Los personajes no me pertenecen son propiedad de la escritora Meyer, la historia es sacada de algun lugar de mi mente.

Advertencia: Personajes oscuros y malignos, algunos capitulos contendran partes obsenas, si leen es por su propia voluntad.


Capitulo 6: Encuentro Inesperado

Llegue a casa rápidamente, me cambie y bañe lo más rápido que pude y baje a desayunar, mis padres estaban allí cada uno en su mundo, pase al lado de mi padre y agarre algo de fruta antes de salir de allí, no me sorprendió que no preguntaran de donde venia o que estaba haciendo, sabía que ellos esperaban que un día saliera de casa y no regresara jamás, los entendía de cierta manera, yo era diferente.

Llegue rápidamente a la universidad y no me sorprendió ver allí a Rosalie con Emmett, al bajar los salude y hablamos hasta que tuvimos que entrar a clases, al entrar en mi salón vi a Jacob, el levanto la mirada y se quedo viéndome fijamente, sus ojos negros se veían claramente, había confusión en ellos y algo de vulnerabilidad, luego volteo el rostro en dirección a la ventana apartando la vista rápidamente, suspire antes de caminar a la última mesa y dejar allí mis cosas.

- Hola Bella – escuche decir a mi lado, levante la mirada aunque ya sabía quién era, su voz cristalina era reconocible entre una multitud

- Hola Carlisle – lo salude cuando se sentó a mi lado, me dedico una de esas enormes sonrisas que hacían iluminar sus azules ojos, era como ver al sol reflejando el mar, hermoso

- Te vez un poco cansada, ¿Estás bien? – pregunto preocupado

- No dormí muy bien anoche – le respondí, en parte era verdad pero no quería hablar acerca del hombre del claro. Carlisle asintió y seguimos hablando de todo un poco.

El día pasó rápidamente pero antes de salir de mi última clase escuche una conversación, alguien estaba comentando sobre un hombre perdido, de la búsqueda que iban a hacer en la mañana, sobre las sospechas de que se hubiera perdido en el bosque. Me asuste, tenía que volver con el lobo, tenía que esconderlo y alejarlo de los policías, rápidamente camine hasta mi auto pero antes de entrar choque con alguien, al levantar la mirada vi a Jacob, no le dije nada solo me aleje un poco de él, quería que el hablara primero y así lo hizo

- Bella se que hemos sido amigos muchos años pero… - dijo sin mirarme directamente, por alguna razón supe de inmediato el significado de sus palabras inexpresadas, un dolor reconocido se instalo en mi pecho, y guarde el dolor en mi interior acallándolo

- Se lo que intentas decir, no tienes que decir nada mas Jacob, solo quiero que sepas que aprecio todos estos años de amistad y te deseo la mayor de las suertes – dije tranquila antes de rodearlo y abrir la puerta del auto pero una mano me agarro del brazo antes de que pudiera entrar.

- Me ayudaste y te lo agradeceré durante toda mi vida… pero… - suspiro pesadamente antes de continuar - eres un monstruo – ante aquella palabra gire el rostro, sus ojos me miraban fijamente y lo que más temía sucedió, sus ojos estaban llenos de miedo y aborrecimiento, me miraba de la misma manera que mis padres – no puedes ser humana, no diré nada de ti pero no puedo mirarte a los ojos sin sentir asco – me safe de su agarre y aparte la mirada, entre en el coche rápidamente.

Cuando llegue a casa las palabras de Jacob rondaban mi cabeza, subí rápidamente las escaleras y entre a mi habitación, tome una de mis maletas y metí una de mis mantas además de algo de comida, un encendedor y un cuaderno, tenía que olvidarme del mundo solo un momento y concentrarme en la vida del lobo a toda costa.

Corrí adentrándome en el bosque en dirección al rio que estaba cerca del claro, me guie por el sonido del agua y rápidamente lo encontré, era un lugar hermoso, el sol daba de lleno en el agua e iluminaba los arboles con su resplandor, el agua era brillante y me recordó a Carlisle, me acerque un poco y cerca de los arbustos vi una sombra, me acerque lentamente y allí estaba, se veía más hermoso a la luz del sol con sus ojos verdes brillantes.

