pero tenia las manos mojadas, por lo que continuo lavando lo sucio - Anda, ve a cambiarte - insistió viendo como la niña también lo obedecía no sin antes dedicarle una calida mirada.

¿Qué más podía pedir?, el simple echo de estar cerca de esa pequeña era más que suficiente para justificar todo su mundo. Podía dejar de comer, podía dejar de dormir, podía vender todos sus bienes materiales, pero si aún la tenia a ella a su lado, iba a estar bien, iba a sobrevivir.

Porque desde que la vio se convirtió en su pan y agua. En su aire limpio, en sus bienes y en su necesidad

Terminó de limpiar la cocina, descubriendo una vez más su don de ama de casa. Se río silenciosamente de si mismo, por suerte ya no estaban sus amigos para verlo o si no se burlarían de él eternamente.

Desde que estaba ocupado en su tarea por limpiar todo no había escuchado ni pio de las niñas, por lo que entro a la sala extrañado.

Se llevó una sorpresa al verlas a todas mirar la televisión, cambiadas y listas. Notó que la habitación estaba completamente en orden y las mochilas de queda pequeña preparadas para cuando las recojan.

Iba a llamarlas pero el timbre lo interrumpió antes de que pudiera pronunciar algo. Con alegría fue a atender encontrándose con una joven madre.

- Buenos días - saludo Quil cortésmente.

- Hola, vengo por Amy - musito la mujer sonriendo con calidez.

- Claro, deje le llamó - le devolvió la sonrisa entrando de nuevo a la sala - Amy, llegaron por ti -

La pequeña, contenta, se dirigió a la puerta junto a su mochila - Gracias - suspiro la mujer al ver de nuevo a su hija - Amy, dile gracias al hermanito de Claire -

- Gracias - chilló la pequeña con una gran sonrisa.

- En realidad no.. - intentó explicar el muchacho que no era pariente de su Claire, pero la mujer y la niña fueron más rápidas dejándolo hablando solo.

"Bueno, que más da" pensó cerrando la puerta dirigiéndose a la sala "No me molesta de todos modos" se dijo a si mismo apunto de sentarse.

Pero el timbre volvió a impedírselo con su estruendoso chillido.

Comenzaba a molestarle ese aparatito musical. De igual forma acudió al llamado de la puerta despachando a otro pequeña.

Y así como llegaron los pequeños monstruos, se fueron. Una tras otra, tan rápido que en un par de horas solo quedaron de nuevo él y Claire. Como siempre, solos los dos.

- Ya se fueron todas - soltó la castaña con tristeza.

- No te aflijas, mañana las puedes ver -

- Pero eso quiere decir que mi pijamada terminó - murmuró haciendo un puchero.

El licántropo, al ver en los ojitos de la niña como las lagrimas amenazaban con salir la levanto del suelo - Vamos, aún te quedo yo, ya te dije - trató de animarla sacudiéndola en el aire.

La niña lo pensó por un momento, descubriendo algo.

- Siempre estas conmigo Quil - señaló.

El pelinegro la puso de nuevo en el sillón, sintiendo temor de lo perspicaz que se había vuelto la niña - Si -

- ¿Por qué? - quiso saber mirándolo fijamente.

- ¿Por qué? - repitió un poco aturdido. Sabia que algún día se lo preguntaría, pero no se imagino que fuera tan pronto - Porque.. Porque me divierte mucho tu compañía - le sonrió despeinándola un poco contento de decirle una parte de la verdad, al fin y al cabo no era necesario darle tanta información, aún.

Conforme con esa respuesta la pequeña sonrió alegre - Lo sabia -

En una carcajada suave Quil se sentó junto a ella parando de reír poco a poco - ¿Ahora que quieres hacer? - le preguntó dispuesto a hacer lo que ella quisiera.

Antes de contestar esbozó un pequeño bostezo - No lo se, creo que tengo sueño - musitó con pereza.

- Entonces, duerme, yo cuido tu sueño -

No necesito que el chico le dijera más, como pudo se acorruco encima de él cerrando sus ojitos - Cuídame, príncipe - susurró dispuesta a dormir.

- Siempre lo haré, princesa - murmuró esbozando una tonta sonrisa de satisfacción.

No supo en que momento, su vista también se volvió negra, acompañando a la niña hasta el país de los sueños.

-

-

La señora Young, madre de la pequeña Claire, regresó a su dulce hogar después de pasar cuatro días fuera. Era fácil de decir pero para la mujer fue una eternidad, momentos valiosos de la niñez de su hija que se perdió.

