Sexta coincidencia:En el hogar de los Weasley
Hermione se miraba en el espejo sabiendo que había cometido el mayor error de su vida. Aun no podía comprender que impulso idiota la había llevado a hacerse novia de aquel tipo. Ella no actuaba así, siempre meditaba las consecuencias de sus actos, pero esta vez no lo hizo, y por ello en ese momento de su vida se encontraba en medio de una absurda relación con un chico llamado Viktor Krum.
Agarró la brocha gorda de maquillaje y dio rubor a sus pálidas mejillas. Ron, ese chico era el único culpable de todo lo que le sucedía. Hermione entornó los ojos mirando fijamente su reflejo en el espejo y lanzó la brocha contra el lavabo mientras se giraba huyendo de su propia imagen. Por supuesto que él tenía la culpa, sus ojos, su sonrisa y la melodía de su voz cada vez que se burlaba de ella la estaban abocando a cometer estupideces con su vida, y Viktor era la mayor de esas estupideces. Aceptó su relación con Viktor pensando que tal vez aquella sería la única solución para apartar al engreído de Ron Weasley de su terca cabecita, y no solo no lo había conseguido, sino que ahora no tenía ni la mas remota idea de cómo quitarse de encima a Viktor.
Muy bien podía reconocer que cuando lo vio por primera vez le gustó, el chico es guapo, fuerte y cariñoso, tal vez demasiado. Pero su cabeza estaba hueca, el día que la masa muscular decidió repartirse por su cuerpo se olvidó indudablemente de aquella parte tan importante para Hermione… la cabeza. Y definitivamente Viktor Krum no tenía cerebro dentro de esa atractiva cabecita. Sin embargo no era mal chico, y Hermione notaba que la quería mucho, por esa razón no había roto con él, se le hacía muy injusto romperle el corazón sabiendo que la única culpable de toda aquella situación era ella… y por supuesto Ron.
- Estás tan bonita… - Dijo Viktor contemplándola con cara de bobo apoyado en el umbral de la puerta del baño.
Hermione ya tenía asumido que aquel dieciocho de abril iba a ser un día nefasto para ella. El peor día de su vida. Harry y Ginny se habían comprometido el día anterior y los Weasley habían organizado una fiesta para hacer oficial el compromiso. Harry no tenía familia, ella era la única persona a la que Harry consideraba como tal, era casi como una hermana para él, como decía siempre que la presentaba a alguien. Por eso no podía fallarle en un día como aquel, en el momento más feliz de su vida. Aun sabiendo que él estaría allí, que iba a volver a coincidir con Ron por sexta vez, porque iba a ir a casa de su familia, Era como meterse en la boca del lobo. Y lo peor era que no iba a entrar sola, porque tras su último encuentro con el pelirrojo, en la vida de Hermione había ocurrido inesperado… Viktor. Y ahora iba a ir a casa de la familia del chico que ocupaba la mayor parte de sus pensamientos, agarrada del brazo de otro. Sentía como si se estuviese traicionando a sí misma, sentía como si lo estuviese traicionando a él… pero a fin de cuentas, ella solita se había metido en aquel lío.
Viktor le ofreció amablemente su fuerte brazo y Hermione suspiró resignada y se aferró a él.
- ¿Nos vamos? ¡Oh Cielos Hermione! ¡Estás preciosa! – Exclamó Harry con un deje de nerviosismo en la voz.
Hermione rodó los ojos y salió junto a Krum del apartamento con Harry siguiéndole los talones.