- No tengas miedo sabes que no te hare daño – le susurre, se acerco lentamente cojeando un poco, le acaricie el lomo y las orejas, era un animal grande y mortífero pero aun así hermoso. Me senté en el suelo y saque el cuaderno, dibuje el paisaje rápidamente y al mirar el cielo me di cuenta de que estaba cerca el crepúsculo, teníamos que irnos.

Me levante y el lobo se levanto rápidamente junto a mí, mi mano no se aleaba de sus orejas que me llegaban hasta el estomago.

- Tenemos que ocultarnos – le susurre - ¿Puedes llevarnos a un lugar que este lejos de aquí? – le pregunte con esperanza, el lobo gruño un poco antes de empezar a caminar y yo lo seguía.

Caminamos alrededor de una hora, el cielo estaba oscureciendo rápidamente hasta que llegamos a una cueva, con la poca luz que había prendí una fogata y saque algo de comida.

Las horas pasaron y yo me recosté encima de la manta, el lobo se acerco y se enrollo junto a mí, sentía el calor de su cuerpo, era un calor tranquilizante y revitalizante, puse mi cabeza en su espalda y pude escuchar su corazón y pulmones, cada respiración y latido era como una dulce melodía que me tranquilizo hasta que me sentí en paz y pude dormir.

*….*

Me despertaron unas caricias en el rostro y al abrir los ojos vi unos ojos verdes mirándome fijamente, parpadee un par de veces antes de estirarme un poco encima de la manta, busque mi teléfono ya que no lo había sacado de mis pantalones y mire la hora, eran las 4:50 pm, me levante de un salto, era extraño que hubiera dormido tanto pero en realidad era la primera vez que dormía tan tranquila después de algún tiempo.

- Buenos días – le susurre al lobo acariciándole las orejas – eres realmente cómodo, ¿lo sabías? – le pregunte con una sonrisa, el lamio mi mano en respuesta – déjame mirar cómo va tu herida – le dije poniéndome de rodillas y acercándome al trozo de tela manchado de sangre, quite la tela y vi que la herida se estaba curando rápidamente, rompí un poco la manta y amarre nuevamente la herida.

Nos quedamos allí por horas, dibuje al lobo perfectamente y luego comimos algo, el amanecer estaba cerca y el lobo se movía por todos lados gruñendo un poco, miraba mucho los alrededores y tensaba los músculos del lomo.

- ¿Necesitas irte? – le pregunte y un bajo gruñido me respondió – entonces vete, yo me iré a casa y volveré en unos días – me levante del suelo y guarde las cosas, al voltear el rostro vi al lobo mirándome fijamente – vete ahora, yo estaré bien – el lobo se acerco y restregó su gran cabeza contra mi estomago y cadera, lo acaricie suavemente antes de que rápidamente saliera corriendo.

Respire hondo y al salir escuche un fuerte aullido, sonreí y seguí el camino que me había traído hasta aquí, llegue a mi casa después de algún tiempo, entre y subí rápidamente a mi habitación para darme un baño, el agua caliente se sentía deliciosa en mi piel y sacaba el frio de mis huesos, me cambie y acosté en la cama.

Las palabras de Jacob volvieron a rondar mi mente mientras cerraba los ojos, "monstruo" me había llamado, era la misma manera en que me habían llamado en sueños, "me das asco" era lo último que me dijo, las mismas palabras que había utilizado mi madre cuando visitamos por primera vez un cementerio, el dolor en mi pecho se hizo más grande y algunas lagrimas hacían que me escocieran los ojos, odiaba esto, odiaba la forma en que ellos me miraban, la forma en que Jacob me miro.

