Amor entre radares

Capítulo 7

Rey y él se vieron durante varios días seguidos, a escondidas, en la sala del radar. Los empleados menores no podían tener ningún tipo de relación romántica, por lo que lo llevaban totalmente en secreto.

Se sentía como en una nube. Ella la dio más cariño en tres noches que el recibido durante toda su vida.

Sus besos apasionados y a la par dulces, su cuerpo dispuesto a entregarse a él en sesiones de sexo que duraban toda la noche, su voz susurrándole "Te amo".

Cada día se sentía más enamorado de ella y tenía claro que anhelaba más. Que fuera su pareja. En algún momento debería tomar la decisión de dejar el disfraz y decirle que él era Kylo, no Matt. Cuando Rey estuviera tan prendada que le diera igual.

Todo el amor y el cariño que le ofrecía se lo daba Kylo. Eso tendría que entenderlo. No podía resultar tan complicado.

Kylo esperó a la joven largo rato aquella noche, extrañado de que no apareciera, y muy ansioso. Temió que le hubiera sucedido algo y salió a buscarla por los alrededores, sin dar con ella.

Se volvió a su cuarto y entró en la habitación. Lanzó la peluca con rabia contra el suelo y se cambió de ropa; pantalones de cuero negro, camiseta de cuello alto y botas. Atrajo la espada láser hasta él y salió de nuevo, a altas horas de la madrugada, ofuscado por el plantón.

Anduvo por los pasillos sin el casco. Los guardias de asalto se asustaron de ver su expresión. En cualquier momento temieron que explotara, como de costumbre.

Se fue directo a su gimnasio y se lio a patear cosas. Encendió la espada y, acto seguido, entrenó con ella. Más para quitarse de encima la frustración que otra cosa.

Dos horas estuvo así, sin parar. Respiró con agitación y los cabellos empapados de sudor, pegados al rostro.

Al salir y volver hacia su cuarto, se encontró sorpresivamente con Rey. Se pegó un susto de muerte. Ambos se lo pegaron.

Quiso gritarle primero, exigirle saber dónde había estado. Luego abrazarla, con preocupación. Estuvo a punto de hacer ambas cosas, pero entonces recordó que no iba disfrazado de su alter ego.

Ella lo miró con cara de susto.

Kylo se le acercó con rapidez y Rey reculó hasta dar con una pared.

—¿Qué haces a estas horas aquí? —habló con su voz autoritaria.

—Vengo del radar principal.

—No me mientas.

Alzó la mano sobre su cabeza y rey cerró los ojos, compungida.

Kylo la bajó de inmediato y cerró el puño.

—Vengo de allí por un… problema. Pero no era nada, en serio…

Kylo se inclinó hacia ella lo suficientemente cerca como para atrapar su boca en un tórrido beso.

Ella lo miró a los ojos, seria, pero con el corazón a cien.

—No te atrevas —le dijo.

El caballero apretó los labios al escucharla. Rey lo tenía muy claro para con él.

—Escúchame bien, Rey, sé que hay otro… Y lo acabaré matando.

Esta no mudó su expresión, manteniéndose firme y cerrando su mente.

Acto seguido, la dejó de avasallar y volvió a sus aposentos.

—¿Por qué me mientes, Rey?

Los celos le pudieron.

El personaje se había apoderado del afecto de Rey. Sentía unos celos terribles de Matt. Absurdo, porque Matt era él.

Bramó con ofuscación y tiró la espada encendida contra una pared.

Se dejó caer de espaldas sobre el lecho, con las manos en la cara y fue incapaz de dormir en lo que quedaba de noche.

Al día siguiente fue directo a buscar a la muchacha, vestido como Matt. Tenía una reunión con Snoke y Hux en media hora, así que tendría que ser rápido.

La encontró ordenando su bolsa en la sala de herramientas.

—Rey… —entró con cuidado.

—¡Matt! —ella lo miró compungida—. ¿Estás bien? Tienes mala cara…

—¿Podemos hablar?

—Sí, vamos…

Ella lo llevó a un cuartucho donde guardaban cosas inservibles, poco iluminado y estrecho.

Rey lo besó sin más, pero Kylo la apartó.