El hogar de los Weasley era una mansión situada a las afueras de Londres. Lejos de lo que se podía imaginar, aquella casa distaba mucho de las lujosas mansiones vecinas. Era acogedora y nada suntuosa. El Señor Weasley había amasado su fortuna a base de esfuerzo, dedicación y buen ojo para los negocios, pero tanto él como su familia no eran personas presuntuosas a pesar de su vida acomodada, eran realmente sencillos. En ese momento, el salón estaba repleto de cabezas pelirrojas que charlaban entre ellas. Ron se hallaba cerca de la puerta, retorciéndose las manos nervioso, sin apartar la vista de la entrada. Sabía que ella vendría, y no entendía porqué no podía controlar los latidos de su corazón mientras esperaba impaciente que Hermione cruzara el umbral del salón. De acuerdo, podía aceptar que la chica le gustase mucho. Era una mujer bonita, aunque no para desmayarse, y adoraba la expresión y el tono que adquirían sus ojos cuando se enfadaba, hasta cierto punto era normal que se sintiese atraído por ella. Pero aquellos latidos incesantes, su necesidad imperiosa de verla asomar su desordenado cabello por la puerta del hogar de sus padres empezó a ponerlo nervioso. Comenzaba a necesitar cosas que nunca pensó o bien nunca quiso volver a necesitar… Sexo, eso era lo único que le interesaba de las mujeres, sin ternura, sin sentimientos, simple y puro sexo, y al día siguiente cada uno por su lado. Pero ¿porqué cuando estaba junto a Hermione llevársela a la cama era lo último en que pensaba mientras la miraba? Lo único que deseaba era que ella sonriese, que arrugase la nariz cuando se enfadaba, que balbuceara y le temblara la voz cuando decía algo sabiendo que había metido la pata… y no es que aquella chica no lo excitara, lo hacía claro que lo hacía, pero era mas fuerte su deseo de abrazarla que cualquier otro deseo considerado bajo o impuro. Y Ron se resistía a eso, se resistía a convertirse en el chico enamoradizo e ingenuo de antes, era feliz siendo como era ahora… o tal vez no.
Fleur salió de entre la multitud de pelirrojos y se acercó a él mientras lo besaba en la mejilla.
- Jamás había visto a tu hegmana tan negviosa Gon – Dijo la joven sonriéndole mientras pasaba su brazo por la cintura del muchacho – Espego no estag tan negviosa cuando sea yo la que pase pog esa situación.
Ron sonrió y asintió mecánicamente con la cabeza, sin apartar la vista de la puerta del salón. Entonces sintió como los latidos de su corazón cesaron súbitamente. Hermione acababa de entrar con Harry y… ¿Quién demonios era ese tipo?... Ron torció el gesto y entornó los ojos. Ginny divisó a su prometido de inmediato, corriendo hacia ellos con una enorme sonrisa en la cara.
- ¡Oh Harry! Estás guapísimo – Exclamó mirándolo fascinada.
El muchacho sonrió con cara de bobo y añadió con voz melosa.
- Y tú pareces un ángel Ginevra Weasley.
Hermione bufó y apartó la vista de la edulcorada pareja antes de caer en un coma diabético, sin darse cuenta posó sus ojos sobre los de Ron que la miraba con el ceño fruncido. A su lado pudo ver a Fleur con su brazo aun rodeando la cintura del pelirrojo, Hermione frunció los labios y fue entonces cuando la francesa la vio y la saludó con la mano. Los celos ardían de forma simultánea en los estómagos de Ron y Hermione. La muchacha, en otro acto de estupidez, se agarró con fuerza al musculoso brazo de su novio y armándose de valor se aproximó a Ron y a su hermosa acompañante.
- Buenas noches.
- Buenas noches ¿Hegmione? – Saludó Fleur dejando en una interrogación su nombre porque no estaba segura de recordarlo.
- Sí, H – e – r – m – i – o – n – e– Deletreó la joven haciendo hincapié en la R.
- ¡Oh! – Exclamó Fleur ofendida.
Ron ahogó una risa, y luego desvió su mirada hacia el acompañante de Hermione, recorriéndolo de arriba abajo con una chispa de rabia ardiendo en sus azules ojos.
- ¡Ah! Estás aquí querida.