Escuche un ruido fuera de mi ventana y rogué para que fuera Edward, lo necesitaba, quería estar con él con toda la fuerza de mi corazón, quería solamente tener cerca su presencia y sentir mi pecho inflado de felicidad cada vez que me decía te amo. Levante la mirada y vi unos ojos negros mirándome fijamente desde el otro lado de la ventana y me asuste al ver que el amanecer estaba tan cerca, me levante de la cama rápidamente y me acerque a la ventana pero de inmediato me congele, el no era Edward, era otra persona, alguien malvado e inhumano.

En un parpadeo el aire escapo de mis pulmones al chocar contra la pared, levante las manos a mi cuello sintiendo como era apretado fuertemente por una mano masculina, mis pies descansaban en el aire sintiendo el vacio, frente a mi estaba un hombre de piel pálida y nariz recta, su cabello era negro rojizo, tenía piercings de metal negro en la oreja, en las cejas y la nariz, sus ojos eran negros con un matiz rojo parecidos a… parecidos a los de Edward.

- ¿Qué… eres? – le pregunte casi sin aliento, el abrió los ojos sorprendido antes de gruñir

- ¿Quién eres humana? – pregunto cerca de mi rostro y por alguna razón su aliento olía a chocolate y a limón, una combinación extraña. Intente que llegara algo de aire a mis pulmones pensando bien las cosas que acababan de ocurrir y obligando a mi cerebro a procesarlas, me había dicho humana, se había movido rápidamente y sus ojos eran como los de Edward.

- Eres… como… Abbadon – afirme con el poco aliento que tenía usando su nombre de ángel, sentí la gravedad después de que me soltó y caí al suelo recuperando entre jadeos el aire, una pequeña luz empezó a iluminar el cielo y escuche un pequeño grito del hombre.

Mire a mí alrededor intentando levantarme del suelo y sentarme en la cama hasta que lo vi, estaba hecho un ovillo en la esquina más oscura de mi habitación, gemía un poco por lo que su pecho subía y bajaba rápidamente, me quede petrificada al verlo de esa manera.

- ¿Qué te pasa? – le pregunte un poco asustada por ver a un hombre como el acurrucado del miedo

- El sol… - murmuro, rápidamente cerré las cortinas y la puerta del baño que tenía una ventana, la habitación se quedo oscura y me acerque a prender la lámpara para iluminar mejor

- ¿Estas… bien? – le pregunte acercándome un poco, me sentía como cuando me acerque al lobo la otra noche lo que provoco que sonriera un poco, el levanto la mirada y me vio con el ceño fruncido

- ¿Por qué sonríes? Estaba a punto de matarte – me dijo en voz baja

- Edward también piensa que soy rara, no te preocupes – le dije, si pensaba bien las cosas era verdad, yo estaba completamente loca

- ¿Quién eres humana y porque sabes de Abbadon? – pregunto sentándose y acomodando su espalda contra la pared

- Me llamo Bella – le respondí acomodándome en la silla del escritorio – y bueno… ¿No deberías decirme tu nombre y porque estabas aquí? – le pregunte con el ceño fruncido, unos segundos después escuche una gran carcajada y lo mire fijamente

- Me llamo Azrael pero puedes decirme Jasper

- ¿Tu eres el hermano de Edward verdad? – le pregunte rápidamente, el asintió un poco sorprendido – sabia que tus ojos se parecían a los suyos, me podrías responder algo – le dije, el asintió lentamente y yo suspire – ¿el está bien?, es decir, ¿Está vivo? – le pregunte preocupada

- Si, está bien y vivo… porque lo preguntas – me dijo rápidamente, levante la mano derecha y se la mostré, un jadeo de sorpresa salió de sus labios y en cuestión de milésimas de segundos estaba agarrando mi mano fuertemente cerca de su rostro - Sabia que se estaba comportando de manera rara – murmuro mirando fijamente el pentagrama – Sabia que ocultaba sus sentimientos, bastardo arrogante, con razón destruyo esos humanos el otro día

- ¿Cómo que destruyo? – le pregunte rápidamente un poco asustada y aliviada, es decir, por fin tenía un sentimiento coherente como el miedo

- Se enojo por qué Lucifer lo envió de cacería por todo el infierno, alguien está destruyendo a nuestro ejército y Abbadon es de su confianza, estaba tan enojado que se desquito con lo primero que encontró – susurro antes de cerrar los ojos y caer de espaldas al suelo, lo vi mejor, tenía el cabello negro con dorado largo que estaba amarrado en la parte de la nuca con una cinta de cuero, su ropa negra, era tan grande y musculoso como Edward pero su semblante era más tranquilo.