—¿Por qué no viniste anoche? Te estuve esperando, te busqué por todas partes. ¡Estaba preocupado!

—No te lo puedo decir, Matt. Fue algo que surgió y no me dio tiempo a avisarte.

—Qué no me puedes decir.

Rey vio su cara de preocupación y dudó.

—Te prometo que te lo contaré más adelante. Y, por favor, no me busques… Ayer… Ayer me encontré con Kylo Ren e intentó besarme.

—Besarte… —dijo en tono neutro.

—¿No dices nada más? ¿No tienes celos? —pareció decepcionada.

—Y qué puedo hacer yo contra Kylo Ren… Ya te dije que era mejor opción que yo.

—Yo te quiero a ti… —Rey le acarició la mejilla con los dedos, la nariz, los labios—. Y me aterroriza que se entere de lo nuestro y te mate. Sabe que me gusta alguien y me lo dejó claro.

Kylo se sintió culpable por su padecimiento.

—Además, tiene comportamientos anormales en un hombre de su edad.

Tocado y hundido, pensó Kylo.

—Tú puede que seas un poco soso, sin embargo eres pausado y paciente.

Otro zarpazo a su ego.

Rey era demasiado sincera.

—¿Y qué sugieres que hagamos?

—Darnos un tiempo, al menos para que no sospeche. Sabe que andamos juntos siempre, te dio la nota a ti por eso…

—O sea, que no podemos vernos.

—No…

A la joven se le llenaron los ojos de lágrimas.

El caballero se las secó con los dedos y luego la besó dejándola sin respiración, de lo apasionado que fue.

—Si no puedo tenerte en largo tiempo, al menos deja que me lleve tus últimos besos conmigo.

—Pronto todo cambiará, Matt… Confía en mí, de verdad. Podremos estar juntos.

Kylo no entendió nada de lo que ella le dijo, pero tuvo que ceder.

Con su estúpido comportamiento de la madrugada anterior, no solo había conseguido que Rey le aborreciera más al intentar besarla como Kylo, sino que el haberle dicho que mataría al hombre con el que estaba en secreto, había conseguido un efecto rebote tremendo.

—¿Qué habrías hecho si te hubiera besado?

—Empujarlo y reprimir las ganas de pegarle una patada en la entrepierna.

—Te podría haber matado de hacer eso —Kylo sudó solo pensar en el dolor.

—Si es verdad que está enamorado de mí, habría sido incapaz. Es como un niño malcriado.

—Ten cuidado con él —le acarició los cabellos y el rostro pecoso.

—Y tú…

Se unieron sus labios por última vez antes de salir.

Kylo algo tenía que hacer para evitar que Rey creyera que iba a matar a Matt.

Después de aquello corrió para cambiarse y no paró de correr hasta llegar a hablar con Snoke. Hux lo estaba esperando fuera, ya de los nervios.

—¡Nos va a matar! —exclamó este.

Entraron y allí estaba el enorme rostro del Líder Supremo, realmente enfadado. Pero no dijo nada, solo observó duramente a Kylo. Tras un largo rato en el que Hux estuvo a punto de desmayarse de pura tensión, Snoke habló:

—Hay alguien de la Resistencia infiltrado en la StarKiller.

Los dos hombres se quedaron sorprendidos.

—Y es alguien sensible a la Fuerza. Así que quiero a ese individuo cuanto antes.

—Podría ser Skywalker… —dijo Kylo.

—Su poder no es tan grande y está desaparecido. ¡Es otra persona! —escupió—. En pocos días probaremos el poder de la StarKiller, no puede fallar nada. ¡¿Entendido?!

Ambos hombres asintieron.

—General Hux, retírate. Kylo Ren, tú te quedas.

Este se temió lo peor.

—Cuando encuentres al Jedi, sácale todo de esa mente suya. ¿Lo has entendido?

—Sí, Líder Supremo.

—Y luego lo matas —añadió.

Kylo asintió nuevamente.

—Vete de aquí. Y no vuelvas a llegar tarde.

Cuando el caballero procedió a abrir la compuerta, Snoke le dijo algo más.

—Y si no haces lo que te digo, mataré a la mujer.

Kylo tragó saliva y luego salió.