Otra voz de hombre sonó a espaldas de Hermione y pasando por delante de ella se acercó al ángel del cielo francés y la rodeó con sus brazos dándole un corto y tierno beso en los labios. Hermione palideció y miró a Ron desconcertada. Un momento, conocía a aquel joven pelirrojo… Por el amor de Dios, era Bill, el hermano mayor de Ron… tragó saliva mientras veía como Fleur miraba a su chico con ojos soñadores. Hermione supo que había vuelto a meter la pata, y eso comenzaba a convertirse en una costumbre.
- Tu cara me suena – Observó Bill sin soltar la cintura de Fleur.
- Es la chica de la discoteca, aquella en la que Gon nos pegsentó… ¿Te acuegdas? – Dijo la francesa mientras rozaba su nariz con la de él en un gesto cariñoso.
Hermione no tenía dudas, Fleur y Bill eran novios, instintivamente soltó el brazo de Viktor y su rostro palideció más.
- ¿Tú y él? – Inquirió moviendo el dedo índice de Fleur al mayor de los Weasley – Pensé que ella y tú – añadió dirigiéndose a Ron, que seguía ceñudo.
Fleur rió y Bill también lo hizo ante el desconcierto de Hermione.
- ¡Oh no quegida! Gon y yo solo salimos esa vez, ¿Lo pasamos bien vegdad Gonnie?
- Sí, de eso no tengo dudas – Masculló Hermione.
- ¿Y él quien es? – Ron había hablado al fin con un tono grosero sin apartar la vista de Krum.
Hermione recordó de pronto que había acudido a aquella casa acompañada y nerviosa dijo.
- ¡Oh!... No os lo he presentado… él es Viktor, mi… mi…
- Su novio – Terminó Krum la frase que a Hermione le costaba tanto decir.
Ron fulminó con la mirada a la chica y Hermione desvió la suya al suelo notando un calor insoportable en las mejillas, aun así continuó con la presentación.
- Viktor, ellos son Fleur y Bill… y él… él es Ron.
El novio de Hermione estrechó la mano de Ron, que lo miraba como si en cualquier momento fuese a lanzarle sobre él para despedazarlo vivo.
Harry surgió de la nada, notando de inmediato la tensión que se estaba produciendo entre la chica y aquellos dos hombres que se miraban con ojos de asesinos.
- Hermione, ven conmigo. Quiero presentarte a mis futuros suegros.
Y diciendo eso la agarró con fuerza del brazo y la sacó presto de aquella lucha encarnizada de miradas.
- Harry me haces daño suéltame – Exclamó Hermione, pero no tuvo tiempo de zafarse porque de pronto se encontró frente a dos personas de mediana edad, con el pelo tan rojo como el de Ron y Ginny, y que le sonreían con gesto amable.
Los padres de Ron eran tal y como Hannah los había descrito durante el partido, simplemente encantadores. Molly, la madre, era tan adorable como un osito de peluche y Arthur, el padre, no respondía en absoluto al perfil de despiadado hombre de negocios. Eran una pareja bonachona y muy agradable, y Hermione se sintió bien entre ellos.
Después de conversar un poco con los futuros suegros de su amigo, Hermione decidió salir al jardín para alejarse de la insufrible compañía de Krum, que aun seguía charlando con Bill y Fleur. Aliviada por no tener que soportarlo un minuto más, caminó por el jardín. Hacía un poco de frío, pero la noche estaba despejada y el jardín olía a hierba mojada mezclada con el aroma de las primeras flores de la inminente primavera. El hogar de los Weasley era hermoso, al estar alejado de la gran urbe, Hermione podía contemplar el cielo nocturno estrellado en todo su esplendor. Aspiró aquel aire sano y fresco dejandose envolver por él.
- ¿De donde has sacado a ese tipo?
Hermione dio un respingo y se giró súbitamente, no podía creerlo, Ron estaba detrás de ella.
- Tienes una fea costumbre Ronald Weasley, cualquier día lograrás que me de un infarto.
- Es idiota – Dijo él situándose a su lado y mirando hacia el cielo.
- ¿Quién?
- Ese tipo con el que estás.
- Lo sé – Admitió ella sin complejos.