- ¿Por qué estás aquí? – le pregunte, abrió lentamente los ojos y al levantarse vi una pequeña mancha en el piso - ¿Estás bien? – pregunte señalando la mancha

- Por eso vine aquí, me hirieron en un combate y sentí el olor de Abbadon así que lo seguí, en realidad ya me estaba curando cuando le rastree, luego te vi y pensé que eras algún humano del que se alimento pero luego sentí tus emociones, dolor, tristeza, furia, añoranza, alegría, desilusión, pensé que eras el enemigo así que ataque – me miro directamente a los ojos – no pretendía dañar a la compañera de mi hermano

- ¿Me podrías decir porque el miedo al sol? – esa era una pregunta importante

- ¿Sabes de donde vinimos los ángeles? – contra pregunto

- Edward me dijo que ustedes vienen de las estrellas – le comente, el negó con la cabeza

- Es parte de la verdad, existen dos tipos de ángeles: los ángeles de luz que nacen de las estrellas y los ángeles de oscuridad que nacen del fuego y las cenizas, yo nací del fuego y las cenizas al igual que mi hermano y es por eso que Lucifer nos busco primero para comandar sus tropas, nuestra naturaleza es oscura desde nuestro nacimiento y aun después de la expulsión del cielo. El sol nos recuerda nuestra naturaleza y nos domina, tenemos que alejarnos de él para no ser destruidos, un ejemplo de ello son estas heridas – señalo el suelo manchado – estaban curándose perfectamente antes de que llegara aquí pero el sol volvió a abrirlas, para los ángeles de luz es fácil traspasar el muro del día y la noche, ellos tienen el permiso del Todopoderoso para proteger a los inocentes mientras nosotros salimos, es fácil para algunos de ellos destruirnos pero eso rompería el tratado del cielo y nos llevaría de nuevo a la guerra.

- ¿Necesitas algo? – le pregunte mirando la palidez de su piel, escuche un ruidito y luego vi que el saco un celular de sus pantalones llevándoselo al oído

- Estoy a salvo – dijo apenas puso el celular en su oído – No te preocupes. Si estoy con alguien y antes de que te pongas celosa es alguien especial. No especial para mí. En el próximo alzamiento te contare todo. Te amo, adiós – dijo antes de colgar, lo mire incrédula - ¿Qué? – pregunto guardando el celular en su bolcillo

- ¿Por qué un ángel tiene un celular? – escuche su risa de nuevo

- Mi hermano te debió haber dicho que fuimos exiliados a vivir con los humanos, en cien años creo que no es sorprendente que yo tenga un celular, además no podre comunicarme con mi compañera de otra forma – suspiro – y contestando tu anterior pregunta, ¿Podrías traerme algo de carne cruda? No se tu pero yo me muero de hambre y por lo que puedo apreciar tus padres están despiertos

- Esta bien, no te muevas de aquí – le dije y salí de mi habitación, baje las escaleras y vi a mi madre tomando algo de café junto a mi padre que leía el periódico, abrí la nevera y saque la carne que me pidió Jasper junto con una manzana, sentí la mirada de mi madre en la nuca pero no voltee la mirada y mire fijamente el pequeño espejo que estaba en la puerta de la nevera, la imagen de unos pequeños dedos morados que acababan de aparecer a lo largo de mi cuello me recordaron quien estaba en mi habitación, tome las cosas y subí rápidamente sin prestarles atención.