Entró a su casa extrañada de encontrar tanto silencio, para ser sinceros, creía que encontrar al pobre licántropo lleno de pequeñas de diez añitos colgadas por todas partes. Pero se llevó una sorpresa al toparse con pura paz.

Miró a su hija encima del muchacho, ambos durmiendo placidamente en el sillón. La escena la conmovió tanto que no quería ni moverlos, pero la inquietud y curiosidad la dominó acercándose al muchacho.

- Quil - escuchó a lo lejos como lo llamaban - Quil - ahora sintió como su brazo se movía.

Con torpeza abrió los ojos encontrándose con la mamá de Claire para junto al sillón - Ya volví hijo, ¿Cómo les fue?, siento despertarte pero es tarde - le sonrió la señora - ¿Te quedaras a dormir hoy también? -

- ¿Dormir?, ¿Tarde? - balbuceo modorro; con su gran mano talló su cara aclarando su cabeza - No hoy no podré, tengo que reunirme con los chicos - recordó intentando levantarse, pero al ver a su Claire desistió de cualquier intento.

- Se quedaron dormidos -

- Si - sonrió apenado - Supuestamente iba a cuidar su sueño y también me quede dormido, no pensé que esas niñas me pudieran cansar -

- Es un gran trabajo cuidar a tantas niñas, no cualquiera puede - asintió la mujer con sabiduría para después soltar una ahogada risita - ¿Y como te fue hijo?, que tal todo -

- Muy bien, se divirtió mucho, no sabe cuantas veces la escuche reír, además las niñas no son tan malas después de todo, saben como divertirse - admitió rascando su nuca - Gracias por darme la oportunidad de cuidarlas -

- No tienes que agradecer, ya sabes que la que se queda en deuda soy yo contigo - la señora se acercó para despertar a su hija pero fue detenida por la mano del joven.

- Espere, no la despierte, yo la llevo a su habitación - se ofreció devolviéndole la sonrisa a la mujer.

- Esta bien -

Con sumo cuidado, Quil sostuvo a la pequeña de modo que no se fuera a despertar. La cargó en brazos hasta su habitación depositándola en su cama. Se aseguró de quitarle los zapatos y arroparla con sus cobijas. La contempló por un momento.

Sus mejillas rosadas, su pelo ligeramente despeinado, su rostro en sí, tan lindo y suave como el de los ángeles. La beso con mucho cuidado en la frente en forma de despedida. - Te quiero - susurró viéndola por ultima vez.

Bajó de nuevo las escaleras para despedirse de la madre de Claire y así poder salir de aquella casa.

Apenas había puesto un pie fuera y ya extrañaba a la niña. Corrió entre los árboles aun sin transformarse recordando aquella pequeña pijamada que había organizado su pequeña. Sonrió complacido al darse cuenta de que todo había salido bien y no solo eso, aquella reunión nocturna lo terminó de convencer en que quería formar parte de todas y cada una de las etapas de Claire.

Confirmó que estar imprimado lejos de ser algo catastrófico o terrible, era la mejor bendición que le pudieron haber dado. Era lo que le daba razón para continuar existiendo. Sabia que haría lo que ella le dijera con los ojos vendados sin ningún remordimiento.

-

-

Después de todo, Quil la amaba tanto..

Porque esa pequeña niña era su princesa.

,~*THE END*~.


Notas finales:

- Amados lectores, este FIC llegó a su fin y quería que fuera de una forma especial, trate de darle mayor extensión.

- Les AGRADESCO TODO su apoyo. Desde los RR (que por cierto no conteste por falta de tiempo pero SI leí) hasta los FAV tanto de la historia como yo autora.

- En verdad aprecio mucho que le hayan dado una oportunidad a esta pequeña historia :D

Como un pequeño regalo por esperar esta continuación y por leer les hice este dibujo de Quil y Claire (es como me imagine a los dos dormidos en el sillon), se que no es mucho pero es de todo corazón para todos ustedes ^w^

http:// chibineko77. deviantart. com/art/Quil-and-Claire-sweet-dreams-150948615

(junten el espacio entre el http:// 77. y el .com) si no pueden ver la imagen no se preocupen, dejare un link en mi perfil ^3^

- CURIOSIDAD: Idea surgida del comercial de p*psi XD (quien dijo que la mercadotecnia no servia..)

- LOS AMOO con todo mi ser GRACIAS!

.:Gracias Por Leer ;) :.

Mina °ω°