Ron dejó de mirar al cielo y clavó sus ojos atónitos en ella, arqueando una ceja. Esperaba otra respuesta algo como"Escúchame bien Ronald Weasley, ese tipo es mi novio y no consiento que lo insultes", pero un "Lo sé", eso sí era totalmente inesperado. Hermione percibió el desconcierto en el rostro del joven y continuó hablando.
- Llevo más de un mes tratando de deshacerme de él, pero cuando estoy decidida hacerlo me pone ojitos y me da lástima. Hace que me sienta como si estuviese abandonando al cachorro de un perro.
Ron estalló en risas y Hermione chasqueó frustrada la lengua.
- Estás loca linda, deshacerse de ese tipo es mas fácil de lo que piensas ¿Quieres ver como lo consigo?
- ¿Que vas a hacer? – Inquirió ella reticente.
- ¿Quieres deshacerte de él o no? – Insistió el joven con una sonrisa.
- ¡Oh sí Ron por favor, ayúdame! – Su voz sonó a ruego desesperado.
Ron rió una vez mas, se mordió el labio inferior y sonrió de la misma forma que lo haría un niño pequeño a punto de cometer una travesura.
- ¡Eh Harry! – Gritó al ver pasar a su futuro cuñado paseando por el jardín de la mano de Ginny – Porqué no entras y le dices a Viktor que su chica está esperándolo en el jardín.
Hermione lo miró fastidiada, ¿Qué demonios pretendía Ron? Se suponía que iba a ayudarla, y traer a Viktor no era la mejor forma de hacerla sentir bien.
- ¿Qué estás tramando? – Preguntó molesta.
- ¿Confías en mí?
- Tengo otra opción.
- No.
- Entonces confío en ti – contestó resignada.
Krum salió en ese momento al jardín acompañado de la feliz pareja de prometidos. Entonces Ron sujeto a Hermione por la cintura atrayéndola hacia su cuerpo, hundiendo inesperadamente sus labios en los de ella. Hermione sintió una descarga de un millón de voltios recorrer cada una de sus fibras nerviosas… Ron la estaba besando ¡Y cómo la estaba besando! Aquellos labios y esa lengua parecían tener vida propia. Hermione no podía pensar con claridad, tenía dos opciones, quedarse quieta, como una idiota recibiendo aquel inmejorable beso, o hacerlo todo mas creíble. Optó por la segunda opción, y sin resistirse mas a sus deseos, elevó los brazos, a la vez que entrelazaba los dedos por el cabello de Ron correspondiendo a aquel beso con la misma intensidad que lo hacia él. Harry y Ginny los contemplaban con los ojos abiertos como platos, sin salir de su asombro y lentamente desviaron temerosos la vista hacia Viktor, que estaba morado y parecía que su rostro comenzaría a incendiarse en cualquier momento.
Pero el beso de Ron y Hermione había traspasado a otra dimensión. Se había trasformado en algo tierno, en un cúmulo de sentimientos encontrados. Era algo que ambos ya no podían controlar, algo que disfrutaban sin importarles nada mas. Todo a su alrededor había desaparecido, ni Harry, ni Ginny, ni Viktor… no había nadie mas que ellos. Hermione sentía como si alguien hubiese puesto alas a sus pies y flotase, como si no existiese la gravedad que la ata irremediablemente al suelo. Los labios de Ron era todo lo que podía desear. Suaves, calidos y se movían con una soltura y una delicadeza que la hacían traspasar a otro mundo. Para Ron, el perfume de Hermione embriagaba cada uno de sus sentidos y la boca de aquella chica sabía a fruta madura recién recogida del árbol. Era tierna y excitante a la vez.
Sin que ninguno de los dos se percatase, aquel hermoso y dulce beso se vio truncado de la forma más violenta. Viktor, echando humo por la orejas como si de una olla Express se tratase, empujó a Ron por hombro separándolo bruscamente de la chica, y luego lo golpeó con toda su fuerza en la cara, haciéndolo retroceder varios pasos hasta que quedó sentado de nalgas en el suelo, ante el gritó aterrador de Ginny. Luego se volvió hacia Hermione y con la rabia reflejada en sus ojos, exclamó.