Jasper tenía el rostro tenso y miraba fijamente el suelo, al cerrar la puerta detrás de mi puse la espalda contra la puerta y suspire pesadamente, quería acabar con este sentimiento, quería dejar de sentir este dolor que sentía en el pecho al pensar en mi futuro, en como serian las cosas después de que saliera de esta casa, no podría soportar el rechazo de Rosalie y Emmett si descubrían la verdad, no podría soportar ver en sus rostros las mismas miradas de mis padres y ahora la de Jacob.

- ¿Podrías… podrías respirar profundamente y tranquilizarte antes de que baje y mate a tus padres? – pregunto Jasper en un gruñido lleno de odio. El aliento escapo de mis labios rápidamente y lo mire fijamente, tenía las manos apretadas en puños y seguía mirando el suelo, hice lo que me dijo hasta que pude acercarme a él y darle el plato donde estaba la carne

- ¿Qué te pasa? ¿Estás bien? – le pregunte sentándome en el suelo frente a él y mordí la manzana

- Odio a las basuras con las que vives – murmuro rápidamente, levanto la mirada y sus ojos estaban completamente negros, dos agujeros oscuros con un fuego abrasador producto de la ira – Sandalphon vivía con personas como estas, siempre que la observaban sentían miedo y rencor al igual que tus padres, como desearía poder volver a matar a los bastardos.

- ¿Mataste a los padres de tu compañera? ¿Y cómo sabias lo que sentían? – le pregunte

- ¿Sabes que Abbadon puede leer la mente? – me pregunto y yo asentí – bueno, yo puedo sentir y controlar los sentimientos, y en realidad no me ensucie las manos con la asquerosa sangre de esos humanos, solamente me divertí un poco jugando con sus sentimientos hasta que ellos mismos acabaron con sus vidas – dijo con una sonrisa fría y un escalofrió me recorrió la espalda al saber que estaba encerrada en esta habitación junto con un acecino.

Nos quedamos en silencio, vi de reojo como se comía la carne cruda rápidamente y algo de sangre manchaba sus labios, por algún motivo no me dio asco verlo, lo único que sentí fue un una admiración increíble hacia este hombre que se preocupaba tanto por su pareja que fue capaz de matar a dos personas para protegerla.

- ¿Dónde están tus alas? – le pregunte de repente, el sonrió y se señalo el pecho

- Justo aquí, en mi interior. Solo salen cuando estoy en una pelea o cuando bajo al infierno – dijo terminando de comer. Nos quedamos en silencio otra vez pero este era un silencio acogedor.

- ¿Qué estaba en tu mente antes de que yo llegara? – me pregunto, negué con la cabeza pero antes de que pudiera decir algo el hablo – se que tienes un talento especial así que no tienes que mentirme, y si quieres saber cómo lo se te lo diré dentro de unos días, así que responde a mi pregunta – lo mire durante minutos sin parpadear antes de hablar, le conté todo lo que paso con Jacob mientras él me escuchaba atentamente, sentía en mi pecho una gran calidez y confianza

- Deberías salir para despejar tu mente – me dijo y sentí una gran alegría

- Como crees que voy a ir con esto – dije señalando mi cuello con una sonrisa, el hizo una mueca

- Lamento eso – murmuro

- ¿No se supone que los de tu especie deben dar miedo y todo eso? – le pregunte entre risas

- ¿Quieres tener miedo? – pregunto y luego sentí un miedo profundo, luego sentí tristeza y luego otra vez alegría

- Eso es increíble – le dije, el sonrió y asintió. Nunca hubiera pensado que estaría en la misma habitación que el ángel de la muerte y era una sensación increíble.


Bueno chicas, esta vez publique mas rapido que nunca. Espero que les guste el cap. Todas sus preguntas seran contestadas en los proximos capitulos y... No se pueden perder el proximo capitulo, va a ser muy importante.

Criticas, sugerencias o inquietudes dejen un comentario. Las quiero y gracias por leer.

Xoxo