DISCLAIMER: Nada es mío, sólo las ganas de que Kanda viole a Allen (con amor).

Yullen begins-*Musiquita de acción*


—Escalera real—Allen mostró sus cartas, dejando a todos con la boca abierta. Satisfecho con la jugada, hizo una mueca de felicidad. Kanda tiró las cartas sobre la mesa, enfadado. —Kanda, ya va la décima vez que pierdes... ¿Te rindes?

—¡No!—Dijo Kanda, cruzándose de brazos—No pienso bailar delante de nadie.

—Yu, el contrato dice que el perdedor bailaría para el ganador, ¿recuerdas?

—¿Qué contrato ni qué leches, maldito Conejo? Aquí todo lo decidiste tú.

—Cuando empezaste a jugar sin quejarte estaba supuesto que te atenías a la posibilidad de perder, Kanda—Dijo Allen, debía ser gracioso ver a Kanda bailar para él, pero su idea se ensombreció al instante. El hecho de pensar cómo reaccionaría Tyki si se enteraba le hizo cambiar de opinión.—Pero no pasa nada, no hace falta que bailes si no quieres.

Kanda frunció el ceño, pensativo. Dudó un poco, pero al final aceptó la derrota. Se levantó, refunfuñando, dispuesto a bailar. —Vamos, Moyashi, acabemos cuanto antes.

—Espera, Kanda. ¿De verdad quieres...? Ya sabes. No tienes que hacerlo, no pasa nada—Ojalá dijera que no, pensó Allen. Sólo podía pensar en Tyki enterándose, pidiendo explicaciones y acusándolo de engañarlo.

—Un japonés siempre cumple lo que dice, Moyashi. Aunque no quiera...

—Pero...

—Ni peros ni nada, Moyashi. Hazme el favor y ayúdame con esto, ¿quieres? Antes acabaremos.—Dijo, resoplando. Allen asintió, no muy convencido, y cuando Lavi los arrastró con él hacia la pista de baile improvisada en medio del salón, Allen no las tenía todas consigo. Habían puesto una silla para que Allen se sentara, incluso. Todo estaba muy bien preparado. Lavi lo empujó para que se sentara en la silla, y Kanda estaba delante de él, de pie, con una cara que bien podría ser la de alguien que planeara un atentado masivo.

—Vamos Conejo, date prisa. Acabemos con esto de una vez—Dijo, cruzado de brazos. Le lanzó una mirada corta a Allen, antes de apartar la vista. Por un momento Allen estuvo seguro de que estaba sonrojado, era difícil decir con la poca luz del ambiente. Pero sí, se le notaba avergonzado. Qué lindo, pensó Allen. Oh Dios, ¿le estaba llamando lindo? Sacudió la cabeza, quitándose de encima esos pensamientos. Un momento antes habían declarado una tregua, sí, pero... ¿Lindo?

Allen, estás loco; se dijo.

La música empezó a sonar. Lavi había escogido una canción electrónica que Allen no conocía de nada. Por la cara de Kanda a él no le gustaba para nada. Más allá de la música, lo oyó resoplar y decirse para sí: —Tranquilo, Kanda. Esto acabará pronto.

Se acercó a Allen, sin vacilar, y con su mano desató la cinta que le ataba los cabellos. Una cascada de pelo negro cayó por su espalda, hasta más allá de la cadera. Poco a poco, Kanda comenzó a contonear las caderas, lenta pero seductoramente. Alzó los brazos sobre la cabeza y fue bajando lentamente, abrazándose el cuerpo y acariciándolo lentamente. Allen se pasó la lengua por los labios, en verdad era bastante sexy... No, no era sexy. Allen, piensa en frío, se dijo. Pero Kanda seguía a la suya, acercándose cada vez más a Allen. El baile se ponía cada vez más intenso, Allen no podía apartar la mirada del cuerpo de Kanda. ¿Desde cuándo Kanda tenía ese... Cuerpazo? ¿Y desde cuándo había empezado a darse cuenta de ello? Piensa en Tyki, piensa en Tyki... Se repetía Allen una y otra vez, sin resultado.