- ¡Herrmione Grrangerr… erres una… Que sepas que tú y yo hemos terrminado parra siemprre!
Y se alejó de ella dando grandes zancadas, profiriendo insultos y atropellos hacia los dos jóvenes traidores.
- ¡Oh Dios mío!... ¿Ron estás bien? – Exclamó Hermione preocupada mientras se postraba de rodillas junto al pelirrojo.
- Vaya, tu chico pega duro… es idiota, pero sabe donde dar – Dijo Ron compungiendo el rostro de dolor y pasándose la mano por la nariz ensangrentada.
Hermione comenzó a buscar algo para limpiar la sangre que brotaba de la nariz del joven y al no tener nada a mano, rasgó un trozo de tela de su vestido y con ella presionó la herida del joven.
- Viktor es un bruto – Dijo afanándose en que la nariz de Ron dejase de sangrar.
El muchacho le sujetó con delicadeza la mano con la que curaba sus heridas y la miró a los ojos de una forma tan tierna que Hermione pensó que se le saldría el corazón por la boca.
- Mereció la pena… Ya estás libre de nuevo ¿Ves como no resultaba tan difícil?
- Gracias.
- No hay de qué, fue un placer.
Hermione exhaló un suspiro y continuó con su labor ante los penetrantes ojos de Ron, mientras Harry y Ginny se aproximaban presurosos hacia ellos.
Holaaaaaaaa
saralpp: Hola ah! siento lo de corto, jaja... viste, ya actualicé... Bueno Ron no dudo que rompa corazones ay al menos el mío, pero lo de los gemelos creo que se debe mas a la imaginación de Hannah y su fascinación por los Weasley... La PD, bueno te aclaro, El Tottenham es un equipo de futbol londinense, y Rupert Grint es aficionado a él por eso lo puse en el fic, digamos que es un guiño a actor, como lo del golf... gracias por seguir ahí.
susy snape: Hola, bueno sí, en realidad es una enorme coincidencia, ... Gracias por tus rr y por seguir las consecuencias...
Riswe: Hola, sí lo es jajaj... Dios es un chico adorable, aunque algunas digan que tiene lorzas jaja... bueno supongo que no soy la típica que le gustan los cachas, solo el Ron de mis sueños es ideal jajaj... Los gemelos son lo mejor... besos y gracias por tu constancia...
Copia Pirata: ah, ah! Hola!! así que primero dices cosas 'malas' ;) de mi Rupert, y luego cuando sabes que me gusta insistes, pero además dices que es ... sexy?? Ay, pobre Rupert con lo que yo lo amo. Un ocho y medio no está mal... yo le doy algo mas, no llega al diez pero admito que me encanta... ahhhhhhhhh la coincidencia estaba escrita antes de lo del Barça con el Chelsey, Eres del Barça!! yo también... jaja, hasta la médula medulosa... mesiiiiiiiii siiiiiiii jaja es el mejor, pero yo amo a xavi... no entendí el balon de oro para Ronaldo, no, no lo entendi... Jajaj Ron es así porque es mi Ron, no pienses jamas de los jamases que cuando escribo sobre Ron pienso en Rupert, porque si no, no le pondria pecas, ni tendría la nariz estilada y larga, no estaría musculado... Ron es Ron, y Rupert es Rupert, pero en este fic me apetecía dar datos sobre este chico, como lo del equipo de futbol, o lo de su aficion al golf... ah, y si no lo sabes me encantaría vivir en su camión de helados XD... Deja de spoliarme el fic jaja camisetas ajustadas!... un beso, ni imaginas lo bien que me lo paso con tus post, oh! digo rr... me alegro que esta historia te esté gustando tanto, Chao.
Mil besos y espero que esta tambien os haya gustado... como dijo Copia en uno de sus spoliers... ¡El besoo!
Chao
María,
subo pronto!