Kanda había apoyado sus manos en las rodillas de Allen, y sacudía la cabeza haciendo que su pelo volara a su alrededor. Allen se mojó los labios, sin darse cuenta. La cara de Kanda estaba a centímetros de la suya, y Kanda se acercaba cada vez más. Allen cerró los ojos instintivamente, esperando un beso, pero el otro se apartó. Allen se sintió decepcionado, había esperado más. Espera, eso no estaba bien, pensó mientras se daba patadas mentalmente.

Kanda siguió, cerca de él, pegado a su cuerpo, uno contra otro, acariciándole con sus manos, sus brazos, su cuerpo... Definitivamente Kanda no lo hacía nada mal. Sabía moverse. Sabía ser jodidamente sexy, y eso molestaba a Allen. No hacía más que hacerlo sentir cada vez más culpable, Pero Dios... Se sentía tan bien... Las manos de Kanda se apoyaban ahora sobre sus hombros, masajeándolos. Allen quiso apartarse ante el contacto, sintió un extraño escalofrío, como el que sentía cuando Cross le castigaba por no traer dinero a casa; pero pronto fue reemplazado por un extraño placer ante el masaje. Allen se dejó hacer, mientras Kanda le acariciaba cada vez más, mientras sus labios se acercaban a él peligrosamente, con el pelo revuelto a su alrededor...

Y de pronto Kanda se crispó y apretó las manos en... ¿El cuello de Allen? ¿Cómo había llegado hasta ahí sin que el otro se diera cuenta? Eso fue lo que se preguntó Allen, extrañado, preguntándose qué habría visto para crisparse... Y entonces cayó en la cuenta.

El cuello. Tenía las marcas de los dedos de Tyki y un montón de chupones. El cuello del jersey no estaba en el sitio, Kanda lo había visto todo.

El otro hizo como no se daba cuenta, y continuó con el baile, dejando el cuello como estaba anteriormente. Hacía como que no había visto nada, pero Allen notaba sus movimientos más bruscos, menos seductores; y su mirada se había vuelto más fría que antes. Alrededor suyo las voces pedían más, pedían algo todavía más fuerte. Allen sólo pedía que se callaran, no quería saber nada más de erotismos o moraduras. Sólo quería dejar de pensar y de sentirse culpable. De sentir que estaba traicionando a Tyki.

Sus pensamientos fueron cortados cuando unos labios fueron presionados contra los suyos, suavemente, y la sala entera gritó animada. Kanda le había besado. Los ojos de Allen se abrieron como platos, y el corazón del chico dio un vuelco en su pecho... Kanda... El bastardo con el que había hecho un trato... Le estaba besando. Y mierda, Tyki no lo besaba así de bien con un simple roce, se dijo. Lentamente, se apartó, y le miró a los ojos. Entre la maraña de pelo liso que le caía por los costados de la cara, Allen atisbó una emoción en sus ojos... ¿Miedo? No pudo asegurarse, de momento sus ojos volvieron a la frialdad de siempre. Kanda siguió agitándose a su alrededor pero Allen ya no le hacía el menor caso.

Estaba demasiado ocupado preguntándose por qué demonios Kanda le había besado, por qué sentía que Tyki lo mataría... Y por qué se sentía tan feliz que creía que su corazón estallaría.

La canción acabó, y todos estallaron a aplausos. Lavi se acercó corriendo a felicitar a Kanda por sus movimientos, pero éste lo empujó y salió en dirección a las escaleras, sin mirar a nadie. Entonces Lavi se acercó a él, comentando lo bueno que estaba Kanda, que si le bailaba así él mismo siendo hetero se enamoraría... Pero los únicos que entendieron su preocupación y su culpabilidad fueron Krory, Miranda y Lenalee, que le dieron sonrisas de apoyo desde el otro extremo de la improvisada pista.

Si Lavi supiera lo celoso que era Tyki, y lo que le haría por enterarse de esto... No se alegraría tanto por el baile.


Kanda no había vuelto a la fiesta, se había encerrado en su cuarto y no salía de ahí. Todos habían ido a pedirlo que volviera, uno por uno, y a todos había echado bajo amenaza de muerte. Sólo quedaba Allen.

Vacilando, llegó hasta la puerta de la habitación de Kanda. Todo estaba en absoluto silencio a su alrededor. Tocó la puerta.

—¿Bakanda? Soy Allen—Dijo, sin saber muy bien qué decir. Habían pasado tantas cosas... Primero sellaban una tregua y ahora Kanda lo besaba.

—No quiero hablar, Moyashi. Vete—Respondió Kanda, desde dentro. Allen tampoco quería hablar, pero era lo que tocaba. Tozudo.

—Ábreme, Kanda, o tendré que tirar la puerta a golpes—Kanda no le respondió. Al otro lado de la puerta había silencio.

Allen giró la manecilla, la puerta se abrió. Qué raro que los demás no lo intentaran antes, se dijo. La habitación de Kanda rayaba en la obsesión del orden. Los libros estaban perfectamente alineados en sus estanterías, el escritorio estaba vacío a excepción de un portátil y un extraño reloj de arena con una flor de loto; el suelo no tenía ni una pizca de mugre ni ninguna ropa estaba destartalada por ahí. Y en la cama estaba Kanda, tumbado de lado, en posición fetal. Su pelo cubría el colchón tras de si. Cuando Allen entró, le fulminó con la mirada.

—¿No entiendes lo que es no querer hablar?

—No entiendo por qué me besaste, el resto lo entiendo muy bien.—Dijo Allen, sin andarse con rodeos. No sabía cómo había sido tan directo, sólo le salió. Kanda lo ignoró, cogiendo un mechón de su pelo y rizándolo con sus dedos.—¿No me vas a responder?

Kanda seguía ignorándolo. Poco a poco cogió inercia y se sentó en el borde de la cama. Allen seguía parado en la puerta.

—Kanda... No seas tan terco y dime.—Kanda por fin lo miró. Aquellos ojos azules empezaron a hacer flaquear la firmeza de las palabras de Allen. Titubeó.—Ka-Kanda... ¿Me escuchas?—El corazón empezó a palpitarle de una forma un tanto extraña, que se le hacía vagamente familiar, como un recuerdo del pasado que no había logrado borrar. ¿La sensación de que un amigo te juzga? Quién sabe.

—¿Me dirás que son esas marcas en tu cuello?—Dijo secamente. Las había visto. Ahora podía estar seguro. Allen tembló por un momento.

—¿Qué marcas?

—No te hagas el inocente, sabes muy bien de qué hablo.—Inconscientemente, Allen se llevó una mano al cuello, sin saber qué hacer o decir. Una gota de sudor frío le recorrió la espalda.

—Esto...

—Te lo hizo Cross, ¿verdad?—Dijo Kanda, completamente seguro. —¿Por qué mientes y me dices que no te ha hecho nada?

—No. No fue Cross. Ayer... Ayer me probé una corbata y me la até demasiado fuerte, eso es todo.—Por favor, por favor, que cuele... Rezó.

—Dios, ¿no sabes mentir de una forma más ingeniosa?—Dijo Kanda, resoplando. Se levantó de la cama y se acercó a él, poniendo las manos sobre su cuello y bajando el jersey. —Por si no te has dado cuenta, son marcas de dedos... Y una especie de morados bastante raros.

—Son chupones, Kanda. Las marcas las logré de una forma parecida...—Allen se sonrojó, estaba dando a entender demasiadas cosas con ello. Kanda hizo una mueca, parecía que empezaba a creerlo. Al menos lo de los chupones era verdad.

—¿Tan salvaje es el sexo con ese tal Tuki?

—Tyki—Corrigió Allen—Y sí, mi novio es un apasionado... Lo de los dedos fue sin querer. Te ahorraré detalles pero no pasó nada, tranquilo.

Si tú supieras... Pensó Allen. Notó cómo Kanda se relajaba, ahora era su turno de atacar.

—¿Por qué me besaste?

—Por Dios, Moyashi... ¿Aún le das vueltas a eso? Si no lo hacía el puto Conejo le estaría dando vueltas por semanas... Aunque ahora que lo pienso habría sido mejor no haber hecho nada. Tienes unos labios muy fofos.

—¡Eh!—Exclamó Allen, enrojeciendo. Kanda rió sarcástico.—Mis labios no son fofos, están muy bien formados.

—Lo que tú digas, Moyashi. Y ahora quiero dormir un poco por favor. Dile a estos catetos que dejen de ser tan pesados y me dejen en paz un rato. La música electrónica me provoca cáncer.—Volvió a tumbarse en la cama, dejando a Allen pensativo. Kanda y él compartían un gusto: el odio hacia la música electrónica.

—Yo la odio pero no al punto del cáncer. Hay canciones que están bien.

—Tonterías.

Kanda dio por terminada la conversación, pues se quitó los zapatos y la camiseta y allí se quedó, tumbado. Allen enrojeció. El bastardo se estaba desnudando delante suya. Kanda se dio cuenta de su rubor, pues sonrió maliciosamente, y le dio una mirada de la que Allen pudo sacar que se divertía con la situación. —¿Te gusta lo que ves?

—N-no. Sólo... Ese tatuaje es muy bonito.—Dijo, desviando su atención en otro punto de la anatomía de Kanda que acababa de descubrir en ese preciso instante. Un tatuaje de un extraño símbolo en su pecho.

—Ah. Es un Om. Supongo que un Moyashi como tú no sabrá distinguir esta preciosidad de un garabato.—Dijo, como dándole importancia. Allen dio un paso hacia delante, curioso.

—¿Qué significa?

Kanda se miró el pecho, y cuando centró su vista otra vez en Allen, dijo la respuesta.—Se supone que es el primer sonido que Brahma hizo, y del cual salieron los demás. Significa... Digamos, sonido. Los hindúes hacen mantras con esto.

—¿Te gusta la India, Kanda?

—Me gusta meditar. Me libra del estrés que provoca en mí un Moyashi como tú.

Allen frunció el ceño.—Muy amable...

—De nada. Hasta luego, Moyashi.—Aquello era una clara invitación a que saliera de ahí y lo dejara solo de una vez. Hombre de pocas palabras...

Allen cerró la puerta tras de sí, confundido. Por un momento quiso que Kanda le hubiera dicho que el beso que le había dado tenía algún significado distinto al del simple hecho de hacerlo para molestar a Lavi. Supuso que sería para sentirse deseado, para pensar que alguien más que Tyki lo veía como algo más... Ni idea, dijo. Simplemente sucedió y ya.

Lo extraño era que Kanda despertara sentimientos en él que únicamente pensaba sentir con Tyki. Es normal, se dijo. Te gustan los chicos, no es nada raro que otros independientemente de tu novio te vayan... ¿Verdad?

Esperó que fuera solamente eso, porque le debía una promesa a Kanda... Y el bastardo le estaba empezando a caer bien.

¿Extraño, verdad? Se dijo, mientras bajaba las escaleras para reencontrarse con todos.


¡Hello everybody! Siento tardar en escribir, necesitaba inspiración. Mientras esperé me puse a aprender a tocar guitarra y a ver Corpse Party... Pedazo anime O.o Yo que quería jugar al juego... Me convencieron demonios.

Tres followers... Estoy muy feliz *_* Para ser mi primera historia, y de un tema que a muchos no les gusta... Oye, pues no esta mal. Gracias a todos por leer!

Echo de menos reviews que me digan qué tal la historia y tal... Traffic Stats me dice que tengo muchos lectores... Pero nadie me dice nada oye! Si leéis.. Aunque solo decir "Hola! Te leo" sirve para que me motive y sienta que escribo para algo u.u Y ya si me decís que os parece el cap o la historia en sí..

Y eso... Dejé la canción del striptease a elección de vosotros, así a cada uno la música se le adaptará mejor al momento... Yo escuché la de Sexy Bitch mientras lo escribía... Sí, Kanda es una putita muuuuy sexy xDDD

Y oye... Que escribí un One-Shot... Ya podríais leerlo u.u este mundillo de los one-shots no recibe muchas visitas, es una pena :( ES YULLEN! (como siempre xD)

Y eso es todo amigos! Hasta la próxima!

Dolly

P.D: Recuerden, cosa rara en la historia, review avisando, porfi :(